LAS MIL CARAS DE
EL SUSURRADOR

por Will Murray

 ¡EL SUSURRADOR!... ¡NO es un oriental!... ¡NO es un moderno Robin Hood!.. ¡NO es un aventurero en busca de emociones!... ¡NO es un mito o un fantasma!... ¡NI un aburrido teórico!

          Así rezaban los reclamos publicitarios en las revistas de DOC SAVAGE y LA SOMBRA en el otoño de 1936, anunciando el debut de una nueva revista pulp de Street&Smith: THE WHISPERER. El tono del anuncio era decididamente ambiguo, una condición que sería la marca de fábrica de aquel pulp, antes incluso de salir a la venta.
       El anuncio, tras informar de un modo bastante poco preciso sobre lo que No era el Susurrador, procedía entonces a contarnos lo que Si Era.
       Y en eso era aún menos claro, o al menos poco acertado.

       "ES... un buen policía AMERICANO, de fuertes puños que caza siempre a su objetivo. Un policía que sabe que a menudo existen muchos resquicios legales por donde se escabullen los delincuentes, y que intenta, en primer lugar, hacer justicia por métodos legales, AUNQUE, cuando la ley fracasa, emplea otros medios. PERO... ¡SIEMPRE CAZA A SU OBJETIVO!"

       Esta última frase era bastante desacertada, (igual que la exclamación "NO es un oriental" que terminaría por resultar irónica), e incluso fueron aún más lejos a la hora de liar al lector, pues la ilustración que acompañaba al anuncio, mostraba a un hombre cayendo a la vez sobre dos delincuentes, y que parecía a primera vista, muy similar a un guardia Montado del Canadá... algo que El Susurrador no era, eso desde luego.

       Pero este es tan sólo un ejemplo del tipo de cosas que caracterizaron al Susurrador, como revista y como personaje; aquella contínua confusión de identidad resultaría inherente a su misma naturaleza. Aunque su desafortunada vacilación venía dada por el hecho de que el concepto del personaje era sólo una variación de otro ya existente, por lo que era incapaz de subsistir por su cuenta. Más tarde, en otro cambio, aún más extraño, dicha condición cambiante se agravaría, al intentar imitar aún más el concepto original.
       En pocas palabras, EL SUSURRADOR fue una revista extraña. Fue el único héroe de los pulps al que revivieron años después de su cancelación, lo que parece indicar que los editores pensaban que aún podían hacer algo con él, a pesar de su fracaso inicial. De hecho, como veremos más adelante, pensaban que podrían usar ciertos elementos que emplearon al final en el personaje, como base para crear a otro.
       EL SUSURRADOR nunca estuvo solo. En su primer debut, fue parte de un esfuerzo de la Street and Smith para aprovechar al máximo el éxito obtenido por sus dos primeros personajes protagonistas, LA SOMBRA y DOC SAVAGE.
  Básicamente era una imitación de La Sombra, y salió a la venta casi al mismo tiempo que una imitación de DOC SAVAGE, como fue THE SKIPPER (El Capitán).
  Ambas revistas duraron poco más de un año, ambas fueron cerradas en el número de Diciembre de 1937, y ambos personajes fueron incorporados en el interior de las revistas que habían intentado imitar, en forma de relatos cortos.
       El Susurrador permaneció como complemento en la revista de LA SOMBRA durante unos tres años. En ese tiempo, apareció además una novela aislada en el número de Junio de 1939 de la revista CRIMEBUSTERS. Entonces, su revista volvió a aparecer. En esta ocasión compartió la salida de su primer número, en Octubre de 1940, con un nuevo personaje, El Mago, como parte de otro esfuerzo de Street & Smith por expandirse editorialmente. Aunque El Mago cerró en poco menos de un año, EL SUSURRADOR resultó ser lo bastante fuerte como para continuar, aunque no por mucho tiempo. Fue una de las muchas revistas pulp que se vieron perjudicadas por los recortes de papel en tiempos de guerra, viéndose obligada a cerrar, dejando una novela inédita sin publicar, HERITAGE OF DEATH (Herencia de muerte), que yacería olvidada y sin ser leída en los archivos de la editorial.

       Pero ¿Quién era El Susurrador? Las pistas señaladas antes no decían nada concreto, excepto por la inexactitud al decir que era un policía.
       El Susurrador era una contradicción de términos; dinámico y ruidoso y a la vez silencioso e impasible. Lleno de color y al poco rato oscuro y gris. Y todas esas incongruencias las había cultivado él mismo, asumiéndolas deliberadamente.

       Se trataba de un hombre en pugna con el mundo, y con un trabajo por hacer. Un hombre brutal y decidido, que solía enmascarar su brutalidad tras un talante aparentemente inofensivo.
       El mundo le conocía a través de sus dos manifestaciones: como el Comisario de Policía James "Wildcat" Gordon, y como el temido justiciero El Susurrador.

       En la novela THE DEAD WHO TALKED (Los muertos que hablan), conocíamos al Inspector Wildcat (Gato Salvaje) Gordon, que ya había comenzado su carrera como El Susurrador, matando a tres criminales que se habían librado de una acusación de asesinato. Como ex-oficial de la Armada, se había ido abriendo camino en la policía, comenzando como patrullero novato, y a lo largo de la primera novela, es nombrado Comisario de Policía de una gran ciudad que no llega a nombrarse. (Pese a lo cual, durante la primera serie se ofrecieron vagos indicios que parecían indicar que dicha ciudad era San Francisco, aunque durante la segunda serie, la ciudad era, claramente, Nueva York. Más tarde, el pasado de Gordon sería re-escrito para sugerir que Wildcat había trabajado para el F.B.I.).
      Fuera cual fuera la ciudad, con treinta años de edad, Wildcat Gordon era el oficial más joven en acceder a un puesto de tal responsabilidad.
       Físicamente, Wildcat Gordon resultaba una verdadera contradicción, ya que difícilmente se ajusta al molde del héroe habitual. Era un hombre de poca estatura (5'5") y con cierta tendencia a la robustez, algo bastante alejado del gigantesco, estilizado y musculoso héroe de aquellos tiempos. Su rebelde cabello no es del todo castaño ni del todo pelirrojo. Pese a ello, su mandíbula seguía el patrón tradicional, siendo de forma cuadrada y de aspecto decidido; casi como un bloque de granito. Aunque dicho rasgo, pese a su carácter heróico decidía alterarlo a la hora de asumir su heróico alter-ego.
       Wildcat Gordon, además de no parecerse al clásico luchador, tampoco vestía como tal. Era un Comisario de Policía bastante poco habitual. Su modo de vestir sólo puede describirse de un modo: Estrafalario. Para empezar, sus trajes eran chillones. Las chaquetas verdes parecían ser sus favoritas. Y solía combinarlas con corbatas de un rojo brillante, que hacían juego con su llamativo pelo. También solía llevar un punteagudo sombrero de Campaña del Ejército, por no mencionar su apestosa y humeante pipa. Y, por si todo esto no fuera suficiente, calzaba unos enormes zapatos de un llamativo color pardo amarillento.
       Era como si lo hiciera a propósito para tener un aspecto repulsivo.
       Si uno sospechaba que tan violento gusto al vestir era la manifestación de una personalidad violenta, la prueba de ello la encontraba en los ojos que miraban bajo el sombrero apuntado.
       Los ojos de Wildcat Gordon eran muy poco usuales; de un color tan ambiguo como su cabello. En diferentes ocasiones se les describe como de un color entre el gris y el azul, o, sencillamente, como de un azul blanquecino.
    Con más frecuencia se dice de ellos que "carecen de color", es decir, que son unos ojos como los que tienen algunos hombres del sudoeste, por efecto del sol. Ojos de asesino, dicen algunos, o como se dice en Estados Unidos, "Ojos de Texas".

     Pues James Wildcat Gordon, a pesar de su poca estatura y de su atuendo de payaso, era un hombre muy peligroso. Sus propios hombres, en la policía, le habían apodado Wildcat (Gato Salvaje), por un buen motivo. Se trataba de un hombre con un profundo odio hacia los criminales (su padre había muerto a causa de éstos), y que había luchado por acceder a una posición desde la que pudiera tratar con los delincuentes de la manera en la que él pensaba que debían ser tratados. Sus métodos eran sencillos; en realidad eran los métodos del Ejército adaptados a la lucha contra el crimen.
   En otras palabras, le había declarado la guerra al crimen, y luchaba contra él con toda su fuerza bruta, sin hacer caso en muchas ocasiones a las limitaciones impuestas por la ley.
       Sus métodos poco ortodoxos le apartaban de mucha gente: sus superiores, los políticos, la prensa, e incluso la opinión pública. En más de una ocasión su tendencia a ignorar los procedimientos y a saltarse las leyes, (mantenía una estación de policía abandonada a modo de mazmorra, en la que encerraba a algunos sospechosos, fuera del alcance de sus abogados), provocó que fuera cesado, aunque siempre volvían a reincorporarle al puesto.
       Lleno de colorido, incansable y dinámico en todos los sentidos, Wildcat tenía un temperamento peligroso en lo que se refería al crimen. No solamente despachaba criminales, sino que no ahorraba medios a la hora de capturar y procesar a cualquier tipo al que considerara una amenaza.
   Con demasiada frecuencia, las conveniencias políticas y otros impedimentos legales se convertían en factores que limitaban su trabajo. Como Comisario de Policía, se veía frenado contínuamente, lo cual no le sorprendía, ya que su padre, Bill Gordon, solía quejarse de tener las manos atadas debido a las mismos factores. Wildcat juró que no volvería a pasarle algo parecido.
       Pero no era tan fácil. Por una parte, su inmediato superior, el Alcalde, era contrario a sus métodos, e incluso al mismo Wildcat. Y para empeorar aún más las cosas, el Comisario Adjunto era del mismo parecer que el Alcalde, y hacía todo cuanto estaba en su mano por desacreditar a Gordon. Atrapado entre dos fuegos, no era de extrañar que el joven oficial actuara deun modo tan taimado a la hora de tratar con aquellos dos hombres.
       Dado que la posición que había alcanzado no era suficiente para Wildcat, no tardó en encontrar la manera de sortear las limitaciones que se le imponían. Wildcat había creado al Susurrador antes de convertirse en comisario, pero es posible que al crear al personaje lo hiciera en previsión de su futura promoción. Suponía un método de choque para tratar con criminales a los que no podía tocar por medios legales.
   De hecho, la premisa sobre la que se basaba El Susurrador le convertía en alguien totalmente fuera de la ley. A diferencia de la mayoría de los heroes de los pulps que ignoraban la ley de vez en cuando, y a regañadientes, El Susurrador se creó a partir del concepto de que la ley era básicamente inútil; en consecuencia, y de un modo calculado, empleaba su oficina, y el disfraz del Susurrador para matar, hundir o destruir de cualquier manera a aquellos criminales que hubieran sido encontrados inocentes cuando en realidad eran culpables. De acuerdo con la introducción editorial de los primeros 11 números: "Administra la Justicia al instante. Si las evidencias apuntan a que el delincuente es culpable, el criminal es castigado, aunque dichas evidencias no sean del tipo que uno calificaría como válidas en un tribunal. En otras palabras, los métodos de este hombre son genuinamente americanos: verdaderos y reales, sinceros y honestos."
       El secreto del Susurrador consistía en un par de extrañas placas dentales. Estas, al ser insertadas, transformaban su particular mentón en otro totalmente diferente. Su mandíbula pasaba a ser larga, estrecha y extrañamente apuntada. Y también hacían que su labio superior resultara más grande.
   Y aún más, le obligaban a hablar en un susurro bajo y penetrante.
       Este extraño disfraz era acompañado por un traje de tres piezas totalmente gris. Unos botines gris oscuro tapaban sus zapatos amarillentos y unos polvos especiales, de color blanquecino, cubrían su cabello, dándole un aspecto tenue y ceniciento. El efecto quedaba rematado con un sombrero de lo más extraño, de ala ancha y redonda.
       En la totalidad de su apariencia, El Susurrador era el opuesto exacto de Wildcat Gordon; ladino, ambiguo, sigiloso y escurridizo. Rara vez se dejaba ver, siendo conocido únicamente por un siniestro susurro o por la fantasmal carcajada que eran su marca particular. Un fantasma gris, una figura que se mezclaba con las sombras o en el anonimato del gentío... resultaba imposible de capturar, ya que nadie sabía su verdadero aspecto. Lo único que El Susurrador tenía en común con Gordon eran esos ojos incoloros, su "Ojos de Texas".
       La policía le buscaba como un peligroso asesino; el mundo del hampa le conocía como a un enemigo implacable, cuyas letales automáticas supersilenciosas habían abatido a muchos de los suyos. Los crímenes que resolvía caían ante él.
       El Susurrador podría describirse como nebuloso. De hecho, era tan nebuloso que existía en dos niveles. Como el Susurrador gris, una voz susurrante que rara vez se dejaba ver, y, en un nivel similar, el hombre conocido como D. (Dunk) Smith, un delincuente de segunda. La única diferencia entre ambos era que D. Smith no llevaba el extraño sombrero del Susurrador.
       En la identidad de Smith, residía en pensiones y diversas guaridas, adentrándose en el mundo criminal y mezclándose entre ellos, con el fín de obtener información, según la tradición de muchos héroes de los pulp, que imitaban al arquetípico personaje Jimmie Dale, también llamado "the Grey Seal".
      A pesar del hecho de que las diferencias entre D. Smith y El Susurrador eran cuestionables, este otro personaje resultaba tan inocuo, resaltaba tan poco, que podía ir de aquí para allá, dejándose ver sin que nadie le relaccionara con El Susurrador. No obstante, cuando hablaba como D. Smith, su fantasmal voz susurrante podía revelar al instante su identidad. (Hay diversos incidentes en los que, inconscientemente, emite su risa suave en el momento equivocado, delatándose así como El Susurrador.) Con el fín de protegerse, hablaba en voz queda, que a través de las placas dentales sonaba en un tono áspero y apagado. Evidentemente no podía quitarse las prótesis, ya que en ese mismo instante podría ser reconocido fácilmente como Gordon.
      Con el control de toda la fuerza policial como Comisario, con su acceso a las guaridas de los criminales como Smith, y con la licencia para matar sin restricciones del temido Susurrador, no era de extrañar que Wildcat "Siempre cazara a su objetivo".

      El Susurrador era notorio por las armas que llevaba, y que solía emplear con bastante éxito: su par de pistolas supersilenciosas. Dichas armas parecían ser unas automáticas, excepto por el incremento de tamaño al final de los cañones, debido a los silenciadores. Disparaban balas ordinarias, que salían acompañadas de una llamarada azul y de un extraño sonido siseante. La puntería del hombre de gris era terriblemente certera, y a menudo disparaba a matar.
      Pero incluso más terroríficas que sus pistolas, eran otras armas bastante menos obvias. Y estas otras armas eran sus manos.
      Las manos de Wildcat eran, al igual que él mismo, voluminosas y compactas. No obstante, no parecían tener nada de inusual, y, de hecho, así era. Eran sus muñecas. No sólamente estaban totalmente encallecidas, sino que eran tan gruesas como las mismas manos. Poseían una fuerza terrible que compensaban la estatura mediana de Wildcat.
      En la quinta novela de El Susurrador, MANSION OF THE MISSING (La mansión de los desaparecidos), podíamos observar ciertas demostraciones de su fuerza, asi como la manera en que elegía utilizarla. Estas armas, más que cualquier otra cosa, nos demostraban la personalidad de Wildcat, devastadoramente brutal.
      En la historia, que trataba acerca de las inexplicables desapariciones de objetos y personas de incalculable valor en el interior de una mansión cerrada así como en "casinos flotantes", El Susurrador nos demostraba su poder al desarmar a un pistolero mediante el sencillo procedimiento de agarrar su muñeca y retorcerla hasta que los huesos del maleante se rompieran. Por cierto, que esto lo hacía con una sola mano, y sin demasiado esfuerzo.
      El siguiente incidente ocurría en la azotea de la mansión, al encontrarse a una pareja de delincuentes. Se libraba de ellos de un modo bastante dramático, volteándoles y arrojándoles de la azotea, de manera que se rompieran el cuello en la caída.
      Pero era el último incidente el que parecía más excesivo y más brutal. De algún modo, también podríamos denominarlo "basto". En una de las escenas finales, Wildcat era atacado por un iracundo chino armado con un machete:

 "El asesino emitió un jadeo bajo y susurrante, y saltó hacia delante, con el acero lanzando destellos. El Susurrador se agachó, de modo que el mortífero machete le falló por un sólo segundo. El cuchillo se clavó contra la puerta, y permaneció allí. Hubo un corto grito de agonía, una exclamación en chino, y Wah Kin, el villano, yació a los pies de El Susurrador con el cuello extrañamente girado."

 El hecho de que el oriental estaba muerto, no resultaba aparente de un modo inmediato, hasta que Wildcat, más tarde, señalaba: "Vamos, ya tengo otro chino muerto para que te encargues de él." De algún modo, la enorme fuerza de Wildcat quedaba reafirmada cuando la gente veía el cadáver. "Wildcat, ¿Qué le ha ocurrido al pobre Wah Kin? Parece como si un gorila le hubiera partido el cuello." Evidentemente, tal como solía hacer, el Comisario le echaba la culpa al Susurrador, añadiendo otro crimen más a la larga lista del célebre supercriminal.
       Es interesante hacer notar que el punto de ataque favorito de Wildcat parece ser el cuello el cuello de sus enemigos. Incluso en las novelas posteriores, en los años cuarenta, cuando deja de romper el cuello de sus oponentes, desarrolla cierto hábito de dispararles especialmente en ese punto, en preferencia a otros.
       A pesar del carácter de prueba de la revista, ésta se hallaba poblada por innumerables personajes secundarios. Algunos aparecían de un modo irregular, aunque la mayoría salían en todos los números.
       En sus momentos de intimidad, Wildcat compartía un ático de un gran edificio con vistas a la orilla del río Hudson, con su mentor, "Quick Trigger" Traeger, y con su nieta, Tiny Traeger.
       Richard "Quick Trigger" (Gatillo Veloz) Traeger había trabajado como Comisario Adjunto a las órdenes del padre de Wildcat, y se había convertido en un segundo padre para el joven Gordon. Físicamente destacaba bastante poco, excepto por un mechón de pelo que conservaba sobre cada oreja, ya que era un hombre de unos sesenta años. Solía llevar anteojos con cierta asiduidad, cosa que despistaba a más de uno, ya que era bien poco lo que escapaba a sus avispados ojos. Su apodo le venía de un par de enormes revólveres que solía llevar siempre consigo.
       Aunque retirado, Quick Trigger ayudaba extraoficialmente a Wildcat en todos sus casos. Era un maestro del disfraz, ya que él había diseñado las placas dentales que habían llevado a la creación de la personalidad del Susurrador; aquel fue un descubrimiento que terminaría por lamentar, ya que temía que, algún día, Wildcat caería asesinado, o bien caería en desgracia debido al Susurrador. Era la única persona en la que Wildcat confiaba lo bastante como para compartir con él el secreto de su otra identidad.
       Su nieta, Tiny Traeger, era una pequeña jovencita que al menos tenía diez años menos que Wildcat, a pesar de lo cual estaba profundamente enamorada de él. Al principio, Wildcat, no se daba cuenta de nada, pero según fue avanzando la serie, se fue sintiendo gradualmente atraido hacia ella. La mayoría del tiempo continuaba considerándola una cría, a pesar de la facilidad que tenía la joven para enredarse en todo tipo de situaciones peligrosas que tenían que ver con los casos. La muchacha resaltaba por su cabello negro y sus alegres ojos azules. Curiosamente, aunque la joven no tenía contacto con el Susurrador, estaba bastante familiarizada con D. Smith. Le conocía como amigo de su abuelo, y ni una sola vez se le ocurrió relaccionarle con Wildcat.
       El Comisario Adjunto Henry Bolton era el involuntario ayudante de Wildcat. Esta persona, bastante sosa, tenía unos ojos que siempre parecían estar medio cerrados, una nariz larguiroucha y una boca de pez, todo lo cual coincidía bastante con su personalidad.
       Era un incordio constante al lado de Wildcat, el cual carecía por completo de ínsulas de superioridad, de codicia o de ambiciones políticas. El adjunto solía hacerle la pelota a los políticos, y su absoluta incompetencia terminaba por entorpecer las investigaciones de Wildcat. Había algunos momentos, bastante lógicos, además, en los que Gordon trataba a Bolton con bastante dureza. El Adjunto no tenía más que dos metas en la vida; quedarse con el puesto de Wildcat y convertirse en el hombre que atrapara al Susurrador.
       En muchas de sus zancadillas a su jefe, Bolton era apoyado por el Alcalde Van Royston, un político liberal. A este último, le habría encantado que Henry Bolton consiguiera sus dos objetivos, pero el Partido Reformista, que había ayudado a elegirle, también era responsable del nombramiento de Wildcat como Comisario de Policía. El repulsivo político solía llevar pajarita negra, frac y un sombrero de copa hecho de seda, y no cabe duda de que deploraba el modo de vestir que tenía el Comisario.
       El Detective Sargento Thorsen era uno de los hombres de confianza de Wildcat en el Cuerpo de Policía. Se caracterizaba por tener el rostro pétreo y una voz pastosa. Habiendo servido a las órdenes de Gordon en el Ejército, Thorsen desarrolló una profunda lealtad hacia el Comisario, y seguía sus órdenes sin cuestionarlas, incluso en las ocasiones en las que Gordon fue destituido temporalmente. No resulta sorprendente que este policía le tuviera bastante poco aprecio a Henry Bolton.
       El Juez Patrick Kyley era un hombre rotundo, de rostro encarnado, que compartía muchas de las nociones de Wildcat en cuanto al trato con los criminales. Y eso incluía el uso de la violencia cuando fuera necesaria. Apareció con poca frecuencia.
       Brian Boru fue el más inusual de los ayudantes del Susurrador. Esto es debido a que Brian Boru era un perro. Un scotch terrier, para ser más exactos, y uno con un carácter particularmente agresivo. Curiosamente, Brian Boru no era la mascota de Wildcat Gordon; sólo reconocía como amo al Susurrador (o a Dunk Smith). El perro vivía en uno de los muchos escondites de Smith, cuando no se le sacaba para rastrear a alguien, o para guardar a prisioneros. El pobre Brian Boru debió de llevar una existencia muy solitaria.
       A lo largo de la primera serie de historias, el tema principal se centró en la violenta cruzada de Wildcat Gordon, jugando un juego a menudo bastante complejo, en el que manipulaba a la ley, los criminales, los políticos y a la prensa, con el fín de obtener su propia justicia, como contrapartida de la escalofriante amenaza del escurridizo y taimado Susurrador.

       Pocos de estos elementos pudieron mantenerse cuando, con el número de Diciembre de 1937, El Susurrador dejó de aparecer como revista pulp y comenzó su andadura en forma de relatos cortos, que servían de complemento en la revista de LA SOMBRA.
       En estos relatos, tan sólo Quick Trigger, Bolton, y en ocasiones Van Royston, continuaron apareciendo como personajes secundarios. Muchas de las historias tenían trama suficiente para haber desarrollado una novela completa, pero quedaban tan condensadas que casi ni resultaban entretenidas. No obstante, aparecieron con gran frecuencia, durante casi tres años, hasta que el personaje consiguió recuperar su propia serie.

 El Susurrador era, en esencia, una versión cambiada de La Sombra. No sólo en cuanto a la definición del personaje, sino también en términos de trama, prosa y estilo. También es posible que El Susurrador fuera una especie de refrito de la frustrada imitación de La Sombra, "The Phantom", que Street and Smith nunca llegó a publicar (sobre ese punto, apareció un artículo en el fanzine norteamericano PULP número 6, en el que se aportan más detalles).
       El personaje también pudo haber derivado en parte de una serie que apareció en 1934 en el pulp TEN DETECTIVE ACES. La serie trataba sobre el Detective Brady, quien, debido a una herida de bala en la garganta, era incapaz de hablar, excepto en susurros. También él era conocido como El Susurrador; la némesis de todos aquellos que quebrantaran la ley. La primera de estas historias recibió el título de "The Whisperer Prowls" (TDA, Febrero de 1934). El autor era Alexis Rossoff, probablemente un pseudónimo.
       Aún así, era el esquema de La Sombra, seguido muy de cerca. El negro de La Sombra se había aclarado hacia un gris apagado, su sombrero de ala ancha había dado paso a uno de forma redonda, y su risa burlona fue sustituida por una risa queda, apagada, muy en la línea del personaje del Susurrador. Las atronadoras automáticas se convirtieron en pistolas silenciosas.
       Ambos personajes operaban al margen de la ley, y eran implacables y despiadados con los criminales. Ambos, en sus batallas, hacían uso del sigilo. La Sombra se mezclaba con la noche, mientras que El Susurrador, cuyo atuendo gris le confería como mucho una semi-invisibilidad, podía perderse entre la gente con facilidad.
       Aunque ambos tenían varias personalidades alternativas, ambos luchaban contra el crimen disfrazados. De un modo bastante interesante, ninguno de los dos llevaba máscara, limitándose a disimular las dos características faciales más reveladoras: los ojos y la mandíbula. Ambos llevaban un sombrero amplio que escondía sus ojos y el pelo, y aunque La Sombra se limitaba a esconder la parte inferior de su rostro con el cuello de su capa, El Susurrador, virtualmente, cambiaba la forma de su mandíbula, haciendo que pareciera totalmente distinta.
       A pesar de que la serie del Susurrador sugería la idea de una serie alternativa ambientada en Chinatown (llamado China Hill), no encontrábamos en ella la amplitud y variedad de tipos de historia que había en LA SOMBRA. Se trataba de investigaciones de asesinato, presentando a unos villanos bastante prosáicos, y situaciones algo inusuales, aunque no fantásticas.
       Las tramas (Alan Hathaway escribió la serie bajo el pseudónimo de Clifford Goodrich, aunque en ocasiones se ha asociado a Norman Daniels con estas novelas), eran complejas y atractivas. Con cierta frecuencia, presentaban dos crímenes o problemeas diferentes, que gradualmente convergían en el mismo, según iba avanzando la historia.
       Desafortunadamente, El Susurrador rara vez se enfrentó a un villano que fuera realmente impresionante, o colorido, ya fuera en nombre, apariencia o delitos.
       La andadura del Susurrador como complemento en LA SOMBRA, resultaría ser el período más largo de las tres fases de su carrera, roto únicamente por la aparición de una novela, "THE WHITE MANDARINS", ("Los mandarines Blancos") en 1939 (en la revista pulp "Crime Busters").
       Pero unos meses más tarde, un año entero antes del regreso del Susurrador, apareció un nuevo pulp de Street and Smith, EL VENGADOR, y este hecho afectó drásticamente a la resurreción que había de ocurrir.

       Se ha comentado, y con bastante razón, que El Vengador fue creado a base de retales de Doc Savage y La Sombra. Lo que nunca se ha dicho, es que dichos elementos fueron yuxtapuestos sobre el entramado del Susurrador.
       Consideremos las similitudes.
       Ambos son un poco bajitos para lo que solían ser los héroes del pulp: Wildcat medía 5'5" y El Vengador medía 5'8". Ambos eran más fuertes de lo que su físico parecía indicar. Ambos vestían completamente de gris y, la mayor parte del tiempo, tenían unos ojos sin color, y el pelo blanco. El rostro del Vengador era de un blanco mortecino mientras que el semblante del Susurrador se nos describe como pálido.
       Y, como demostraremos más adelante, los paralelismos permanecieron incluso después de que ambos personajes sufrieran cambios en su apariencia.
       Lo que también es interesante en el caso del Vengador es el formato en que la revista se editaba, y sus similaridades con el primer pulp del Susurrador.
       Ambos personajes representaban un problema bastante peculiar para el artista de las portadas, ya que tenía que mostrar a un personaje que no resultaba físicamente impresionante, y hacerlo de tal modo que atrajera a los potenciales lectores. EL SUSURRADOR fue el campo de entrenamiento para dicho problema, y proporcionó las lecciones que el editor necesitaba cuando puso en marcha al VENGADOR.
       En la primera etapa del Susurrador hay, básicamente, dos tipos de portadas. Ninguna mostraba al personaje como realmente era; más bien, representaban a un hombre que tenía elementos tanto de Wildcat como de su alter ego.
       Los dos tipos de portada se realizaron en tonos apagados, por la sencilla razón de que una figura ataviada de gris se perdería en un entorno más colorido. Ambos tipos de portada mostraban un cartel o una página de periódico en una esquina de la portada, con un titular que relataba de qué tipo de historia se trataba.
       El primer tipo de portada intentaba retratar al Susurrador en distintas escenas de acción, bastante convencionales. Rara vez tuvieron éxito.
  Un ejemplo clásico es la portada del número de julio de 1937, ("MURDER IN CRAZYLAND"). La ilustración mostraba la gigantesca figura del Susurrador, con las armas en ristre, con un fondo de carnaval, dando la espalda a la figura de la mismísima Muerte. Lo que en cualquier otro pulp habría sido una portada de lo más dramática, en este quedaba absolutamente insulsa.
       El otro tipo de portada, algo más efectivo, presentaba el nebuloso perfil del Susurrador (o de Wildcat, ya que no aparecían ni el sombrero redondo ni la mandíbula apuntada) bañado en una luz fantasmal, cerniéndose sobre alguna escena. Aquellas cubiertas, pese a estar realizadas en colores apagados y difusos, resultaban mucho más dramáticas.
       Y sería este estilo de portada, representando todo el rostro, en lugar del perfil, el que luego sería usado en la primera docena -o poco más- de novelas de EL VENGADOR.
       Cuando EL VENGADOR demostró que se vendía bien, y la Street and Smith revivió a EL SUSURRADOR en 1940, los editores se encontraron con dos personajes consagrados que resultaban demasiado similares. Para solucionar este problema se requerían algunos cambios. Dichos cambios, y hubo muchos, resultaron aparentes ya en el primer número de la nueva etapa del Susurrador.
       Para empezar, la revista llevaba el subtítulo "El Largo Brazo de la Justicia". Al principio, las portadas eran mucho mejores.
       La técnica estilística que se empleó en esta ocasión fue la de mostrar la ilustración (obra de Hubert Rogers) en un área ovalada, como en el interior de un broche oval.
 Este nuevo estilo funcionó bastante bien durante los primeros dos números, que fueron realizados en el limpio y elegante nuevo estilo que caracterizara a los pulps de Street and Smith durante los años cuarenta. (Fue durante este periodo, cuando la Street and Smith llevó a cabo una reforma completa en cuanto a las portadas. Su otra nueva revista pulp, EL MAGO, también contaba con unos márgenes muy anchos, recuadrando una pequeña ilustración dibuja por Rogers. El ejemplo más extremo de esta política fue el caso de la revista UNKNOWN, que abandonó por completo las ilustraciones de la portada. Como la mayoría de las revistas eran publicadas por un reducido número de editores que comentaban entre sí sus nuevas políticas editoriales, el cambio no resulta sorprendente. -Robert E. Weinberg).
       El primer número de la nueva época, ("THE TRAIL OF FEAR" -La pista del Miedo-, Octubre de 1940) presentaba el busto de un hombre de pelo castaño, ataviado de negro, cuyos ojos verdes miraban al lector tras el cañón de una extraña pistola.
       El siguiente número, ("CHARIOT OF FIRE" -El Carro de Fuego-) mostraba un busto similar, aunque en esta ocasión el hombre vestía una bata de laboratorio, y vertía el contenido de un tubo de ensayo a otro.
       Tras el tercer número, las portadas se orientaron hacia las situaciones de acción, pero adolecían de dos defectos: uno de ellos era que, de nuevo, el Susurrador no resaltaba lo bastante visualmente, y el otro era que las ilustraciones resultaban algo limitadas debido al óvalo que las recuadraba. Hay dos portadas muy interesantes (las de los números de Octubre de 1941 y Abril de 1942), ambas realizadas al estilo de las acuarelas japonesas; pero eso no es lo más interesante de ellas.
       La primera, ("DEATH'S LOTTERY" -La lotería de la Muerte-, Octubre de 1941) retrataba al Susurrador y a una chica oriental, siendo amenazados por un par de japoneses. Esta portada no tenía nada que ver con aquel número, pero lo tenía todo que ver con el siguiente, "BROTHERHOOD OF DEATH" (La Hermandad de la Muerte). Curiosamente, este último llevaba una portada de lo más ordinaria. Entonces, el estilo a lo japonés reaparecía en el siguiente número, "NIHIL, DOCTOR OF RETRIBUTION". Dicha portada encajaba a la perfección con la historia narrada en "DEATH'S LOTTERY", indicando que había sido realizada para ese número.  No obstante, también encajaba con la historia de NIHIL... aunque no exactamente. Aparentemente, se realizaron dos portadas de estilo japonés, pero cuando una de ellas se imprimió por error como cubierta de una historia equivocada, guardaron la segunda portada, y entonces procedieron a escribir una historia con elementos que concordaran con ella, es decir: "NIHIL" (tanto la portada como ambas historias, hacen referencia a un(os) personaje(s) con una túnica púrpura adornada de flores.)
       En todas las portadas, El Susurrador de la cubierta era una mezcla entre dicho personaje y Wildcat Gordon.
       En "THE TRAIL OF FEAR", que trataba sobre la lucha por obtener las riquezas de un antropólogo asesinado, nos encontrábamos de repente con un Susurrador inexplicablemente cambiado. Jamás se nos dió explicación alguna sobre los drásticos cambios que se habían producido en algunos de los personajes, desde el último de los relatos cortos, "Fuel For Murder" ("Combustible para asesinar", en THE SHADOW, 15 de Mayo de 1940) aparecido sólo unos pocos meses antes.
       Para empezar, El Susurrador, vestía ahora totalmente de negro. El extraño sombrero redondo había desaparecido, y el Largo Brazo de la Justicia rara vez empleaba uno, aunque algunas ilustraciones interiores le presentaban en ocasiones con un sombrero más convencional. La mandíbula apuntada continuaba apareciendo, así como las susurrantes automáticas. El cambio más drástico, y uno que era especialmente irónico cuando uno echaba la vista atrás, al anuncio de 1936, (aquello de: "No es un oriental"), consistió en sus ojos. Ahora, El Susurrador llevaba lentes de contacto sobre los ojos, haciendo que parecieran ser de un brillante verde jade. Además, llevaba unas delgadas tiras de cinta adhesiva transparente en las esquinas de los ojos, haciendo que parecieran oblicuos, y por tanto orientales.
   Todo aquel efecto siniestro y misterioso quedaba respaldado por el polvo negro que cubría su cabello, el cual, al estar engominado, y peinado hacia atrás, acentuaba aún más el aura Asiática que le envolvía.
       Este nuevo Susurrador, al tener un aspecto un poco menos ambiguo, no resultaba tan fácil de localizar por la policía y el hampa. A pesar de esto, la identidad de D. Smith se mantuvo, y con un aspecto físico idéntico al nuevo Susurrador en todos los detalles, salvo que carecía de los ojos achinados. De un modo bastante curioso, aunque El Susurrador seguía siendo un supervillano, ahora, en algunos círculos, era considerado como una fuerza de la justicia.  Y aún más, su habitual brutalidad rara vez aparecía, e incluso se prestaba a reformar a antiguos criminales que deseaban enderezar su vida.
      También Wildcat Gordon había sufrido algunos cambios, la mayoría de ellos, para mejor.
      Físicamente, aún era un hombre robusto, y de mandíbula cuadrada, pero su rebelde cabeller pelirroja ahora era rubia, o  de un castaño claro; por lo visto el autor no  tenía muy claro ese punto.
      Los antiguos "ojos de Texas" de Wildcat, antaño incoloros y ambiguos, ahora eran de un inequívoco azul ártico. El cambio más bienvenido fue que sus gustos en el vestir mejoraron considerablemente. Aquel sombrero de Campaña del Ejército, que recordaba a la Policía Montada, desapareció del guardarropa de Gordon. El joven Comisario llevaba ahora sombreros grises con trajes de color tostado. También desaparecieron tanto la corbata roja como aquellos horribles zapatos amarillos que solía llevar. Ahora, cuando se convertía en El Susurrador, cubría sus zapatos marrón oscuro, o grises, con unos botines negros. Su vestuario se caracterizaba ahora por ser más sobrio, y propio de un estudioso, demostrando que podía vestir de un modo más razonable; al fín y al cabo, un Comisario de Policía debía de demostrar un poco de sentido común.
      Wildcat continuó siendo el mismo tipo dinámico, activo e incansable que había sido siempre, y que siempre será.
      Por razones no aclaradas, adoptó una tercera identidad en su lucha contra el crimen. Tomando la idea del personaje de La Sombra, empleó la identidad de una persona real. Dicho individuo era Winky Withers, propietario de un estanco de tabaco.  Se trataba de un individuo poco definido, "tan anodino queincluso merecía que le arrestaran por ello". Wildcat le había salvado de unos chatajistas, y se le permitió emplear su identidad, aunque nunca quedó muy claro para qué la empleaba. La usó brevemente en "THE DYAK MURDERS" (Agosto de 1941) y en "DEATH'S LOTTERY" (Octubre de l94l).
      Según fue avanzando la serie, los cambios fueron mucho más allá de Wildcat o El Susurrador. Aunque "Quick Trigger" y Bolton permanecieron sin cambios, algunos personajes como el Juez Kyley, Thorsen, Brian Boru, y el Alcalde Van Royston desaparecieron por completo.
      Tiny Traeger seguía con nosotros, y cambió, pero muy poco. Ahora era un poco mayor, y tenía más relacciones sociales. De un modo bastante extraño, ahora era la hija de Quick Trigger, en lugar de ser su nieta. La opinión de Wildcat sobre la muchacha se había alterado
 dramáticamente. Ahora se daba cuenta de que la amaba, pero se daba cuenta de que sus tareas como luchador contra el crimen le impedía tener la posibilidad de casarse. Con bastante frecuencia, se sugirió que Tiny estaba al corriente de la identidad del Susurrador.  La verdad es que era bastante sorprendente que hubiera tenido tanto trato con D. Smith casi desde el principio de la serie, y lo considerara sólo un amigo de su padre.
      Las cosas estaban un poco más fáciles para Wildcat en su labor de Comisario, tras la aparente destitución del Alcalde Van Royston. Por lo visto, su sustituto, (cuyo nombre nunca llegaron a revelarnos), apoyaba plenamente los métodos de Wildcat, aunque, a fín de cuentas, tenía que responder ante la maquinaría política que tenía a sus espaldas, y avisaba al Comisario de que no se sobrepasara en su funciones.
      Henry Bolton continuaba siendo el problema que había sido siempre, aunque ahora él tenía sus propias dificultades, ya que, en la revista, apareció un nuevo personaje.
      El recién llegado era Horace Minor, más conocido como "Slug" Minor. Era un personaje un poco a mitad de camino entre Monk Mayfair y el Smitty del Vengador, tanto en tamaño como en constitución. Sus rasgos más destacados eran su cabeza con forma de proyectil, mandíbula de perro bulldog, y manos como jamones.
      En los viejos tiempos en los que Wildcat había sido un novato en la Policía, Slug Minor, un trabajador de los muelles, había sido inculpado de un robo. Slug podía haber acabado en el fondo del río, si no hubiera sido por la fé y el trabajo de Gordon. Como recompensa por su ayuda, Slug le había prometido a Gordon que conseguiría convertirse en un hombre decente. Para ello, se unió al cuerpo de Policía, y ahora trabajaba como chófer de Wildcat. Resaltaba también por la costmbre que tenía de llevar un enorme diccionario a todas partes, que usaba para incrementar su vocabulario; en ocasiones acuñaba palabras de su propia cosecha, la mayoría de las cuales las empleaba para mortificar a Henry Bolton.
       En la superficie, el contínuo pique entre Slug y Bolton recordaba bastante a la relacción entre Monk Mayfair y Ham Brooks, pero a diferencia de aquellos (que se apreciaban bastante), en este caso existía una verdadera enemistad. Con bastante frecuencia, Slug se "propasaba" ligeramente con Bolton; sólo un poco, siempre que este último se convertía en alguien más engorroso de lo habitual. Wildcat nunca interfería, ya que, en el fondo, estaba encantado con las técnicas de persuasión empleadas por Slug.
       De algún modo, las novelas era un poco menos extensas que las de los años treinta, y también habían sufrido cierta reestructuración. Los argumentos seguían siendo muy parecidos, pero la estructura de la prosa recordaba bastante a la de DOC SAVAGE, especialmente en términos de interacción de personajes, así como antes se había hecho con las novelas de LA SOMBRA.
       Uno de los temas más empleados en aquellas historias, era el de una organización aparentemente benéfica, como tapadera sospechosa de actividades criminales. "CHARIOT OF FIRE" (Dic. de 1940), trataba de una red de ladrones de joyas que funcionaba tras la fachada de una Misión para indigentes en el Bowery, cuyo nombre daba título a la novela. "THE SECRET MENACE" (junio de 1941) trataba acerca de un gran descubrimiento científico, de los Quinta Columnistas y de una extraña campaña en la sombra. "DEATH'S LOTTERY" nos hablaba de un culto patriótico, cuyos componentes se autodenominaban "Miembros de la Mandrágora", y estaban, en secreto, respaldados por los Nazis. Finalmente, "BROTHERHOOD OF DEATH" (Dic. de 1941) trataba acerca de un secreto que podía ayudar a China a derrotar a Japón, pero, curiosamente, no al contrario. Un grupo pacifista japonés llamado "La Hermandad de los Hombres" era el punto focal de la novela.
       En ocasiones se introdujeron elementos ligeramente fantásticos. Incluían ciertos inventos científicos y descubrimientos, que podían ayudar a los criminales así como al Susurrador, que ahora empleaba todo tipo de artilugios, muy en la tradición de Doc Savage. Entre ellos, encontrábamos diversos productos químicos, dispositivos de televisión, y vestimentas a prueba de balas. Además, El Susurrador poseía un aeroplano experimental, que estaba registrado a nombre de D. Smith. Para sus recorridos más habituales, seguía la pista de los criminales en un cupé descapotable con un motor secretamente modificado. Este coche era gris en los años treinta, y negro en los cuarenta, acorde con el cambio de color de su vestimenta.
       Una comparación entre las dos versiones del Susurrador deja a la luz demasiadas diferencias, ninguna de las cuales fueron nunca explicadas, y muchas de las cuales eran, sencillamente, irreconciliables.
       Pero, tras un exámen más atento, podemos sugerir unas cuantas teorías posibles.
       En primer lugar, el hecho de renunciar a un Susurrador de pelo blanco, ataviado de gris, y con ojos incoloros, tenía como finalidad el diferenciarlo del Vengador. En esto, el caso parece bastante claro. (Lo que ya no queda tan claro es el extraño hecho de que, un mes después del debut del nuevo Susurrador, la siguiente aventura del Vengador, "MURDER ON WHEELS", publicada en Noviembre de 1941, mostrara un Vengador en el que se habían efectuado ciertos cambios, con lo cual ambos personajes eran de nuevo similares. Ahora, ambos vestían de negro, y ambos tenían el pelo negro, y era notoria su fuerza y robustez.)
       Pero el motivo del cambio de ropajes grises a negros puede encontrarse en las mismas novelas.
       En la época en la que El Susurrador vestía de gris, podía conseguir, como mucho, una semi-invisibilidad, a diferencia del completo camuflaje del que disfrutaba La Sombra. Eso hacía que el personaje resultara bastante vulnerable, especialmente con ese mal hábito que tenía de emitir, inconscientemente, una risita suave, (con lo cual se delataba cada dos por tres), y parecía extrañamente inclinado a ser sorprendido por los villanos y ser dejado inconsciente.  Para ser un héroe de los pulps medianamente competente, esto ocurría con una frecuencia alarmante. Una media aproximada lo situaría en unas dos o tres veces por historia, y eso teniendo en cuenta los relatos cortos aparecidos en el pulp de La Sombra.
       En algún momento del camino, Wildcat Gordon debió darse cuenta de que estaba haciendo algo mal. De manera que cambió sus ropas por unas más oscuras, haciendo posible esconderse con más facilidad.
       Aunque, si las razones fueron esas, el cambio hizo poco bien, pues en las últimas novelas continuó siendo sorpredido con desesperante regularidad.
        En cuanto a los ojos orientales, eran un disfraz necesario desde el momento en que descartó aquel extraño sombrero redondo de ala ancha. Al igual que La Sombra, El Susurrador no confiaba en las máscaras para esconder sus facciones, sino en una sutil ilusión para esconder los dos rasgos más característicos de la cara: la mandíbula y los ojos.
       Algunas de las modificaciones sufridas por el mismo Wildcat Gordon también parecen tener explicación, aunque nunca sabremos porqué se cambió el color del pelo y los ojos.
        La violenta explosión de color propia de los trajes de Wildcat en la primera etapa, parecía ser, tanto una extensión de su personalidad como, posiblemente, una protesta contra las restricciones bajo las que tenía que trabajar. Wildcat tenía algo de independiente, de provocador, y le encantaba hacer que le hirviera la sangre a los individuos más conservadores. Resulta bastante plausible que eligiera unas ropas tan chillonas para escandalizar al amanerado Alcalde Van Royston y al estirado Henry Bolton.
        De hecho, en los capítulos iniciales de la primera novela, el Inspector Gordon lleva un discreto traje gris, con la llamativa corbata roja y el sombrero picudo como única distinción del atuendo del Susurrador.  Entonces, tras ser nombrado Comisario, adoptó inmediatamente los zapatos amarillentos (apoyándolos en la mesa de su despacho, frente a la enrrojecida cara del Alcalde) y más tarde los trajes chillones.
        Así que no es sorprendente que, en las últimas novelas, con Van Royston destituido, y Bolton, de algún modo, menos amenazador, Wildcat modificara su estilo de vestuario. También es posible que sus profundos sentimientos hacia Tiny le impulsaran a vestir de un modo más civilizado.
        Aparte de estas pocas teorías, no hay nada más que se pueda explicar. Jamás descubriremos si Quick Trigger era el padre o el abuelo de Tiny. Ni sabremos qué le ocurrió a Thorsen o a Brian Boru (quizás murió de soledad, olvidado en algún lóbrego escondite de su amo.).
        Pero lo que resulta más inexplicable, fue el hecho de que un personaje tan poco ortodoxo como El Susurrador se las arreglara para sobrevivir durante tento tiempo, incluso teniendo dos diferentes encarnaciones. Era un personaje tan extraño, nebuloso, y fuera de lugar...  En realidad, Wildcat Gordon era, con mucho, el más dinámico de los dos personajes. Era rudo, violento, lleno de color y fuertemente motivado.
        Por otro lado, El Susurrador era una creación vaga y sombría. Carecía de los atributos físicos que caracterizaron a los héroes del pulp, desde su constitución física hasta el colorido en apariencia y estilo. Todos los adjetivos que se le aplicaban al Susurrador tienen un sonido decididamente anti-heróico: peculiar, extraño, escurridizo,
grotesco, etc..
        En un último análisis, diremos que El Susurrador era y es, una creación olvidada, al igual que muchos otros héroes de los pulps. Fue dado de lado, a la sombra de otros personajes con más fuerza y más lóngevos que él, y, lo más irónico del asunto, es que nunca llegó a disfrutar del éxito que tuvo El Vengador, que en cierto modo debía parte de dicho éxito a los retos a los que se enfrentó este primer héroe atípico, El Susurrador.

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