La ideología política de E.R. Burroughs por Pedro Cañas Navarro
1. Introducción
Mucho se ha hablado sobre la ideología política y temas conexos de E.R. Burroughs, sin intentar profundizar en la misma, de forma que la mayor parte de las opiniones que se han vertido sobre la misma carecen de fundamento, limitándose a copiar otras opiniones sin realizar la mínima tarea crítica. El presente trabajo pretende realizar el análisis de la ideología política de este autor, tal y como se trasluce de sus novelas sin caer en los lugares comunes en que frecuentemente terminan estos estudios.
Cualquier análisis debe fijar cual es su ámbito de actuación, en especial el temporal, lo cual supone que se debe considerar la evolución de la ideología política a lo largo de su vida, ya que como no podía ser menos dado la época que le tocó vivir, la ideología de Burroughs varió con el tiempo.
Separaremos el análisis de la ideología de Burroughs en las siguientes facetas:
Ideología económico/política
Ideología racial
Ideología religiosa
Ideología social
MilitarismoDentro de cada una de estas facetas se realizará un análisis dinámico de las opiniones del autor considerado.
Por último indicar que no todas las novelas de Burroughs sirven por igual para poner de manifiesto sus ideas políticas. Así mientras que las novelas de ciencia ficción, series de Marte, la Luna y muy especialmente la de Venus, permiten conocer las opiniones políticas del creador de Trazan, las novelas propiamente de aventuras aportan muy poca información sobre esta faceta de su creador.
2 Ideología económico/política
Burroughs es un conservador americano, y esta característica de su pensamiento, se mantendrá a lo largo de toda su obra. El añora la antigua sociedad del Sur, como pone de manifiesto en la introducción de Una princesa de Marte y en numerosas ocasiones recrea en otros planetas sociedades no muy distintas de cómo él imaginaba la Confederación, ya que dado su edad no llegó a conocerla.
Esta añoranza le conduce a justificar la esclavitud. Un denominador común de todas las sociedades tradicionales que aparecen en sus relatos, que son casi todas, a excepción de las sociedades avanzadas que presenta en Venus y en Poloda, es que son esclavistas. Y no se olvide que estas sociedades son consideradas desde un punto de vista positivo por nuestro autor.
Helium es una sociedad esclavista, como lo son todas las sociedades de Barsoom, así mismo todos los países atrasados de Venus son esclavistas, y algunos son presentados de forma positiva como Japal.
Únicamente en la serie de Venus aparecen sociedades no esclavistas, y no necesariamente positivas. Así la Vepaja que conoce Carson Napier, en Piratas en Venus, no es un estado esclavista, claro que la causa de esta situación es que la población de este país se corresponde únicamente a la clase alta del antiguo Imperio Vepajano, que sí era esclavista y fue barrido por la revolución. Curiosamente en esta obra se hace decir a un vepajano: hemos aprendido la lección, donde hay diferencia de clases hay odio y envidia, si podemos evitarlo nunca volveremos a la antigua situación.
Tampoco hay esclavos en Thora, que comprende casi la totalidad del antiguo Imperio Vepajano, así como otros países en los que ha ido progresando la revolución que barrió a la clase alta del Imperio. Más adelante volveremos sobre esta distopía comunista, pero de momento indicar que Carson se hace amigo de un ex esclavo: Zog, este le confiesa que prefería ser esclavo que hombre libre, ya que cuando era esclavo su amo lo cuidaba, mientras que ahora, siendo libre, tiene tantos amos como funcionarios y soldados hay en Thora y a ninguno le importa su situación. Tampoco hay esclavos ni en la utopía ni distopía nazi, ni en los países avanzados tecnológicamente de Venus.
A continuación analizaremos los diferentes sistemas políticos que aparecen en la obra de este autor.
La generalidad de las sociedades que presenta tanto en Marte, Venus, la Luna y zonas perdidas de la Tierra son monarquías absolutas, únicamente en algunas ocasiones se deja traslucir algún elemento de feudalismo, pero a nivel decorativo, en ninguna obra se hace referencia explícita a la existencia de un sistema feudal. La monarquía absoluta es el sistema de gobierno que a Burroughs le parece, permite desarrollar aventuras más coloristas. No es verosímil que Burroughs quisiera que Estados Unidos, ni la Confederación en su caso, fueran monarquías absolutas, ya que habla frecuentemente de su país como tierra de los hombres libres, sintiéndose orgulloso de ello.
Además no considera que se produzca ningún tipo de evolución política. El gobierno absoluto, por el Jeddak, se da en los países desarrollados de Marte, en las tribus más primitivas y cosa curiosa, cuando de forma milagrosa llegan a aparecer los orovares, reliquias del antiguo Marte (Llana de Gathol), se indica que , antes que se secaran los océanos, los pueblos eran gobernados también por su Jeddak. Únicamente las teocracias establecidas en el Polo Sur de Marte escapan a esta regla. En Venus, en general, la situación es la misma, sustituyendo al Jeddak por el Jong, y lo mismo se puede decir de la mayor parte de los mundos y tierras imaginarias de este autor.
A continuación analizaremos los otros sistemas de gobierno considerado, que claro está presentan mayor interés.
Uno de los sistemas de gobierno que considera es el comunismo, pero esta cuestión se debe matizar. En la Princesa de Marte, se hace referencia a que los hombres verdes viven en un sistema comunista, teniéndolo todo en común, incluso las mujeres. Esta opinión se interpreta como prueba del anticomunismo de Burroughs, pero debe ser analizada.
La novela citada es publicada en 1911, en este momento los partidos revolucionarios, agrupados en la II Internacional, se llaman socialistas (Partido Socialista Obrero Español) o socialdemócratas (Partido Socialdemócrata Obrero Ruso), es después de la Revolución de Octubre, en los años 20 al plantearse la creación de la III Internacional, cuando se exige que los partidos que se adhieran a la misma, normalmente escisiones de los partidos de la II Internacional, cambien su nombre por Partido Comunista de (España, Rusia, Unión Soviética...). Con base en lo anterior, queda demostrado que es imposible que Burroughs se refiriera a los partidos comunistas al hablar de las costumbres de estos marcianos.
La situación de los hombres verdes se corresponden a lo que los autores marxistas llamaban comunismo primitivo, pero es inverosímil que Burroughs hubiera leído a ninguno de estos autores.
Parecida a la situación de los hombres verdes es la de los kalkars de la Luna, por ello tampoco me parece correcto considerar que para su descripción haya considerado a los comunistas que comenzaban a desarrollarse en Estados Unidos en esos años.
Burroughs tuvo un proyecto de novela específicamente anticomunista, que incluso tuvo título Under the Red Flag, pero que por diversas circunstancias no vio la luz, parte de su material se empleó en la segunda novela de la serie de la Luna The Moon Men, en un ambiente claro está mucho más fantástico.
Distinto es el caso de los thoristas venusianos. Aquí sí que Burroughs traslada al Lucero Vespertino los sucesos, todavía recientes, que habían ocurrido en el Imperio de los Zares. Aquí encontramos un Imperio dividido en clases, la existencia de un partido que pretende abolir la estructura de clases y hacer que todos sean iguales y absolutamente libres (ese es un toque anarquista que no llego a comprender), hace referencia a una revolución que apoyó la mayor parte de la población y por último describe el estado tiránico impuesto por los kloongyan, es decir por los oligarcas, que llevan esta tierra a la ruina, aun cuando prosigue su expansión por otros países. En los dos primeros libros de Venus en los que se describe este estado, se concentra, de forma explícita el anticomunismo de Burroughs.
Siguiendo con la descripción de sociedades venusianas, nos encontramos con una utopía nacional socialista en Havatoo (Perdidos en Venus), de hecho es la única utopía de este tipo que conozco, y he leído muchísima ciencia ficción.
Claro que los tiempos, años 30 en Estados Unidos, no aceptaban fácilmente un texto así, por ello la siguiente novela: Carson de Venus, contiene una distopía nazi, de hecho el partido gobernante se llamaba zani y había llegado al poder después de una guerra perdida, para que nadie tuviera confusiones. Realmente lo que describe es un estado fascista próximo al de Mussolini de la primera época, ya que sigue habiendo un rey, al que el dictador termina asesinando.
Como colofón a este apartado voy a intentar contestar a la pregunta ¿era Burroughs fascista?
Pienso que no. Burroughs es un conservador, un reaccionario americano, pero, por ello mismo, no un fascista, a él le gusta el sistema americano, un sistema liberal (él ataca la Ley Seca en Tarzán y los hombres hormiga), incluso le gustaría volver a un Sur, que sólo existe en la imaginación, de mansiones y esclavos recogiendo algodón. No se olvide que los sistemas fascistas son tan intervencionistas, o más que los comunistas, a Burroughs no le gustaría que un partido le dijera lo que tenía que hacer y que pensar. Pienso que el episodio de Havatoo no es significativo de cara a su ideología, en cualquier caso no se olvide que Carson y Duare tienen que huir de esta ciudad utópica, pues no son considerados dignos de vivir en ella. Por cierto mutatis mutandis, lo mismo puede decirse de Heinlein.
3 Ideología racial
La ideología racial de Burroughs evolucionó con el tiempo, pasando de un racismo suave, que debía ser el generalmente aceptado en su época y que impregna la generalidad de relatos de Tarzán, a un racismo agresivo, y desagradable, en sus últimos tiempos.
Como extremos de esta evolución, consideremos la primera trilogía de Marte y la serie de Venus.
Juan Carter, encuentra en Marte una raza de seres cuasi-humanos ovíparos, los hombres rojos con los que se identifica absolutamente, llegándose a referir a sí mismo como un hombre rojo, casándose con una de sus miembros y teniendo hijos de huevos puestos por su mujer. La raza roja, no deja de recordar a los indios del desierto estadounidense, véase en especial la escena de la condecoración de Juan Carter en Zodanga.
Esta raza es mestiza de las tres antiguas razas marcianas: blancos, amarillos y negros; esto puesto en boca de un virginiano no es poca señal de tolerancia racial.
Junto a esta raza, aparecen otras: los negros Primeros Nacidos, los amarillos que habitan el polo Norte, los blancos Therns y los hombres verdes, más alejados de la apariencia humana que los anteriores. Carter consigue hacerse amigo de personas de todas las razas marcianas presentes en la trilogía inicial, a excepción de los blancos. Después de todas las guerras siempre coloca de jeddak de los vencidos a un hombre de la raza de los vencidos, con la excepción de los blancos, que son entregados al gobierno de los Primeros Nacidos. Así pues, a un cierto nivel, todas las razas, incluidos los hombres verdes, tienen elementos positivos, a excepción de los blancos, que presentan un aspecto absolutamente negativo.
La situación que se plantea en Venus es totalmente distinta: Todos los seres humanos son blancos, no hay negros, amarillos ni nada similar. Las razas no humanas en general aparecen de forma negativa: los klangan, hombres voladores, negros y tontos, los kloonobargan semimonos (pero sin la simpatía de los semimonos de Tarzán), los hombres peces, los hombres planta, los hombres ameba,.... todos son cobardes y traicioneros. Carson no se hace amigo ni siquiera de un miembro de las razas semihumanas.
En una de las últimas obras de Tarzan, aparece de forma explícita el antisemitismo de este autor, si bien de una forma muy curiosa, pues judíos y no judíos descienden de la misma pareja, de resonancias bíblicas para mayor sorpresa del lector. Aquí se pone de manifiesto la escasez de conocimientos biológicos de Burroughs
Hay una escena de Piratas en Venus que pone de manifiesto la forma de pensar de Burroughs por los años 30. En la nave a las órdenes de Carson hay prisionero un ongyan es decir un oligarca thorista (en la Tierra sería un alto cargo comunista). En una ocasión, Carson encuentra a uno de los hombres pájaros en el camarote de su prisionero y reprende al mismo pues un hombre (es decir un blanco), aunque sea comunista, no puede juntarse con un miembro de una raza inferior. Las desgracias que le ocurren en el resto de la novela son la consecuencia lógica de esta forma de pensar.
Sobre esta misma novela es preciso señalar una cuestión. En la antigua edición de Plaza en español y en la edición inglesa que he leído, se hace referencia a que el grupo dirigido por Carson que toma el poder de la nave thorista, se denominaba KKK, haciéndose referencia explícita a esta organización racista del Sur. Sin embargo, este párrafo ha desaparecido en la edición mejicana de Novaro y en la española de Valdemar. (Supongo que habréis leído 1984 de Orwell, pues eso). Espero que si Pulp Ediciones edita esta obra, como tiene previsto, no emplee algún funcionario del Ministerio de la Verdad para realizar la traducción.
4 Ideología religiosa
Burroughs era ateo y evolucionista, lo cual en el ambiente en que se movía, no deja de ser paradójico. En cualquier caso supo presentar estas ideas de forma que no resultaran ofensivas para el protestante medio norteamericano, que en general no advirtió que las críticas vertidas contra la religión no iban dirigidas contra el catolicismo y el paganismo, sino que eran mucho más profundas.
La primera andanada antirreligiosa aparece en Los dioses de Marte, en donde Carter, tras comprobar que toda la religión marciana es una farsa ya que promete la bienaventuranza eterna a los que sigan el Rio Iss hasta el polo Sur y lo único que consiguen es la muerte o la esclavitud a manos de los blancos Therns y que el papa de la misma, el Santo Hekkador, es un farsante; conduce una flota de guerra y un ejército al mismo interior del paraíso y del infierno (con cita expresa de Dante) marciano. La carga de profundidad de esta novela es que a su vez los que engañaban al mundo exterior sufrían el mismo engaño por parte de otro pueblo, los negros Primeros Nacidos, las conclusiones son obvias.
En diversas novelas de Tarzán, Marte...aparecen cultos idólatras del tipo que eran frecuentes en las novelas y pulps de la época, lo cual no representa ningún problema.
El caso de Venus es particular. Allí no hay ninguna religión, el ateismo es general y establecido entre todos los pueblos avanzados o primitivos, la única excepción, y transitoria, es la de los hombres plantas que adoran como diosa, concepto para el que no tienen palabras, a una terrestre.
Burroughs es un decidido partidario del evolucionismo. En la serie de Marte hay numerosas referencias a la evolución sufrida por los seres vivos debida a la desecación del planeta, pero donde su pasión evolucionista es más manifiesta es en la serie de la Tierra olvidada por el Tiempo, en donde plantea una curiosa forma de evolución.
También merece nombrarse la evolución que ha tenido lugar en Pellucidar que ha conducido a un tipo de reptil inteligente.
5 Ideología social
En lo relativo a las concepciones sociales es en donde se pone de manifiesto, de forma más nítida, el conservadurismo de Burroughs. Para él, en la generalidad de los planetas y tierras desconocidos, rigen los mismos códigos que los que suponía, regían en su querida Confederación.
Todos los hombres son valientes, incluso los malvados, sea un marciano o un semimono de la tribu que crió a Trazan. Todas las mujeres son hermosas, aunque algunas ovíparas, se trate de una venusiana o de la sacerdotisa de Opar.
Los hombres, también en general, buenos guerreros y muy vergonzosos frente a las mujeres, aspiran a casarse con ellas, incluso los malvados (una excepción aparece en El retorno de Tarzán). La fidelidad es absoluta, de hecho no aparece ninguna infidelidad en ninguna obra (en otros pulps sí ). Incluso en Venus, en donde el matrimonio seguía la estructura romana del per usus, se indica que: pesar de ello, la infidelidad era tan extraña, como frecuente en la Tierra.
La familia de la que habla Burroughs es la familia tradicional, sólo en contadas ocasiones aparece poligamia, y siempre en pueblos atrasados.
El papel de la mujer claro está cambió de las primeras a las últimas novelas, tal como ocurrió en el mundo real.
Dejah Thoris, la princesa ovípara, la doncella selenita y Jane (mi Tarzan, tu...) parece ser que sólo están para ser secuestradas, no se las concibe más que dando grititos, y como mucho, en un acto de soberano desafío cantando el himno de su nación.
En los años 30 se escribe la serie de Venus. La situación de la mujer ha cambiado radicalmente tanto en el mundo real como en las novelas de nuestro autor, Duare lucha con palos, flechas o pistolas de rayos, pilota un avión y llega a rescatar ella a Carson y a su amigo Ero Shan, no es concebible a Dejah rescatando a Juan Carter.
El papel de la mujer, en la primera época, se pone de manifiesto que es tener hijos, o poner huevos, tras casarse, Jane, Dejah los tienen. El mundo de los años treinta ha cambiado, Duare no tiene hijos.
Un aspecto de Burroughs que no deja de sorprender es que sus héroes, con la excepción que posteriormente se indicará, en todos los mundos no se tratan más que con nobles. Si aparecen guerreros, soldados, gente común, estos surgen de forma borrosa y como meros comparsas y rara vez tienen nombre propio. ¿Alguién recuerda el nombre de algún simple soldado de cualquier novela de Burroughs?
Incluso cuando Juan Carter se alista en un ejército enemigo para liberar a alguien, se alista como oficial, incluso de piloto de avión aunque nunca antes haya visto uno. Si en algún relato aparece un mercenario o una esclava, no hay que preocuparse, al final seguro que es un príncipe o una princesa que había abandonado su país.
En un estudio sobre Burroughs existente en la red, se dice que el protagonista de A Fighting of Mars es una excepción. No es cierto, el protagonista es teniente del ejército Helium y noble (aunque no tenga mucho dinero).
La serie de Venus, también en esta cuestión rompe la tradición de Burroughs: Carson conoce y se hace amigo de esclavos, de soldados rasos, de labradores y él mismo se alista en los ejércitos de los países desarrollados bien como suboficial, gracias a un enchufe, bien de soldado raso, lo cual es inconcebible en las series anteriores. En Havatoo, una de las princesas que, para variar, acompañan a Carson se encuentra feliz de que la dejen vivir entre las muchachas que friegan en la ciudad, que son cultísimas y guapísimas, Duare no tiene tanta suerte y Carson por casualidad.
Con las excepciones antedichas, la gente normal no tiene lugar en las narraciones de Burroughs, un sitio tan común como es un bar, sólo aparece en Carson de Venus y en Swords of Mars y muy brevemente.
Huelga decir que en ninguna obra de Burroughs se plantea ningún problema social.
6 Militarismo
Efectivamente Burroughs era militarista, como lo era Heinlein, pero sobre esta cuestión hay que matizar diversos aspectos. Es posible que este aspecto de Burroughs proviniera de su padre que había luchado en la Guerra Civil, aquí aparece la primera sorpresa, sería de suponer que dada las simpatías de nuestro autor, su padre hubiera peleado en el Ejército de la Confederación, pues no, se alistó como combatiente en la milicia de Nueva York, claro está en el ejército de los malos (¿Es que no habéis visto Lo que el viento se llevó?); se licenció al terminar la guerra como mayor (comandante) de la citada milicia, no del Ejército propiamente dicho
En primer lugar debe indicarse que Burroughs NO FUE a la academia militar como se dice en muchas de sus biografías. A donde fue es a un colegio militar, un colegio militar es un centro de enseñanza primaria y media, con una disciplina especial. Era frecuente que estos colegios prepararan para entrar en academias militares de verdad. Así Burroughs se presentó a la de West Point y lo suspendieron (como a Poe). Hasta hace pocos años seguían existiendo estos centros de enseñanza en Estados Unidos y algunos países de Latinoamérica, quizá todavía existan.
Una vez que lo suspendieron, Burroughs, que seguía teniendo vocación militar, se alistó, como soldado raso por tres años, en el famoso 7º de caballería, cuya última hazaña había sido suprimir la huelga de Pullman en Chicago, aquí el 7º de caballería se desquitó de su derrota ante los indios masacrando a los huelguistas. Burroughs no combatió nunca, ni a indios ni a obreros, estuvo varios meses cavando trincheras, hasta que cayó enfermo, entonces su familia pagó para rescatarlo del ejército (el comprar soldados no era algo exclusivo de España). Sólo había servido diez meses.
Aquí acabó su vida militar real. No llegó a oficial (ni a cabo), lo cual le supuso un trauma que se pone de manifiesto en casi todas sus obras, pues el personaje de oficial del ejército se repite monotemáticamente en todas sus obras.
Igual que soñaba con un Sur que nunca existió, también consideraba como ideal el oficial que no llegó a ser.
Por lo demás sus obras destilan un militarismo decimonónico: la dignidad del guerrero (¿O sólo del oficial?) la importancia de la guerra...Sólo en una obra tardía Beyond The Fartest Star hay juicios explícitamente militaristas, en el sentido moderno de esta palabra (si los pacifistas se oponen a la guerra se les mata).
Sin embargo, el comportamiento de sus héroes en algunas ocasiones, hubiera disgustado a sus admirados héroes de la Confederación, ya que en sus obras se manifiesta de forma desagradable y ajena a los códigos de comportamiento guerrero que sus héroes no paran de nombrar. El saqueo de Zodanga es un genocidio cometido contra un pueblo de la raza con la que él se identifica y que además habían ayudado a Carter, alimentándole, dándole dinero, alistándole en su ejército (ésto se llama traición ¿no?)
Pero como Dios es Misericordioso (aun para los ateos), al empezar la Segunda Guerra Mundial, Burroughs fue nombrado corresponsal de Guerra en el Pacífico y se le concedió un grado de oficial. Debe haber sido uno de los hombres más viejos que, a lo largo de la Historia, consiguieron el citado grado militar ya que tenía entonces 66 años.
Pedro Cañas Navarro
Ir a Bibliografía de E.R Burroughs
Ir al índice de E.R. Burroughs
Regresar a la página principal