"Todo o Nada" se desarrolla en un marginado barrio londinense en el que todo lo inunda la pobreza, la tristeza y el primitivo instinto sexual. Cada uno de los personajes tiene su propia miseria, su propio destino, que parece repetirse generación tras generación: Rory ha heredado la vaguería de Phil, Rachel, que vive sumida en su trabajo como limpiadora de una residencia de ancianos, es un fiel reflejo del esfuerzo y constancia de Penny, que cada día se levanta para ir a trabajar como cajera en un supermercado. También Donna rescribe su propia historia al quedarse embarazada de Jason, prototipo de hombre machista y maltratador, cayendo de eso modo en el error que años atrás había cometido su madre, Maureen. A su vez, Samantha vive su propio infierno, con unos padres alcoholicos que pasan de ella y un desequilibrado joven obsesionado por ella.
Crítica
Puntuación del crítico: 7
Buena película coral de Mike Leigh, tres historias de tres famílias sin ninguna esperanza ni oportunidad en la vida, sin ilusiones ni ganas de vivir, sumidas en la rutina y que además han olvidado algo muy importante: el AMOR. Es una película muy bien llevada, con momentos poéticos (como el viaje emocional que hace Phil el taxista hasta la playa) pero el punto fuerte es el trabajo de los actores, están soberbios todos, cada uno vive intensamente su personaje, cosa que demuestra una vez más la habilidad de Mike Leigh en la dirección de actores.
Lo que no me acabó de gustar de la película es que tiene un final muy abierto, y en el caso de la historia de Samantha y su amigo el acosador algo inconclusa. Cosa que por un lado está bien, ya que es como la vida misma, no se soluciona todo con un repentino happy end. Pero llega un momento en que les cojes tanto cariño a los personajes que quieres seguir viendo desde el sofá sus triste y a la par emocionantes vidas. Entonces es cuando salen los créditos.
nadsat
Película enviada por raccordboy el 8 de Junio de 2005
Una obra casi maestra, aunque sólo fuera por la brutal escena entre Timothy Spall y Lesley Manville nada más llegar del hospital. Tan sobrecogedora como la imágen de una madre corriendo al hospital tras enterarse de que su hijo ha sufrido un ataque. Emotiva, veraz, una película ante la que es imposible permanecer indiferente. Las interpretaciones de todo el reparto, y en especial de los dos protagonistas, son admirables.