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Vivimos
tiempos difíciles en la televisión gratuita en España
los aficionados a las buenas series de televisión norteamericanas,
a excepción de hallazgos como C.S.I. o la maltratada
Urgencias. Porque en este país donde vivimos, somos
muy localistas y o vemos más cosas allá de las series
de televisión españolas (casi todas de baja calidad,
menos mi añorada Periodistas o Siete vidas) o
basura pura y dura tipo Gran Hermano u Operación Triunfo (fruto
del españolismo más rancio este programa, dicho sea
de paso).
Y así, las producciones venidas desde los Estados Unidos de
gran calidad,sobre todo las de ciencia ficción, quedan relegadas
a las televisiones de pago (caso de la excelente AXN) o a horarios
intempestivos, caso de Siete Días, la serie que nos
toca ahora reseñar.
Creada por Christopher Crowe y Zachary Crowe, narra las aventuras
del teniente Frank Parker, el primer crononauta de la historia desde
que fue reclutado por una agencia secreta del gobierno a cambio de
la libertad, pues estaba encerrado en un manicomio hasta ese momento.
Frank, una vez reclutado por la organización, será
confinado a una base secreta llamada Never Never Land, de la
que sólo podrá salir cuando tenga una misión
en una máquina del tiempo construida a partir de tecnología extraterrestre
que encontraron hace 50 años y que guardan en el Area 51.
Su misión consistirá en viajar siete días en el pasado (el límite
que tiene la máquina para retroceder en el tiempo) y arreglar toda
serie de problemas que hagan peligrar la seguridad de los Estados
Unidos (y se ha visto de todo, desde desastres nucleares hasta golpes
de estado en los mismos USA organizados por militares tipo Tejero,
pasando por dobles malignos de Frank, creados a partir de paradojas
temporales).
La historia me recuerda bastante a clásicos de la literatura
de ciencia ficción, como Los
Pasillos del Tiempo, de Poul Anderson o a series de televisión
como El Túnel del Tiempo y su estilo, diseño,
personajes y argumentos, lejos de caer en el modernismo fantástico
deudor de Matrix (Mutante X) o estar protagonizada por adolescentes
que van a la High School (Buffy, Embrujadas) es más
bien clasicote y tira más hacia los episodios autoconclusivos
tipo series fantásticas de los años 80, con un héroe
de pasado oscuro que sigue las órdenes de una misteriosa organización
para combatir el mal en el mundo.
En cuanto a los efectos especiales, pocos hay y los que tiene son
bastante eficientes y están integrados en la historia. Y teniendo
en cuenta que se trata de una serie de un presupuesto no muy elevado,
esto es digno de elogio.
Y los personajes y actores, pues son bastante correctos y tienen más
carisma que muchas supuestas estrellas de series de ci-fi. Interesante
la imposible relación de amor / odio entre Frank y la científico
rusa Olga Vukavitch y divertidas las situaciones a las que someten
al enlace de la CIA en la organización, convertido en el personaje
cómico de la serie. Mientras que el resto de los secundarios
hacen un trabajo más que eficiente.
Serie recomendable de impecable factura que fue cancelada en su tercera
temporada, no por la baja audiencia; si no por los acontecimientos
del 11-S, tras los cuales, los argumentos de esta serie se hicieron
"poco creíbles" para el público y los productores.
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