
El pasado día 5 de junio, se inauguró en el Museu Marítim de Barcelona, la exposición “Llamp de rellamp! Tintin i el mar de llegenda” (“Rayos y Centellas. Tintín y el Mar de Leyenda”).
Centrada en la influencia que el mar tuvo en las aventuras de Tintín, esta exposición es una de las más importantes dedicadas al personaje de Hergé y lleva cosechando un gran éxito en los países francófonos donde se ha expuesto en los últimos dos años.
El montaje que
pueden disfrutar los visitantes que se acerquen a Barcelona es exactamente el
mismo que llevan tiempo disfrutando nuestros vecinos francófonos.
Tal y como su nombre indica, refleja y estudia la influencia que tuvo el mar en las aventuras de Tintín, pero no desde un punto de vista académico si no desde un punto de vista didáctico y extremadamente visual. Así, el montaje de la exposición sorprende por la variedad de escenografías que puede encontrar el visitante. El entorno en el que se recoge la exposición es idóneo, ya que el Museu Marítim de Barcelona está ubicado en unas antiguas atarazanas medievales en las que se construían los barcos que se vendían o formaban parte de la flota catalana. Este recinto medieval rehabilitado, alberga entre sus muros una exposición permanente sobre la historia de la Navegación así como otro tipo de actividades entre las cuales se podría englobar la presente exposición.
Pero entremos en materia ¿Qué podemos encontrarnos en esta exposición?
En un principio en taquilla accedemos a dos tipos de entrada: La completa, que comprende la exposición de Tintín y el resto del museo y la específica, que sólo contempla la expo de Tintín. Evidentemente, una más cara que la otra. Elegimos la de Tintín y entramos a ver qué vemos.
En un principio nos sorprende la escenografía: no estamos ante planchas de los álbumes expuestas simplemente, si no que el entorno en el que nos movemos es muy atractivo visualmente y muy estimulante. Se confirma nuestra primera sospecha: la exposición está enfocada a toda la familia y huye de academicismos.
Nos recibe una
extraordinaria maqueta del submarino protagonista del “Tesoro de Rackham el
Rojo”. Interesante ver como u
n padre intenta que sus hijos y sus primos –un
total de 7 niños-, posen quietos alrededor del tiburón para hacer una foto de
familia. Evidentemente, conseguir que tantos niños se estén 15 segundos quietos
es una tarea digna de un programa de televisión.
Enfrente del tiburón un espectacular mural de 20 m2 representando una viñeta de Tintín perdido en el océano.
Nos introducimos en el seno de la exposición: una superficie única sobre la que están expuestas –a modo de sub-exposiciones- las diferentes exposiciones que veremos.
Una pequeña tarima
en la que, gracias a unos binoculares, podemos contemplar ampliaciones de
viñetas de diferentes álbumes colgados a
unos quince metros que de otro modo son
imposibles de apreciar; ordenadores y pantallas en las que encontramos fichas de
los personajes y aventuras de Tintín. Podemos conocer al Capitán Haddock, Dupond
y Dupont, Rastapopoulos y tantos protagonistas de las historias de Hergé.
En otra zona de la exposición, por fin, lo que queremos ver los lectores un poco más adultos: planchas de los álbumes, bocetos, croquis y portadas. Decepción importante: la mayoría del material es facsímil, no hay originales (tienen miedo los comisarios de que desaparezca alguna plancha?). El único material original que se puede disfrutar –muy interesante, eso sí- son las reproducciones de cuadernos de trabajo de Hergé donde podemos ver notas originales de toda la información que recopilaba para sus trabajos: fotografías de barcos, fotografías de trajes de buzo, croquis y esbozos de armas marinas, notas manuscritas por él y por sus ayudantes… La mayoría de visitantes ignoran estos cuadernos. A lo mejor es que son aburridos, son en blanco y negro.
Una opción didáctica: a lo largo de la zona de la exposición
diferentes bancos invitan a los fatigados padres a descansar. Distribuidos sobre
ellos, diferentes álbumes del personaje para que sus hijos empiecen a hojear y
queden atrapados en el mundo de la lectura.
Última zona a visitar: un túnel oscuro con diferentes viñetas con un dispositivo fotosensible: al entrar cogemos una moderna linterna con la que apuntamos sobre la viñeta. Cuando el foco de luz la toca, se ilumina y podemos disfrutar de su contenido: viñetas de “El Loto Azul” y otros álbumes adornan este túnel.
Salimos del túnel y buscamos más exposción, “esto es todo” nos comenta una amable azafata. “¿Ya está?”, nos preguntamos. Ha durado poco, muy poco.
Nos encontramos ante una exposición que no aporta información ni contenido sobre Tintín ni su mundo ni apenas su creador Hergé. Es una exposición muy visual en que el continente prioriza sobre el contenido. Una manera de intentar atrapar al visitante –preferiblemente joven, niño con preferencia- que creo que se olvida algo: la esencia de los tebeos siguen siendo las viñetas y sus personajes.
“Llamp de Rellamps. Tintin i el Mar de Llegenda”
Museu Marítim de Barcelona
Del 05-06-03 al 31-01-04
Más información en las siguientes webs: