Ya hemos hablado en esta sección de un buen número de libros de fantasía y, a lo largo de todos y cada uno de ellos, hemos explorado distintas maneras de abordar el género. Algunas hacían predominar el elemento histórico, otras se basaban en fantásticos reinos plagados de criaturas imposibles, y no podemos olvidarnos de las que retratan bárbaros protagonistas de incansables aventuras o cualquiera de las otras posibles variedades de hacer fantasía elegida por el autor en cada caso. Sin embargo son muy pocos los libros que reúnen en sí mismos todos los elementos más clásicos de los grandes relatos ambientados en un marco fantástico. Uno de esos pocos es, sin duda, La Princesa Prometida de William Goldman.

Aventuras, romance, sorpresas, persecuciones, héroes de verdad, villanos de folletín, aparentes muertes, épica….. todo sazonado con un fino sentido del humor y con un ritmo perfectamente planificado para obtener del lector una respuesta concreta en cada instante; elementos que ya harían de este un libro imprescindible para todos los públicos, pero que no son los únicos, ya que sus páginas representan no sólo un homenaje sincero y sentido a las novelas de aventuras, sino que hacen un recorrido por todos los héroes y villanos de nuestros cuentos de infancia a través de los protagonistas de la novela: inteligentes y calculadores líderes, espadachines audaces, héroes románticos y fortachones de débil cerebro pero blando corazón. Todo se encuentra recogido en un solo volumen fácil de encontrar y de disfrutar sin tener que sumergirse en interminables sagas ni esperar a los siguientes volúmenes.

Pero además, en una muy inteligente maniobra del escritor, se ataca a la fibra más sensible del lector: la de la ilusión por la lectura. Para ello Goldman recurre a la primera persona, dotando a su libro de un carácter biográfico que hace que la identificación entre lector y autor sea inmediata, ya que ¿quién no recuerda el placer de escuchar nuestras historias favoritas una y otra vez de boca de nuestros padres, familiares y/o amigos?. A partir de ahí, comienza una construcción del mito de La Princesa Prometida en tiempo real, ya que Goldman nos hace participe de sus decisiones en cada momento. ¿Es verdad que sucedió todo eso? ¿Existe la versión original de S. Morgenstern? ¿Es todo una fabulación?. Preguntas que a buen seguro todos os plantearéis en la lectura del libro y que, verdaderamente, no pienso responder aquí ya que apenas importan porque, en el fondo del corazón de cada lector, querremos creer que así es, como cuando preguntamos, esperando que se nos mienta, si existen de verdad los Reyes Magos.

Un excelente libro que no hubiese sido posible sin la hábil pluma de William Goldman, autor que desde que escribió The temple of Gold a los veinticinco años estaba claro que estaba marcado por el éxito. Así lo demuestran las enormes ventas de sus libros Marathon Man, Magic o Boys and Girl Togueter, y que reafirman los Oscars de Hollywood que recibió por los guiones de Dos Hombres y un destino y por Todos los hombres del presidente. Premios que avalan además de su calidad, su experiencia en el mundo del cine, lo que sin duda le fue imprescindible para que la adaptación al cine de la novela fuese también una inolvidable película que, a su modo, está -aunque parezca mentira- tan bien como el libro. Este aporta más datos acerca de lo que piensan los personajes, de la infancia de alguno de ellos, y tiene el fino humor de este excelente autor. Pero sin duda es una de las mejores y más fieles adaptaciones que me he encontrado. Como este es un de los mejores libros que jamás he leído y releído.

Jorge Iván Argiz

Comentario aparecido en Agosto de 2002 en el número 5 de Cronicas de Mesene, Periplo