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LA
GUERRA DEL FUEGO,
de J.-H. Rosny, Aîné
Crítica
de Óscar Camarero
Datos bibliográficos:
Título: La guerra del fuego
Título original: La guerre du feu
Autor: J.-H. Rosny, Aîné
Año: 1909
Traducción: Rafael Lassaletta
Editorial: EDAF
Colección: CLIO/NARRATIVA
Presente edición: 1992
Ilustración de portada: Frank Frazetta
Páginas: 223
Formato: tapa blanda
ISBN: 84-7640-570-7
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Cuando
los oulhamr pierden el fuego que conservaban en tres jaulas y que
alimentaban día y noche, la desesperación se abate sobre ellos. Y es que
el maravilloso fuego les ha dado toda la comodidad y seguridad posibles en
aquella época.
Alejaba al oso, al lobo, al león, al tigre, y al
resto de depredadores; permitía cocinar los alimentos, evitando tener que
comerlos crudos; y les daba calor en las épocas frías y luz en las
noches.
En este marco prehistórico y con todo el
dramatismo derivado de la situación, empieza la novela de Aîné J.-H.
Rosny, en la que dos grupos de guerreros partirán en busca de tan
preciado elemento.
Naoh, Nam y Gaw, liderados por el primero, formarán
una partida que recorrerá la tierra conocida y más allá, para devolver
el fuego a la tribu.
Por otra parte, Aghoo y sus dos hermanos iniciarán
la búsqueda por su parte.
El premio: la mano de Gammla, la hija del jefe de
la tribu, y una de las mujeres oulhamr más bellas, y el reconocimiento y
agradecimientos eterno del resto de la tribu.
En “La guerra del fuego” (también editada
como “En busca del fuego”, con el título de la película que sobre
esta novela se hiciera en 1981) se narran las aventuras de Naoh y sus dos
compañeros, y el periplo y las aventuras que habrán de acometer para
alcanzar su objetivo y conseguir llevar de nuevo el fuego a su hogar.
En un estilo narrativo vital y directo, el autor
logra transmitir la fuerza de aquella época y sus peligros, mostrando la
despiadada naturaleza de la época, en la que los hombres, a pesar de la
increíble fuerza y resistencia de nuestros antepasados, están en clara
desventaja.
Cuando describe el entorno natural que envuelve a
los personajes, a Aîné no le hace falta recurrir a efectismos y figuras
literarias para aumentar la sensación de angustia y temor (aunque a veces
no pueda reprimirse y utilice alguna figura) pues ya era de por sí lo
suficientemente salvaje y agreste.
Sin la protección del fuego, y armados de
garrotes y piedras, habrán de enfrentarse a los lobos, hienas, leones
gigantes, tigres, hienas, osos, dientes de sable, mamuts y otras poderosas
bestias de la naturaleza.
También han de enfrentarse a otros homínidos,
como los kzamms o devoradores de hombres (neandertales), los enanos rojos, los hombres de pelo azul (gorilas) o el
grupo de Aghoo, y trabarán alianza con los wah o el mamut.
Durante toda la novela, Aîné no da concesiones
ni al lector ni a los oulhamr, narrando sin descanso escenas de combate y
peligro, desde la primera a la última página, convirtiendo esta novela
prehistórica en una novela épica de maravillosa factura.
Si os gustan los estilos directos y el uso de la
naturaleza de autores como Robert Ervin Howard o Jack London, os aseguró
que esta novela os hará pasar unas horas memorables.
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