X-W

Por Nina

Dani acarició el escaso pelo del bebé que llevaba en sus brazos. El pequeño dormía tranquilamente después de que le hubiera rescatado de un destino que sin duda sería horrible. La mansión se había convertido en una improvisada guardería, cuando llegaron empezaron a buscar cosas que pudieran servir de cunas para los diez pequeñines. Poco después las pusieron todas entre las habitaciones de las seis chicas para que esa noche los bebés no la pasaran solos. Todavía no se habían ido a dormir porque el grupo tenía mucho de que hablar así que habían construido una especie de parque infantil y habían puesto a todos los niños, salvo al que sostenía Moonstar, en él.

Las chicas estaban preocupadas. La segunda misión había salido bien pero por primera vez se habían enfrentado a un verdadero peligro, un peligro el que no sólo habían arriesgado sus vidas sino que para su sorpresa habían descubierto una de las mayores atrocidades que habían presenciado en sus jóvenes vidas. Pero, debido a eso ahora están más convencidas de lo necesario de un equipo como ese. De la falta del nuevo equipo:

Ellas son Theresa R. Cassidy, alias Siryn, Danielle Moonstar, Moonstar, Tabitha Smith, Meltdown, Rhane Sinclair, Loba Venenosa, Xi’an Coy Mahn, Karma y Sally Blevins, Desliza.

 

X-W

 

- Nos vas a explicar qué ha sucedido aquí... y ¿quién eres tú? – Preguntó en un tono susurrante pero cortante Theresa. Se dirigía al hombre que las había acompañado al cuartel general y que era evidente que no sabía en qué lugar del mundo se encontraba porque Tabitha le había dejado inconsciente de un golpe mientras viajaban.

- En primer lugar... no era necesario que me pegarais para conseguir que no revelara dónde se encuentra este sitio. Lo habría mantenido en secreto...

- Perdona pero hay gente que es capaz de sacarte un secreto por muy bien que intentes guardarlo. No me ha gustado pegarte... creo que me podrías caer bien. – Le contestó Tabs. – Pero... te encuentras mejor, ¿Verdad?

- Gracias a la aspirina que me habéis dado “ya” no me duele nada. ¡Tienes un puñetazo que tumbaría a Tyson! – Tabitha sonrió.

- ¿Empiezas a contar tu historia o no?

- No estés enfadada, Siryn. No soy de los “malos”. Me llamo Jake Hosrt, soy agente de S.H.I.E.L.D. Como lo fue Moonstar hace un año... yo también trabajaba de manera encubierta en el asunto sobre el que estabais actuando. Luché contra vosotras porque aún no había averiguado qué se traía entre manos esa fábrica de armamento biológico y no podía revelar quién era todavía. Hace unos días conseguí saber por fin en qué trabajaban...

- ¿Y era...? – Inquirió Desliza.

- Trabajaban sobre esos niños... Son mutantes, fueron seleccionados por alguna clase de seguimiento que se les hace a los padres y que permite saber si un niño tiene posibilidades de nacer con poderes o no. Ese seguimiento no es conocido por nadie salvo por los mismos que dirigían ese lugar y creo que no lo respalda ningún gobierno... todavía. – Al ver que las chicas fruncían el ceño suspiró. - ¡Eh, es algo que me parece repugnante! Pero vosotras mejor que nadie conocéis la histeria antimutante que hay en Estados Unidos y no sólo allí. Hay gobiernos que estarían dispuestos a controlar a su población “especial” desde el mismo momento en que nacen y eso solo se logrará controlando a los padres... Bueno, pues esa fábrica dio el primer paso pero no para controlar a los niños sino para experimentar con ellos... Querían comprobar que les hace diferentes para saber si de algún modo ese algo que les distingue podía servir para causar daño...

- No entiendo... – Comentó Sally.

- Se sabe que los mutantes lo sois porque nacéis con ciertos aspectos de vuestra estructura del ADN alterada, ellos querían saber si había algo más, algún componente químico que se pudiera extraer del cuerpo de un mutante y que sirviera para hacer daño... un daño a gran escala. Bueno se supone que hay mutantes que controlan energías radiactivas, o térmicas, energías de mil clases...

- Eso no es químico, es algo físico.

- ¿Estás segura, Karma? – La joven negó con la cabeza reconociendo que no lo podía estar. – Usaron estos niños porque ellos eran “sujetos” que jamás podrían escapar de su confinamiento.

- ¡Es horrible! No puedo ni imaginarme lo que habrán sufrido. Siryn, quizá en el CD venga quiénes son y quizá se los podamos devolver a sus familias.

- Me encantaría que fuera así, Loba pero quién nos asegura que si vuelven con sus padres no volverán a llevárselos. Ellos son la prueba de la atrocidad.

- Si localizamos a sus padres, a lo mejor se les puede convencer para que hablen con el Profesor. Seguro que él les encuentra un lugar en el que podrán crecer en un entorno seguro.

- Ese es el ejemplo perfecto de una buena idea, Meltdown. – La sonrió Theresa.

Mientras Theresa, Karma y Meltdown iban a hablar con el Instituto Xavier y Rhane y Sally iban a la cocina a empezar a calentar biberones, Moonstar se quedó en la sala de guerra a solas con Jake. Le miró nerviosa...

- Lo del otro día... – Empezó la chica.

- Me gustó... – Jake sonrió con sarcasmo.

- Ya... lo noté. No pretendía hacerte daño.

- ¿Daño? No me hiciste daño, lo pasé muy bien, claro que si hubiéramos estado en otra situación y en otro lugar me hubiera gustado terminar con lo que empezaste. – Danielle se sonrojó ante ese comentario.

- ¿Dijiste en serio lo de que soy hermosa?

- ¿Lo dudas? – Ιl la sonrió y levantándose de su asiento se acercó a ella. – Eres la mujer más bonita que en visto en toda mi vida.

- Tú... tampoco estás... mal. – Dani le miró más detenidamente. Era un hombre alto, de complexión atlética y musculosa. No tenía nada que envidiar a cualquier superhéroe de los que ella conocía. Además sus ojos eran de un precioso color plateado y su cabello era de un castaño casi negro. Dani se mordió el labio inferior al notar que su corazón empezaba a latir fuertemente. Ιl se acercó más a ella y extendió la mano para acariciarla suavemente el rostro. Dani suspiró. – No te conozco de nada. Podrías estar mintiéndonos.

- Compruébalo. Esta es mi clave... – Sacó una placa de debajo de su uniforme y se la tendió. Dani se volvió hacia el ordenador y gracias a su antigua filiación en S.H.I.E.L.D. entró en los archivos de personal clasificados. Instantes después el rostro de Jake apareció en la pantalla. Todo lo que él había dicho era cierto... aquellos registros eran demasiado seguros como para que se pudieran falsificar.

- De acuerdo, te creo. – Murmuró la joven.

- Es cierto que no nos conocemos pero me gustaría que eso dejara de ser así. Me gustaría que nos siguiéramos viendo... si tú quieres, claro.

- Quiero... – Dani se sorprendió a sí misma pronunciando esas palabras.

- Bien. – Jake cogió el rostro de Dani entre sus manos. - ¿Me permites besarte? – Dani asintió nerviosa con la cabeza. Ιl posó sus labios sobre los de ella y los rozó suavemente. Sin embargo fue Dani la que se encontró haciendo que ese contacto dejara de ser tan inocente. Fue ella la que introdujo su lengua en la boca de él y quien sintió que un fuego crecía en su interior. - ¡Para! – Jake se apartó con brusquedad.

- ¡Lo siento! – Exclamó Dani confusa.

- Moonstar... ¿Cuánto hacía que nadie te besaba o abrazaba?

- Demasiado tiempo... He ido demasiado rápido, ¿Verdad?

- No me quiero aprovechar de ti. Creo me gustas pero será mejor que nos lo tomemos con calma, ¿no crees?

- Sí... será lo mejor. Jake... – Susurró su nombre. – ...me llamó Danielle, llámame Dani.

- ¡Oh, cielo! – De nuevo Jake la estrechó contra sí arropándola entre sus brazos.

Fue una experiencia curiosa, dura pero al mismo tiempo bonita cuidar de los niños hasta que con la ayuda de la Patrulla-X pudieron localizar a los progenitores de los bebés. Se decidió que se reunirían con ellos en un lugar neutral... en la Isla Muir. Las chicas aterrizaron en el helipuerto donde fueron recibidas por Moira MacTaggert, la madre adoptiva de Rhane y por Sean Cassidy, el padre de Theresa y novio de Moira. Ellos les ayudaron con los bebés, luego entraron en el laboratorio. Dentro les esperaba el Profesor Xavier.

- Profesor Xavier... – Le saludó Theresa.

- Bien, Theresa, veo que las cosas os van conforme queríais. Habéis hecho algo admirable salvando a esos bebés... Os felicito. Mi enhorabuena a todas.

- Gracias, señor. ¿Han encontrado a todos los padres?

- No, a todos no. Cuando secuestraron al niño que Dani lleva en los brazos mataron a sus padres. Lamentablemente es huérfano pero hemos encontrado un lugar para que crezca feliz y seguro...

- ¿Y qué lugar es ese?

- Brian Braddock y Meggan lo van a adoptar.

- ¡Fantástico! – Rhane se sintió emocionada por la noticia. – Seguro que con ellos dos estará bien. Serán unos padres magníficos...

- Estoy convencida, hija. Y ahora vamos a llevar al resto de los niños con sus familias. Aún quedan flecos por arreglar pero creo que todo saldrá bien.

Se dirigieron hacia el ala civil del lugar. En la sala de estar se encontraban los padres de los bebés. Junto a ellos y vestidos de calle el resto de la Patrulla-X. Las familias de los niños se levantaron al verles llegar:

- ¡Will! – Exclamó una de las mujeres acercándose a Tabitha. - ¡Mi niño! – La joven se lo tendió pero mientras lo hacía la mujer lo cogió y se la quedó mirando. Luego se inclinó sobre ella y la besó en la mejilla. – Gracias por devolverme a mi hijo. Nunca te lo podré pagar... – Tabitha se turbó sintiéndose emocionada por ese reconocimiento. Ella solamente había hecho lo que debía pero era bonito que lo agradecieran.

- No ha sido nada. Jamás le hubiera dejado allí.

- No habríamos dejado a ninguno allí. – Confirmó Xi’an mientras tendía a otro de los bebés a los brazos de sus padres. Después de que todos los críos estuvieron con sus respectivos padres se dispusieron a hablar.

- Bien, soy consciente que este es un día para recordar pero ya les hemos dicho por qué se llevaron a sus hijos... – Habló Charles Xavier.

- Sí, son mutantes. – Asintió uno de los hombres.

- Efectivamente. Dudo mucho que aunque las chicas destruyeran el lugar donde los tenían hayan acabado con los que movían los hilos desde atrás, así que todavía los niños no están a salvo... – Continuó Cíclope.

- Y nunca lo estarán, ¿verdad? – Habló una de las madres. - Quiero decir que son como ustedes y bueno... si he de ser sincera yo no veía bien a las gentes de vuestra “clase”. A veces hace falta que suceda algo como esto... que se lleven a lo que más quieres... para comprender. Antes no me hubiera gustado la idea de tener un hijo mutante, ahora no podría seguir viviendo sin mi hija, sin mi Fanny. Y me da igual que sea mutante no la quiero menos por ello.

- De cualquier forma siempre es positivo llegar a un entendimiento, señora Johns. – La sonrió Fénix.

- Usted dijo, Sr. Xavier que encontraría el modo de que nuestros hijos estuvieran lo más seguros posible. ¿Es cierto?

- Lo es... Hace tiempo promoví la creación de un grupo de resistencia mutante... Ellos les pueden proporcionar lugares donde esconderse...

- ¿Escondernos?

- Tienen que comprender que con el tiempo sus hijos desarrollaran habilidades que requerirán un entrenamiento...

- Para que sean como ustedes...

- No necesariamente... más bien para que puedan llevar una vida normal... dentro de lo que cabe. Necesitarán controlar sus dones, si alguno de ellos tiene un poder que sin control pudiera ser peligroso...

- Eso no sería positivo para él.

- En absoluto. Si lo controla podrá hacer lo que quiera con su vida. Ser mutante conlleva ser responsable de lo que la naturaleza te ha dado. Sus hijos deben aprender eso pero también deben saber que pueden ser felices siendo mutantes, que ello no debe condicionar lo que son...

- ¿Y qué son? – El hombre miró a Tormenta, a quien había pronunciado esas palabras.

- Seres humanos con sentimientos.

- Ustedes han salvado a nuestros hijos y nos van a proporcionar unas nuevas vidas al lado de ellos. Creo que la labor que llevan a cabo es encomiable y que merecería ser conocida. Por lo menos que les dieran un margen...

- Sí, les acosan demasiado. Nuestros hijos tendrán una vida pero,... ¿y ustedes?

-  No se preocupen por nosotros... Juntos formamos una familia y, saber que aquello por lo que luchamos merece la pena, nos hace sentirnos orgullosos de lo que somos, de quienes somos, y de lo que hacemos. –  Le contestó Hank McCoy al padre de uno de los pequeños mientras le hacía una carantoña al bebé y este soltaba una musical risa. – Estaremos bien. Ustedes cuiden de sus hijos.

La reunión continuó un rato más y después los padres con sus hijos se fueron acompañados por Xavier y Moira a estudiar los posibles emplazamientos de las familias. Una hora después cuando todos los trámites estaban solucionados un avión se llevó a esas personas destino a sus nuevas vidas. Pero aún quedaba un niño esperando... esperando el comienzo de su futuro.

Esa tarde a la Isla Muir llegó el matrimonio formado por Brian Braddock y Meggan, los antiguos miembros de Excalibur conocidos como Capitán Britania y simplemente Meggan. Los dos eran personas con el poder suficiente como para cuidar del bebé y con la suficiente capacidad de dar amor que ese niño necesitaba. Rhane fue a buscar al pequeño que dormía en una habitación anexa a la sala de estar donde se encontraban todos.

- Se llama Elijah Finns tiene cinco meses. Es probable que jamás recuerde a sus verdaderos padres así que si estáis dispuestos a adoptarle, para él seréis sus únicos padres. – Les habló Moira.

- Eso no será ningún problema. Ese niño necesita alguien que le proteja y le quiera, alguien que le de una educación y que pueda, en un futuro, ayudarle con sus poderes. – La contestó Brian Braddock.

- Estoy dispuesta a ser la madre de Elijah. – Afirmó Meggan. Kurt Wagner sonrió, nunca había conocido a nadie tan dispuesta para la compasión como Meggan y al mismo tiempo tan valiente. Era una mutante muy poderosa pero lo que más admiraba de ella era la excepcional mujer que era. Hubo un tiempo en que se sintió atraída por ella, que Brian lo descubriera le costó una pierna rota pero ella siempre había amado a su marido. No a él. Rhane entró en ese momento con el bebé, Meggan se levantó y lo cogió en sus brazos y entonces algo sucedió. Ambos, Meggan y el niño empezaron a brillar como si con ese simple contacto hubieran establecido un lazo. Meggan acarició al bebé. – Ahora soy tu madre... – Y él la sonrió.

- ¡Es imposible! ¡Los niños de cinco meses no sonríen!

- Hank... a Meggan todos le sonríen. – Contestó suavemente Mariposa Mental, hermana de Brian y cuñada de Meggan.

- Elijah... – Meggan se acercó a su marido. – Ιste es tu padre. – Y lo depositó en los brazos del hombre. El rostro de Brian cambió al mirar a su mujer y al que ahora era su hijo. – Bueno creo que ha llegado el momento de decirte que pronto... tendrás un hermanito para jugar. – Todos la miraron sorprendidos, incluso Brian.

- ¿Meggan? – Inquirió su marido. - ¿Estás... ?

- Sí, estoy embarazada.

La noticia de que Meggan estaba esperando un hijo fue recibida con entusiasmo por todos los presentes. Tras las felicitaciones al joven matrimonio, Theresa sonrió:

- Es maravilloso que estés embarazada, Meggan e incluso eso protegerá más a Elijah si cabe...

- ¿Qué quieres decir, Terry?

- Bueno, papá, es evidente que los que le secuestraron saben que mataron a sus padres y saben que quizá le busquemos una familia adoptiva. No esperaran que Elijah tenga un hermano pequeño, él mismo es tan sólo un bebé. Buscarán un matrimonio con un hijo muy joven, no con dos.

- Si puede que pase eso.

- Lo importante ahora es celebrar que mi hermano me va a hacer tía por partida doble. ¡Es maravilloso! ¡Voy a ser la tía Betsy! – Warren miró a su novia, divertido. Hacia tiempo que no la veía tan contenta.

Dani leyó el mensaje que había llegado a su móvil: Te echo de menos. Una tímida sonrisa afloró a su rostro y al mirar hacia la ventana vio a Xi’an mirándola y sonriéndola con complicidad. Dani agachó la cabeza sintiéndose inexplicablemente feliz.

 

Continuará


Los personajes que aparecen en este fanfic son propiedad de Marvel, pero este fanfic me pertenece a mi.. Si deseas utilizarlo fuera de esta web, deberas pedirme permiso antes Nina