El lejano oriente
 
 
    En la época de los pulps, el Lejano Oriente era una tierra extraña, llena de contradicciones, rumores y misterios. Lo mismo se prestaba a macabras intrigas y oscuros complots de dominación mundial, que mostraba su lado más espiritual, y resultaba ser la fuente de los extraños poderes de que hacían gala los protagonistas, o escondía, en sus profundidades, un mundo perdido, maravilloso y oculto, que los protagonistas descubrían extasiados. En cualquier caso, el exotismo de las tierras del Lejano Oriente: Sus mercados flotantes, templos ocultos en la selva, suntuosos palacios, refinada cultura... se hallaban presentes, y fascinaban ya por entonces al lector medio.
 
  
   En el primero de los casos, las aventuras tomaban un cariz claramente xenófobo, mostrando a los chinos, japoneses, vietnamitas,.. como unas presencias oscuras y perversas, que esperaban su momento para lanzarse a la garganta del protagonista (por la espalda, claro).
  Pertenecen a esta categoría todas aquellas novelas y relatos surgidos al amparo de la figura del malvado Doctor Fu-Manchú, que analizaremos en el siguiente artículo: Los hermanos gemelos de Fu-Manchú.
 
   En el segundo caso, como ocurre, por ejemplo con la novela "El imperio perdido", se nos mostraba un mundo mágico, antiguo, que aún perduraba oculto de los hombres, como "El valle perdido de Iskander" de Robert E. Howard. Sin duda, una novela que resultó emblemática para este tipo de historias, fue "The Lost Horizont" de James Hilton, publicada en 1933.
"Horizontes Perdidos" fue un rotundo éxito de ventas desde su publicación en 1933.
  

 El director de cine Frank Capra, que ganaría un Oscar en 1934 por "Sucedió una noche", realizaría una adaptación a la gran pantalla en 1937, siguiendo el texto original con bastante respeto -teniendo en cuanta las numerosas licencias que siempre se ha tomado Hollywood con las adaptaciones literarias-.
 
El argumento base es conocido por todos: el avión que trasporta a un grupo de norteamericanos se ve obligado a realizar un aterrizaje forzoso en las cumbres del Himalaya, dejando a sus ocupantes indefensos ante la nieve y el hambre. Atónitos, descubrirán una ciudad perdida en las nevadas cumbres: Shangri-La, donde la gente vive en paz y harmonía, en un aparente paraíso que parece durar eternamente. Pero algunos de ellos no se adaptarán a la forma de vida utópica de Shangri-La, y desearán regresar al mundo exterior.   

    La novela de Hilton es una de las más representativas de todas aquellas que, por aquel tiempo, hacían apología del pensamiento y el modo de vida oriental. Otras obras, en cambio, se prestaban a enfoques aún más soñadores.

    "The Jade Enchantress" del popular autor de pulps E. Hoffmann Price es un buen ejemplo de esto último, aunque se trata de una novela tardía,  (1982).  La encantadora de Jade del título es una inmortal menor, una monja budista que ha ascendido al panteón celestial. Tras unos mil años de vida entre los rayos de la luna, pedirá a la diosa de la Luna, Chang Wo, un cambio en su situación: Desea un amante. Y de hecho, ya ha elegido al afortunado, un tal Ju-hai que no sabe nada del asunto y cuyos problemas sólo acaban de empezar...
  Es una novela que no ha sido traducida al español, claro, pero se trata de una pequeña joya, al igual que otra del mismo autor: "The Devil Wives of Li Fong", de ambientación similar.
 

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