La Espiral Descendente
everything is blue in this world

Aconsejar es el arte de alienarse, de salir de uno mismo, olvidar que se existe, para saltar a la piel del otro y ayudarle desde la objetividad y el altruismo. Para aconsejar debes tener amor incondicional por el mundo, o bien importante tan poco tu mismo como para desear la salvación de los demás y así gritar para que alguien te salve. Éste último es mi caso.
Después de toda una vida de fracasos y terror, renací como lo que soy ahora...
¿Qué hay de mi?
Esas son preguntas que dejé de hacerme hace mucho tiempo... |
Desde hace ya tanto tiempo que no me acuerdo, he practicado una forma de ser autodestructiva y antivanidosa. Todo el mundo te dice "tio, no digas eso" cuando por sistema demuestras tener la autoestima por los suelos con frases como "mi vida da asco, me doy asco a mi mismo" o "me gustaría estar muerto" o tal vez "no te merezco, soy una mierda". Este comportamiento tan peculiar me ha llevado a que, cuando el dolor a causa del mundo era tan grande que me rendí, solo desee que los demás sean felices a costa mía.
En realidad es bastante sencillo de explicar: Cuando no puedes encontrar un momento de paz por ti mismo, buscas provocar esa paz en los demás para verla reflejada en sus rostros y así recordar lo que ese sentimiento es. Más no es una felicidad larga, y en menos de un día, ya quieres más. Muchísima gente es adicta a ayudar. La mayoría de ellos, de aquellas personas que ayudan al prójimo, son personas con el corazón propio prácticamente en ruinas, y que se están salvando por el reconocimiento que produce el ser desinteresado.
¿Quieres mi sangre, acólito?
Esta es una colección de mis recuerdos, de lo que escribí y escribo, lo que siento y no digo a todos. Esto es lo que el abuelo debe callar para no alarmar a nadie, su miedo ante la muerte.
Actualizado: viernes, 02 de enero de 2004
Marco Code Losvaize