Sensaciones

No contentos con destruirme para que luego renaciese como una persona distinta, ahora te han puesto frente a mi: la justa medida, lo que siempre soñé... todo encajaba, una igual, pero... ¿POR QUÉ? ¿Qué es esto? ¿Otra prueba? Estoy harto de vuestros juegos, no puedo mas; quiero descansar...

 

Siempre sueño que mis peores miedos se hacen realidad. Hace tiempo que dejé de ser un adulto (¿acaso lo he sido alguna vez?), y me convertí en el niño que soy. No quería renunciar a la infancia, pero ahora es el terrible monstruo de miedos e inseguridades quien me tiene atrapado en su seno donde no hay calor ni representaciones de mi madre. Queremos lo que no tenemos y difícilmente podremos tener nunca. Los milagros solo existen para unos pocos... yo no soy uno de esos.

 

Si existe alguien que de verdad mire por encima de todos... Dios, no me dejes despertar mañana... no lo permitas...

 

Protegerte es dulce y terrible a la vez. Vivo para ser tu confesor pero eso me mantiene alejado de la paz. Siempre me estoy haciendo ilusiones, pero como no quiero volverme loco, les digo que se callen. Tu dices algo incierto, y yo lo tomo como una señal de que todo saldrá bien. Otras veces creo que me mientes. Incluso algunos días pienso que ni tú misma sabes con quien quieres compartir, pero la realidad es que lo sabes demasiado bien, no es conmigo, y parece ser el sentimiento más claro que has tenido nunca. ¿Era necesario?

 

Realmente crees que no es diferente, que soy igual... no es así, y duele mucho... por eso me alejo, por eso muero...

 

No se puede dejar de estar enamorado cuando el amor es de verdad.

 

Nicotina
Una mosca descarnada y terriblemente ruidosa da vueltas a mi alrededor, y me susurra angustias al oído. Cosas que no quiero oir; me evoca imágenes que no quiero recordar.
Si hago algo que no sea encerrarme en mi mismo será una desgracia, porque sé que alguien resultará dañado por mi histeria, y entonces esa persona se defenderá de un enemigo cuyo único error fue apretar el gatillo debido a los nervios, y entonces yo también sufriré.
¿Hasta que punto esta mala conciencia, estos remordimientos, esta oscuridad, me pertenecen? ¿Soy yo, o es la puta mierda de la nicotina que me está llamando otra vez? No lo se, y es un dilema. No puedes leer, no puedes hablar, no puedes hacer nada que te satisfaga, y no se si es porque soy un adicto o porque mi corazón no tendrá descanso nunca.
Cuando el tabaco te llama, sabes hacer pocas cosas, como escribir lo que sientes en tu ordenador y mandarlo a la red, para que otros conozcan lo que estás pasando y alguien te compadezca... pobrecito adicto. Y tú creías que era mejor ser un adicto al tabaco que pasarlo mal y no poder hacer nada para remediarlo... Si me mirase a un espejo mientras me fumo un cigarro (cosa que quiero no volver a hacer salvo que sea muy necesario), no vería mi imagen sino la de un cowboy actual en busca de fortuna y con un pasado negro, presente oscuro, y destino fatal. Qué patético.

 

Soy consciente de que una persona debe mantener ciertos sueños para seguir existiendo, si no, se desvanece. Me he conocido como persona que decía no tener sueños pero en realidad soñaba que lo salvaban de su nihilismo. Es retorcido, ¿verdad? Así somos los seres humanos. Ahora mismo tengo varios sueños. El mayor de todos, aquel por el cual iba a cambiar mi vida, se ha desvanecido. Ese era un sueño del que de verdad no quería despertar. ¿Arrepentirme? Que va, el amor no son matemáticas; uno no acierta o falla, simplemente las cosas suceden. Puedes preguntarte el porqué o mi favorito, el porqué a mi. Esas preguntas no tienen sentido, esto es el caos. Inmersos en una locura así, lo único que uno puede hacer es o bien restar importancia a los demás, o amarlos tanto que se les desprecie, comprendiendo todo lo que hagan (como Panur), o aguantar como un campeón. Todo es muy diferente de cuando eres niño. Las rabietas se pasan, dejan de parecer tan verdaderas. Nuestra condición es la de limbos ambulantes, con libertad para pensar lo que queramos y sentir como nos de la gana. No hay ningún maestro de verdad, e ahí la cosa. Tu te enamoras, luego quieres dejar de estarlo porque piensas que no mereces la forma en la que se te trata y no entiendes nada, pero nadie te va a asegurar que tu acción, tanto en dejar de querer, como en alejarte, esté bien. El caos es impreciso, poco definido.

Si dejas de pensar y finges dejar de existir con éxito, puedes sentarte a mirar el espectáculo con la esperanza de que no te afecte.

 

 

Vuelve a Blues

Actualizado: lunes, 09 de agosto de 2010
Marco Code Losvaize