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La búsqueda de nuevos autores que se encargasen de la conclusión de Crónicas de Mesene: Periplo fue verdaderamente ardua y complicada. Sin embargo, visto en perspectiva, nos ha permitido encontrar a talentos nacionales que esperamos queden vinculados durante bastante tiempo a este universo fantástico que Roke González ha entretejido. Y entre estos nuevos talentos podríamos destacar a Joan Fuster.
Tras un paso por un estudio de animación, lo que favoreció a su adaptabilidad de estilo y a su productividad de páginas (dos características de las más palpables de Joan como autor), fue el elegido por nuestra editorial para encargarse de los lápices de los números cuatro y seis de la saga.
Aprovechando su profesionalidad planteamos que hiciese una translación lo menos abrupta posible hacía su propio estilo desde el de Reyes en los tres números anteriores. Precisamente por esto su trabajo en la cuarta entrega de Periplo fue especialmente duro al principio, si bien satisfactorio al final. Posteriormente, en el sexto número ya completamente liberado a su estilo, se nos muestra como un autor de trazo muy suelto y fluido, con una narrativa directa y clara, que había sabido adaptase a la perfección a la serie.
Especial mención merecen sus dos portadas, verdaderamente interesantes tanto desde el punto de vista del concepto como desde el resultado, situándose entre las mejores que han ilustrado el mundo de Mesene. También es "culpa" suya y de su amigo Kenny Ruiz, el autor de la quinta entrega de este arco argumental, la revisión del diseño de algunos de los personajes de la serie, destacando por lo novedoso el bueno de Alvar Rocanegra.
En la actualidad colabora en la revista erótica Eros, mientras espera para disponerse a realizar los primeros números del próximo arco argumental de Crónicas de Mesene, que llevará el subtítulo de Erika. Estaremos todos bien atentos.