Nota: Esta es la secuela de Ajustes del Corazón que fue un regalo de Reyes para Dawn. Así que este es sin duda un fanfic para ella. La acción se desencadena entre los capítulos seis y siete de Lazos de Sangre. Hay spoilers del capítulo seis.


EXIGENCIAS DEL CORAZON

Erianne


 
CAPITULO UNO
 
Bobby miró con una gran concentración el fondo de su armario esperando alguna señal de lo que debía hacer. Sin embargo su armario permanecía tercamente mudo y se negaba a proporcionarle ninguna ayuda. ¿Qué se ponía uno cuando iba a una cita con un hombre?
 
Por primera vez en su vida se sintió identificado con las mujeres del grupo que solían tardar horas en arreglarse. Jean Paul era un hombre sofisticado y elegante, así que debía ponerse algo que fuera acorde con él... eso descartaba los vaqueros... esperaba que los pantalones grises de vestir de uno de sus pocos trajes fuera adecuado.
 
Evidentemente no se iba a poner una camiseta y sus camisas hawaianas quedaban descartadas después del comentario sobre los colores chillones. Aquello reducía las posibilidades considerablemente... De repente se acordó de un paquete que había llegado algún tiempo atrás por su cumpleaños, lo sacó y vio una camisa de color azul oscuro que su madre le había mandado. El tacto era muy suave y denotaba calidad. Mentalmente se recordó que tendría que llamar a su madre para agradecerle el regalo, aunque si la buena mujer supiera con que intenciones se iba a poner la camisa probablemente le daría un sincope.
 
No estaba muy seguro de coger la americana, después de todo era algo informal, así que se decidió por uno de sus jerséis por si luego refrescaba. No es que el frío fuera a molestarlo demasiado...
 
Elegida la ropa se metió en la ducha y reflexionó sobre lo que estaba haciendo. Una parte de él estaba casi en éxtasis. La idea de salir con Jean Paul le llenaba de entusiasmo. Otra parte estaba muy asustada. ¿Cómo iba a reaccionar? ¿Qué diría el resto de la Patrulla?. No tardarían en enterarse. Vivir en la Mansión era el peor lugar para guardar secretos y tampoco es que él quisiera guardarlo pero tenía que reconocer que algo de miedo tenía.
 
Sin embargo, Jean Paul merecía la pena. Con un suspiro recordó la noche pasada.


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 Después de su sesión de trabajo en la que había acabado entre los brazos de Jean Paul, Bobby se había refugiado en su habitación intentando descifrar lo que había pasado. El terror se había apoderado de él. Los rostros de su padre, de Scott y de Warren se le habían aparecido recriminándole su comportamiento. Las horas habían pasado y su mente ya estaba imaginado planes de huida de la cita cuando Jean Paul había aparecido en su puerta. Como un idiota se había dejado sus apuntes en su habitación y había venido a devolvérselos. El problema era que los traía con la artillería pesada. Dicha artillería consistía en una camisa parcialmente abotonada que dejaba ver parte del bien formado torso y unos pantalones deportivos que se ajustaban ligeramente a sus piernas. Eso y su sonrisa arrogante que demostraba que sabia lo atractivo que era, lo convertían en toda una tentación.
 
Jean Paul había entrado en su habitación y con una sola mirada había adivinado lo que se le estaba pasando por la cabeza.
 
-¿Dudas de ultima hora Bobby?-había dicho Jean Paul-¿estás pensando en echarte atrás?
 
El sonrojo de las mejillas de Bobby delató su culpabilidad.
 
-Pensaba que por lo menos no te entrarían hasta mañana- reconoció el canadiense y con una sonrisa de satisfacción añadió- he hecho bien en venir a verte.
 
Con un desparpajo increíble se paseó por la habitación del Hombre de Hielo como si el lugar le perteneciera y con la misma seguridad en si mismo se sentó en su cama.
 
-Para responder a tus preguntas y dudas de forma concisa... Sí, nos hemos besado. Sí, te ha gustado. Sí, a mi también. Sí, me gustas. Sí, yo también te gusto. Sí, has accedido a salir conmigo y por último, no, no voy a dejar que te arrepientas de ello.
 
Bobby lo miró estupefacto...Estrella del Norte debía de ser el hombre mas arrogante del mundo. Con paso vacilante se acercó y se sentó a su lado.
 
-Jean Paul, no lo entiendes....yo....no sé como explicarlo...
 
El canadiense puso un dedo en sus labios para silenciarlo y a continuación acarició su mejilla con una dulzura de la que Bobby estaba seguro que muy pocos habían sido testigos.
 
- ¿Crees que no sé por lo que estas pasando? Yo también lo he sufrido y sé que es duro. Sé que estas asustado y que te da miedo lo que van a pensar los demás de ti si empiezas a salir conmigo. Sé que todo esto te ha pillado un poco a contrapié y que quizás yo me he precipitado un poco...pero la paciencia no es mi fuerte y tú me gustas mucho Robert. Iremos al ritmo que tú marques y puedo asegurarte que no es una concesión pequeña por mi parte...-terminó con un tono ligeramente burlón.
 
Bobby se rió ligeramente y entrelazó sus dedos con los de Estrella del Norte.
 
-¿El gran Jean Paul Beauvier cediendo terreno? A las revistas de economía les daría un pasmo.
 
Jean Paul sonrió y enarcó una ceja intentando dar un aire de superioridad que consiguió a las mil maravillas.
 
-No es merito tuyo Drake, es que eres muy guapo.
 
Bobby se echó a reír a carcajadas y la tensión pareció desaparecer casi por arte de magia. Jean Paul al ver la hilaridad de su compañero también se echó a reír. Cuando pararon, Bobby había dejado de sentirse aterrorizado aunque los nervios todavía no se le habían asentado. Se puso mas cómodo en la camada doblando una de sus almohadas y recostándose en ella hasta quedar semisentado. Con un gesto indicó a Estrella del Norte que le imitara. Jean Paul dudo apenas un instante y se situó al lado de Bobby  ligeramente girado para poder observar su expresión. Este alargó la mano y comenzó a acariciar la de Jean Paul dibujando sobre ella arabescos.
 
-Me preocupa que pueden decir Scott y Warren. Siempre han sido los chicos mayores ¿sabes?.Me preocupa que te puedan hacer pasar un mal rato y que me echen la bronca, No sé...siempre actúan como si estuvieran tremendamente decepcionados conmigo...
 
Jean Paul frunció el ceño, y su voz fue casi tan fría como el hielo que Bobby generaba.
 
-No debería preocuparte tanto la opinión de esos dos. A mi parecer no tienen derecho a hablar sobre moralidad. Fíjate bien. Scott es un adúltero y Warren es un asaltacunas tras liarse con una niña de apenas dieciocho años. A mi parecer son ellos los que necesitan reprobación y no . Después de todo ¿qué es exactamente lo que estás haciendo Bobby? ¿Es realmente tan malo salir conmigo? No creo que estemos haciendo daño a nadie.
 
Bobby fijó sus ojos en los de estrella del Norte. Con su apasionado discurso se habían vuelto de un azul más oscuro. Si alguien le hubiera preguntado por una palabra para definir a Jean Paul la que él hubiera escogido era hermoso. Incluso ahora cuando su rostro estaba contraído por una furia contenida era bello.
 
-No estoy muy seguro de que ellos lo vean así- dijo con una sonrisa triste.
 
-¡Pues por mi pueden irse al diablo si no les gusta Robert!-exclamo Jean Paul perdiendo la paciencia- No voy a dejarte escapar y, créeme, tendrías que ser muy rápido para huir de mi.
 
Los ojos de Bobby casi se desorbitaron ante el arranque de Jean Paul. Sin embargo el canadiense pareció perder toda su furia al ver la expresión de Bobby. Este sintió como los brazos de Jean Paul le rodeaban hasta que su frente se apoyo contra la de él. Los ojos que hasta un momento rebosaban de furia ahora sólo contenían comprensión y cierta ternura.
 
-No puedes negarte a ti mismo eternamente Bobby. Es como esconder algo muy feo en un cajón, al final siempre acaba saliendo.
 
Por un momento el cuerpo de Bobby se tensó como la cuerda de un violín y parte de el quiso gritar que podía negarse todo lo que él quisiera y que de hecho le habían comentado que la tierra de la negación era estupenda en esta época del año. Pero en su interior sabía que Jean Paul tenía razón. No podía negar que se sentía atraído por él. Puede que el sentimiento fuera reciente, aunque las dudas hubieran sido plantadas hacia tiempo, pero no por eso iba a desaparecer o podía actuar como si no existiera. Eso no seria justo ni para Jean Paul ni para él. Con un suspiro casi imperceptible, dejó que su cuerpo se relajara en los brazos del canadiense y correspondió a su abrazo acurrucándose junto a él y escondiendo la cara en su cuello.
 
-Ya te dije que tendrías que tener paciencia conmigo-dijo acariciando el cuello de Jean Paul con los labios- No puedo prometerte que no me den ataques de pánico, pero si que puedo prometerte que no huiré de ti, que al menos te consultare mis dudas antes de hacer algo drástico. ¿D’accord?-concluyó Bobby con un beso sobre su yugular.
 
Bobby sintió estremecerse el cuerpo de Jean Paul cuando le besó y como su mano se enredó en su nuca para forzar su rostro a encarar el suyo. Una sonrisa dulce adorno su rostro.
 
-Me parece bien- dijo- y yo te prometo no romperle demasiados huesos a los que se atrevan a meterse contigo y lo que pueda surgir entre nosotros. Y por cierto, si vas a empezar a hablarme en francés habrá que hacer algo para mejorarlo. Tu acento es horrible.
 
Bobby volvió a estallar en carcajadas. Definitivamente hacia tiempo que no se había sentido tan bien. Acariciando la mejilla de Jean Paul y todavía con una carcajada asomándose a los labios se inclino sobre él y le besó ligeramente en los labios.
 
-Definitivamente me gustas mucho Jean Paul.
 
Bobby vió como los ojos de Jean Paul se abrían como platos y se dio cuenta de que mientras Beauvier le había dicho ya unas cuantas veces que le gustaba esta era la primera vez que él se lo decía. Apenas tuvo tiempo de tomar aliento cuando los labios de Jean Paul estaban sobre los suyos y demandaban una respuesta. A diferencia de los otros besos que habían compartido, en este, Jean Paul no se contuvo en absoluto y dio rienda suelta a toda su pasión. Bobby sintió como todo su mundo se desvanecía para relocalizarse en el canadiense. Todos su sentidos se llenaron de él de una forma en la que perdió toda conciencia de espacio y de tiempo. Solo los labios, las manos y el cuerpo de Jean Paul constituían su mundo. No sabia cuanto tiempo había pasado pero cuando Jean Paul se apartó de él tras haber dejado una hilera ardiente de besos por su cuello se dio cuenta de que las manos de Jean Paul acariciaban su estomago debajo de la camiseta y que de alguna forma las suyas propias se habían abierto paso a través de la camisa de él y que su torso estaba totalmente expuesto a su tacto. Bobby observó las pupilas dilatadas y el deseo apenas contenido en ellas y tuvo que contener la respiración. De alguna forma el nombre del canadiense se había colado entre sus labios en lo que parecía una suplica y vio los esfuerzos de Jean Paul por dominarse. Arrancándose de su lado, a regañadientes, Jean Paul puso distancia entre ellos y se reclino a su lado.
 
-Mon Dieu, tu sais parfaite-dijo Jean Paul mirándole con ternura- Será mejor que me vaya o no respondo de mis actos.
 
Bobby se rió mientras veía con cierta desilusión como Jean Paul se levantaba. Algo se debía de haber notado en su mirada porque Jean Paul le sonrió con comprensión.
 
-Hay ciertas cosas que, aunque te aseguro que me muero por experimentar contigo, no creo que estés todavía preparado para ellas. Hay cosas que vale la pena esperar.
 
Bobby sintió una oleada de agradecimiento y admiración por el hombre que tenia enfrente. Pocas personas habrían renunciado a su placer por consideración hacia los sentimientos de la otra persona. Si tenía alguna duda de que Beauvier estaba realmente interesado en él su comportamiento las había despejado por completo.
 
-¿Preocupado por mi virtud Jean Paul?-bromeó Bobby fingiendo una mirada de damisela victoriana.
 
Jean Paul se rió y dirigió una mirada que hablaba claramente de la pasión que sentía hacia el joven que yacía tumbado tan seductoramente en la cama.
 
-Créeme Bobby, otro beso más y por la mañana ya no habrías tenido virtud alguna por la que preocuparte.
 
Bobby contuvo la respiración ante el comentario y observó como Jean Paul se dirigía a la puerta con una sonrisa satisfecha por el efecto que le había causado.
 
-Mañana a las siete en el garaje, Bobby-dijo saliendo por la puerta y con una mirada arrogante e increíblemente seductora añadió- Felices sueños.
 
Bobby se quedó tumbado con una sonrisa estúpida en la cara y tardó en dormirse más de lo habitual.
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Bobby salió de la ducha mientras se reía todavía recordando la desfachatez del canadiense. No podía negar que Beaubier le hacia feliz. Eso tenia que ser bueno y si sus amigos le querían deberían aceptarlo.
 
Se vistió rápido dándose cuenta de que apenas le quedaban unos minutos si no quería llegar tarde. Poniéndose los zapatos al mismo tiempo que se peinaba observo por ultima vez su reflejo en el espejo. No estaba mal. Su madre sin duda hubiera aprobado el conjunto.
 
Cogiendo el jersey se dirigió a la puerta y antes de abrirla tomo aire sabiendo que ese día daba un paso hacia un futuro un tanto incierto. No iba a ser fácil pero merecía la pena.

 


Todos los personajes pertenecen a Marvel, y los estoy utilizando sin ánimo de lucro. La historia me pertenece y para cualquier utilización fuera de la web, deberás pedime permiso. Agredeceria cualquier comentario que quisieseis hacer, podeis poneros en contacto conmigo en la dirección de correo Erianne

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