LAS SOMBRAS DE LA MENTE
Era una soleada mañana de viernesen el condado de Westchester, New York. Scott Summers, Cíclope, se había levantado temprano para disfrutar de la inusual tranquilidad que reinaba en la mansión. Bestia y Tormenta se habían llevado a los alumnos de acampada al lejano Lago Michigan, Xavier se encontraba en Washington presentando su nuevo libro sobre la mutación paralela y Lobezno..., quién demonios sabía en dónde se había metido esta vez. Lo que sí sabía Scott es que Jean y él tenían la mansión para ellos solos durante todo un fin de semana. El joven mutante se disponía a prepararle un delicioso desayuno a su chica cuando vio a través del ventanal de la cocina como algo se movía entre los arbustos del patio trasero.
-Maldita sea, ya se ha vuelto a escapar uno de los animales del cobertizo, y me toca a mí llevarlo de vuelta, pensó Scott. Espero no tener que utilizar mis rayos ópticos para cogerle.
Desgraciadamente lo que se escondía entre los arbustos no era el tipo de animal que Scott imaginaba, de modo que cuando el joven se acercó a los espesos matorrales, algo se abalanzó hacía él por su espalda asestándole un golpe seco en la nuca que le dejó sin sentido. Era una soleada mañana de viernes en el condado de Westchester, New York, pero Scott Summers no iba a disfrutar de ella.
Las once de la mañana, hoy Jean Grey se podía tomar el lujo de despertarse a esa hora, en un día normal se hubiese levantado tres horas antes para dar clases a los peculiares alumnos, mutantes, que luchan por ser aceptados en un mundo que odia y teme a los que son diferentes. Pero hoy Jean dejaría de lado esas y otras preocupaciones, como la de encontrar de una vez un nombre código adecuado a sus poderes telepáticos y telekinéticos.
Tras una ducha rápida bajó levitando a la primera planta de la mansión y llamó a Scott, no recibió respuesta alguna. Rastreó los alrededores con un sondeo mental.
-Ni rastro de Scott, pero percibo una presencia junto a los garajes traseros, ahí hay alguien que está intentando ocultar su mente a la mía.
Jean intensificó su sondeo, pero no consiguió averiguar nada más acerca del intruso.
-Tendré que enfrentarme en persona a quien quiera que se haya colado en la mansión burlando hábilmente nuestras defensas, y si le ha hecho algo a Scott puede ir rezando porque se las verá conmigo y con toda mi furia.
Rodeó volando la mansión y llegó a la parte trasera en donde encontró el cuerpo de Scott tendido en el suelo a unos metros de ella.
Entonces una profunda voz le dijo:
-Aún no he matado a tu novio, pero si quieres recuperarle tendrás que acabar antes conmigo.
Jean inmediatamente reconoció esa voz.
-Sal de entre las sombras, no te temo, Dientes de Sable.
Así lo hizo, salió de la oscuridad del garaje principal y se dirigió hacia Jean.
-Venía buscando a Logan para ajustar cuentas con él, pero creo que le haré más daño si desgarro tu precioso cuello, pequeña, verás la cara que pone cuando encuentre tu cadáver desangrado colgando de la cúpula de vuestra bonita mansión.
Jean no dijo nada, en lugar de palabras utilizó una descarga telekinética para lanzar a Dientes de Sable por los aires hasta parar en el fondo de la piscina, después cogió cuidadosamente a Scott y lo llevó a la enfermería.
Allí comprobó que no estaba herido, sólo había perdido el sentido y en un par de horas estaría como nuevo. Jean activó el mecanismo de sellado de la mansión, diseñado para proteger a los estudiantes de ataques de este tipo, y salió al exterior de la escuela, aún no había terminado con Dientes de Sable.
Victor Creed escapó de las ardientes aguas de la piscina a la que había sido violentamente arrojado y se dirigió hacia la entrada trasera de la escuela. No iba a poder acceder tan fácilmente al interior de la mansión, ya que tanto puertas como ventanas estaban cubiertas de enormes láminas de titanio electrificadas, tendría que derribar uno de los muros para poder entrar. Pero de pronto captó un ligero aroma en el aire gracias a sus sentidos agudizados, se dio la vuelta y efectivamente, tal y como sospechaba, Jean Grey estaba detrás de él. Estaba enfundada en el uniforme de cuero que utilizan los alumnos de Xavier cuando actúan como hombres-x, esto provocó que en la cara de Creed se esbozase una sonrisa de satisfacción.
-Me alegra que te hayas decidido a jugar conmigo, llevo varios días en los bosques de alrededor esperando el momento justo para atacar. Es una lástima que no haya encontrado a Lobezno por aquí, tenía un negocio pendiente con él por lo de La Estatua de la Libertad, pero tengo la impresión de que me lo pasaré mejor contigo, además, ya me empezaba a aburrir con tanta espera.
Apenas hubo acabado éstas palabras cuando Creed sintió como su mente se retorcía agónicamente ante el repentino ataque telepático de Jean, era como si un centenar de cuchillas atravesasen su cerebro una y otra vez. Creed reaccionó instintivamente y se abalanzó sobre Jean, la agarró fuertemente por el cuello y comenzó a apretar con fuerza. El ataque mental cesó tan repentinamente como comenzó, sólo para ser sustituido por una lluvia de objetos que eran arrojados telekinéticamente hacía Creed.
Al ver que esto no bastaba para detener al gigantesco mutante, Jean utilizó sus poderes para detener unos instantes el corazón de Creed. El grito de dolor de Dientes de Sable fue estremecedor, afortunadamente para él, su factor de curación se puso en marcha para paliar los efectos del infarto inducido. Jean aprovechó la debilidad de Creed para liberarse de las garras de su apresor.
-Te... he... subestimado, no pensé que atacases tan... violentamente.- musitó entrecortadamente Dientes de Sable.
-No, ese no ha sido tu error. Has creído que te tenía miedo, que estaba asustada, y no es así, en absoluto. No te temo ni a ti ni a los de tu calaña.
Con sólo agitar levemente su mano, Jean arrancó uno de los cables que sujetaban la placa de presentación de la escuela y lo utilizó para atar a Creed a una de los pilares centrales sobre los que se apoyaba el tejado de la mansión.
-¿No querías ver a Logan?, pues ahora esperaremos a que venga y os dejaré solos para que arregleís vuestros asuntos.
Dientes de Sable forcejeó hasta liberarse de sus ataduras e intentó escapar antes de que Jean pudiese detenerle, pero un rayo carmesí le detuvo golpeándole en la nuca.
-Esto por lo de antes, por golpearme en la cabeza y dejarme inconsciente- dijo Cíclope.
-Scott, que rápido te has recuperado, de todos modos no necesitaba tu ayuda, lo tenía todo controlado.
-No dudo de ti cariño, pero estaba a punto de escaparse y tú ni te enterabas.
-Eso es porque estaba contactando telepáticamente con el profesor para preguntarle que quiere que hagamos con Creed.
-¿Y qué te ha dicho?
-Quiere que le metamos en una de las celdas de contención y que esperemos a que él vuelva, lo que el profesor no se explica es como ha conseguido Creed encontrar la ubicación de la mansión.
-Ya nos ocuparemos de eso en otro momento, Jean, ahora encerremos a este aguafiestas y aprovechemos lo que nos queda de fin de semana.
-¿Sabes Scott?, no creo que Dientes de Sable viniese aquí sólo para vengarse de Logan, sospecho que alguien le ha enviado para algo más. Cuando regresen los demás hombres-x tendremos que descubrir el verdadero motivo de este ataque.
Scott Summers aparcó el Ashton Martin rojo delante de la entrada a la escuela, Jean y él habían ido al aeropuerto a recoger a Charles Xavier a su vuelta de Washington. Una vez en la mansión el profesor Xavier se dirigió a la celda de contención en la que se encontraba Dientes de Sable.
-Profesor, quizá deba descansar antes de ocuparse de Creed, su viaje ha sido largo, estará agotado.
-No te preocupes Jean, aún me quedan fuerzas para averiguar porque os atacó a Scott y a ti., ahora si me disculpas quisiera estar a solas con Creed.
Xavier acercó su silla de ruedas hasta la puerta de la celda y miró a los ojos de Dientes de Sable muy fijamente.
-Le contaste a Jean que habías estado vigilando la escuela, esperando el momento adecuado para atacar a Logan y así...vengarte. Si eso es cierto hubieses aguardado hasta que Logan estuviese solo en la mansión, por el contrario atacaste cuando Scott y Jean eran los únicos ocupantes de la escuela.
¿Cuál es el verdadero motivo de tu ...visita, Creed?, ¿te ha enviado alguien?
-Oye calvo, cuando salga de tu estúpida celda te machacaré tanto que no tendrás ni fuerzas para subirte a tu silla de ruedas.
-Está bien Victor, veo que no estás dispuesto a colaborar, en ese caso te aconsejo que relajes tu mente, voy a arrancarte la información que busco, y te aconsejo que si te mantienes calmado te dolerá mucho menos de lo que imaginas.
La mente de Xavier se adentró en la psique de Creed, deslizándose hábilmente entre la maraña de pensamientos y recuerdosque componen el tapiz mental , pero solo ve lo que Dientes de Sable le permite ver, así que se vio obligado a forzar su telepatía para encontrar lo que busca, pero una repentina punzada en su sien le devuelve al mundo físico.
Pese al intenso dolor que asola su mente, Xavier ve como Scott se acerca por la puerta de su derecha.
-Profesor, algo le ocurre a Jean, de repente cayó al suelo, gritaba de dolor, era como si algo la estuviese atacando, la he llevado a la enfermería. Profesor?, oh Dios mio, a usted también le está ocurriendo lo mismo, rápido, le llevaré a la enfermería.
Una vez allí Cíclope posó al profesor en una de las camillas, junto a Jean.
-Scott, dale estos calmantes, conmigo han funcionado, ya casi no me duele.
-Tranquila cariño, túmbate y descansa, llamaré a Hank y a Ororo.
-No, no lo hagas, volverán mañana, y ya sabes la ilusión que les hacía a los chicos que les llevasen de excursión.
-Esta bien, pero no te muevas, llamaré a un médico.
-Yo soy médico, cálmate Scott, estás tu más nervioso que yo, y eso que no has sentido como si un camión atropellase tu cerebro y luego diese media vuelva para arrollarlo de nuevo.
-Haz caso a Jean, ella siempre ha sido más sensata que tú.
-Profesor, ha vuelto en sí, pero ¿qué le ha ocurrido a Jean y a usted?
-Verás Scott, cuando un telépata muere, los demás telépatas sienten instantáneamente su muerte, sienten una punzada mental, es dolorosa, pero no tanto como lo hemos sentido Jean y yo.
-¿Y eso qué significa?
-Jean, tú tienes menos experiencia con tu telepatía, así que quizá no hayas notado que ese dolor no se debe a la muerte de un psíquico, sino de tres, de bajo nivel, y me temo que su muerte no es natural, han sido asesinados.
Sospecho que Dientes de Sable vino a la mansión para matarte a ti Jean, aprovechando que Scott y tú estabais solos. No he podido permanecer en su mente el tiempo necesario para averiguar más, pero mañana volveré a intentarlo. Alguien está asesinando telépatas, no podemos quedarnos con los brazos cruzados.
-¿Hola?, ¿hay alguien en casa?
-Buenos días Logan, ¿en dónde te había metido todos éstos días?
-Ya os dije que tenía cosas que hacer Scotty, visitar a antiguos socios, saldar algunas deudas, lo típico en la vida de este viejo canadiense.
-Será mejor que no me cuentes los detalles, así solo conseguirías que mi opinión sobre ti empeorase aún más.
-Mide tus palabras, chaval, no quiero pelea. Creía que ya se te había pasado ese rollo de novio celoso.
-Discúlpame Logan, no quería molestarte, supongo que aún estoy nervioso por lo de ayer.
-¿Qué ocurre?, ¿va todo bien?
-La verdad es que no, alguien está asesinando telépatas, en total hemos registrado siete muertes, Dientes de Sable intentó acabar con Jean, pero ella es demasiado tozuda para dejarse vencer fácilmente. El profesor está ahora con Creed, intentando sonsacarle algo más de información.
-¿Dientes de Sable?, ¿aquí en la mansión? Si Charlie no lo consigue ya me encargaré yo de que Creed cante.
-Relájate Victor, voy a entrar de nuevo en tu mente, debemos poner final a estos asesinatos, ya han muerto cuatro más desde ayer, y creo que tu podrás darme la respuesta a alguna de las preguntas.
Charles Xavier lo intenta una y otra vez, pero algo le impide acceder a la psique de Creed, una fuerza que le supera incluso a él.
-Profesor, ¿alguna novedad?
-Me temo que no Jean, algo está bloqueando la mente de Dientes de Sable, noto como una fuerza se opone a mis sondeos, simplemente no me deja entrar.
En ese momento llega a la escuela el autobús que transporta a Tormenta, Bestia y al resto de los alumnos que se encontrabanen el Lago Michigan, disfrutando de una breve pero intensa excursión de cinco días. Cíclope y Lobezno bajaron al vestíbulo para recibirles.
-Hola chicos, ¿qué tal el viajecito?, seguro que Hank se ha puesto moreno.
Sin medir palabra, Tormenta invocó un terrible rayo que dirigió hacia Lobezno.
El impacto lo lanzó hasta una de las cristaleras de la cocina.
-¿Pero qué te ocurre Ororo? ¿te has vuelto loca?- gritó enérgicamente Cíclope.
Entonces Bestia, con un pequeño brinco, se colocó delante de Scott, le agarró fuertemente por la camisa y le arrojó unos metros más allá, hasta las escaleras. Después, con salto más amplio, se impulsó sobre Scott, dispuesto a aplastarle brutalmente, pero se vio suspendido en el aire y disparado hacia el exterior de la escuela.
-Jean, ten cuidado, los demás alumnos están a punto de entrar, y si son tan hostiles como Ororo y Hank estaremos en serios problemas.
-No te preocupes Scott, de momento nos reservaremos el derecho de admisión.
Con una potente oleada telekinética, Jean expulsó tanto a Tormenta y a Bestia como al resto de los alumnos hasta el césped que rodea la mansión, siendo en todo momento lo suficientemente rápida como para evitar que reaccionasen a tiempo para contraatacar y cautelosa para que no se dañasen al caer.
Scott se levantó del suelo y activó el sellado de la mansión.
-Esto no les retendrá por mucho tiempo Jean, debemos actuar deprisa. Tú sube a por el profesor, yo iré a por Logan.
Cíclope encontró a Lobezno tirado sobre el embaldosado suelo marfil de la cocina.
-Vamos, levántate, tu factor de curación ya debe haber solucionado lo ese rayo.
-Solo estoy algo aturdido, a uno no le golpea un rayo así todos los días.
Jean bajaba con el profesor por las antiguas escaleras de caoba, abajo estaban Cíclope y Lobezno, ya se habían puesto el uniforme de hombres-x, ella haría lo mismo.
-¿Oyes eso Ciclo?
-Me temo que sí Logan, parece que Tormenta está sacudiendo la mansióncon una ráfaga de viento, quizá un huracán. Harán lo que sea para entrar. Profesor, ¿qué les ocurre? ¿por qué nos atacan?
-No puedo entrar en sus mentes, lo mismo que bloqueaba la psique de Creed está bloquea las suyas. Da la impresión de que están poseídos, alienados.
-Pues luchemos, no temo a ningún demonio, aunque juegue sucio con sus mentes,- dijo Logan.
-Nos enfrentamos a algo mucho más terrenal, y creo que ya se que es.
Jean salió del ascensor, vestida de mujer-x, y se reunió con los demás.
-Pues a qué espera, díganoslo- dijo Jean.
-Todos esos asesinatos, estas posesiones...requieren un alto nivel de poder y control telepático.
-¿No estará usted detrás de todo esto, poniéndonos a prueba?- preguntó Lobezno.
-Yo no haría tal cosa Logan, y menos a mis propios alumnos, pero hay alguien carente de tantos reparos, se llama a si mismo Rey Sombra. Es un mutante telépata al que conocí y combatí hace muchos años, en El Cairo, poco después de encontrarme por primera vez con Tormenta. El Rey Sombra no tiene cuerpo propio, con cada nuevo huésped que posee adopta una nueva identidad, yo le conocí como Amahl Farouk, gobernante de un barrio de ladrones. Toma lo que quiere física y psíquicamente, esclavos, amantes, poder, sin detenerse ante ningún tipo de impedimento legal o moral. Me decidí a frenar su inagotable sed criminal enfrentándome a él en el plano astral, compensé mi inexperiencia con tozudez, y le vencí. Es obvio que ahora ha vuelto para vengarse.
En ese momento, los cuatro oyeron como una atronadora voz retumbaba en sus cabezas.
-Cuánto tiempo, Charles, has cambiado mucho, la silla de ruedas te sienta muy bien. Yo también he cambiado, sin ir más lejos en los últimos días me he vuelto mucho más poderoso que antes. Fue fácil acabar con esos pobres telépatas, casi tanto como absorber sus energías psíquicas una vez muertos, lástima que Dientes de Sable no consiguiese proporcionarme las de Grey , mis otros lacayos tuvieron más éxito.
-Ahora lo veo todo claro- dijo Xavier preocupado-has poseído a Mística, Sapo y Dientes de Sable, La Hermandad de los Mutantes, para asesinar a unos inocentes cuya única culpa era tener ciertas habilidades psíquicas, y seguirás matando más hasta hacerte suficientemente poderoso para ¿qué?, ¿tal vez la dominación mundial? ¿vengarte de mi? ¿qué es esta vez?
-Jajaja, el mero hecho de tener ese poder es un fin en sí, no lo olvides, después ya habrá tiempo para lo demás, de momento me conformo con enfrentarme de nuevo a ti y una vez que caigas derrotado transferiré a mi tu vasto potencial telepático, a partir de ahí las opciones son casi ilimitadas.
-Si lo que quieres es luchar contra mí libera a mis alumnos.
Xavier apenas acabó estas palabras cuando una enorme grieta comenzaba a aparecer en el muro que tenía delante, desgarrando parte de la instalación eléctrica, lo que produjo un cortocircuito que dejó a la mansión sin electricidad.
-Cuidado profesor, están empezando a abrirse paso- dijo Cíclope.
-Intentad contenerles, yo combatiré al Rey Sombra en el plano astral.
-Cuando su mente abandone su cuerpo físico, quedará indefenso, pero no se preocupe, nosotros le protegeremos.
-Gracias Scott. Hay una última cosa que debéis saber del Rey Sombra, se alimenta del terror puro, evitad mostrar miedo, o se hará más fuerte todavía.
La mente de Xavier voló hasta el plano astral, allí todo es posible para un telépata, la vida, la muerte, todo está al alcance del pensamiento. Es el reino de la mente y sus dominios son infinitos, a través de él puedes llegar hasta los confines del universo en una fracción de segundo, el único límite es la imaginación. Pero si mueres aquí también lo haces en el mundo físico, la mente puede vivir sin el cuerpo, pero el cuerpo sin la mente no.
-Lobezno, Jean y yo podemos atacar a distancia, así que nos quedaremos cerca del profesor, tú atácales desde más cerca, pero no les dañes- ordenó Scott.
El muro cayó por completo y los alumnos se apresuraron a entrar en la mansión.
-Jean, intenta bloquear su entrada, Logan y yo nos encargaremos de los que ya han entrado.
Cíclope tuvo que ajustar la potencia de sus rayos ópticos para no dañar más de la cuenta a Bestia y a Tormenta, eran los más fuertes, y por lo tanto los primeros que debían caer.
Dos de los alumnos, Júbilo y Ave de Trueno, intentaron acorralar a Lobezno, pero se deshizo de ellos fácilmente atontándoles con dos golpes directos en el plexo solar.
-Esto me duele más a mí que a vosotros, muchachos.- dijo Lobezno.
Mientras tanto en el plano astral, ante Charles Xavier aparece al Rey Sombra. Es más impresionante aún que en el pasado, su presencia es intimidadora, para alimentarse del miedo que despierta en sus oponentes, por eso su forma es la de un oscuro monstruo gigantesco, como el de antiguas leyendas, con relucientes colmillos y grandes garras.
-¿Qué vas a hacer para impedir que te aplaste como a un patético mosquito, Xavier?
Charles Xavier se envolvió en una armadura psíquica, y atacó fieramente al Rey Sombra empuñando una espada sustentada por el poder de su propia voluntad.
-Tus juguetes no conseguirán dañarme, tendrás que esforzarte más. Sin duda el hecho de que tus alumnos estén bajo mi influencia no te permite centrarte en el combate. Como muestra de mi buena voluntad retiraré mi coerción.
Así lo hizo, en el momento en el que los alumnos fueron liberados del yugo mental, se desmayaron, desplomándose instantáneamente.
-¿Qué ha ocurrido?- preguntó Cíclope.
-Ya no están bajo el control del Rey Sombra, vamos a llevarles dentro, pronto volverán a ser ellos mismos.- contestó Jean.
El Rey Sombra continuaba rechazando los ataques de Xavier.
-Venga, más fuerte, tus alumnos ya son libres, ya no quieren matarte para regalarme tu poder, he cumplido con mi parte, así que cumple tú la tuya y ataca más fuerte.
Charles Xavier se estaba dando cuenta de que no podría vencer al Rey Sombra en el plano psíquico, si atacase a su anfitrión físico quizá tuviese alguna posibilidad de derrotarle.
-Scott, Jean, Logan, ¿me oís? Estoy intentando comunicarme con vosotros telepáticamente sin que el Rey Sombra intercepte nuestra conversación. No aguantaré demasiado en cuanto el Rey me ataque, percibo que su cuerpo físico está cerca, en los alrededores de la escuela, debéis encontrarle, y si es necesario acabad con él, daos prisa, no podré contenerle mucho tiempo, se ha vuelto más poderoso de lo que pensaba.
Inmediatamente se pusieron a buscar el cuerpo anfitrión.
-Scott, percibo una mente, oscura y vacía. ¡El Rey Sombra está en el patio de atrás!- gritó Jean.
Los tres mutantes corrieron hacía el patio de atrás, allí encontraron a un hombre gordo, moreno, y no de gran tamaño, al parecer el Rey Sombra aún conservaba la identidad de Amahl Farouk.
En el plano astral, el Rey Sombra comienza a reírse.
-Jajaja, tus alumnos son realmente idiotas, Xavier. Escuché el mensaje que les diste, y permití que Grey detectase la presencia de mi anfitrión físico, ahora intentarán detenerme, jajaja. No te molestes en tratar de avisarles, estoy bloqueando tu comunicación con ellos.
Lobezno sacó sus garras, dispuesto a utilizarlas contra Amahl Farouk, pero un rayo psíquico le detuvo, a él y a sus compañeros.
-No pensaríais ni por un momento que me cogeríais desprevenido ¿verdad?
Cíclope y Lobezno se derrumbaron ante el ataque, sin embargo la mente de Jean fue arrastrada hasta el plano astral por el Rey Sombra.
-Bienvenida Miss Grey, me he tomado la libertad de invitarla a mi “hogar”, las sombras de la mente, quizá si se une a Xavier puedan ofrecer más resistencia que hasta ahora.
-Jean, ten presente todo lo que has aprendido en las últimas semanas, has mejorado considerablemente en el uso de tus habilidades, sigue mis instrucciones.
Jean Grey va percibiendo lo que el profesor quiere hacer, mientras él ataca por la derecha ella lo hará por la izquierda. Pero el Rey Sombra responde con una andanada de descargas psiónicas que les debilita lo suficiente para poder apresarles en dos jaulas psíquicas.
-Me estoy cansando de vuestra incompetencia, voy a dejarme de tonterías y asimilaré vuestro poder telepático.
De este modo se establece una doble conexión entre el Rey Sombra y sus prisioneros, y empieza a absorber el poder crudo encerrado en sus mentes.
Mientras tanto, todos permanecen inconscientes en la mansión, sin poder ayudar de forma alguna, todos inconscientes, menos uno, Dientes de Sable
El anterior cortocircuito dejó unos instantes a la mansión sin electricidad, después se activaron los generadores de emergencia, pero ese breve intervalo de tiempo bastó para que Dientes de sable se liberase de su celda y saliese al exterior de la escuela. Allí encontró a Cíclope y Lobezno postrados en el suelo, y unos metros más allá un extraño hombre permanecía quieto. Victor Creed le reconoció inmediatamente, ese era el hombre que le había controlado mentalmente para que asesinase a Jean Grey.
-No me gusta que me manipulen- dijo Creed- me aseguraré de que no lo olvides nunca.
Al mismo tiempo, el Rey Sombra se encontraba extasiado ante el inmenso poder del que estaba a punto de adueñarse. Sumido en tan profundo clímax, el Rey Sombra no percibió al atacante que se aproximaba a su cuerpo físico. Dientes de Sable clavó sus garras una y otra vez en el cuerpo inerte de Amahl Farouk. El Rey Sombra gritaba enérgicamente en el plano astral, tal vez más por la sorpresa del ataque que por el dolor en sí. Su anfitrión físico había muerto y aunque él seguía vivo por ser un ente psíquico, la perdida de su ancla con el mundo material rompió su concentración, lo que aprovecharon Jean Grey y Charles Xavier para deshacerse de su aprisionamiento.
-Jean, ahora es nuestra oportunidad de derrotarle, ha bajado la guardia, vamos a fusionar nuestras formas astrales para atacar con todas nuestras fuerzas.
Sus identidades psíquicas se unieron en una, formando un único guerrero que proyecta un foco de energía psiónica directamente sobre el Rey Sombra, asestándole un extraordinario y definitivo golpe que le hace retorcerse de dolor. Ante este embate el Rey Sombra no puede hacer nada, su forma psíquica se descompone y se dispersa por todo el plano astral.
-Profesor, ¿le hemos matado?
-No estoy seguro, pero creo que no, se ha desvanecido, fragmentado, pero con el tiempo quizá se recomponga. Ahora volvamos a la mansión.
Los alumnos ya empezaban a despertarse, les costaba recordar lo que les había pasado, cuando volvían de su excursión sintieron como si algo se abalanzase hacia ellos, los demás recuerdos están borrosos.
-¿En dónde está Dientes de Sable?- preguntó Cíclope al encontrar su celda vacía.
-En cuanto vio aparecer al profesor se largó corriendo, se ve que no quiere vérselas de nuevo con un telépata, aunque estábamos demasiado cansados para salir tras él.- contestó Jean.
-Vayamos adentro Jean, por hoy ya hemos tenido suficientes emociones.
FIN
Disclamer: Todos los personajes pertenecen a Marvel y los utilizo sin su consentimiento y sin ánimo de lucro. Para utilizar este fanfic en otra web escríbeme dendrox@hotmail.com , y no te olvides de vistarme en NXM