
Sensaciones
No contentos con destruirme para que luego renaciese como una persona distinta, ahora te han puesto frente a mi: la justa medida, lo que siempre soñé... todo encajaba, una igual, pero... ¿POR QUÉ? ¿Qué es esto? ¿Otra prueba? Estoy harto de vuestros juegos, no puedo mas; quiero descansar...
Solo puedo esperar en silencio a que te marches... por ti sacrifico mi identidad y mis deseos; por ti dejo de ser egoísta... No puedo odiarte, porque te dañaría. No puedo tener celos, porque te dañaría. No puedo luchar... porque tu no me querrás nunca.
Me convierto en alguien extraño. Cuando duele, no soy yo... me protejo, pero esa voz infantil murmura dentro y recuerda que no hay barrera frente la realidad, y que cuando bajes esa guardia de histeria, lo verás cara a cara... Marco, ella no te quiere.
Siempre sueño que mis peores miedos se hacen realidad. Hace tiempo que dejé de ser un adulto (¿acaso lo he sido alguna vez?), y me convertí en el niño que soy. No quería renunciar a la infancia, pero ahora es el terrible monstruo de miedos e inseguridades quien me tiene atrapado en su seno donde no hay calor ni representaciones de mi madre. Queremos lo que no tenemos y difícilmente podremos tener nunca. Los milagros solo existen para unos pocos... yo no soy uno de esos.
Si existe alguien que de verdad mire por encima de todos... Dios, no me dejes despertar mañana... no lo permitas...
A través de esta imagen, te describo lo que quiero. Tú entenderás mejor que nadie lo que significa...
![]()
Protegerte es dulce y terrible a la vez. Vivo para ser tu confesor pero eso me mantiene alejado de la paz. Siempre me estoy haciendo ilusiones, pero como no quiero volverme loco, les digo que se callen. Tu dices algo incierto, y yo lo tomo como una señal de que todo saldrá bien. Otras veces creo que me mientes. Incluso algunos días pienso que ni tú misma sabes con quien quieres compartir, pero la realidad es que lo sabes demasiado bien, no es conmigo, y parece ser el sentimiento más claro que has tenido nunca. ¿Era necesario?
Realmente crees que no es diferente, que soy igual... no es así, y duele mucho... por eso me alejo, por eso muero...
No se puede dejar de estar enamorado cuando el amor es de verdad.
Nicotina
Una mosca descarnada y terriblemente ruidosa da vueltas a mi alrededor, y me
susurra angustias al oído. Cosas que no quiero oir; me evoca imágenes que no
quiero recordar.
Si hago algo que no sea encerrarme en mi mismo será una desgracia, porque sé
que alguien resultará dañado por mi histeria, y entonces esa persona se
defenderá de un enemigo cuyo único error fue apretar el gatillo debido a los
nervios, y entonces yo también sufriré.
¿Hasta que punto esta mala conciencia, estos remordimientos, esta oscuridad, me
pertenecen? ¿Soy yo, o es la puta mierda de la nicotina que me está llamando
otra vez? No lo se, y es un dilema. No puedes leer, no puedes hablar, no puedes
hacer nada que te satisfaga, y no se si es porque soy un adicto o porque mi
corazón no tendrá descanso nunca.
Cuando el tabaco te llama, sabes hacer pocas cosas, como escribir lo que sientes
en tu ordenador y mandarlo a la red, para que otros conozcan lo que estás
pasando y alguien te compadezca... pobrecito adicto. Y tú creías que era mejor
ser un adicto al tabaco que pasarlo mal y no poder hacer nada para remediarlo...
Si me mirase a un espejo mientras me fumo un cigarro (cosa que quiero no volver
a hacer salvo que sea muy necesario), no vería mi imagen sino la de un cowboy
actual en busca de fortuna y con un pasado negro, presente oscuro, y destino
fatal. Qué patético.
Actualizado: jueves, 05 de junio de 2003
Marco Code Losvaize