OLÍBANO

Primer cuento de la trilogía de Cuentos de Navidad de RogueStar

Un demonio me molesto,

La luz retrocedió,

La tierra se oscureció,

La melodía se apago,

El Maestro susurro

'Sigue el Destello'

~ Líneas 29-34 de Merlín y el Destello de Lord Tennyson

Los simples rituales de nuestras vidas. Las acciones que, a través de su repetición, las forman y les dan significado. Para algunos, un ritual es algo tan simple como recorrer una valla con un palo y contar los metálicos golpes; para otros, es peinarse el pelo mil veces hasta que brilla con un brillo mágico.

El ritual de Gambito es mas inusual, mas personal. El cree en las cartas. Todas las mañanas antes del amanecer, se levanta de la cama y busca el grueso mazo de cartas en la cabecera de su cama. Nerviosamente, con los ojos cerrados, coge la carta de arriba y, a través de ella, determina como será el día.

Es, de alguna forma, una forma natural de cartomancia, un intento de controlar lo incontrolable: el cambiante mundo de espíritus y demonios que subyace bajo nuestra percepción. Los parasitos que se alimentan de nuestro miedo y debilidad...


La última estrella languidece en el cielo de la mañana del día. antes de Navidad, y es reemplazada por los tonos pastel de un imparable amanecer. Ciegamente, Gambito busco a tientas las cartas próximas a su cama y cogió la de arriba. Nada mas girarla, la dejo caer, gimiendo como si le hubiese quemado los dedos. La solemne mirada de la Reina de Corazones le vigilaba desde donde había caído.

De repente, jirones de una niebla verde subieron del suelo, impregnándolo todo con el olor de un exquisito incienso. La niebla verde se solidifico, convirtiéndose en una grotesca parodia de una mujer.

"Mi amor," le arrullo una dulce voz, "no haces mas que pensar en esa ramera. Pensé que entendiste las consecuencias si no renunciabas a ella."

Gambito permaneció silencioso, reclinándose a recoger la carta. Parecía como si la Reina de Corazones le mirase acusadoramente, reclamando su total lealtad. En ese instante, tomó una decisión.

"Amo a Pícara," declaró desafiante, "el trato se acabó, Bebete."

La niebla le sonrió burlonamente, enrollándose como un aro alrededor de su garganta, apretándose como un nudo antes de la ejecución

"Lo dudo, Remy" ronroneó, "me perteneces."

"Oui, bruja," los ojos de Gambito brillaron con una luz embaucadora, "lo soy."

Los entrenados reflejos de ladrón le permitieron liberarse de su mortal abrazo y coger las cartas en un rápido movimiento. Bebete silbaba, transformada en una cobra que se levanta y prepara para atacar. Murmurando una silenciosa oración por debajo de su respiración, Gambito cargó tres cartas y las lanzó. Fallo. Pasaron a través de ella como si fuese aire. Bebete se retorció y las escamas color jade brillaron tenuemente bajo la débil luz del amanecer.

"Oh mi amor," le regañó, "¿Nadie te ha enseñado lo estúpido que es entrar en una batalla sin un conocimiento previo de tu oponente?"

Se arrastró hacia él y se enrosco a su alrededor en un demoledor abrazo. Gambito jadeaba como si sus pulmones intentasen expandirse bajo la presión.

"No, mademoiselle," grito, "esa es una lección que he aprendido."

Inesperadamente, la pequeña habitación de la casa flotante se llenó con una brillante y dorada luz que salía de Bebete. Estaba brillando, ardiendo, saturada de energía cinética.

"Mi amor, ¿qué es lo que has hecho?' murmuró, retornando a la forma original, una voluptuosa mujer atractiva para cualquiera. Sus brazos cayeron al suelo al tiempo que ella cama de rodillas en actitud suplicante, o de sufrimiento. Como si no pudiese creer lo que había hecho, llevó sus esbeltas manos a su ardiente rostro.

Gambito no miro atrás mientras escapaba de la casa flotante y entraba en la oscura noche. Detrás de él, en un resplandor de blanca luz, como una supernova en miniatura, el parasito explotó en una estrella de insuperable brillo, que se desvaneció en chispas y cenizas. Un exquisito incienso llenaba el aire, aroma de olíbano(1) y resina quemada.

El permaneció solo durante un largo tiempo, mientras los copos de nieve caían y giraban a su alrededor, mirando como ardían los rescoldos de la casa flotante, saboreando la salvaje libertad del alba. Entonces, despacio, carta en mano, empezó su peregrinaje a la mansión para pagar el tributo a la Reina de Corazones.

Fin

(1) El olíbano es un tipo de incienso.

Gambito, Bebete y todos los personajes relacionados pertenecen a Marvel y no están usados en beneficio propio. Además, no sería apropiado demandarme. Si quieren enviarme comentarios, estaré disponible en brucepat@iafrica.com.