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En la isla de Atlantis se instalaron bajo el reinado de los dioses tres pueblos humanos siguiendo a sus tres reyes principales: Tritón, Proteo y Nereo. Cuando estalló la rebelión de Seph, estos tres pueblos humanos cayeron bajo la esclavitud de los elfos y vivieron bajo la más cruel de las tiranías.

El principal de los tres pueblos, el pueblo de Tritón fue especialmente castigado porque cuando Seph supo que Arta estaba concediendo dones a los humanos del continente, Seph decidió burlarse de dicho acto y convertir a todos los varones del pueblo de Tritón en peces. Pero fueron estos peces con alma humana los que ayudaron al congelado Atlante a soportar los rigores de su encierro. Por ello, cuando llegó la hora de la redención, Atlante le rogó a Arta que otorgase a las estirpes humanas del continente maldito los mismos poderes que había concedido a los Centauros, los Artabroi y los Gorgones.

Así lo hizo Arta y de esta forma, el pueblo de Nereo pudo transformarse en delfín, y el pueblo de Proteo en focas. Pero Arta descubrió que ni siquiera ella podía deshacer por completo el maleficio de Seph sobre el pueblo de Tritón. Lo máximo que consiguió fue que los tritones pudieran convertirse en hombres-peces y que sus esposas, las sirenas, tuvieran tres formas, la humana, la de doncella pez y la de gaviota.

No satisfecho con el resultado, Atlante decidió otorgarles un mayor poder a los Tritones. Así que les concedió muchos dones relacionados con las profundidades marinas. Ellos fueron a partir de entonces sus principales servidores y ocuparían bajo las olas el espacio dejado por los elfos acuáticos en los que Atlante nunca volvería a confiar.

El pueblo de Proteo, los hombres-foca o Selkies, viven en remotos islotes y cabos a orillas del Océano. Pero en realidad donde habita la mayoría de este pueblo es en unos maravillosos y rápidos barcos de doble casco llamados catamaranes con los que emigran constantemente de un lugar a otro del Océano. Son los señores de las olas y si alguna vez sus naves naufragan por accidente o debido al talante irritable del señor Atlante, los hijos de Proteo sólo tienen que transformarse en foca y nadar hasta una costa donde reconstruir sus hogares.

El pueblo de Nereo habita principalmente en las aguas del mar de Thetis. Su vínculo con los delfines es estrecho y muchas veces prefieren conservar esta forma antes que su forma humana. Son estos hombres-delfines los que han dado a luz las leyendas de marineros ayudados por estos mamíferos marinos en los naufragios.