Mateo y su bella novia en las jornadas de Avilés.

El enorme auge del cómic japonés en nuestro país propició que una hornada de dibujantes españoles desarrollaran un marcada estética manga. Uno de sus exponentes más destacados es el del joven dibujante andaluz Mateo Guerrero, que tras enseñar unas páginas de sus cómics en el salón del Cómic de Barcelona de 1995, debutó en la revista Otaku realizando en los siguientes meses hasta tres historias (en los números uno, seis y once, respectivamente).

Con este bagaje llegó a la extinta Camaleón, editorial que sirvió de lanzamiento para muchos autores ya consagrados hoy en día, y bajo su sello editó -coincidiendo con el salón del Manga- la miniserie de tres números Zeón, aunque nunca llegó a terminarla, saliendo solo los dos primeros.

Ya dispuesto a estar en todas las aventuras editoriales interesantes que se realizasen en nuestro país, Mateo engrosó las filas de la Línea laberinto de Planeta Agostini para realizar, junto al guionista Roke González y el entintador Aure Jiménez, la serie limitada de cuatro números: Crónicas de Mesene. En ella, ya se podían adivinar los rasgos más característicos del dibujo de Mateo Guerrero: un trazo enérgico capaz de dotar de gran fuerza cada una de sus páginas, una facilidad innata para dibujar y una narrativa que alternaba momentos muy interesantes, con otros en los que la inexperiencia era más evidente. De todos modos, con el paso de los números íbamos pudiendo ver un autor más seguro, más asentado y más formado.

Sin embargo, el universo de Mesene aun deparaba alegrías a su cocreador, y así, tras cambiar a la editorial avilesina Dude Comics, Mateo volvió a trabajar en otro arco argumental de la serie -de siete números en esta ocasión- en los que el salto de calidad era mucho más evidente. Esto, junto al hecho de que la serie con el paso de los números se convirtió en un referente del cómic fantástico nacional, colocó a Mateo Guerrero en el centro de las miradas de todos los aficionados que le dieron el respaldo necesario para concluir el proyecto. Muestras de sus lápices fueron recuperadas en los dos especiales de la colección que salieron bajo el título del Mundo de Mesene y en breve, si los planes no se tuercen, será el ilustrador de la primera novela ambientada en Mesene y el autor de un póster publicitario.

Mateo dibujando para un aficionado en las jornadas del comic de Avilés.

Aún así, el año 2000 aun le deparaba varias sorpresas a Mateo Guerrero. Por un lado, y tras no cuajar una obra ambientada en el mundo del fútbol, de la mano de Norma Comics, si que cuajó la serie -por entregas- titulada Cazadores en la Red, serie a todo color que aparece en la revista Dibus y que había sido presentada en el suplemento infantil de El País. Pronto la serie se le queda un poco pequeña y empieza a planificar un álbum con los mismos personajes, a la par que una continuación de Crónicas de Mesene titulada León. Proyectos, ambos, que quedaron cancelados ante el salto de Mateo al mercado americano de la mano de WildStorm en forma de una serie de tres números junto al guionista norteamericano Scott Lobdell.