EPILOGO

 Dos días después.

El había optado por alquilar un cuarto y no abandonarlo hasta que se calmaran los ánimos. No tenía remordimientos, pero tampoco una sensación de alegría. Simplemente había hecho lo que le mandaron sin pensar en las consecuencias. Ahora solo le restaba esperar uno tiempo prudencial y marcharse hasta que volviera a ser requerido. Simplemente estaba sentado, sin hacer nada, sin pensar en nada, a oscuras dejando correr las horas.

De repente, una figura se manifestó ante el, instintivamente se llevo la mano hacia donde guardaba su arma y disparo. Las balas atravesaron la figura como si no estuviera allí.

-“¿Has acabado?” – Pregunto la figura.

-“¿Quién eres?” – Replico el.

-“Eso depende de quien seas tu. Podría ser una manifestación de tu conciencia, o quizás un mero espectro. Puede que hasta sea tu ángel de la guarda que ha venido a presentar su dimisión en vista de que nadie te hará mas daño que el que te has infringido tu mismo.”

-“¿Yo? ¿Qué daño me he hecho? ¿Acaso me han localizado y vienen a por mí?

La figura rompió en una carcajada.

-“Si, es típico que se os olvide que todos venís del mismo sitio y a la larga estáis destinados a encontraros de nuevo. Es bonito pensar que no murió nadie que te importara un ápice. ¿Y si te dijera que allí murió la persona que debía de encontrar la cura a la enfermedad que tiene tu madre? ¿O quien estaba destinado a apagar tu sensación de soledad y compartir su vida contigo? Podría seguir, pero creo que te empiezas a hacer una idea de la repercusión de tus actos. Y tu solo te preocupas de que te encuentren… Pero si no quieres a nadie cerca, tranquilo, te dejare solo. Hasta nunca.”

La figura desapareció, y la habitación se sumió de nuevo en la oscuridad.

La habitación estaba pagada por tres días, con lo que al final del tercero, el encargado del motel subió a preguntar al inquilino si pensaba estar mas tiempo. Al llamar y no ser contestado, abrió la puerta con su llave maestra. Encontró el cuerpo de su cliente colgando de la lámpara, e inmediatamente llamo a las autoridades.

Ante los medios de prensa que se agolparon a las puertas del motel, uno de los policías decidió hacer unas declaraciones:

-“Justo después del incidente, pidió una habitación, se encerró en ella y nada mas se supo hasta que el encargado le encontró como ya han sido informados. Sin duda alguna, se le debe considerar como una victima más de la atrocidad que vivimos días atrás. Afortunadamente, es un caso aislado” 

Juanma Conde “Juanmito”

 

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