
Oculto en su santuario en el corazon de New York City, un ser oscuro repasa,
bajo una luz azul, los informes enviados por sus agentes secretos..
¡La Sombra
sabe!
Poseedor de una vastisima red de informadores y agentes, tiende sus redes
y maneja sus piezas con una frialdad estremecedora . La Sombra no es ningun
Boy-scout; es un individuo oscuro, no solo en su atuendo sino tambien de
alma. Conoce la maldad que acecha en el corazon humano, porque el mismo
la ha sentido. Anuncia sus acciones con su susurrante y gelida risa - signo
inequivoco de su ataque y profecia que hace temblar a los malhechores.
La Sombra no se anda con chiquitas: si Doc Savage disparaba con un pistola
especial de balas no mortales, el vengador de negro no tiene tantas contemplaciones:
al que pilla se lo carga..
No importa lo cruento
del crimen, ni cuan diabolico sea el plan del malhechor, la justicia siempre
triunfa. Y como dice La Sombra: "El Crimen no compensa" ¡La Sombra
lo sabe!
Durante años, su autor, William Gibson (conocido como Maxwell
Grant), dio a sus lectores pistas en torno al pasado de La Sombra y sus
orígenes secretos. Gradualmente se fue revelando que La Sombra
había estado envuelto en actividades de espionaje durante la Primera
Guerra Mundial, actuando detrás de las líneas enemigas como
el espía conocido como Águila Oscura. Después
de la guerra decidió usar sus habilidades y organización
para combatir el crimen organizado.
Finalmente, en 1937, las piezas del rompecabezas se reunieron todas.
En "La Sombra desenmascarado", un relato histórico, La Sombra se
reveló como Kent Allard, un famoso aviador internacional, supuestamente
"perdido entre una tribu de indios Xinca en la península del Yucatán
al mismo tiempo que el asombroso personaje llamado La Sombra comenzaba
a acosar el mundo del hampa norteamericano".
"El mayor de los secretos de La Sombra", escribió Gibson, "era el
hecho de que la identidad que formaba parte de él, la de Lamont
Cranston, era en realidad un disfraz. La Sombra había aprendido
a vivir el papel de Cranston, hasta el punto que volver a ser Allard le
era extraño. Sus agentes y amigos íntimos creían
que era Cranston, aunque sabían que en cualquier momento podía
asumir cualquier otra identidad. Incluso en sus archivos, La Sombra
se refiere a sí mismo como Lamont Cranston, aunque sólo fuera
por conveniencia. Desde luego, eso le concedía la ventaja
de guardar la identidad de Allard en completa reserva hasta que en el futuro
decidiera utilizarla."
Mas de 300 aventuras de La Sombra fueron escritas entre 1931 y 1949 en "The Shadow Magazine". Un par de docenas fueron reeditas en los 60 y 70, pero la mayoria de las historias nunca han sido reimpresas. Peor aun es el caso de sus ediciones hispanas, que no llegaron a alcanzar la centena, de las cuales se reeeditaron "recientemente" (en los 80) las diez primeras.
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