UNA RAZÓN PARA VIVIR
EPILOGO
Los días transcurrían lentos mientras Remy terminaba de recuperarse. Pícara y Tormenta se comportaban como dos gallinas cluecas y mimaban a Gambito sin reparos y el cajun estaba disfrutando cada minuto.
Aquel día Pícara había decidió que hacia suficiente calor y que seria un día perfecto para un picnic y para que a Remy le diera un poco de aire fresco. Preparo una cesta con sandwiches y lentamente el cajun y ella dieron un paseo hasta el lago. Después de asegurarse que Remy estaba cómodo Pícara se instalo junto a el y se recostó cómodamente sobre su pecho. Durante los días anteriores los dos se habían sincerado el uno con el otro. Remy le había contado todos sus secretos, algunos de los cuales habían resultado ser escalofriantes y Pícara le había confesado sus temores y frustraciones y como había decidido al final pedir ayuda a Forja. Los dos habían establecido un clima de confianza e intimidad tal en esos días que ahora con una sola mirada podían saber lo que pensaba el uno y el otro sin hablar. Pícara y Remy no se habían sentido mas felices en toda su vida. Sin embargo hoy tocaba retomar un tema que habían dejado conscientemente aparte esos días. El tema que había causado la pelea por al que Gambito había abandonado la mansión con tan trágicas consecuencias. Pícara había evitado el tema pero sabia que tarde o temprano Remy lo sacaría a colación
-Chere, si no quieres decírmelo lo entenderé, no voy a ponerme como un basilisco esta vez. Entiendo que si no me lo dices ahora, ya me lo dirás mas tarde cuando tengas más confianza en mi.
Pícara se inclino hacia él y beso su mejilla como símbolo de agradecimiento.
-Confío en ti Remy. La razón por la que nunca he dicho mi nombre es porque era una forma de mantener a la gente alejada de mi. Si no sabían mi nombre no podían llegar realmente a mi y hacerme daño. Pero tu ya has llegado. Llegaste hace mucho tiempo pero no quería reconocerlo. Pensaba que si no te decía mi nombre...bueno...tu no me podrías hacer realmente daño, le harías daño a Pícara, la mujer X, pero no a mi...¿qué tontería, verdad?- dijo nerviosamente Pícara.
-No lo es amor, créeme. Pero si se tu nombre, las cosa serán un poco mas fáciles.- le respondió Gambito apartando un mecho blanco de su rostro.
Pícara lo miro extrañada.
-¿Fáciles?, ¿qué quieres decir?
-Bueno, me refiero a los tramites legales para la licencia matrimonial.
Pícara se incorporo sobresaltada y con la boca abierta.
-¿Licencia matrimonial?- dijo cuando pudo articular palabra.
-Si, ma chere, si tu me aceptas claro, lo entenderé...
-Marie-le interrumpió Pícara- mi nombre es Marie Darkholme.
Remy sonrío abiertamente.
-Marie...-murmuró casi como si pudiera saborear el nombre.- Marie- dijo poniéndose de rodillas a su lado- ¿me harías el inmenso honor de ser mi esposa?
Pícara se arrojó a sus brazos sin dudarlo un instante
-Sí, Remy, sí quiero.
Remy la abrazo contra su pecho con toda la fuerza de la que era capaz. Como ladrón había visto los mayores tesoros de mundo e incluso había robado algunos de ellos pero ninguno de ellos podía compararse a la mujer que sostenía ente sus brazos y que iba a convertirse en su esposa. Su tesoro, su amor, su vida.
FIN
Todos los personajes pertenecen a Marvel, y los estoy utilizando sin ánimo de lucro. La historia me pertenece y para cualquier utilización fuera de la web, deberás pedime permiso. Agredeceria cualquier comentario que quisieseis hacer, podeis poneros en contacto conmigo en la dirección de correo erianne@mixmail.com