Este documental fue rodado entre el 23 de abril y el 22 de mayo de 1933 en la comarca extremeña de Las Hurdes, tomando como base un pormenorizado libro del francés Maurice Legendre. Además de esa región, se muestra el descabezamiento de los gallos en el pueblo salmantino de La Alberca, una violenta ceremonia en la que los recién casados deben arrancar el cuello de una de estas aves, atada por las patas a una cuerda. El resto del filme, tras unas observaciones de pasada sobre el monasterio de Las Batuecas, consiste en un recorrido por los más miserables pueblos de Las Hurdes, con un comentario en off cuyo manuscrito está fechado en marzo de 1934.
Crítica
Puntuación del crítico: 8
Junto a Un perro andaluz (surrealismo llevado a las últimas consecuencias), La edad de oro (Surrealismo crítica y revolucionario, que impulsa a luchar contra el sistema impuesto), Las Hurdes es lo mejor de la primera etapa de Buñuel en España. Y es que este señor no se corta un pelo, y exhibe abiertamente sus ideales izquierdistas (más bien, anarco-nihilistas, como diría él), y no solo eso, también los anti-eclesiásticos. El documental es crítico, a veces simplemente mostrando la miseria y el dolor del territorio de Las Hurdes, hecho que golpea la conciencia del espectador con tan solo las imágenes. Otras veces, la voz en off ayuda, con uso sutil de la ironía, critica el sistema predominante (la propiedad privada, las diferencias sociales). Sin duda, un interesante corto-documental, muy bien filmado y lleno de imágenes impactantes sobre la vida en el triste territorio de Las Hurdes. Un buen retrato de las costumbres de esta pobre zona de España y una acerada crítica a un sistema ciego y destructivo. Muy recomendable.
Muy interesante documental de Luis Buñuel que nos acerca a los difíciles años 30 en España, concretamente en el paupérrimo territorio de Las Hurdes. Como dice Waster, las imágenes por sí solas ya te chocan, por cómo se vivía en aquella época, el río como fuente de vida utilizado tanto para lavar como para alimentarse. La situción es de miseria total y te embarga un sincero sentimiento de pena. Bien por Buñuel