|
Los dientes del perro muerto.
"En uno de sus primeros poemas los apóstoles sienten repugnancia por el cadáver hinchado de un perro, pero Cristo es el único que se maravilla de la blancura de los dientes del perro muerto" (Bryan Boyd - Vladimir Nabokov, los años rusos)
"El cómic actual se encuentra en crisis", esto es lo que los aficionados al cómic podemos leer y oír frecuentemente por estos días. Hay quien dice que las historietas están muriendo, incluso que han muerto. ¿Esto es así?
Primero deberíamos preguntar qué entendemos por cómic, ¿La industria? ¿Cierto género de cómics? ¿El cómic experimental? ¿El llamado "cómic adulto" de los '80? Creo que un poco de todo.
Es cierto que como en todo medio de comunicación masivo, el cómic es inseparable de la industria que lo mantiene. Esta industria ha decaído, luego de aquel gran auge del cómic europeo de los '80, todo se desinfló, quizás con justa razón; en aquel frenesí comercial se publicó de todo, y en muchísima cantidad, bueno, malo, regular y lamentable. Hoy se publica muchos menos. Esto puede ser desalentador para los autores que ahora no tienen tantos canales para llegar con su obra al publico masivo.
Quizá quienes lloren por el cómic fallecido lo estén haciendo por cierto tipo de cómic, el llamado "Cómic de autor", el que inició el boom europeo. Hijo de la escuela francesa de la línea clara (Hergé, Franquin, Jacobs) y que llegó a su mayoría de edad con otra generación de franceses, los "Humanoides Asociados" (el gran Moebius, Druillet, Dionnet) que desde las páginas de "METAL HURLANT" iniciaron la era del "cómic adulto" a finales de los setenta extendida por toda Europa, y que fructificó infinidad de obras y autores. Del otro lado del charco, también había aparecido FIERRO, a mediados de los '80, fué la última gran gesta del cómic en Argentina, la última revista de una especie que había comenzado con legendarias revistas anteriores, y donde se publicó a autores como Pratt, Breccia padre e hijo, Altuna, Trillo, Juan Giménez, la dupla Muñoz-Sampayo. Creo que ese tipo de cómic no ha muerto, porque su calidad lo mantiene vigente. Incluso muchos de estos autores continúan publicando, casi todos en Europa o E.E.U.U. El mismo Hugo Pratt, ya fallecido, ha dejado una obra que es más que suficiente para asegurar su inmortalidad en la emoción de miles de lectores. Pero es cierto que ya no tenemos un acceso a este tipo de obras como aquel que teníamos en otras épocas. ¿En favor de qué, el mercado abandonó este tipo de cómics? Veamos, hay dos grandes razones:
Una de ellas es el comic U.S.A (que batalla casi exclusivamente desde el género de superhéroes.) y otra es el Manga japonés, que invade el mercado occidental desde la irrupción de "AKIRA" de Katsuhiro Otomo, en formato cómic y peliculas de dibujos animados (animé).
Las dos tendencias son paradigmas del cómic de colección. Alientan el coleccionismo y el seguimiento de series o personajes, la identificación juvenil del fenómeno "fan" y el subsiguiente merchandising (dicho esto sin ninguna connotación peyorativa, nada es tan simple como para mirarlo por sobre el hombro, es decir sin ver). Baste como ejemplo el "Star-System" de los Superhéroes a quienes no dan continuidad sus historias, sino su misma personalidad. Trabajan como estrellas, tanto así que protagonizan series especiales uniéndose a Superhéroes de la competencia en contra de algún enemigo (Team-ups) o se enfrentan a enemigos de compañías rivales de la industria (Cross-overs). Estas colecciones serán adquiridas (obviamente) por los fans de ambas Super-estrellas. El nivel técnico de los dibujantes norteamericanos suele ser bueno (la escuela norteamericana siempre mantuvo su vigor técnico, cosa que no ocurrió siempre con los europeos y mucho menos con los mangas japoneses), los guiones pueden estar hechos con acierto y renovación o al ritmo del febril plazo de entrega, (entrega del guión y entrega del cheque de pago) con lo que no es la calidad lo que importa en estos casos y vemos frecuemtemente ideas repetidas y recicladas hasta el cansancio.
En cuanto al Manga, a comienzos de los '90 irrumpe en occidente Katsuhiro Otomo con AKIRA, una historia de Ciencia Ficción lanzada en película y en cómic, que en Japón ya había sido un éxito desde los '80. Esto abrió las puertas al negocio del manga. Luego vino la ola. Ávidos editores necesitan ahora vender más y más rápido antes de que ellos mismos aniquilen la gallina de los huevos de oro, como lo fué en su época el boom europeo. Obviamente no se detienen a leer lo que publican y así, junto a buenas obras nos llegan toneladas de basura que en Japón se producen a ritmo industrial.
ALEX SASTAURI |
[Principal] [Milo Manara][Hugo Pratt] [Horacio Altuna] [Al Capp] [Will Eisner] [Carlos Giménez] [Ventana Abierta]