En Gran Bretaña, en el año 1920, Harold Abrahams y Eric Lidell estaban hechos para correr. No sólo una razón les llebaba a correr más rápido que ningún otro hombre. Sus motivos eran tan diferentes como sus pasados; cada uno tenía su propio Dios, sus propias creencias y su propio empuje hacia el triunfo.
Crítica
Puntuación del crítico: 6
Hay en Carros de fuego, eso sí es verdad, algunas imagenes que se han hecho muy populares con el tiempo, casi todas compuestas con tíos corriendo al son del griego Vangelis. Esas escenas, y el tema principal de la banda sonora, son el mayor legado de Carros de fuego (no digo la banda sonora entera porque a mí por momentos me parece grotesca).
El caso es que dicho eso, a mí no me parece que esta película tenga demasiado valor. Es correcta, no está mal hecha, no es demasiado tonta...pero soy absolutamente incapaz de entender cómo pudo ganar el oscar a la mejor película. No tiene ni grandes valores cinematográficos...ni de ningún otro tipo. Al menos a mí me parece sosa, poco interesante y fácilmente olvidable.
Por si eso fuera poco, creo que la situación que recrea es, como mínimo, cuestionable por su extremado "buenrollismo": ¿Deportistas nobles, honrados y puros que se alegran con las victorias de los otros? ...todo muy griego. Y muy dandi y muy pijo, si en lo que nos fijamos es en el casi insoportable (digo insoportable...si es fiel o no a la realidad es algo que ya no sé) ambiente que desprende, en el que según tu nivel de sumisión a la madre patria eres "inglés" y "verdadero inglés" (¿a qué me recordará?) e idem con la fe (la película empieza citando el Libro del Eclesiástico), los dioses y etc. Leñe, si hasta el personaje supuestamente pobre parece rico, no me extraña que los de la academia estuvieran encantados.
Piripiflautico
Película enviada por piripiflautico el 30 de Octubre de 2004
Típica película de superación personal no exenta de moralina. Destaca la aparición del añorado antihéroe Brad Davis (gigantesco en "El expreso de medianoche" y el "Querelle" fassbinderiano) y el legendario tema central de Vangelis. Se empeña en dejar caer mensajes de dudoso valor sobre la fe, la identidad y la patria.
A mí me gusta, por supuesto, la banda sonora y también la escena de introducción. La película me resulta entrañable, nostálgica, y su tratamiento del patriotismo es puramente romántico. Supongo que no es gran cosa, pero tiene un par de escenas memorables. Como dije, la primera, con los corredores en la playa al ritmo de la famosa canción me parece fantástica.
Sorprendentemente David Puttnam se llevó el Oscar por esta película y luego se lo negaron en "La Misión" donde sí que se lo merecía. De "Carros de fuego" solo me gusta la magnífica banda sonora de Vangelis.