El Autor: Clark Ashton SmithSmith nació el 13 de enero de 1893 -tres años después de la muerte de William Morris y un año después del nacimiento de J. R. R. Tolkien-, en Long Valley, California. Esto estaba unas seis millas al sur del pueblo de Auburn, cerca del cual Smith vivió la mayor parte de sus sesenta y ocho años en una pequeña cabaña en medio del bosque, hasta su matrimonio, en 1954, con Carol Jones Dorman, después del cual él y su esposa se trasladaron a otra ciudad californiana, Pacific Grove.
En forma muy parecida a Lovecraft, Smith vivió durante la mayor parte de su vida como un recluso, en una especie de exilio de su época que él mismo se había impuesto. Cuando tenla poco más de veinte años formó parte del círculo bohemio literario y artístico del área de San Francisco, un círculo que incluía a gente como Jack London, Ambrose Bierce, Bret Harte y Joaquin Miller. Smith fue admitido en aquellos ambientes como el protegido del poeta George Sterling, que posiblemente le presentase a Bierce durante el par de meses que aquel cínico, amargo y desilusionado pasó en San Francisco antes de partir a su solitaria y todavía inexplicable muerte en Méjico; Sterling conocía bien a Bierce y Smith admiraba profundamente a este maestro americano de lo macabro, de forma que es bastante posible que los dos se conocieran.
Smith dejó de escribir poesía para escribir cuentos cortos alrededor de 1925. Farnsworth Wright, el brillante editor de Weird Tales, rechazó varios de sus primeros cuentos; pero, al fin, aceptó un cielo de tres poemas en prosa que aparecieron en el número de agosto de 1928, seguidos en el número siguiente, el de, septiembre, por la primera historia original para Weird Tales: «El esqueleto número nueve». Sin embargo, Smith no se dedicó en serio a escribir en la forma de cuentos cortos hasta principios de la depresión. Puso manos a la obra alrededor de 1929; entre esta fecha y agosto de 1936 produjo más de un centenar' de cuentos y noventas. A partir de ese momento, y por alguna razón desconocida, dejó prácticamente de escribir, aunque todavía se encontraba a principios de los cuarenta. Los restantes veinticinco años de su vida -murió el 14 de agosto de 1961- produjeron únicamente una obra insignificante. Nadie ha aventurado todavía una explicación convincente del porqué de este extraño y desafortunado declive.
Smith fue, casi por completo, un hombre que se educó a sí mismo. Aunque terminó la enseñanza elemental, él mismo decidió no ir a la escuela secundaria ni a la universidad. Parece que decidió dirigir él mismo su propia educación y tener la menor relación posible con el Establishment -una vez rechazó lisa y llanamente el ofrecimiento de una beca Guggenheim-. Este experimento de autoeducación -se rumorea que consistió fundamentalmente en leerse todas las palabras del Diccionario Completo de Oxford y la Enciclopedia Británica completa, no una vez sino varias-, parece haber sido extraordinariamente satisfactorio. Porque Smith no sólo dominó uno de los más complejos y lapidarios estilos prosísticos de la literatura americana, sino que también aprendió por su cuenta francés y español, lo suficientemente bien como para traducir a Baudelaire, Le conte de Lisle, Calcaño y Heredia. Sus traducciones de Les Fleurs du Mal, de Baudelaire, son consideradas excelentes.
Cualesquiera que fuese la forma de su autoeducación, Smith se convirtió en pintor, escultor, traductor y poeta, además de autor de varios volúmenes de cuentos. La mayor parte de sus obras de ficción y en verso han sido publicadas por Arkham House, una pequeña editorial de Sauk City, Wisconsin, que bajo la dirección de August Derleth se ha dedicado, durante los últimos treinta años, a conservar las obras de la mayoría de los grandes escritores de Weird Tales en unas ediciones dignas.
Los cuentos de Clark Ashton Smith son muy personales y, en América, no se ha escrito nada parecido, por lo menos desde Poe. Los verdaderos progenitores de su estilo en prosa son Vathek, de William Beckford, la siniestra y erótica novela del «Gótico Oriental», y dos obras de Gustave Flaubert: la exuberante novela Salambó, ambientada en Cartago, y la fantasmagórico extravagancia Tentation de Saint Antoine. La rica y vagamente evocativa prosa de Smith está más próxima al estilo de estas tres novelas que al de Lovecraft o cualquiera de los escritores más recientes sobre lo macabro. Pero las influencias que él admitía más frecuentemente fueron las de Robert W. Chambers, Ambrose Bierce y Edgar Allan Poe.Ir a los ciclos: Zothique, Hyperborea...
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