La Conquista del Nuevo Mundo
Por MasterJ
Introducción
Era el 12 de Raldezeit del año 2492, según el calendario imperial. En Zaragoz, un pequeño reino que formaba parte del reino de Magrita, se celebraba la fiesta de Myrmidia, y miles de fieles acudían a la Gran Basílica para seguir la tradición del culto a su diosa.
Meses antes, la princesa Elibet de Bilbali recibió la visita de un extraño tileano, llamado Cristóbal Colom, que quería trazar una nueva ruta de comercio desde el Viejo Mundo hasta Catai, sin tener que cruzar las peligrosas Tierras Yermas, donde habitaban tribus de Orcos y Goblins, Skavens y los Condes Vampiros levantaban sus ejércitos. La princesa Elibet acogió en mecenazgo al navegante, y decidió financiar su viaje, a pesar de que éste no le convencía.
Como decía al principio, corría el año 2492, y tres naves estalianas dejaban de lado las costas de Ulthuan. Grandes estandartes ondeaban en lo alto de los mástiles, con banderas de Magrita, Bilbali y Castilia. Alrededor de las naves, solo agua, el inmenso océano. Meses de viaje agotaban a la tripulación de la expedición, que había protagonizado dos motines contra su capitán, Colom, en las últimas tres semanas. Las provisiones escaseaban, debido a los malos cálculos en cuanto a la duración del viaje, y el capitán racionaba estrictamente la comida, con el fin de que ésta durara el mayor tiempo posible. Durante los motines se llegaron a vivir momentos de máxima tensión, pero el navegante tileano pudo contener a los marineros apelando a su espíritu religioso y promesas de grandes riquezas en Catai. Semanas después, las restricciones para las provisiones hacían que los marineros pudieran comer tan sólo tres veces por semana. Pero aquella mañana del glorioso 12 de Raldezeit del año 2492 acabarían todos sus sufrimientos, un grito rompió el silencio del océano: “¡Tierra!”