Las ciudades perdidas:

una guía de viaje

      Tema recurrente en cualquier aventura exótica que se precie, el descubrimiento de ciudades y/o civilizaciones perdidas ha sido abordado desde gente como Conan Doyle o H.Rider Haggard hasta autores de pulp como E.R. Burroughs, A. Merrit, R.E. Howard, H.P. Lovecraft, J. Williamson, y un largo etcétera. Vamos a darle un repaso a algunas de las principales, por si alguna vez rondáis por aquellos parajes, que no os pillen con los pantalones bajados...

Africa
 
Milosis, o La ciudad del ceño, descubierta por Allan Quatermain, Umslopogaas,Sir Henry Curtis, John Good y el señor Mackenzie (Allan Quatermain, de H. R. Hagard). Ubicada en una tierra extraña, en lo más recóndito de Africa, se halla el reino de Zu-Vendis, una extraña nación, mezcla de culturas persa, egipcia y griega. De dificil acceso, por medio de un río subterráneo que acaba abriéndose a un enorme lago, esta hermosísima ciudad perdida está construida enteramente de granito rojo, a excepción del Palacio de las Reinas, solemne edificio de marmol blanco y cúpula dorada que corona la urbe. Atención a sus escalinatas, absolutamente descomunales. 
    Los lugareños o milosianos, son gente encantadora. Su traje habitual consiste en faldas y togas (que dejan desnudos un brazo y un pecho) para ellas, y kafs o togas masculinas para ellos, siendo el color de cada una, un distintivo de rango o condición social. Un dato interesante: practican la poligamia.Lugares de interés: No olviden visitar los templos de los antiguos dioses: no los encontrarán mejor conservados en ninguna ciudad de este tipo. Y no deben irse sin visitar la tumba del famoso aventurero y cazador Allan Quatermain, que pasó en esta ciudad sus últimos días.
Kôr, descubierta por Allan Quatermain, Leo Vincey y L.H. Holly (Ella, Ella y Allan, de H.R. Haggard). Una de las muchas ciudades con toque egipcio que podrán encontrar en lo más recóndito de Africa. Especialmente recomendables sus baños rejuvenecedores de fuego sagrado, a los que podrán acceder sólo si le recuerdan a alguien a la bellísima reina (que por cierto, es clavadita, clavadita, a Ursula Andress en sus años mozos). 
   No se confíen, que es una mujer de armas tomar. Y cuidado con los sacerdotes, que no son buena gente.

La Atlántida, descubierta por André de Saint-Avit (La Atlántida, de Pierre Benoit). Con la Atlántida pasa lo mismo que con los pimientos del Piquillo: si todos los que hay fueran del Piquillo, entonces el Piquillo sería una región tan extensa como toda Asia. Muchas ciudades perdidas aspiran al honor de ser la auténtica Atlántida. No se deje engañar como el pobre Pierre Benoit. Esta entrañable ciudad, situada en un marco incomparable de desolación, no puede tratarse de la mítica Atlantis, ni más ni menos que por su situación geográfica: una región inexplorada del Sahara africano. No obstante es un lugar de interés por sus hermosos edificios y sus bellas mujeres. Un aviso: procuren evitar a su reina, una tal Antinea: ninfómana y psicópata.

Opar, descubierta por Lord Greystoke y sus waziris (El regreso de Tarzán, de E.R. Burroughs). Esta antiquísima ciudad, cuna de una civilización de hombres blancos en el corazón de Africa, se encuentra hoy día en un estado deplorable. Cito a Burroughs, cronista oficial de Lord Greystoke: "...una vasta avenida, en cuyo extremo opuesto se alzaban oscuros e imponentes edificios destartalados de labrado granito. Sobre los restos que rodeaban las fachadas de los edificios habían crecido árboles,..." y "...la construcción que tenían delante parecía menos invadida por la vegetación que las demás, y en un estado de conservación mucho mejor que ellas. Era una mole maciza, coronada por una inmensa cúpula. A cada lado de su gran entrada se veían hileras de altos pilares, cada uno de ellos dominado por un enorme pajarraco grotesco, esculpido en la sólida peña de los monolitos." El descubrimiento de esta ciudad, saneó las arcas de Lord Greystoke, y le permitió recuperar el título que le pertenecía por derecho. Hoy en día ya no queda rastro de los degradados descendientes de Opar.
Pal-ul-don, tierra descubierta por Lord Greystoke (Tarzán el terrible, de E.R. Burroughs). Olvidese del Parque Jurásico y mariconadas por el estilo: en este soberbio emplazamiento, podrá usted disfrutar del auténtico contacto con los animales primordiales, tal como lo habría hecho en la Era Secundaria. Ventajas: lo auténtico del emplazamiento y sus seres. Inconvenientes: es bastante más peligroso, y no existen instalaciones de recreo. No olviden contar con un buen guía y escolta armada, y, sobre todo, contraten seguro de viaje.
Castrum Mare y Castra Sanguinarius, descubiertas por Lord Greystoke y von Harben (Tarzán y el imperio perdido, de E.R. Burroughs). Castrum Mare fue fundada en el Año Romano 935 (A.D. 200) por Honus Hasta, un patricio de Castra Sanguinarius, que estaba harto del elevado índice de criminalidad de su ciudad.  Castra Sanguinarius había sido fundada antes, en el  853avo año de Roma por el prefecto Marcus Crispus Sanguinarius, que huía por su vida junto con toda una cohorte de legionarios romanos. Altamente recomendables son sus termas, y sus pantagruélicos banquetes.
    Inconvenientes: elevada inseguridad y difícil acceso. Cuando von Harben llegó al valle de las ciudades romanas, tuvo que descender en un "gran abismo"... un portentoso cañón, similar al que se ha hecho mundialmente famoso en Colorado" (Burroughs. Lost Empire, 20). Etiopía es parte de la placa tectónica Este de Africa. Milenios de erosión han producido enormes valles, en ocasiones de 1.600 metros de profundidad y algunos kilómetros de largo.

Cathne, La ciudad de Oro, descubierta por Lord Greystoke (Tarzán y la ciudad de oro, de E.R. Burroughs). Esta ciudad de Abisinia es un derroche de lujo y fastuosidad. Citamos de nuevo a Burroughs:  "...observaba ahora la soberbia arquitectura y la riqueza de los edificios de la ciudad, que se vislumbraban entre los gigantescos árboles de las avenidas, y los trajes que llevaban las gentes. Los hombres usaban túnicas cortas o justillos de malla, con incrustaciones de oro y marfil, otros llevaban un simple sayo de tejido, con adornos de cuero de elefante. Las mujeres llevaban cortos faldellines de pelo de mono o de tejido, que apenas les llegaban a las rodillas, una simple banda sujetando graciosamente sus pechos y los pies calzados con sandalias." A destacar el increible puente de los leones, construido con oro macizo, y en el que dos enormes leones de oro custodian cada extremo del puente. Atención al llamado Campo de los Leones, un curioso anfiteatro donde podrán ustedes contemplar ciertos "espectáculos" no aptos para personas sensibles.
 
Ciudad de Nakari, descubierta por Solomon Kane (Luna de cráneos, de R.E. Howard). Esta ciudad, dificilmente accesible, se halla en la costa suroeste africana. Su estado de conservación es deplorable, y los lugareños le resultarán groseros y primitivos. Debe su nombre a la reina que gobernó la urbe hasta la llegada del puritano británico hará unos 500 años. Conviene que lleve consigo sus propias provisiones, y que desconfíe de la comida local, especialmente del "estofado de carne". Encantadores sus pasadizos secretos (abstenerse los que tengan fobia a las ratas), por los que anduvo el mismísimo Solomon Kane. Impresionante su "Torre de la muerte", hoy en día en ruinas.
Basti, descubierta por Jeremy Hawk y Solomon Kane (Hawk de Basti, de R.E. Howard y J.M. Lalanda). En el lago Nyanya se hallan emplazadas las llamadas islas de Ra, la principal de las cuales se llama Basti. Sus habitantes, los Khabasti (cuyo nombre, según el doctor J. Martín Lalanda significa "el alma de la diosa Basti) gobiernan esta ciudad manteniendo una cohorte de esclavos: los Masuto. Esta encantadora ciudad, consagrada a la figura de la diosa Bast, Basti o Bastet, la diosa-gato egipicia, hará las delicias de todo arqueólogo, o de quienes, en algún momento de su vida, se hallan sentio atraídos por el antiguo Egipto.
Ninn, descubierta por Solomon Kane (Los hijos de Hassurbanipal, de R.E. Howard y J.M. Lalanda). Una maravillosa urbe babilónica oculta por un macizo montañoso que la circunda, ocultándola de la vista de los hombres. Accesible únicamente por un paso subterráneo a través de las montañas. Destacables su enorme y maravilloso ziggurat, único en el mundo, sus extraordinarias murallas de estilo asirio y su entorno privilegiado.

Medio Oriente

La ciudad sin nombre, descubierta por alguien desconocido (La ciudad sin nombre, de H.P. Lovecraft). Cito al genio de Providence: "Una vez más, me interné en las lúgubres ruinas que abultaban bajo las arenas como un ogro bajo su colcha, y de nuevo cavé en vano en busca de reliquias de la olvidada raza. A mediodía descansé, y dediqué la tarde a señalar los muros, las calles olvidadas y los contornos de los casi desaparecidos edificios Observe que la ciudad había sido efectivamente poderosa, y me pregunté cuáles pudieron ser los orígenes de su grandeza. Me representaba el esplendor de una edad tan remota que Caldea no podría recordarla, y pensé en Sarnath la Predestinada, ya existente en la tierra de Mnar cuando la humanidad era todavía joven, y en Ib, excavada en la piedra gris antes de la aparición de los hombres.
De repente, llegué a un lugar donde la roca del subsuelo emergía de la arena formando un bajo acantilado y vi con alegría lo que parecía prometer nuevos vestigios del pueblo antediluviano. Toscamente talladas en la cara del acantilado, aparecían las inequívocas fachadas de varios edificios pequeños o templos achaparrados, cuyos interiores conservaban quizá numerosos secretos de edades incalculablemente remotas; aunque las tormentas de arena habían borrado hacía tiempo los relieves que sin duda exhibieron en su exterior.
Las oscuras aberturas próximas a mí eran muy bajas y estaban cegadas por las arenas; pero limpié una de ellas con la pala y me introduje a gatas, llevando una antorcha que me revelase los misterios que hubiese. Una vez en el interior, vi que la caverna era efectivamente un templo, y descubrí claros signos de la raza que había vivido y practicado su religión antes de que el desierto fuese desierto. No faltaban altares primitivos, pilares y nichos, todo singularmente bajo; y aunque no veía esculturas ni frescos, había muchas piedras extrañas, claramente talladas en forma de símbolos por algún medio artificial. "

Anz, descubierta por Price Durand (Sangre dorada, de Jack Williamson). Esta pequeña ciudad, de estilo persa antiguo, gobernada por Price y Ayssa, compite con Kôr en cuanto a baños rejuvenecedores, y tiene un aire, en lo que respecta a su situación, a la supuesta Atlántida de Benoit. Una estancia de un par de días en sus cavernas le proporcionarán un saludable color dorado, amén de una esperanza de vida considerablemente larga.
Beled-el Djinn (o Kara-Shehr), descubierta por Steve Clarney y Yar Ali (El fuego de Asurbanipal, de R.E. Howard). Mencionada nada menos que en el Neconomicón. Una ciudad aparentemente abandonada, construida a la manera de la vieja Nínive. Edificios colosales, ciclópeos, construidos con columnas y enormes bloques de piedra negra. Atención al templo de Baal, donde los restos del mago Xulthlan custodian una maravillosa gema. Ni tocarla.

Yolgan, descubierta por El Borak (La hija de Erlik Khan, de R.E. Howard). Una ciudad prohibida, sita en Afganistán. No se parece a ninguna otra ciudad de Asia: "La leyenda decía que había sido construida antaño por un culto de adoradores del demonio quienes, expulsados de su distante tierra natal, habían hallado asilo en aquella inexplorada comarca"
Los lugareños son una mezcla de la raza original de colonos, y los antiguos kirguises. Tal y como están las cosas por esa zona, no es muy recomendable...

El valle perdido de Iskander, descubierta por El Borak (El valle perdido de Iskander, de Robert E. Howard). En este valle, oculto durante muchos siglos, los descendientes de los soldados de Alejandro Magno han mantenido vivo el modo de vida macedonio, al viejo estilo. Un paraje maravilloso y digno de verse.

Shalimar, descubierta por Tim McCoy (The lost Empire, Jonathan, Hughes Norton, Eagle Scout). El imperio perdido de Shalimar, oculto en las profundidades de la India, es una de las perlas de Oriente aún no holladas por el turismo. No se la pierdan.

Lejano Oriente
El reino escondido (The hidden kingdom, de Francis Breeding.) En este valle prohibido, en las profundidades de Mongolia, podrán ustedes contemplar una increible ciudad y una raza perdida, que aún mantiene las convenciones y el modo de vida de la época de los grandes Khans. Imprescindible llevar un intérprete de chino antiguo.
Shangri-La, descubierta por Hugh Conway y otros (Horizontes perdidos, de James Hilton). Este pequeño paraiso está muy de moda en estos tiempos, debido al auge de las filosofías orientales, (se dice que Richard Gere busca su emplazamiento con desesperación). Por desgracia para algunos, Shangri La es más dificil de percibir de lo que nos gustaría.

En el mar:
 

Atlantis, descubierta por el profesor Maracot, C.j. Headley y W. Scanlan. (El abismo de Maracot, de Sir Arthur Conan Doyle). Situada a dos días al sur de las Canarias, aproximadamente a Latitud 27 14', Longitud 20 0'. Encantadora ciudad sumergida de estilo fenicio. Posee (pues algunos de sus ancestrales habitantes eran esclavos griegos) un hermoso templo de Atenea, que compite en esplendor con el de Moloch. Gente agradable y pacífica. Poco habladora. Le recomendamos que prueben la experiencia de su cine telepático: una auténtica gozada. Es posible salir en expedición submarina, acompañando a los cazadores de la ciudad. Podrán ustedes contemplar algunas ruinas de la ancestral Atlántida, (al menos de la parte que estos previsores lugareños no pudieron preservar). Cuidado con los templos abandonados.
 
Caspak, la Tierra Olvidada por el tiempo (The land that time forgot, The people that time forgot, Out of time abyss, de E.R. Burroughs). Curiosa isla que nada tiene que envidiar al Parque Jurásico crichtoniano (está todo inventado, Michael), con la salvedad que, al igual que ocurre con Pal-ul-don, sus bichos son originales, y no trangénicos. Es poco recomendable el acceso en avioneta, debido a los ptedorontes y demás bestias voladoras. El acceso por mar (en buque fuerte, y blindado) es más recomendable. Los viajeron podrán observar los extraños procesos de evolución que se dan en la isla, pudiendo encontrar especies en distinto grado de evolución, según el lugar de la isla. Ventajas: trepidante, animales increibles de observar -a distancia-, y unas bellísimas y cariñosas nativas en el lado más evolucionado de la isla. Inconvenientes: Peligroso.
El Nan Madol, descubierto por el Dr. Throckmartin (The Moon Pool, de Abraham Merrit). En la Papua más profunda, rodeada por manglares y zonas de difícil acceso, se halla esta ciudad: las ruinas de una civilización primordial en forma de pequeños islotes amurallados de basalto negro, circundados por poco profundos canales. El señor Merrit, por motivos de discrección literaria, modificó ligeramente su nombre, designándolas como "Nan Matal", pero tanto su semejanza como su situación, hacen, de localizarlas, un juego de niños. 
    Un consejo, manténganse apartados e la "Roca Lunar", un extraño bloque de calcita que emite una energía helada. No olviden partir antes de la luna llena, es un consejo de amigo.
 

Dejamos para más adelante, algunos clásicos como el mundo perdido del prof. Challenger, o tierra de Mapple-White, y, en general, las ciudades sitas en Europa, América y los polos (e incluso en el centro de la tierra), que son muchas. Ya iremos ampliando, tranquilos.

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