FANTASMAS DEL PASADO
Aquella enorme roca flotaba suspendida a varios miles de km sobre la atmósfera terrestre. Desde unos enormes ventanales, Erik Lensherr contemplaba aquel mundo azulado, hermoso, como una gema brillante en la nada del cosmos...algún dia seria suya, pensó, a pesar de Charles. En demasiadas ocasiones, Charles y sus estúpidos estudiantes se habían interpuesto en sus planes de conquista. ¿Es que acaso su viejo amigo, su odiado enemigo, no lo entendía? ¿Es que podía quizá esperarse algo positivo y noble de esos humanos de ahí abajo? Esa raza obsoleta, estúpida e insensible.¿Por cuanto tiempo más sufrirían los mutantes el odio y persecución de los humanos? Poco, pensó Magnus.
El futuro les pertenecía. Magneto lo sabía, él guiaría a los mutantes y les daría la oportunidad de reclamar lo que les pertenecía por derecho.
Magneto estaba cansado, agotado de tanto dolor, tanta lucha y sufrimiento. Era consciente de que ya no era joven y su vida había sido siempre una desesperada lucha por la supervivencia en un mundo a menudo hostil.¡Qué fácil hubiera sido dejarse llevar por el abandono o la desidia! Pero no podía ser, él lo sabía, tenía una misión que cumplir.Y había tanto por hacer aún y tan poco tiempo...
Con estos pensamientos en su mente, Magnus se fué a la cama. Un buen descanso sin duda le ayudaría a ver las cosas con una nueva perspectiva por la mañana. Magnus no cesaba de dar vueltas en la cama, no podía conciliar el sueño, estuvo así un buen rato hasta que al fin se durmió. El silencio dominaba la estancia y de pronto, una extraña luz blanca penetró en la habitación.
- Despierta, Erik, levántate - dijo la luz mientras iba tomando forma humana.
- ¿Quien se atreve a...? - bramó Magneto mientras se incorporaba, pero no pudo seguir. Creyó reconocer a aquella extraña figura.
- ¿Tanto tiempo ha pasado, como para que me hayas olvidado? - repuso la figura, que al fin adquirió una forma plenamente reconocible.
- No puede ser, estas muerta - repuso un sorprendido Erik - Magda, mi querida esposa.
- ¿Has venido a llevarme contigo? - preguntó Magnus, intentando levantarse, tambaleándose, por la emoción de ver a su amada.
- No Erik, he venido a salvarte,a redimirte.Quiero ayudarte - habló ella.
- ¿Que derecho tienes a hablarme así, mujer? - replicó un enfurecido Magnus.
- Mírate Erik - prosiguió Magda, hablándole con suavidad y cariño.
- Toda tu vida adulta la has pasado consumido por el odio y el rencor. ¿Qué pensaría nuestra querida hija Ania si viera en lo que se ha convertido su padre?
- Ania - dijo casi susurrando.
Magnus al recordar a su primogénita fallecida, asesinada por una turba enloquecida, hace ya demasiados años - ya casi había olvidado tu sonrisa, tu inocencia... Y dirigiéndose de nuevo a su esposa dijo:
- Me reprochas que odie a los humanos ¿Cómo podría no hacerlo? ¿Acaso no fueron ellos quienes nos arrebataron a nuestra hija? ¿Qué compasión debería sentir por ellos? ¡No son más que perros rabiosos, insensibles y estúpidos!
- Igual que tu hija y yo, ¿verdad? - contestó Magda - También éramos humanas, pero en cambio nos amaste como sólo podía hacerlo un hombre bueno y decente como tu,buen padre y esposo. ¿Tanto te cambió esa tragedia?
- Me abandonaste, Magda - le recriminó Magneto.
- Estaba asustada, Erik - repuso ella - creí que te habías convertido en un monstruo. Mataste a toda esa gente sin remordimientos.
- ¡Mataron a Ania, no merecían menos! - se defendió él.
- Pero esa no es la forma, Erik - Magda brillaba aún más - El odio engendra odio. Debes tener en cuenta esa verdad. Tienes un gran poder, y eso conlleva responsabilidades y obligaciones. Te aíslas del mundo y lo combates .En vez de eso, deberías tender un puente de esperanza entre nuestros pueblos y luchar por un futuro mejor y más brillante, donde niños como Ania no sufran por la intolerancia de algunos.
- Hablas como Xavier - repuso Magnus - Él tambien piensa como tú, Magda.
- Es el camino correcto ,Erik - de pronto la luz brillante empezaba a disiparse - Piénsalo. Toda la gente que has torturado o asesinado en estos años, aunque sea por lo que tu crees justo y correcto, también son hijos de madres o padres o hermanos...No es ese el camino, Erik. Nunca lo fué. De pronto la imagen de Magda comenzó a parpadear e iba apagándose.
- No - gritó Erik - No me dejes sólo otra vez.
- Debo hacerlo, mi tiempo aquí ha terminado. Se me ha permitido comunicarme contigo para poder ayudarte a tomar el camino correcto. No desaproveches esta oportunidad. Erik lloraba, y de repente la imagen de Magda desapareció.
- Magda, no te vayas - gritó Magneto, lleno de dolor.
- Nunca estaré lejos, amor mío - se oyó la voz de Magda - Algún día estaremos juntos eternamente. Te quiero, Erik Lensherr.
Después se hizo el silencio. A la mañana siguiente, la luz del sol entraba con fuerza a través de los grandes ventanales de los aposentos de Magnus. Magneto despertó, visiblemente turbado y tembloroso. ¿Acaso había sido todo un sueño? ¿O bien fué la visita de un ángel bueno enviado para darle esperanza a un hombre amargado y resentido con un mundo a menudo incomprensivo e intolerante con los suyos? No lo sabía con seguridad, ya tendría tiempo de averiguarlo.
Fin.
Los personajes que aparecen en este fanfic son propiedad de Marvel, pero la historia me pertece. Si deseas utilizar este fanfic, deberas pedirme permiso antes.