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El nombre de Roke González hace ya muchos años que está vinculado al mundo del cómic de un modo u otro Y quizás fueran sus colaboraciones en fanzines, como sus correos y traducciones en Planeta o sus peripecias como librero en Vértice, lo que han ido empujándolo hacía la parte creativa de este medio.
Así, sus primeros pasos los dio colaborando con Cels Piñol en su divertido y alocado universo. De ahí surgieron trabajos, fruto de la colaboración entre ambos, como Kiusap Gothic, Celsquest o Savage Kiusap Tales. Después, fueron historias cortas en la revista Otaku, dibujadas por Ricard Ibañez, y finalmente la serie Akuma que, con dibujos de Nuria Peris, editó Camaleón Ediciones, quedando finalmente inconclusa.
Y así siguió hasta que Planeta de Agostini decidió apostar por dibujantes nacionales a través de la ya conocida línea Laberinto. Allí, uno de los proyectos de la primera tanda debía de tener una estética Manga y, a poder ser, recordar algo a Goku (el célebre personaje de Bola de Dragón), así que Juanjo Sarto, el coordinador de la sección Manga de la editorial, recomendó a Roke González y a Carlos Olivares, para llevar a cabo dicho encargo. Y así, de este modo, surgió la serie de dos números de Desafio, que a la larga se convirtió en la más vendida de esa primera tanda de novedades, y que se continuó posteriormente con Desafio 2 y con Desafio: School Fighter, que si bien no funcionaron mal del todo, no tuvieron el impacto de la primera.
También de estética Manga, probablemente más por el estilo de los dibujantes que por exigencias del guión, fueron sus siguientes trabajos para Laberinto: Nacional 666, junto a José María Reyes y Crónicas de Mesene, junto a Mateo Guerrero. Serie esta última que, tras su primer arco argumental pasó a Dude, convirtiéndose en el mejor y más importante trabajo de Roke, y en una de las series del panorama nacional con más números a sus espaldas. Junto a estas dos series, y dentro de la misma línea, realizó la serie de bárbaros de dos números Fian, junto a Enric Rebollo, que no funcionó demasiado bien.
Posteriormente, dentro del relanzamiento del universo Fanhunter, Roke volvió a colaborar con Cels Piñol en Fanhunter Adventures, obra que también le acercó de nuevo, al menos en los primeros episodios, a Carlos Olivares.
Sin embargo, y gracias a haber tenido la suerte de trabajar con Roke, me atrevo a valorar los dos aspectos que con más fuerza me ha transmitido su trabajo: un enorme entusiasmo y amor por el medio; y lo enormemente variado de sus influencias como lector, lo que junto a su enorme capacidad de trabajo, me permite asegurar que un buen montón de proyectos de lo más heterogéneo reposan en su mesa esperando ver la luz.
Mientras tanto, acaba de finalizar la primera novela de Mesene, aun pendiente de publicación.