
El E-zine sobre comics, tebeos,
Star Trek y la ciencia ficción
[INICIO] [RESEÑAS] [OPINION] [RELATOS] [REVISTERO] [ESPECIALES] [EDITORIAL] [ENLACES]
Por Juan Carlos S. Clemares
No se en que año nací. Ni donde. Ni quienes eran mis padres biológicos, ni que oídos fueron los primeros en escuchar mi llanto, pero todo inicio de historia ha de datarse con la mayor exactitud posible. Así, mi historia conocida empieza en Junio de 1940, año en que la Alemania nazi ocupaba una Francia vencida y humillada.
Un oficial alemán; distinguido y eficiente en el cumplimiento de su deber; encabezaba una patrulla en las afueras de París buscando indicios de las fuerzas ocultas de la resistencia. El fruto de su búsqueda dio como resultado el hallazgo de las ruinas de un antiquísimo monasterio erigido en sagrado lugar según las antiguas leyendas druídicas. Se adentro para escudriñar los recovecos, encontrando lo que sería su mayor hallazgo en esta vida. Envuelto en toscas telas se hallaba amortajado un bebé de varios meses semioculto entre agrestes zarzas y junto a él, dos cadáveres tan horriblemente quemados, que de ellos solo quedaban unos huesos ennegrecidos y calcinados que se desintegraban al roce solo de sus botas. Comprendió enseguida que se hallaba ante un misterio, no solo por el hecho de encontrar al abandonado niño, sino también por los dos cuerpos carbonizados cuando no se hallaba indicio alguno de fuego de ningún tipo. Él sabia perfectamente que aquella zona no había sufrido acción de combates ni bombardeos, y que
las ruinas eran tales desde hacia cientos de años. Cuando levantaron con sumo cuidado los cadáveres para su sepultura, comprobaron con asombro que la hierba no prestaba ningún indicio de abrasión de cualquier tipo, excepto el normal aplastamiento debido al peso de los cuerpos. Tras finalizar el entierro, el oficial alemán dedico su atención al bebé, un varón rechoncho de ojos intensamente verdes y de, aparentemente, aspecto totalmente sano.El oficial alemán, guerrero, caballero, hombre de honor, se apiadó de la criatura, decidiendo que dado que él había encontrado al niño solo y abandonado, sería su obligación a partir de ahora criarle, alimentarle, protegerle y educarle por el resto de su vida. Tomando al niño pensó que lo más seguro sería no decir nada a nadie de su descubrimiento y allí mismo, entre piedras, cardos y vuelos de pajarillos, bautizó al niño como Erik.
Confiando en la amistad y discreción de sus hombres, que le eran fieles por encima de todo, emprendió regreso a París ilusionado ante el sorprendente giro que había tomado su vida. Pero pronto se le presentó un difícil
problema. Comprendió que sus deberes como oficial del III Reich eran incompatibles con el cuidado de un niño. Que, más pronto que tarde, sus superiores tendrían conocimiento de Erik. Que podría ser llevado ante un
tribunal marcial acusado de simpatizar con el enemigo, siendo degradado y destinado al frente ruso para su discreta eliminación. Que se le quitaría al niño para ser entregado a un orfanato o, lo más probable, ser asesinado.
Intentó encontrar una solución. No podía quedarse con el bebé, pero tampoco podía entregarlo a una familia francesa por dos razones. La primera era que se podía correr el riesgo de que utilizaran al niño para hacer daño a un
oficial alemán. La segunda, la más importante, de que por encima de todo era su deber y de nadie más, cuidar de Erik.Por aquellos días, el bravo oficial alemán estaba trabajando en intentar descubrir los escondrijos de la resistencia y, por medio de colaboracionistas, supo que en un conocido burdel, frecuentado por altos mandos alemanes, se solían reunir y esconder varios de estos rebeldes. Una astuta idea se fraguó en su mente, y concertó una reunión con la dueña de dicho lugar y las prostitutas que vendían sus efímeros amores en el. Les explicó que sabía de su tapadera y cual era el castigo por cobijar a enemigos de Hitler. Las asustadas mujeres rompieron enseguida en lamentos y
maldiciones, pero no dijeron palabra alguna sobre el paradero de sus compatriotas. El oficial pasó inmediatamente a tranquilizarlas para poder exponer su problema con el niño encontrado. Al principio las mujeres no comprendieron que relación podía haber entre su situación y la del alemán, pero la dueña, que era tan astuta como el oficial, supo adivinar los propósitos de éste y juntos, llegaron a un pacto sumamente provechoso para las dos partes.Las prostitutas se comprometieron a cuidar y alimentar al niño con total celo y discreción, y el oficial alemán por su parte, seguiría dejando el burdel como lugar de refugio para los rebeldes siempre y cuando no se produjera ningún atentado allí y no se conspirase en modo alguno. Les entregó al niño mostrándose satisfecho de su decisión. No le pesaba su resolución, pues sabía por experiencia que podía matar sin dificultad a las mujeres y los rebeldes, pero no a la rebelión, y que esta pronto encontraría otro lugar donde cobijarse.
Las mujeres pronto cogieron cariño al niño, considerándolo el hijo de todas cuyo padre, en el momento que podía, le visitaba para cerciorarse de su salud y llevarle dinero para sus atenciones. Así, Erik creció entre el amor y el cuidado de alegres y perfumadas mujeres mientras el mundo enloquecía en una vorágine de sangre y fuego.
El oficial alemán cumplió con su parte del trato, ganándose el respeto y la admiración de las mujeres por su honestidad e inteligencia, y por el trato respetuoso y educado hacia ellas al contrario que el comportamiento de sus
burdos compatriotas.Los días pasaron lentamente, como corresponde a los tiempos de grandes tragedias, y una tarde, el oficial alemán entró apresuradamente en el burdel solicitando hablar de inmediato con la dueña. La informó de que tropas americanas se acercaban habiendo recibido la orden de evacuar rápidamente.
Las mujeres, al oírlo, rompieron a llorar desconsoladamente y gimieron como no lo hicieron el día que el oficial les dijo que sabia de su ayuda a la resistencia. Así de grande era su amor por el niño.Le rogaron encarecidamente que no se lo llevaran, pero el hombre les respondió que era su deber paternal hacerlo. La dueña argumentó que en la retirada posiblemente tuviese que luchar, y cargar con un crío podría acarrear la muerte de los dos. Le dijo que ellas se harían cargo de Erik hasta que la guerra finalizase y, para entonces, él podría venir a recoger a su hijo.
El oficial alemán sopesó las palabras de la mujer comprobando que estaban llenas de lógica, por lo que decidió, muy a su pesar, dejar a Erik con las prostitutas. El hombre y las mujeres se fundieron en un abrazo de sólida
amistad, maldiciendo la locura de un mundo que les obligaba a separarse. El oficial juró por su honor que volvería, como fuese, para educar al niño junto con las personas más honradas que había conocido. Así fue como ese
hombre noble y valiente salió de la vida de Erik.Tras la retirada de las tropas nazis, los americanos liberaron París en medio de una gran fiesta de ciudadanos enloquecidos de alegría, al verse libres, por fin, de la opresión alemana. Las prostitutas, en vez de tener
oficiales germanos, ahora recibían americanos por clientes; zafios y vulgares, pero orgullosos de ser héroes.Francia era libre para empezar de nuevo. Era el momento de castigar a quienes colaboraron con los invasores. El burdel se salvó porque todos sabían de su condición como refugio de la resistencia. Sobre Erik, pensaron
que fue el fruto de un desliz de alguna de ellas y le toleraron a pesar de tener un nombre claramente alemán.Los meses pasaron, y una mañana de la primavera de 1945 las calles volvieron a llenarse con gritos de júbilo y canciones de la "Marsellesa". Las noticias provenientes del corazón de Alemania se propagaron rápidamente ante su
estupendo contenido: Hitler había muerto en un subterráneo. Himmler se había suicidado tras su captura. ¡La guerra había terminado!. El III Reich había perecido ahogado en un mar de sangre y lágrimas. Berlín había sido
prácticamente destruido y el temible ejército alemán aniquilado. Estos sucesos llenaron de alegría, como es lógico, a todos, pero las prostitutas sintieron una punzada de angustia al desconocer la suerte del oficial amigo.Transcurrieron dos años en los que Erik creció pleno en salud. Durante ese tiempo las casas volvieron a erigirse, los comercios a llenarse de productos y los niños a jugar tranquilos en las calles. Pero pasarían muchísimos años
antes de que las devastadoras heridas causadas por el horror de la guerra volvieran a curarse; si es que alguna vez lo hacían. El prostíbulo continuó su rentable especulación ya que, tanto en la paz como en la guerra, es uno
de los escasos negocios que siguen funcionando.Una soleada mañana estival, un joven se presentó a la dueña entregándola un paquete oriundo de Alemania. La dueña se percató con alegría que procedía del oficial alemán. Llamó a sus asociadas para abrir, en medio de una total expectación, el paquete. Contenía una extensa carta, una serie de documentos estampados con los sellos militares norteamericanos y alemanes del nuevo gobierno, y un pequeño sobre con una frase que rezaba: "Sólo para Erik". Las mujeres respetaron la orden y comenzaron a leer la otra misiva.
Pronto se llevaron una amarga desilusión, pues fueron informadas de la muerte del oficial a causa de unas heridas recibidas en la defensa de Berlín que le hicieron sufrir durante meses, hasta que su alma y su cuerpo
se rindieron a lo inevitable. Antes de morir pudo ordenar, gracias a uno de sus leales amigos, todos los papeles que aún poseía y mandarlos urgentemente al burdel. La familia del oficial, de apellido noble y antiguo, poseía
propiedades en el campo así como numerosos negocios y locales. Con la caída del Reich, los aliados le despojaron de casi todo lo que no había sido destruido, pero habiendo sido oficial del ejercito alemán, no de la GESTAPO
ni la SS, de conducta honrosa e intachable militarmente, no fue acusado de crímenes de guerra o contra la humanidad, permitiéndosele seguir poseyendo la mansión familiar y sus terrenos adyacentes. Bienes que legaba en su
totalidad al niño. Los documentos, aprobados por los americanos - pues la casa se encuentra en terreno conquistado por los aliados - y el gobierno germano, lo ratificaba como único heredero de los bienes y apellido del
oficial alemán. En la carta pedía a la dueña que educara lo mejor que pudiera a Erik confiando plenamente en su juicio. Dejaba a las mujeres una pequeña suma - excusándose de que no pudiera ser más - para ayuda de gastos.Amargas lagrimas y profundo pesar sintieron las mujeres ante la muerte del bravo oficial. Alemán o no, había sido un hombre bueno e íntegro que había calado hondo en sus corazones. Además, las almas grandes siempre sienten la
perdida de una igual. Mucho tiempo mantuvieron el luto en la mente y en el corazón las audaces mujeres.La dueña guardó la carta de Erik a la espera de la madurez de éste, pero eso es algo que ni siquiera en esta historia se ha de revelar.
Las estaciones se sucedieron con el niño creciendo y revolucionando el burdel con sus travesuras y alegrías, pero pronto estuvo claro que Erik necesitaba la compañía de amigos de su edad, decidiendo la dueña ingresarlo
en una escuela, aun a sabiendas de los chismorreos y perfidias que iba a crear que el ahijado de unas prostitutas fuera a las aulas públicas.Fue a partir de ese momento, cuando Erik empezó a demostrar que era un niño fuera de lo común. Su fuerza, corpulencia y agilidad eran muy superiores a los de un chaval de su edad, lo que evitó ser el blanco de las gamberradas de los matones. Su aguda inteligencia e inquisitivas preguntas eran el terror de los maestros y mayores. Su simpatía y vivacidad, su humildad y exquisita educación, aprendida de muchas madres que vendían sus amores en
oscuros cuartuchos, ayudaba a que el joven Erik fuera popular entre sus vecinos.Pero no faltaba quienes odiaban o temían al excepcional muchacho. Compañeros envidiosos que se veían eclipsados ante la brillantez del niño. Padres que le acusaban de crear malas influencias en sus hijos. Profesores que veían
arrogancia en la sed de conocimientos del joven. Vecinos "piadosos y honestos" que no olvidaban que Erik "era" un bastardo, un producto de las relaciones pecaminosas de las furcias con los invasores nazis. Sin proponérselo, Erik se encontró rodeado de enemigos que solo esperaban una oportunidad para hacer caer la buena estrella del muchacho. Y esa oportunidad llegó.Fue en Noviembre del año 1954. Erik era ya un apuesto adolescente que atraía las miradas de admiración de las jovencitas y, como es natural, él también sentía la misma curiosidad por ellas, especialmente por una hermosa morena
que previamente había sido semi-novia de uno de los chicos más fanfarrones y violentos de la comarca. Como es típico en estos casos, ambos se pelearon por la chica y, como es típico también, sobre todo dado que todo el mundo
conocía la excepcional fuerza de Erik, no fue una pelea justa. A pesar de esto, Erik dio una buena tunda al matón y a sus dos amigos, pero en el transcurso de la pelea los ojos del brillante muchacho sufrieron una asombrosa transformación pasando de ser normales, a semejarse a los rasgados ojos de un felino.Los chicos y la muchacha, viendo el inhumano rostro de Erik, huyeron aterrorizados informando a todos los que se encontraron en su huida, de tan "demoníaco" suceso. El adolescente, que recuperó su aspecto normal tras varios minutos, corrió angustiado al burdel explicando entre jadeos y resoplidos a las mujeres lo que había sucedido. La dueña y las prostitutas no acabaron de entender que le había sucedido a Erik, pero intuyeron que podría acarrear graves repercusiones al muchacho. Le aconsejaron que no saliera de casa y rogaron a los Santos que el "asunto" se terminara olvidando. Pero la bola de nieve había empezado a descender, haciéndose mas fuerte y poderosa a medida que pasaba el tiempo.
Al principio fue como si no hubiese ocurrido nada, pero poco a poco empezaron a circular extrañas teorías sobre el "origen" del muchacho, las envidias tuvieron rienda suelta y los cobardes encontraron valor en la multitud. El ambiente entre vecinos se fue caldeando hasta un punto infernal, alimentado por las llamas del odio de muchos habitantes hacia Erik y las prostitutas.
Una fría noche, como sacado de un relato de Mary Shelley, un grupo numeroso de hombres y mujeres portando antorchas atravesaron las desiertas calles con el párroco en cabeza hacia el burdel, rodeándolo y exigiendo con e exagerados gritos la presencia del "diabólico" muchacho. Eran en su mayoría, tontos ignorantes que creían estar haciendo lo correcto azuzados sabiamente por los enemigos de Erik.
Dentro del edificio, las asustadas mujeres atrancaron puertas y ventanas sin saber muy bien que hacer o como iba a terminar todo, pero lo que sí sabían es que no iban a entregar a Erik a una furiosa turba para que le hiciesen daño. La dueña, acumulando valor, salió fuera encarándose con audacia ante la exacerbada muchedumbre.
"¡ Danos al muchacho!". Gritaron a la dueña. "Es un monstruo surgido del pecado. ¡De la unión de almas perdidas con los diablos nazis! ¡¡Es el hijo de Satán!! ¡En nombre de Dios! ¡Danos al chico!. Somos gente honesta y
temerosa del Señor, y no consentiremos que semejante bestia habite entre nuestros hijos. ¡Entréganos a Erik, o prenderemos fuego a la casa del pecado que colaboró con los alemanes!".La dueña miró a todos con desprecio sin poder creerse las atrocidades que estaba escuchando, más dignas de la Edad Media que del siglo XX. Cuando todos se hubieron callado para esperar su respuesta, habló con voz cortante:
"¡Miserables! ¡Cobardes! ¿Qué nosotras colaboramos con los nazis? ¡Esta casa fue el refugio de la resistencia! ¡Les dimos alojamiento, cuidados y comida! ¡Conseguíamos información de los alemanes para pasársela a ellos! ¡¡Todos los días nos jugábamos la vida!! ¿¡Qué hacíais vosotros mientras!?
¡Asustados como ratas, escondidos en vuestras casas e inclinando vuestras cabezas ante el paso de los invasores!. Hasta que no llegaron los americanos no tuvisteis el valor de hacer nada. Erik no es el hijo de ningún demonio ni
de ningún alemán. Fue encontrado en unas ruinas y adoptado por nosotras.
¡Más que un monstruo, es un ángel que vosotros envidiáis porque sois mediocres, cobardes y miserables!. Gente honesta y temerosa de Dios...
Llegáis aquí haciendo alarde de honestidad y pureza llamándonos putas pecadoras. Sabed todos, especialmente vosotras, las mujeres, que si empezara a decir los nombres de todos aquellos que han venido a mi burdel a saciar su
apetito sexual y sus perversiones, poca gente "honesta y temerosa de Dios" quedarían libres de pecado en toda la comarca. ¡Y entre estos nombres están el de esos que más gritan esta noche!".La llegada inmediata de las autoridades, que no consentían que nadie se tomara la justicia por su mano, unida a la reacción furiosa de las esposas hacia sus hombres, logró que la multitud se calmara y comenzara a dispersarse en busca de sus cálidos hogares y, para algunos, de futuros tormentos.
La dueña retornó al interior, donde las mujeres confortaban a un asustado jovencito. Todas suspiraron de alivio ante el desvanecimiento del peligro, pero sabían que solo habían ganado una batalla, no la guerra y que pronto volverían para buscar de nuevo la ruina de Erik.
A raíz de aquel incidente, la cifra de "clientes" se redujo ostensiblemente, pero la dueña no se preocupó por ese detalle. Los "habituales" - que nada querían saber de chicos y demonios- aseguraban unos ingresos fijos. No, la
preocupación de la dueña iba por otros derroteros. Expulsaron a Erik de la escuela por pegar a unos "indefensos" alumnos. Aparecieron obscenas pintadas en las paredes del prostibulo con graves injurias hacia el muchacho y las
mujeres. Los amigos del adolescente le dieron de lado, quedándose pronto solo encerrado en su cuarto por temor a salir y provocar nuevos tumultos e insultos. La situación se tornaba insostenible para Erik; las prostitutas ya estaban demasiado acostumbradas a este tipo de trato y humillaciones, pero él era joven y sensible, con un alma que se torturaba a sí misma por el trato recibido por sus semejantes.Llegado el tiempo de las fiestas navideñas, el tenso ambiente se relajó un poco entre luces de colores, vino y turrón. Erik no volvió a dar muestras de cambio físico alguno, y las mujeres no se atrevieron a indagar mucho sobre ello por temor a inquietar aun más al muchacho, quien se refugió en los libros de ciencias y aventuras que sacaba de la biblioteca pública en las pocas ocasiones en que se arriesgaba a salir fuera del burdel.
Dos noches antes de Navidad, llegaron dos enigmáticos caballeros al prostibulo, solicitando poder entrevistarse de inmediato con Erik. Eran altos, fuertes, de rostros graves y mirada penetrante, de edad media.
Vestían caros ropajes que les hacían resaltar aun más su aspecto altivo, noble y autoritario. De modo instintivo, las mujeres se sometieron medrosas al poder que emanaban de ambos hombres, sabedoras de que se hallaban ante
dos seres completamente distintos a todo aquello que habían conocido en la practica de su miserable oficio. La dueña, sintiendo que se avecinaban cambios, preguntó porque deseaban hablar con Erik, a lo que respondieron que a sus oídos habían llegado rumores de la gran inteligencia del muchacho y de sus "atributos demoníacos"."No temáis por el chico", dijeron. "Solo queremos conocerle". La dueña vio en ellos la clase de hombres a la que pertenecía el padre de Erik y les llevo ante su presencia.
Durante tres horas, los dos hombres estuvieron en la oficina principal encerrados con Erik y la dueña. Mientras, arremolinadas ante la puerta del despacho, las mujeres murmuraban entre ellas totalmente corroídas por la curiosidad y la impaciencia. Cuando la entrevista concluyo y la dueña salió fuera, las mujeres vieron con suma extrañeza que el rostro de su patrona exhibía una mezcla de tristeza, alegría y... ¿miedo?. Se apiñaron a su alrededor en busca de información, y esta les contó que los dos caballeros se iban a llevar a Erik a Inglaterra para educarle y enseñarle a controlar sus dones especiales.
"Erik es un chico excepcional, fuera de lo común", dijo uno de ellos. "No solo posee una gran inteligencia, sino que también tiene ciertas habilidades que se harán más evidentes a medida que crezca. Sabemos de los problemas que tiene con sus vecinos, que le temen y odian porque saben que es mejor que ellos. Nosotros le mantendremos a salvo de un mundo ignorante y cruel".
Las mujeres protestaron, pero la dueña se impuso enérgicamente aduciendo que era lo mejor para Erik y que, además, así él también lo deseaba. El corazón de las bravas mujeres lloraba desconsoladamente, pero su cabeza sabía cual era el camino a seguir.
Al día siguiente, tras recoger sus pertenencias, Erik se despidió muy emocionado en medio de un tumultuoso mar de lagrimas procedentes de él y de sus múltiples madres, quienes mostraban así su dolor ante la partida de su ser querido. Ya nunca sus vidas volverían a ser las mismas y sentirían, al igual que la casa, una sensación de vacío que no se disiparía hasta algunos años después de que Erik retornara de nuevo al prostíbulo... pero eso es otra historia que narrar en otro momento mas adecuado de este relato.
Así, junto con los dos hombres, Erik viajó a un inmenso castillo señorial situado en plena campiña inglesa, donde se le mostró quién era realmente y quienes eran ahora sus tutores.
Se le contó que desde el alba de la memoria de la humanidad, siempre había existido un puñado de seres que destacaban de los demás por sus poderes excepcionales. Algunos eran fuertes y rápidos, poderosos y valientes. Otros eran viles y adyectos, locos o ambiciosos. Todos ellos dieron vida a las leyendas, mitos, fábulas o monstruos que pueblan la historia humana: ninfas, centauros, gigantes, licántropos, vampiros, son una buena muestra de ello.
Los había que se ocultaban en las sombras al ser una especie de mezcla entre hombre y bestia. También los hubo que a simple vista parecían ángeles emisarios de dioses sedientos de adoración, tomándoseles por tales muchas
veces. Había quienes poseyeron una inteligencia tan sobrehumana que revolucionaron a la Humanidad de la noche al día o la hicieron retroceder siglos, provocando la desaparición de civilizaciones enteras por culpa de
sus locas ambiciones. Los hubo que podían leer la mente o desplazar objetos sin tocarlos. Sanadores que con la sola imposición de sus manos curaban cualquier mal. Profetas o sabios que se comunicaban con los animales y la
Madre Tierra. Videntes que profetizaban el futuro o se comunicaban con enigmáticas entidades espirituales. Malditos que para sobrevivir necesitan la esencia vital de los humanos. Y por encima de todos, los Inmortales. misteriosas y eternas criaturas con aspecto humano que no podían morir, dueñas de grandes y terroríficos poderes, desaparecidos, sin saberse el porqué, hace miles de años. Sus nombres se asocian con divinidades del pasado y su paradero actual es un enigma que nadie pretende resolver, ya sea por miedo o por el inmenso respeto que estos seres infunden.Estos humanos, más que humanos, se denominan a sí mismos Dishyzaem, palabra proveniente de una antiquísima civilización extinta hace cientos de siglos; que ya era vieja cuando Lemuria empezaba a surgir; cuyo significado es "Los Caídos". ¿Por qué ese nombre?. Nadie lo sabe. Ni siquiera en las tablas de Gûln-Bakhem; el escrito más antiguo donde por primera vez se menciona a estos seres; explica el porqué de tan singular nombre ni su posible origen. Es más, incluso los propios Dishyzaem desconocen el origen del nombre.
Al principio, los Dishyzaem fueron reverenciados y muy respetados, pues se les creía tocados por los dioses, siendo su sabiduría y poderes solicitados de manera continua. Con el surgimiento de jóvenes civilizaciones en Occidente y el despertar de nuevas religiones menos tolerantes, los Dishyzaem empezaron a ser despreciados, expulsados, temidos, odiados y, finalmente, destruidos hasta su casi extinción por creérselos demonios o sirvientes de las Fuerzas del Mal.
Actualmente, con la veneración a la diosa Ciencia, con las nuevas mentalidades, con los conflictos que devastan al Hombre, con los problemas eternos (hambre, enfermedades, dolor...), los Dishyzaem han sido olvidados.
Sus historias, tomadas por leyendas y cuentos supersticiosos propios de culturas paganas o atrasadas. Su sabiduría, perdida para siempre.Pero del negro olvido; con sigilo y discreción; los Caídos han vuelto a resurgir. Siguen siendo escasos, pero cuentan con la ventaja de actuar desde las sombras además de verse libres de cualquier tipo de persecuciones. Pero la historia de los Dishyzaem, al igual que la humana, es una historia de evolución... para bien o para mal.
Los primeros Dishyzaem eran seres solitarios que no gustaban de juntarse con sus iguales, siendo rara la ocasión en que lo hacían. Tras su casi desaparición, han comprendido que su declive se debió precisamente a su falta de unión y que ésta, es el mejor paso que lleva a la supervivencia. Con el lento transcurrir de los siglos, los Caídos fueron formando numerosos clanes que terminaron finalmente agrupándose en tres grandes bandos:
- Los Ti-Dishyzaem. Aseguran ser la siguiente especie que ha de suplantar al ser humano como dueño del planeta. Piensan que los hombres han entrado en un callejón evolutivo sin salida, tendiendo irrevocablemente a la degeneración, mientras que ellos, representan al futuro. Con esta filosofía, pretenden erradicar al hombre de la Tierra y para ello no dudan en utilizar cualquier recurso que acelere su caída: guerras, enfermedades, etc...
-Los Na-Dishyzaem. Son la otra cara de la moneda. Consideran al ser humano como un hermano pequeño que ha de crecer bajo su guía y educación, hasta convertirse en su igual para después, todos unidos en una sola entidad, conquistar la Eternidad. No influyen ni se inmiscuyen en el avance de la Humanidad, pero sí combaten ferozmente contra los actos de los Ti-Dishyzaem.
Por este motivo, hay una guerra secreta en la que su desenlace decidirá el destino de la Humanidad, ya que ambos bandos ostentan enormes poderes y riquezas. Primero fueron escaramuzas, después batallas, y por último, guerras devastadoras en las que implicaron a países enteros ignorantes de quienes orquestaban semejantes horrores. La II Guerra Mundial, recién terminada, fue un intento de adueñarse de Europa por parte de los Ti-Dishyzaem ocultos bajo el disfraz del partido nacionalsocialista. Las teorías del fuego y el hielo de Horbiger, la suplantación de la raza humana por superhombres "divinos", el exterminio de etnias... Todo eso y más, fue veneno vertido en las mentes ciegas y fanáticas de los dirigentes alemanes, protegidos y manipulados desde las sombras por los astutos Ti-Dishyzaem.
Los Na-Dishyzaem, enterados de los planes de sus oponentes, movilizaron sus ejércitos y contraatacaron con todas sus fuerzas disponibles. El resultado fue una guerra aterradora que asoló Europa convirtiéndola en rescoldos y
cenizas, tapizada con los cadáveres de más de veinte millones de humanos. Y a pesar que de cara a la Historia la Alemania nazi fue quien la perdió, en realidad, la verdadera guerra, había concluido en tablas. Ambos bandos, casi
diezmados, comprendieron la fatalidad de sus métodos, acordando una tregua de cien años para retirarse de nuevo a las sombras y dejar que los seres humanos terminasen una guerra que no habían empezado.- Los Dishyzaem-Tuk. Son un bando neutral, que consideran que humanos y Dishyzaem deben compartir el planeta pero no el mismo destino, creando cada raza el suyo propio. Gustan de las riquezas materiales, pero no de entrometerse en los asuntos de poder y política. Acumuladores de grandes conocimientos, son muy respetados - a pesar de ser el grupo que menos poder y miembros poseen - por su sabiduría, actuando a menudo como mediadores entre las disputas de los demás Dishyzaem. A este clan pertenecen los tutores de Erik.
Tras la caída del Furher, los Dishyzaem se retiraron a lamerse las heridas y a buscar ansiosamente nuevos hermanos para nutrir sus mermadas filas. La matanza, tanto de hombres como Dishyzaem, horrorizó de tal manera a los
Dishyzaem-Tuk que, por primera vez en muchísimos años, organizaron un conclave en el que decidieron buscar por todos los confines del mundo a sus semejantes que todavía no tuvieran conocimiento de su poder y herencia, con
la esperanza de educarlos, tanto mental como físicamente, antes de que los encontraran los bandos en litigio, los atrajeran con promesas de honor y riquezas, los corrompieran con ideas fanáticas y odios generacionales, y volviesen a repetir los mismos errores que llevaron a tan brutales enfrentamientos, muertes y sufrimientos.Los dos caballeros, según lo acordado, fueron a Francia para extender una red de vigilantes e informadores que les transmitían noticias, por ejemplo, sobre personas con ciertas "habilidades" o rumores de sucesos misteriosos
relacionados con intervenciones "divinas" o "diabólicas", que luego investigaban para corroborar que no se trataba solamente de rumores infundados, exageraciones, supersticiones o rencillas personales. Durante años no encontraron a un solo hermano, pero lejos de rendirse, aunaron sus fuerzas y redoblaron la búsqueda. Así fue como dieron con Erik. ¿Quiénes fueron sus padres?. ¿Por qué le encontraron junto a dos cadáveres carbonizados?, y a otras preguntas que bullían en la mente del joven, no supieron o no quisieron responder sus maestros, alentándole para que en un futuro, él mismo fuese quien buscase las respuestas a sus enigmas.En los siguientes diez años, Erik tuvo los mejores tutores que el dinero pudo comprar. Se le instruyó en Matemáticas, Física y Química, Astronomía, Idiomas, Literatura, Historia, Filosofía, Biología, Medicina, Botánica, Música, Historia del Arte, etc..., educando también su cuerpo con Hípica, Esgrima, Atletismo, Natación, Boxeo, etc... En medio de tan denso aprendizaje, Erik tuvo que descubrir cuales eran sus habilidades y, bajo la severa instrucción de sus guías, ejercitárlas para conocer sus limites y capacidades.
Pronto se evidencio que sus poderes no eran ni su asombrosa inteligencia, ni su suficiencia para asimilar fácilmente toda información recibida, (dones que ya envidiaría cualquiera) sino su tremenda fuerza y sus sentidos extremadamente sensibles. Era tres veces más fuerte, más resistente y más rápido que un ser humano normal. Sus reflejos y coordinación eran muy superiores al del mejor atleta profesional. Su olfato era casi tan agudo como el de un sabueso. Su tacto y gusto enormemente receptivos. El oído, capaz de advertir los silenciosos movimientos de un pequeño roedor en un radio de varios metros. Pero la vista era el mejor de todos sus ya excepcionales sentidos. Con una voluntaria contracción o expansión de la pupila, podía leer las letras de un periódico situado a 60 metros de distancia en un día claro, despejado y sin obstáculos en su línea de visión.
Podía ver de noche y percibir el calor corporal que los seres vivos emiten en la oscuridad. Cada vez que Erik utilizaba su magnifica visión, la pupila se le tornaba, misteriosamente, similar a la de un gato, dotando a su rostro
de un aspecto inhumano, aterrador y extrañamente sensual que, sumado al hecho de poseer los colmillos un poco más largos de lo normal y unos movimientos suaves, elegantes y comedidos similares a los de los felinos, llevó a sus tutores a sospechar que quizás Erik tuviese mucho en común con estos animales, pudiendo llegar a tener algún otro insospechado sentido.
Años de largas y fatigosas pruebas demostraron que Erik poseía una singular "empatía" con estas enigmáticas y misteriosas criaturas. Experimentos con gatos; e incluso con una pantera; corroboraron este hecho y el que Erik,
mentalmente, podía influir en el comportamiento del animal a su conveniencia según el carácter del sujeto.Una agradable tarde primaveral del año 1966, Erik recibió la ultima lección de sus queridos y respetuosos maestros: "Te hemos enseñado mucho", le dijeron. "Y a pesar de que todavía se te puede enseñar más, todo esto sería inútil si antes no adquieres aquello que solo la vida te puede ofrecer: experiencia. Muy a pesar nuestro, es la hora de que tu espíritu e inteligencia vuele más allá de lo que nosotros podemos elevarte. No olvides lo que has aprendido. No luches por las ideas de los demás si contradicen las tuyas propias. Aprovecha al máximo la vida y los placeres que contiene.
Respeta en lo posible toda forma de vida por ínfima que sea. No dejes de aprender y de mejorarte a ti mismo. Vive libre, y llegado el momento, muere igual. Nuestros destinos se separan, pero nuestras almas vibran en armoniosa conjunción, pues somos Dishyzaem hasta el fin de los tiempos".Erik, emocionado, se despidió de sus venerables tutores y con sus pertenencias; más una generosa dote; regresó a Francia, al burdel, donde las mujeres que en todo el tiempo transcurrido desde su partida solo habían recibido cartas, enloquecieron de alegría ante su llegada. Descubrió caras nuevas y jóvenes, así como echó en falta a algunas mujeres que se retiraron del oficio por la vejez o por las gracias de un adinerado protector. La dueña, vieja y encorvada, lloró de emoción ante la presencia del querido muchacho, celebrándole una ostentosa fiesta en su honor que duró toda una noche.
El condado donde creció Erik había cambiado tanto, que le costó mucho poder reconocerlo. Las fábricas e industrias se adueñaron de los campos y la ciudad se había expandido de tal manera, que terminó por unirse a París
convirtiéndose entonces en un enorme suburbio. Grandes bloques de apartamentos se alzaban donde antes habían estado las casas y comercios pequeños que él conoció. La vieja escuela fue demolida para dar paso a un nuevo y enorme instituto. Sus compañeros de juegos; a excepción de dos o tres; hacía mucho tiempo que se marcharon a encontrar sus destinos y poca gente reconoció en ese hombre fuerte de melena leonada y ojos penetrantes, al muchachito que durante unos pocos años fue el centro de atención de todo el mundo.Erik no pudo dejar de percibir, con amarga melancolía, que esto ya no era su hogar, reteniéndole allí solamente el cariño de las mujeres. Pero dos años más tarde, la dueña -que arrastraba una enfermedad desde largo tiempo-
falleció, legándole todos sus bienes, que eran el prostibulo, una pequeña casita y algo de dinero. Erik comprendió que llegó el momento de partir, y dejando la administración del negocio en las competentes manos de las
mujeres, viajó a Alemania para tomar por fin posesión de la mansión que su padre le dejó, encontrándola semiderruida y sus campos abandonados a la salvaje naturaleza.Bastante tiempo, trabajo y dinero le llevó devolver a la antigua casa su anterior gloria, más cuando eso sucedió, lejos de aposentarse, sintió una enorme ansia de viajar y conocer mundo. Contrató los servicios de un matrimonio para cuidar de la propiedad, ordenó sus bienes e invirtió parte de su, cada vez más grande, fortuna en negocios e inmuebles que, según pensó, le reportarían a largo plazo enormes beneficios. Cogió lo imprescindible en dinero y tomó un avión a ningún destino en particular. Era el año 1971.
Durante mucho, mucho tiempo vagó por el mundo. Muchas fueron las aventuras y peligros que corrió. Muchas fueron las maravillas y horrores que contemplo. Muchas personas conoció en su largo trotar. Algunas buenas. Otras perversas. Otras aburridas. Y otras fascinantes. Tuvo esporádicos encuentros con Dishyzaems que intentaron enrolarle a sus causas, y se enfrentó a cosas monstruosas surgidas de los abismos milenarios y del umbral de las
pesadillas. Sintió el amor, el odio, el placer, el dolor, el hambre y la felicidad. El viaje de Erik fue tan largo y sus experiencias tan numerosas, que de escribir un completo relato de sus andanzas, este ocuparía varios grandes volúmenes en la estantería de una buena biblioteca.Erik regresó a Alemania, a la mansión familiar, para descansar y meditar sobre sus experiencias y conocimientos nuevos adquiridos a través del paso de los años. El matrimonio, ahora de edad avanzada, mantuvo la residencia
impecable y sus negocios le aportaron, gracias a su aguda inteligencia e intuición, una enorme fortuna de la que disfruta de manera discreta y reservada.-Y éste, de manera sumarísima, es el relato de mi vida.
-¿¡Qué!? - exclamó incrédula la mujer joven de ojos verdes, pelo color del fuego y exuberantes curvas realzadas por un ceñido vestido negro, responsable de las discretas - y no tan discretas - miradas de la clientela masculina del lujoso y exclusivo restaurante del centro de Berlín - Erik. ¿Me estás tomando el pelo?.
-Un cabello adorable, por cierto. ¿Por qué dices eso?.
-Pues porque... ¡porque es absurdo todo lo que me has contado!. Dices que te encontraron en el año 1940, y estamos en el 2004. ¡No puedes tener más de... más de...
-64 años.
-¡Eso mismo!. Apenas aparentas treinta. Te estás quedando conmigo.
-No, no. Los años transcurridos y mi apariencia tienen una explicación.
-Seguro, seguro...
-Como ya te dije antes, mis tutores de Inglaterra me enseñaron a controlar mis poderes. Creía saberlo todo sobre ellos, pero he descubierto uno nuevo. Uno que solo se puede percibir con el paso del tiempo: la longevidad. No sé
cuanto tiempo viviré, pero es indudable que todavía me queda mucho periodo vital del que disfrutar.Un camarero vino para sustituir la semivacía botella de vino español por otra y para anunciar el segundo plato, marchándose tras retirar los cubiertos y restos del primero. La mujer, apartando graciosamente unos rebeldes rizos rojizos de la frente, sonrió burlonamente a su acompañante.
-Vamos, Erik. ¿De verdad te crees todo lo que me estas diciendo, o lo único que pretendes es llevar la broma un poco más lejos?. Cuando nos conocimos hace dos días no me distes la impresión de que fueras tan bromista.
-Solo he contestado a tu pregunta sobre quien soy y cual era la historia de mi vida.
-¡Y me saltas con la historia de esos Disamen... Disatym... !.
-Dishyzaem.
-¡Menudo nombre te has buscado!. Mira, Erik, si es una broma, ya no tiene gracia y si no lo es..., bueno. He de decir que eres un poquito raro.
-¿Soy raro por contarte la verdad?.
-¡Jesús, Erik!¡ Esta conversación se está tornando surrealista!. No estropeemos esta magnifica velada por tonterías.
-Tonterías... Te abro mi vida y tu me dices que son tonterías.
-Pero, Erik. ¡Todo lo que has contado es imposible!. No puede ser...
-¿Por qué no puede ser?¿Por qué trastoca todo lo que crees que es perfecto e inmutable?¿Por qué lo que has oído no concuerda con lo que te han enseñado?. Sé que es difícil de creer mi relato pero podías, al menos, haber mostrado un poco de respeto hacia mis creencias o ideas. Y si no te ha gustado lo que has escuchado, no tenias porque haber preguntado.
-¡Erik, por favor!. No quiero hablar más de este tema. Además, no quiero protagonizar una escenita.
-No te preocupes por eso. -dijo Erik levantándose- Me voy. Esta relación ha terminado.
-¿¡Qué!?¿Qué... que... has dicho?- exclamó la estupefacta joven.
-Sir Wilcox tenía razón. Tendéis peligrosamente al olvido. Y también tenía razón al respecto a lo que ocurriría si contaba la historia a la primera persona que me preguntara sobre mi vida. En realidad la culpa es mía, pero no deja de ser correcto que no te vuelva a ver más. Mis excusas.
-¡Erik!¡No puedes dejarme así!.
-No te inquietes. La cena ya está pagada. - y sin decir más, dándose media vuelta, salió del salón con pasos rápidos y decididos, dejando a la mujer confundida y abochornada al sentirse epicentro de todos los cuchicheos de los clientes más cercanos a ella.
El maitre, de forma discreta y profesional, se acercó a la joven preguntándole exquisitamente:
-¿Va a desear la señorita el segundo plato, o pasamos directamente a los postres?
FIN[INICIO] [RESEÑAS] [OPINION] [RELATOS] [REVISTERO] [ESPECIALES] [EDITORIAL] [ENLACES]