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El amor ha sido, es y será siempre, una de las fuerzas
motoras más poderosas e irresistibles con las que uno puede encontrarse.
Algunas de El acercamiento realizado en Stardust, la obra que nos
ocupa hoy, es completamente diferente. En primer lugar por que si en la
obra de Goldman la semejanza se dirigía hacia las novelas de aventuras más
clásicas, en este caso las similitudes y el estilo nos llevan a
referirnos a los cuentos clásicos de las leyendas germánicas y a sus
descendientes más aventajados como Lord Dunsany o C. S. Lewis, los penúltimos
en lograr que los cuentos resultasen imprescindibles para los lectores
adultos. Y digo los penúltimos por que ya no como discípulo aventajado,
sino como más destacado y digno sucesor, ha irrumpido en la escena
literaria el autor de esta obra: Neil Gaiman, que tras ser uno de los dos
o tres autores más leídos del mundo del cómic en la pasada década, se
ha erigido ahora como uno de los escritores más seguidos y aclamados del
género fantástico. En Stardust el autor parte de un hecho tan
aparentemente sencillo e inocuo como son las promesas absurdas e
irrealizables que todos hacemos en nuestro estado de enamoramiento. Y así,
el protagonista Tristán, le asegura al objeto de su deseo que sería
capaz de hacer cualquier cosa que ella le pidiese. Nada raro hasta aquí,
pero todo cambia trascendentalmente cuando la chica, ni corta ni perezosa,
le pide que le traiga la estrella fugaz que juntos han visto pasar
momentos antes. Obviamente, la búsqueda de tal trozo de materia que hasta
su caída se desplazaba tranquilamente por el cosmos siguiendo un curso
matemático, ya sería de por sí bastante complicado, pero si la acción
transcurre justo cuando el mundo de Faery (el mundo de las hadas) y el de
los humanos aun no han perdido contacto del todo, y la estrella decide ir
a parar del lado de las hadas transformándose en una preciosa muchacha,
la cosa ya no parece tan sencilla ¿verdad?. Todo esto no es sino tan sólo el principio de mucho más,
en una obra de un autor ya imprescindible del que todos los aficionados
deberían tener ya alguna muestra en su biblioteca. Con todo, habría que
mencionar sin embargo, que la primera versión editada de esta obra, fue
en forma de novela ilustrada por el preciosista estilo de Charles Vess,
autor que con su trazo victoriano se antoja como el ilustrador perfecto
para representar el delicado y mágico mundo de las hadas y demás seres
faéricos. En fin, que si eres uno de esos nostálgicos del encanto de los cuentos clásicos, entonces puedes estar seguro de que esta obra te hará muy feliz, pero sino es así, no me cabe duda de que despertará tu interés por redescubrirlos y disfrutarlos cono nuevos ojos. Jorge Iván Argiz. Comentario aparecido en Mayo del 2004 en el número 6 de Cronicas de Mesene, el Mar de las Tinieblas |