La Concha de Gran A'Tuin -- Gremio de Artesanos


Segunda Parte

Por los miembros de la Bugarup University

En lo que llevamos de historia, John ha dicho a Vivian que es su hermano gemelo uterino que desapareció hace tanto tiempo, fruto de un matrimonio anterior. Joan, por supuesto, no se cree ni una palabra de esto porque está fuera foll... esto, jugando a cartas con el joven jardinero español que...

Lo siento, historia equivocada (maldita sea la televisión diurna, acabará pudriéndonos el cerebro). Mejor si seguís leyendo directamente.


      Havelock Vetinari observó las ciudades gemelas de Ankh-Morpork.
      -¿Estás seguro que tanto los hechiceros como las brujas van a participar en esta competición?
      Su informador asintió, con la boca llena. Vetinari se giró y anduvo adelante y atrás.
      -Es una mala combinación. Acuérdate de la última vez -Skirp emitió sus chilliditos durante algún tiempo-. Aquello fue cuando tu y tu gente fuisteis alterados. Ya hace algunos años de ello, ¿verdad? Averigua más cosas sobre eso del esfumino, ¿querrás hacerlo?
      Skirp asintió y desapareció por un agujero. Vetinari suspiró y, después de sacar una llave de un cajón de su escritorio, llegó a la pared y tocó una pequeña marca. Caminando distraidamente por el pasadizo que se abrió, consiguió evitar todas las trampas.
      Cuando entró en el habitáculo de Leonardo se tiró al suelo, por costumbre más que nada. En lugar de una explosión, lo único que ocurrió fue que Leonardo se dio la vuelta con un tubo de ensayo brillante en la mano.
      -¡Patricio! Sin duda estás pensando en esa competición de esfumino que se acerca, ¿verdad?
      -¿Cómo te has enterado tú de eso? -preguntó con curiosidad. Leonardo sonrió.
      -Fácil. Con mi ingenio Flexi-Tuberías-con-Cosa-en-forma-de-Copa-al-Final. He oido cómo hablabas de ello con tu amigo ratonil. Sólo lo estaba probando, por supuesto.
      Vetinari hizo un gesto hacia el tubo de ensayo.
      -¿Qué es eso?
      -Mi propia receta de esfumino. Requiere ochocientos metros de tubería. Es muy difícil de construir... y de mantener, por supuesto. Pero el resultado es simplemente estupendo. ¡A veces, incluso consigue detener el flujo de ideas!
      Dando pequeños golpecitos al tubo de ensayo, consiguió derramar una pequeña gota. Quemó a través del suelo sin siquiera disminuir su velocidad. El Patricio recuperó el habla.
      -Creo que tenemos la solución a tu problema.


      La Muerte estaba observando esto. Estaba muy preocupado.
      ALBERT.
      Albert levantó la vista de la sartén en la que estaba friendo algo indescriptible. Era odioso cuando el Maestro entraba en la cocina para buscarle. Era como un gato entrando en una madriguera de ratones para buscar comida. Los gatos debían estar en un agujero de la madriguera y los ratones en el otro. No era justo que el ratón no tuviera a dónde ir cuando no quisiera jugar más.
      ALBERT. VOY A HACER ESFUMINO -a Albert se le cayó la sartén y se quedó un momento rodando en el suelo. QUIERO VER DE QUÉ VA TODO ESE JALEO.
      -Pero Maestro, yo... -la Muerte simplemente sonrió mientras alcanzaba una manzana negra frita.


      -¡De acuerdo, chicos! ¡Echáos hacia atrás, os digo! -Mustrum Ridcully, Archicanciller de la Universidad Invisible siempre que los hechiceros se acordaban, entró con con paso triunfal en la Gran Sala, donde Ponder Stibbons había unido a HEX a un alambique. Había un ominoso sonido burbujeante.
      El Bibliotecario se preocupaba de mantenerse cerca de la caja de las arañas. No les haría ningún bien acercarse demasiado al esfumino del alambique. ¿Quién sabe lo que podría ocurrir entonces?
      Se oyó el sonido de unos dados rodar.


Si te bebes mi esfumino
Caerás como un gorrino
¡Pero qué forma de marchar!
Ese no sentir las piernas
Que te ronda y te acecha
Bueno te va a dejar

      La Muerte todavía tenía cosas en la cabeza...
      ¡KIII!
      ¿QUÉ OCURRE? -preguntó la Muerte.
      ¡KIII!
      ¿QUÉ ES ESO DE QUE NOTA EN LOS HUESOS QUE SE LE NECESITA? ¿EN QUÉ OTRO SITIO QUE NO SEA AQUÍ? -se preguntó la Muerte mientras volvía a su estudio.

      La Muerte de las Ratas cogió su guadaña y desapareció por un agujerito del rincón de la cocina.
      Volvió a aparecer en un callejón en el que había un ruidoso hostal. Las paredes hacían lo que podían para contener el ruido, pero se filtraba por las puertas y ventanas y, en ocasiones, había crescendos repentinos. La Muerte de las Ratas observó un movimiento en las sombras de una pared.
      ¿KIII?
      ¡Guau! ¿Qué pasa contigo? -la Muerte de las Ratas se acercó y vió a una pequeña criatura que caricaturizaba a un perro. Tenía las piernas combadas y estaba tan lleno de pulgas que incluso formaban una nube pequeña a su alrededor. Se rascó, desalojando a otra nubecilla de parásitos.
      ¿KIII?
      -Bueno, en vista de que me puedes oir, debe ser que vuelvo a ser un perro parlante. Puedes llamarme Gas -un maullido ahogado de detrás de un basurero les interrumpió-. Ah, no te preocupes por eso, es solamente Greebo. Aunque he de admitir que está ocurriendo algo extraño, quiero decir, yo y el gato somos enemigos mortales por lo general, pero parece simpático, ni siquiera ha tratado de desmembrarme.
      Una bola de pelo con un solo ojo se acercó para examinar al recién llegado. Greebo estaba perturbado: parecía que había perdido su capacidad de cambiar a la forma humana, que siempre era un buen as en la manga (siempre que ocurriera cuando él quería, por supuesto). Y, lo que era peor, no sentía ninguna animosidad ni contra Gaspode ni contra este xilófono movil que se parecía a una rata que hubiera hecho demasiada dieta. En lugar de ello, la magia que estuviera teniendo lugar aquí (y tenía que ser magia) había unido a este extraño trío como si se tratara de una Tríada Klatchiana. Parecía haber un sentimiento compartido de "Si trabajamos juntos, podemos vencer".
      -¿Qué es la esfucoria? -preguntó Gaspode a los otros-. He oído a Tata hablar a gritos sobre ello, pero estaba a kilómetros de distancia y no he podido enterarme de qué iba.
      -¡El esfumino! Eso es -murmuró Greebo en algún extraño y oscuro idioma gatuno. Tanto Gaspode como la Muerte de las Ratas lo comprendían-. Tata y las otras dos estaban trabajando en ello cuando me largué, y creo que tenían problemas para encontrar un contenedor. A lo mejor, ese es el problema. ¿Podemos solucionarlo y volver a la normalidad?
      El trío se agrupó más, formando un triángulo vicioso 1.
      -Si es la magia la que está haciendo esto, vamos a necesitar ayuda. ¿Y si convencemos al Bibliotecario de la UI para que nos deje un libro de hechizos? -sugirió Gaspode.
      -No creo que nos ayude demasiado -dijo Greebo-. La última vez que lo he visto, estaba tan absorto que ni siquiera abrió un plátano. Un tipo raro de una universidad nueva, la de Bugarup o algo así, estaba buscando un libro de sortilegios cantados Antipodianos, y cuando vio que todo era OOK y más OOK le dijo que evolucionara. No está demasiado contento.
      ¿KIII? -sugirió la Muerte de las Ratas, y observó la reacción de los otros dos.
      -¿El Patricio? Mejor dejémosle fuera de esto. Y la Guardia de la Ciudad, tampoco -dijo Gaspode.
      -Pues entonces volvamos a la fuente del problema y hablemos con Yaya Ceravieja.


      El globo del escritorio de la Muerte brilló levemente con la imagen de una forma esquelética con la guadaña en la boca.

      El Patricio estaba inquieto.

      El Bibliotecario peló un plátano pensativamente. Estaba muy inquieto. Los libros se movían y temblaban en sus estantes, y los que estaban encadenados hacían sonar sus cadenas.

      Yaya Ceravieja estaba casi satisfecha cuando vio la reacción en la última mezcla.


      Ponder Stibbons tecleó cuidadosamente la última ecuación en HEX y pulso la tecla de Aceptar. Se descolgó el reloj de arena y las arañas empezaron a dar vueltas en círculos. La pluma escribió: *** trabajando ***.
      Ponder se reclinó en la silla y miró el pescado. Una hora después, la pluma comenzó a escribir.
      *** ¿por qué? ***.
      -¿Por qué, qué?
      *** por qué una receta de esfumino ***.
      -Para ganar una competición.
      *** ¿por qué? ***.
      -Para conseguir el dinero del premio.
      *** ¿por qué? ***.
      -Para tener dinero.
      *** la universidad tiene dinero ***.
      -Sí, pero Ridcully no nos lo da. Tenemos que conseguirlo de otra forma. Te lo hemos preguntado, pero dijiste 'reinicializando', quien quiera que sea ese tipo.
      *** ¿por qué esfumino? ***.
      -¿Qué?
      *** ¿por qué? ***.
      -Ah, eso. Míralo en tu memoria. Lo introduje todo la semana pasada.
      El zumbido de las abejas se incrementó.
      *** ¿para emborracharse con rapidez? ***.
      -Sí.
      *** ¿por qué? ***.
      -Hace que el mundo sea un lugar mejor.
      *** ¿cómo? ***.
      -No lo sé. ¿Tienes la receta?
      *** no ***.
      -¿Por qué no?
      *** esfumino hecho *** generador izquierdo de fase lunar ***.
      Ponder investigó hasta hallar un pequeño grifo de madera. Después de derramar una gota, volvió al teclado. Los vapores de la gota de esfumino le estaban alcanzando.
      -¿Guaddo lo acabadás? -consiguió articular.
      *** mañana ***.
      -Vale.
      Acercándose, vio como la gota seguía cayendo, con el mismo efecto que una jarra de café klatchiano y un sobre marrón del Gobierno.
      Sonriendo maliciosamente, dijo:
      -Creo que tenemos la receta -y, mirando hacia abajo pensativamente, añadió:- Espero que la gota no diera a nada importante.
      *** falló al octavo por 2.222222 mm ***.
      Pero Ponder ya había quedado inconsciente por las exhalaciones del esfumino. El mensaje se lo comió el Tesorero cuando pasó por allí buscando su temporizador de huevo 2.


      El Bibliotecario estaba sentado en actitud pensativa por encima del ruido y la suciedad del Tambor Remendado. La gran mayoría de las conversaciones eran sobre la inminente competición de esfumino. No entendía por qué se hacía tanto escándalo por algo así. Había encontrado un agujero en la habitación del Octavo, que había fallado por una fracción de una pulgada 3, pero a todo el mundo le preocupaba más esta competición. ¡Bueno, pues él les enseñaría!
      Arrastrando los nudillos por las calles oscuras mientras la lluvia goteaba de su pelo, sorprendió a un atracador que llevaba retraso en su asignación. Desplegando un brazo peludo como un pitcher de baseball, hizo que el atracador aterrizara en el Sargento Detritus, para regocijo del Comandante Vimes. Tenía otra de aquellas horribles cenas, pero... ¡había un crimen! Caminando alegremente, volvió a Peudópolis Yard con Detritus, y el magullado atracador les siguió.

      En ñas profundidades del Espacio-B, el Bibliotecario nudilleó un pasillo de menos de un metro de largo, de camino a la única Biblioteca donde podría conseguir con seguridad una buena bebida, y también una receta de esfumino que haría que se te saliesen los calcetines 4. Volviendo a salir con un 'pop' a su dimensión, rápidamente nudilleó hacia el sonido de las voces. Mirando con cuidado tras una esquina, encontró al Bibliotecario de la Universidad de Bugarup, que tiene la colección más extensa de Libros Alcohólicos de todo el multiverso.
      -¿Oook? -preguntó.
      Un joven alto y delgado se giró, con un diccionario de sinónimos en la mano listo para el ataque. Se relajó al reconocer al Bibliotecario.
      -Hola. ¿Qué puedo hacer por usted, Bibliotecario?
      -Oook, oook, eeek, oook, ¡Oook! -gesticuló.
      -Vale, vale -rió el Bibliotecario de la UB. Se acercó a su mesa (cubierta de libros) y sacó un fino volumen negro de un cajón fuertemente cerrado. Se giró y se lo tendió al Bibliotecario.
      -Tenga cuidado con esto. Esta receta provocó una explosión que arrasó la vieja capital de Rodilla de Syd. También necesitará esto -añadió cogiendo una jarrita llena de una extraña mezcla negra-. No le ponga demasiado, ¿de acuerdo? No Hay Problema, entonces.
      Observó cómo se marchaba el Bibliotecario y, encogiéndose de hombros, volvió a su conversación anterior.
      -¿Por qué debería darte un libro sobre magia?
      ¡KIII!
      -La rata dice que porque quieres vivir más de diez segundos -dijo Gaspode.
      El Bibliotecario de la UB se volvió a encoger de hombros y, cogiendo un libro de una estantería, se lo entregó a la Muerte de las Ratas. Los tres desaparecieron. El Bibliotecario cogió sus gafas y las limpió cuidadosamente.
      -Al menos, nunca es aburrido.

En la tercera parte de esta historia adelantaremos dos semanas en el tiempo para llegar al día de la competición... Y observaremos a un misterioso desconocido que pretende sacar provecho de todo esto.

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Notas a pie de página:

1: Que es como un círculo vicioso, sólo que más agudo. Volver.
2: ¿Y por qué no? Tiene tanto sentido como cualquier otra cosa. Volver.
3: Los orangutanes siempre han sido unos tradicionalistas, al fin y al cabo. Volver.
4: Lo cual es una mala noticia cuando tu estado natural es la desnudez. Volver.


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