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El caldo de cultivo lo tenemos: las licencias se vuelven un valor inestable, o cada vez venden menos. En un país como el nuestro, habituado a que publicar tebeos es un 90% coger un tebeo extranjero, traducirlo y mandarlo a imprenta, el editar a autores propios implica añadir una serie de inconvenientes, contratiempos y pasos nuevos que a las editoriales les puede costar dar, a no ser que estén enfocadas desde el principio a la edición de obras propias.
La primera y principal, que la licencia viene con un pan debajo del brazo, o al menos con el potencial de traerlo. Arriesgas mucho menos si pagas y te traes X-Men, Naruto, Hellboy, o incluso con según qué series indies, que si eliges publicar a un autor español, por la sencilla razón de que los títulos extranjeros tienen la "marca" ya costruida: una reputación, unas ventas, tal vez adaptaciones al cine o TV que puedan significar un tirón extra de ventas. Los títulos españoles vienen sin nada de todo eso.
La segunda, que hay que lidiar con los autores. Esto quiere decir: revisar posibles proyectos, escoger en función a un dossier si la cosa tiene potencial o no, acompañar al autor en el proceso de creación y orientarle si fuera necesario (sí, eso forma parte de la tarea de un buen editor profesional), asegurarse de que se respetan las fechas de entrega... todo esto multiplicado por dos si el autor en cuestión es novato y hay que ir enseñándole el proceso. No es tarea de cuatro ratos, y desde luego no creo que sea tarea para el tipo de editor de "compro la licencia, mando a traducir, maquetamos y a imprenta". Esto nos lleva a que no creo que en españa haya mucha gente capaz de realizar esta tarea como debería ser; no porque crea que son malos profesionales, sino porque hasta ahora pocas veces se hace así y falta experiencia. Más de una vez he leído en entrevistas declaraciones, tanto de autores como de editores, en la línea de "es que para lo que les pagamos, ¿cómo les vas a exigir que se pasen el día redibujando y haciendo revisiones?"; "es que desde que me aprueban el proyecto hasta que les envío el fajo de páginas terminadas, no sé de ellos y no me tiran nada para atrás cuando entrego" y similares.
Pues no es por nada, pero o el autor es un dotado fuera de serie que no necesita revisar nada y le sale todo bién a la primera, o ese tebeo no va a estar NUNCA todo lo bién que podría haber estado. Y eso afectará a las ventas, y es que el cómic español no se vende, y "para lo que les pagamos, cómo vas a hacerles redibujar".
La línea Gaijin está teniendo un recorrido muy irregular (lógico cuando juntas tantos títulos de autores distintos, por otro lado) y a la vez, creo que ha sido víctima de su propio hype. Los plazos larguísimos desde que se anuncia una serie hasta que sale también afectan mucho, porque el público objetivo es el mismo al que las editoriales han acostumbrado a su tomito de casi 200 páginas quincenal o mensual. Plazos de más de un año, aunque signifiquen que el autor ni come ni duerme, hacen que el lector se impaciente y pierda interés. Y si luego encima el tebeo no cumple las expectativas generadas, pues arde troya (como me consta que ha ardido en algún blog de manga que otro). Si el tebeo español ha de medrar de alguna manera, o revisamos los formatos, o acostumbramos al lector a un tomo por año, año y medio. Esto también implicaría que al menos los autores estilo manga iguaaaal tendrían que replantearse cómo enfocan la narrativa. Que la narrativa lenta y pausada con quince páginas de no contar nada está bien para quemar páginas si publicas por entregas mensuales, pero si la obra sale directamente a tomo no tiene mucho sentido (y el que piense decirme que "es que el manga es así" por favor, que saque la cabeza del shonen y del shojo semanal un rato, que hay vida narrativa más allá de ellos; incluso sin salir de japón si así lo prefieren). Luego volveré y repartiré algo de leña al tema novelagráfica y similares, pero de momento creo que vale.
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