La Concha de Gran A'Tuin -- Gremio de Artesanos

La Involución de las Especies

Parte 2

Por Sakabao Tumilonga.

Historia ambientada el el Mundodisco (© Terry Pratchett).


Hasta el momento, hemos conocido a una misteriosa desconocida que parece tener oscuros planes y también muchos cadáveres a su espalda... o más bien bajo tierra, que los muertos pesan mucho. Ahora seguid leyendo...
 
      La figura miró furibunda a los dos trabajadores, con una de esas miradas que te hacen desear estar en la boca de un volcán en erupción o en el primer día de rebajas de unos grandes almacenes, antes de que esos ojos te sigan atravesando como puñales.
      -Largáos -susurró la encapuchada con una voz sibilante que hacía bajar la temperatura del oyente en tres grados.
      -Zi, zeñora. Nueztro maz zinzero pézame.
      -¡No!, ¡esperad! -los enterradores se detuvieron y volvieron a mirarla-. Quiero que los volváis a desenterrar.
      -¿Cómo? -preguntó el IRRE.
      -Pues cogéis las palas y vais quitando arena.
      -No, ezo ya lo zabemos. Lo que quería decir es ¿Cómo ez que ahora queréiz que loz dezenterremos?
      -Er... bueno, es que no he tenido tiempo de despedirme de los sesenta y cuatro- mintió la encapuchada.
      -¡Uy! Puez en ezo zi que no podemoz ayudarla -comentó el enterrador-, para ezo va a necezitar la intervención de un Ieecre.
      -¿Un qué?
      -Un Ingeniero Ezpecializta en la Exhumación Controlada de Reziduos de Extintoz -respondió el enterrador con el tono característico de quien ha repetido la frase un millón de veces-. Un dezenterrador vamoz, aunque el término "Ladrón de Tumbaz" también eztá aceptado.
      -¿Venga, no podríais hacer la vista gorda por una vez? -preguntó la encapuchada con tono de complicidad.
      -Lo ziento, zeñora, pero no noz ezta permitido -viendo que la mujer achicaba los ojos con ira, añadió apresuradamente:- No ez nada perzonal. Zimplemente el Gremio de loz Dezenterradorez noz enterraría vivoz por Uzurpación de Funcionez Laboralez e Intruzizmo profezional. ¿Lo comprende, no?
      -Zi, claro. Quiero decir, sí, claro. -tras meditar un momento, la mujer añadió:- Pero si los desenterradores os entierran vivos, ¿no están cometiendo intrusismo ellos con el Gremio de Enterradores?       -Ya zé, pero qué íbamoz a hacerlez nozotroz como caztigo ¿dezenterrarloz vivoz? No tiene mucha gracia. Por lo que ze refiere a zu problema -continuó-, yo no me preocuparía mucho. Zi quiere dezpedirze de elloz todo lo que tiene que hazer ez pazarze por aquí pazada la medianoche, y zi tiene zuerte (y un buen amuleto), podrá reunirze con zuz amigoz cuando ze levanten de la tumba como Zombiz.
      -¿En serio? Esto resuelve las cosas -dando por concluida la converzación (perdón, la conversación), se alejó hacia la ciudad.


 
      Mientras la mujer se alejaba, con porte altivo y tras asegurarse de que no podía oírles, el Ingeniero de Cobertura de etc., etc., etc. habló como sigue:
      -Zimón, haz eztado muy callado -comentó dirigiéndose a su compañero-. Normalmente no erez tan rezervado, y menoz con laz mujerez altaz y atractivaz como ezta.
      -No sabes quien es, ¿no? -habló por primera vez el otro.
      -Puez la verdad ez que no caigo. En general laz mujerez que frecuento tienen maz mugre y menoz atractivo que ézta.
      -Es Diana, la suma sacerdotisa de Amazoncom -explicó-. Acostumbran a hacer rituales en los que los hombres tienen prohibida la entrada, donde bailan desnudas a la luz de la luna y cosas por el estilo. Además -prosiguió- promulgan una ideología, creo que se llama Frenillismo o algo así, que promueve toda una serie de disparates, como que las mujeres tienen derechos, pueden trabajar por su cuenta y barbaridades por el estilo.
      -Ez increíble laz cozaz que llegan a inventarze hoy en día.
      -He oído también -dijo bajando la voz y mirando a su alrededor como quien busca a un espía- que tienen otro tipo de rituales en el que toman a un hombre y se lo van pasando de una a otra, para que les haga todo tipo de cosas desagradables y contra natura, como cocinar y plancharles las túnicas.
      -¡Por laz Tumbaz de Miz Anceztroz!1 ¡Qué abominación!
      -Lo peor es que se rumorea que el sector más radical de las Hermanas de Amazoncom, que es como se llaman a sí mismas, tiene el convencimiento de que llegará una era en la que el hombre será innecesario y que solo habrá mujeres en el Mundodisco. Creo que la llaman La Era de la Librera Zión, porque tiene algo que ver con un libro de una frenillista o algo así.
      -Ya entiendo porque no queriaz que ze fijaze en ti. Ahora me arrepiento de haberle hablado con tanta ligereza. Oye, ezto ya está, ¿apetece un vinito?
Y los dos desaparecieron de esta historia para no aparecer nunca más en ella.

      En realidad, la preocupación de los enterradores por que Diana pudiera escuchar su conversación estaba injustificada. Tan pronto como Diana se alejó de ellos, se sumió en sus pensamientos, cavilando sobre cómo podía y cómo debía modificar sus planes para conseguir atar al demonio Sad-Amus-Ein III a su servicio. ¿Para qué querría una sacerdotisa de Amazoncom los servicios de un demonio, os preguntaréis? No, no es para eso, pervertidos. Es para conseguir la Era de la Liberación, en la que todos los hombres del Mundodisco se habrán caído por el Borde, como está escrito en el Libro de las Revelaciones de la Hermana Sarahite.
      Diana se dirigió rápidamente hacia el barrio sacerdotal de Ankh-Morpork, hacia el templo de Amazoncom.
      El "barrio de los curas", como se le conoce popularmente, es un conjunto de callejuelas estrechas, iglesias superpuestas, templos de alquiler por horas y tiendas de artículos variados (cilicios, copones, auténticos ídolos de madera con baño de oro "Made in Espadarta", barritas de "incienso" para quemar y tener visiones celestiales, etc.) También existe un dinámico y lucrativo tráfico de vírgenes para el sacrificio.
      Los habitantes de Ankh-Morpork, dado lo accidentado de su vida, tienen una cierta tendencia a la idolatría y la iconoclastia. Esto, unido a su capacidad para jugar con dos barajas, estimula el multiculto. Básicamente el argumento es el siguiente: Si el dios Offler el Caimán no atiende a mis plegarias, y el dios Astalugo el Cocodrilo está cabreado con el dios Offler, quizás el dios Astalugo me ayude. Es normal entonces ver un devoto ciudadano entrar en un templo, hacer sus rituales y a continuación meterse en un templo rival para hacer de nuevo su petición 2. Esto es, en general, positivo, dada la abundancia de confesiones y cultos diferentes. Un estudio ha estimado que en Ankh-Morpork tocan a 3.7 dioses por habitante, o lo que es lo mismo, a 0.27 adoradores por dios 3.
      Alejado de la zona de las grandes religiones y los dioses más ortodoxos, se encuentra el templo de Amazoncom, y hacia allí dirigió Diana sus pasos. Se detuvo delante de un destartalado edificio. En la puerta desvencijada, un dibujo de Amazoncom -de cuya autoría se habría avergonzado un niño de seis años- pretendía indicar la identidad de los adoradores sin mucho éxito, ya que resultaba difícil determinar si se trataba de la figura de una mujer más bien obesa, de una escarola con raíces o alguna clase de rumiante.
      Diana golpeó la puerta con un complejo código. Tras unos momentos, se abrió una pequeña portezuela en la puerta y una voz de mujer preguntó:
      -¿Qué hay detrás de un hombre inteligente?
      -Una mujer realmente sorprendida -respondió Diana sin vacilación. La puerta se abrió dejando ver a una mujer bajita, vestida con una túnica del mismo tono morado que la de Diana.
      -Saludos, hermana Diana. Que Amazoncom os guíe hacia La Liberación.
      -Igualmente, hermana Eva -dijo Diana mientras cruzaba el umbral y pasaba al interior-. Que el espíritu de Sarahite nos proteja.
      Diana se descubrió la cabeza, echando hacia atrás la capucha que mantenía su cara oculta en las sombras. Su pelo largo y rizado cayó hacia atrás, resaltando su belleza. Era un rostro de esos que hacen que a los hombres se les acumule la sangre por debajo de la cintura y que empiecen a ponerse morados al aguantar la respiración para sacar pecho. Desde tiempos inmemoriales, cuando el hombre vivía todavía en los arboles y se dedicaba a partir alegremente la cabeza del vecino con una rama bien gorda 4, las antepasadas de Diana ya provocaban en los machos de la especie extraños efectos psicosomáticos: balbuceos, agresividad hacia los demás machos de la tribu, darse golpes en el pecho y caída en picado del CI del individuo. De hecho, el caso más extremo se produjo en la persona de la tatara-tatara-tatara abuela de Diana, Helena de Tsort, cuyo cuerpo voluptuoso provocó una guerra, dos invasiones, un genocidio y un detergente para lavadoras.
      -¿Cómo ha ido el entierro? -preguntó Eva.
      -Bueno, no ha ido del todo mal -respondió Diana-. Un par de enterradores pesados me han dado una idea que nos permitirá seguir con nuestros planes. Ahora que nosotras dos somos las únicas seguidoras de Amazoncom, creía que estaba todo perdido y que tendríamos que volver a empezar. Todo por culpa de esos estúpidos que tuvimos que aceptar como acólitos de Amazoncom, para que pudiésemos sacrificarles a Sad-Amus-Ein III y éste obedeciera nuestras órdenes.
      Las dos Hermanas subieron por las escaleras que llevaban al Santuario de Amazoncom mientras seguían con su conversación.
      -La verdad -prosiguió Diana- es que no teníamos muchas opciones, porque sólo unos estúpidos adorarían a un Dios que busca su propia destrucción. Lástima que además de estúpidos fuesen ambiciosos e intentasen invocar a Sad-Amus-Ein III para provecho propio y sin la presencia y guía de una Invocadora Diplomada como yo. No me extraña que devorase sus almas.
      -Si es que los hombres... Ya se sabe -mostró su acuerdo Eva-. Para mí que si estuviésemos hechos de piezas diminutas y cada pieza tuviese como unos fascículos con instrucciones para hacer las demás piezas, a ellos les faltaría alguno de los fascículos.
      -Ay, hija, se te ocurren unas cosas más raras... Bueno, como decía mi ama de cría, "a lo hecho, pecho" -Diana hizo una pausa para recuperar el aliento antes de entrar en el santuario.
      El Santuario de Amazoncom era una habitación tan destartalada como el resto del edificio. Las paredes rezumaban algo que hacía que no sintieses ningún deseo de tocarlo (solo por si acaso), el suelo había conocido épocas mejores (posiblemente unos milenios atrás) y daba la impresión de que no se había limpiado desde entonces. Además, los escasos muebles tenían el aspecto característico que obtiene el mobiliario cuando ha pasado un par de décadas en una residencia de estudiantes (y ha sobrevivido a varias de sus fiestas).
      Lo único realmente impresionante era el Altar de piedra, cubierto de símbolos cabalísticos, mujeres de grandes pechos y horribles demonios (que solo una mente bajo los efectos de potentes sustancias ilegales podría imaginar).
      -Sin embargo, se me ha ocurrido -siguió mientras entraba en la habitación- que si llegamos a un acuerdo con Can-Cerbecero, el Perro Guardián de las Almas de los Muertos, para que nuestros difuntos acólitos regresen a la vida durante un par de horas, podríamos sacrificarlos a Sad-Amus-Ein III y hacer el Trucus Aut Trati.
      -Ya, pero los cadáveres siguen en el cementerio.
      -No por mucho tiempo. He comprado este amuleto para controlar zombies -explicó Diana sacando de debajo de su túnica un horrible, er... ¿colgante? ¿tubérculo?-. Esta noche me acercaré al cementerio y cuando los acólitos salgan a hacer sus necesidades 5 les obligaré a seguirme. Los traeré aquí y cuando los devolvamos a la vida, los sacrificaremos.
      -¿Y cómo convenceremos a Can-Cerbecero de que deje salir sus almas?
      -Nada más sencillo, Hermana Eva, nada más sencillo. Le ofreceremos algo que no podrá resistir -añadió complacida-. A Sanbenito en Cerveza Negra.
      -¿No preferirá a San Miguel? -preguntó la Hermana Eva inocentemente
      -Sanbenito no es una marca, es una persona -explicó Diana.
      -Ah... ¿Y qué tiene de especial?
      -Pues resulta que el tal Sanbenito es el Sumo Sacerdote de Ácaro, el Dios Pulga. Y resulta también que Ácaro y Can-Cerbecero son enemigos mortales. Bueno, en realidad Can-Cerbecero es enemigo de Ácaro (a Ácaro, Can-Cerbecero le gusta bastante) Si a esto le sumas que a Can-Cerbecero le chifla cierta bebida alcohólica...
      -¿Y cómo haremos para que Sanbenito se deje sacrificar? Porque no creo que si le pedimos amablemente que se ahogue en una tinaja de cerveza acepte.
      -Esto es lo mejor del plan. Lo que haremos es...

 
Hay momentos en la historia en que parece que los Dioses jueguen a los dados. Y además hacen trampas. Y encima los dados son de Murfi el Escacharrador Cósmico. Esta es una de esas ocasiones.
 


Ya sabemos lo que quiere la bella y misteriosa Diana... Pero, ¿cómo intervendrá Rincewind en la historia? ¿Qué hará si tiene que enfrentarse a un demonio?.

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Notas a pie de página:

1: Típica exhortación del Gremio de Ingenieros de Recubrimiento para el Reciclaje de Extintos. Volver.
2: Esto se llama "hacer la ruta del Bah, el Kha y el Lao" (o Bahkhalao para abreviar), y algunos Ankh-Morporkianos se pasan el día y la noche de templo en templo y de rito en rito, lo que ha provocado la aparición de una nueva clase de templos, los "after oras", que abren cuando acaban las "orasiones" en las iglesias oficiales. Volver.
3: Esto hace que los adoradores vayan muy buscados y se tienda a mimar a los creyentes con ingeniosas tácticas como vales descuento, sorteos, regalo de lotes e indultos a los pecadores. Volver.
4: Hay cosas que nunca cambian. Volver.
5: Las necesidades de un zombi son bastante primarias y consisten básicamente en andar tambaleandose, gemir guturalmente como un buey agonizante y jugar a los rompecabezas con el cuerpo de cualquier persona que se cruce en su camino. Volver.

 

 
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