Mahars de Pellucidar
John Eric HolmesTraducción: Antoni Arigita
Capítulo I
BAJO LA CORTEZA TERRESTRE.
Es extraño que yo me implicara en el proyecto del transmisor de materia.
Este fue inventado por dos científicos, Moritz y Kingsly.
Había colaborado con ellos en la obtención de diversos minerales en las profundidades de los océanos o consiguiendo muestras del interior de los árboles.
La idea original era la consecución de muestras de la edad de piedra para el proyecto científico Mohole. Ese proyecto consistía básicamente en la extracción de especímenes prehistóricos a base de taladrar la corteza terrestre.
Cuando el proyecto Mohole fue abandonado por falta de fondos gubernamentales, el Dr. Moritz y Dr. Kingsly empezaron a investigar otros usos para su dispositivo y las utilidades extraordinarias que permitía aplicar.
Todo esto sucedía en el año 1970. Yo estaba trabajando por aquél entonces como becario con el Dr. Holmes y le ayudaba en sus investigaciones de laboratorio. Mi especialidad era la Biología, acababa de completar dos años de estudios en Medicina y este último año lo dedicaba a investigar los electroencefalogramas realizados en gatos, estábamos estudiando su inteligencia.
Probablemente usted crea que esta actuación es una pérdida de tiempo, que los gatos no son inteligentes, ¿se cree mejor que ellos?. ¡Píenselo, no es fácil!
De hecho yo no tuve mucha convicción en el proyecto, jamás vislumbré un concepto concreto sobre el tema. Estaba cayendo en una espiral de aburrimiento, cuando mi jefe me llamó a su despacho para plantearme la idea de un nuevo proyecto, lo que me hizo sentirme muy feliz.
El Dr. Holmes me presentó al Dr. Moritz, éste era un tipo de barba oscura y gruesas gafas, yo recordé inmediatamente haber seguido los artículos sobre sus descubrimientos en "Scientific American."
-Políticos cortos de miras nos han obligado a abandonar el programa de investigación bajo la corteza terrestre, pero tanto el Dr. Kingsly como yo, en este momento, estamos más interesados en las aplicaciones comerciales de nuestro invento. Debemos ser nosotros los que le busquemos una utilidad tanto práctica como científica.
-El Dr. Moritz - interrumpió el Dr. Holmes -Quiere intentar utilizar su transmisor de materia en organismos vivos. Yo le he dicho que las células vivas son demasiado complejas para intentar reducirlas a una mera codificación y transmitirlas en impulsos a través de un cable coaxial, pero él afirma que ya lo han hecho.
Por supuesto dudé de sus palabras, y miré a mis oponentes con manifiesta incredulidad.
-¿Usted manifiesta que ha enviado un ser vivo a través de un cable? - Pregunté.
-Bien, no son estas mis palabras -Dijo el científico de menudas formas-, pero continuó su relato -La muestra de la que hablo, no viajó a través de un cable como usted sugiere, el espécimen se desintegró por completo en la parte emisora, pero en la receptora se materializó.
Mientras aún hablaba se levantó y fue a una pizarra situada en la pared, allí ilustró sus comentarios con una serie de formas geométricas, unidas entre sí por diferentes líneas y flechas.
Recordé a mis profesores de matemáticas y de psiquiatría, ellos usaban similar simbología, no para representar materiales reales, pero si conceptos e ideas.
-El objeto al ser transmitido se descompone en la zona del desintegrador, pero la infamación de su lugar atómico pasa al integrador, de tal manera que átomo a átomo es reintegrado a su lugar en la zona receptora.- Decía mientras dibujaba una línea que unía dos rectángulos a los que etiquetó con las palabras DES y RE.
- La replicación de las características moleculares, puede ser transmitida con éxito, pero ahora estamos interesados sobre los sutiles cambios que se pueden producir en el cerebro.
-¿Es rápido en su proceso de transmisión? - Pregunté.
-Depende del volumen del objeto a transmitir,- Respondió el físico -un objeto que esté en 100 gramos tarda unas milésimas de segundo.
-¿Sólo milésimas?- Contesté con asombro, pues yo estaba interesado en saber el tiempo que tardaría algo como el cerebro de una animal grande.
-¡Oh!- Respondió confiado -Llegamos a transmitir un animal de proporciones normales en diez segundos.- Este comentario no levantó en él ninguna sospecha en aquel momento, pero para mí la referencia a un animal grande iba directamente encaminada a la cuestión de transmitir un hombre.
La conversación discurrió en mil detalles sobre los experimentos llevados a cabo en los laboratorios del Dr. Moritz.
Nos pusimos de acuerdo para que yo buscara un muestreo bastante representativo de distintas especies de animales a fin de experimentar con ellos, eso sería en su nuevo laboratorio de de Santa Mónica.
Este nuevo laboratorio resultó ser parte una antigua fábrica de grandes dimensiones en un complejo industrial cerca del océano. Moritz y Kingsly habían convencido al consejo de administración del complejo, para que les financiaran en sus investigaciones, a cambio de la explotación comercial de las mismas.
El edificio de ocho plantas de altura disponía de un pequeño reactor atómico que utilizaron en sus experimentos.
En el laboratorio principal me presenté al Dr. Kingsly, un hombre de grandes proporciones, de cabello rubio y que estaba en el ecuador de su vida, en el inicio de la cincuentena.
La suya era una mente dotada para las matemáticas, él había sido el ideólogo técnico en la construcción del transmisor de materia. Al verme estrechó mis manos entre las suyas con una energía que denotaba su fuerza.
-Es un placer para mi conocerte Dr. West - retumbaba su voz - entiendo que eres nuestro experto en inteligencia animal.
-Llámame Chris - le pedí - Si soy doctor, pero mi grado está todavía lejano en el tiempo con respecto a ustedes y tampoco soy tan experto.
-La modestia, la modestia - repitió con aire conciliador mientras rodeaba mi hombro con su enorme brazo, yo quise zafarme, pero él afianzo aun más su brazo - Debes tutearnos, a mi llamamé Tiny, vamos a ver que nos muestra nuestro colega - dijo señalando al Dr. Moritz - Le hemos tratado durante años simplemente con el apelativo Doc, pero... vamos a ver que se lleva entre manos.
El transmisor experimental se asemejaba a una mesa de las que usan los médicos para hacer radiografías, solo que en el lugar que se debería poner el paciente, había una caja de vidrio cuya base era un tablero ajustable de 6 por 3 pies, acabado en la parte superior por un elemento en forma de embudo invertido, del cuál asomaba un cable que iba a parar a otra cámara en el extremo opuesto del laboratorio.
-Este bebé - me explicó Kingsly mientras daba una palmada al lateral del desintegrador - es nuestro primer modelo y lo hemos usado para experimentar con especimenes biológicos.
Me llevó hasta una ventana que mostraba una patio pavimentado y cercado en sus límites, pero que desde la ventana tenía acceso directo.
-Por allí... - mientras señalaba un agujero abierto en el cemento que se internaba hacia el interior de la tierra en forma de un pequeño pozo al lado de un equipo de taladrar-recibíamos muestras geológicas del interior de la tierra para el proyecto Mohole antes de que fuera suspendido.
-Este instrumento esta mejorado con relación al anterior, lo hemos podido miniaturizar y lleva una cámara de televisión incorporada para saber que es lo que estamos haciendo a cincuenta millas de profundidad.
-¡Cincuenta millas! - Exclamé - como pudisteis lanzar un cable a esta profundidad, esto es más un tendido eléctrico que una simple conexión.
-No hay ningún cable - Contestó con un mal disimulado orgullo - La información es transmitida por un rayo láser, el agujero es recto en toda su longitud.
-¿No teméis que en una zona sísmica como esa pueda haber un corrimiento de tierras?
-Esperemos que eso no ocurra -Sonreía mientras hacía este comentario -Y con un ademán, mostrando el lado opuesto de la habitación, dijo - Ven, te enseñaré nuestra casa de fieras, supongo que Doc te ha dicho que hemos hecho experimentos con algunos ratones y con un conejo; el primero de ellos murió en la transmisión, este hecho me obligó a hacer algunas modificaciones y el resto de animales ahora están vivos en el otro extremo, sin embargo tenemos dudas de si esta transmisión ha podido afectar a su sistema nervioso.
-Espero seros de alguna ayuda, pero mis experiencias actuales se circunscriben a los gatos.
-¡Oh sí! Se me olvidaba, ya habíamos pensado en ello, Doc consiguió dos gatos hoy en honor a ti, haremos la transmisión de uno de ellos ahora y así verás la praxis del experimento -Y después de quedarse un rato mudo, meditando, agregó -El que se murió lo tenemos congelado en la habitación contigua.
-Bueno -Contesté - Deberemos practicarle la autopsia.
Sacamos uno de los gatos de su jaula, era un felino grande pero muy manso, ideal para el experimento.
-Nunca he probado hacer el experimento sin anestesiarlos previamente -Le administró la anestesia mientras el animal ronro-neaba -No tengo manera de saber si duele el hecho de ser desintegrados.
Cogió el gato dormido de mis brazos y lo coloco en la caja acristalada encima del tablero, dispuso su cabeza en dirección al desintegrador situado encima de él. La respiración de animal era rítmica pero pausada, por lo demás permanecía inmóvil.
Kingsly se dirigió a un teclado situado en la pared y ajusto los programas que ejecutarían la sentencia.
-Preparados para el envío -Anunció después de cinco minutos de comprobaciones -Mira al gato.
No perdía de vista al animal inconsciente, el científico apretó una tecla, se produjo un fogonazo instantáneo de luz y el gato se desvaneció, la superficie de la mesa donde lo habíamos depositado estaba vacía.
Vamos al receptor - gritó Kingsly - La información debe estar allí.
Corrimos al extremo opuesto del laboratorio y a través de un cristal pudimos ver el receptor, encima de una mesa similar a la del emisor yacía el gato durmiente, ¡Su respiración era de igual manera rítmica como la tenía en el otro extremo del laboratorio!
Kingsly abrió la cámara del receptor y yo entré a recoger al gato, en el momento que mi mano entró en contacto con el animal una sacudida de electricidad estática convulsionó nuestros cuerpos.
Devolvimos al animal a su jaula, después Tiny me mostró el resto del laboratorio. Vi las muestras de piedra arrancadas del interior de la tierra merced al transmisor de materia, también las fotografías tomadas en sus entrañas de la composición de los estratos y del magma fundido.
-Nuestros descubrimientos fueron financiados por el proyecto Mohole -Comentó - Ellos estaban muy interesados en las muestras que sacábamos a la superficie, fue entonces cuando desarrollamos la transmisión por láser, de tal manera que podíamos pasar la información del desintegrador al integrador sin necesidad de cables, por ello tratamos de ponernos en contacto con la NASA con miras de utilizarlo en viajes espaciales, parece obvia su utilidad en viajes interplanetarios y...
-¡Indudablemente! -Interrumpí excitado ante la perspectiva -¡Poder enviar a la Luna equipos y suministros instantáneamente! ¡Realmente un sueño!
Sonrió con cara de satisfacción ante mi entusiasmo.
-Bien, realmente tiene sus dificultades, primero debes enviar un cohete con una unidad reintegradora y el transporte no es exactamente instantáneo, se restringe por la velocidad de la luz, ello ralentiza al reintegrador en su función de recomponer la materia, teniendo en cuenta que este tiempo puede ser crítico para el objeto a reintegrar, cuando hablamos de distancias interplanetarias y seres vivientes los peligros se multiplican.
Estábamos situados en la sala de las jaulas, yo estaba sentado encima de la que ocupaba el gato anestesiado que aún dormía por los efectos de la anestesia, mientras mi imaginación voló más allá de la conversación, ¡Caray! Respiré, vi todos los planetas del sistema solar, con sus satélites naturales y los satélites impuestos por el hombre interconectados por una red de rayos láser, enviando suministros y astronautas desde la Tierra a Júpiter, a Venus, incluso al remoto Plutón.
Las posibilidades son fantásticas.
-Trasladar seres vivos, humanos, ¿Es la variable más importante, no?
-Si,- Contesto el Dr. Kingsly - Por eso recurrimos a ti, es una prueba experimental atrevida y nosotros no tenemos experiencia en biología, creí que transmitiríamos seres vivos y saldrían indemnes de la prueba, suerte que hice caso a Doc que me advirtió que hiciera pruebas con los ratones. ¡Pero cuando en el primer intento, apareció el ratón muerto lo comprendí! ¡Me imagino yo siendo el primer ser transmitido! - Soltó una risa extraña -Desde entonces voy con suma cautela.
-Entiendo...- Dije yo -¿Estáis tratando de preparar el transmisor para poder enviar a seres humanos a través de la comunicación láser con todas las garantías?
-¡Oh, sí, creo que es factible! Es muy posible que se pueda hacer ahora, tal y como está, pero después de la experiencia con el primer ratón le prometí a Doc que iría sobre seguro,- Estaba de pie, sobrepasándome en altura a mi que estaba sentado -Es arriesgado usarlo en personas sin tener todas las garantías, ven, te enseñaré el resto del laboratorio, ¿Ya he dicho eso, no?- Rió divertido -Más tarde podrás recoger los especímenes.
Salimos del laboratorio y nos dirigimos allí donde habíamos iniciado el experimento de transmisión del gato, más allá de la planta de energía atómica, al otro extremo de la dependencia.
En una gran habitación desnuda, había unos aparatos que reconocí de inmediato, eran unos grandes receptores de televisión. El Dr. Moritz y un ayudante se encontraban en la sala, pero no nos detuvimos. Seguí a Tiny que me condujo hasta el patio asfaltado donde se encontraba la perforadora, allí me señaló un enredado amasijo de cables que iba desde la perforadora hasta la habitación de la que veníamos.
-Esta es nuestra sonda de profundidad -Me explicó con satisfacción.
Estábamos al lado del andamiaje de la torre, a continuación, frente a nuestros ojos había una ancha depresión en el asfalto del patio y apoyándome sobre un pie e inclinándome hacia delante pude ver el interior de la chimenea, me produjo una desagradable sensación de vértigo, de poder absorbente, me retiré, a unos ocho pies, en el lateral había una caja de metal, de ella salían los cables que antes comenté en dirección al laboratorio, con la luz del sol apenas vislumbré un hilo rojizo que penetraba hacia las profundidades, era la luz del rayo láser.
-¿Hay una sonda allí abajo?- Pregunté.
-¡Tan profundo como podemos!- A pesar de la afirmación rotunda, lo pronunció con un hilo de voz, por primera vez su cara mostró gravedad en sus explicaciones - Profundo, profundo...- Repitió.
Quedó pensativo y...
-¡No sé cuán profundo! No estamos muy seguros, ni tampoco cuanto tiempo podremos mantener la comunicación, un ligero cambio en la corteza terrestre y se puede romper la linealidad del pozo, entonces perderíamos el contacto.
Kingsly se apartó hacia atrás y apoyándose en un poste vertical prosiguió.
-Este es el experimento más delicado de cuantos hemos hecho, es una prueba real, de su resultado deduciremos la viabilidad de utilizar el desintegrador en viajes a una estación espacial. Nosotros enviamos un desintegrador y un reintegrador allá abajo, después una cámara de televisión robotizada, en fin un equipo completo con las baterías eléctricas necesarias.
-¡Realmente estoy asombrado! ¿Pero como lo llevasteis allí? ¿No podéis materializar una cámara de televisión en mitad de una roca sólida?
-¡No, claro que no!- Corrigió -¡Encontramos un espacio vacío, una caverna, en la corteza terrestre, puntualizo, debajo de ella! No sabemos cuan grande es, aun no hemos podido desentrañar muchos de los misterios que hay allí abajo, yo creía que a aquella profundidad todo sería masa terrestre sin más aire que el que contienen las piedras, todavía es temprano, hay que ir con tiento, debemos desentrañar que hay en aquella oscuridad, como son aquellas raras paredes rocosas jamás vistas por el hombre, debe ser sumamente fácil extraviarse por aquellos laberintos.
Cuando concluyó esta explicación el matemático me puso la mano en el brazo al tiempo que me llevaba de nuevo a la estancia anterior.
-Ven, todo eso son hechos recientes, estamos empezando a vislumbrar lo que allí hay, vayamos a donde los monitores y podrás echar una mirada a través de 200 millas de profundidad.
Empece a andar empujado por Kingsly, mientras daba una última mirada al taladro y al láser.
-¡200 millas!- Es nuestra estimación primera, debemos afinar más la medición para poder afirmarlo con rotundidad!
Al entrar de nuevo en la habitación presté una renovada curiosidad al mirar a través de los monitores de televisión por encima del hombro del Dr. Moritz.
-Las paredes son de lava solidificada, le dan un aspecto liso -Dijo -¡Esperad un momento! Haré que la cámara haga un barrido alrededor para que os hagáis una composición del lugar.
Se acercó a una mesa de control e hizo los ajustes necesarios para que en la distancia, la cámara robotizada girara, la pared de la cueva se empezó a mover hacia la derecha en la pantalla, la piedra era uniforme, de color negro, después de medio minuto largo, el objetivo enfocó un objeto incongruente, un cilindro de metal, por sus proporciones bien podría tener unas ocho pulgadas de diámetro y sobresalía del suelo de piedra de aquel espacio, de su cúspide brotaba un haz de luz, iluminando el oscuro techo de la caverna, aquella cámara nos permitía ver el subsuelo terrestre.
-¡Eso es la sonda!- Dijo Tiny detrás de mi sin abandonar aquel satisfactorio orgullo que llevaba a gala -La unidad remota por la que estamos mirando la "transmitimos" ayer.
-¿Puedes mostrarme la propia unidad monitorizada?- Pregunté.
-¡No, no es capaz de girar el objetivo sobre sí misma. Pero... ven conmigo, te enseñaré algo que a buen seguro te va a gustar.
Otra vez tomándome del brazo, me arrastró hasta un almacén situado frente a nosotros, con dos pies de alto y tres de ancho había un objeto que se asemejaba a un tanque de juguete, o por lo menos un vehículo de reducidas dimensiones, encima, igual que aquellos, tenia una torreta, pero en lugar de cañón asomaban unas lentes de cristal, yo asumí que debían ser objetivos ópticos de alguna cámara, más algún sistema de iluminación.
-Parece de juguete.- Comenté.
-Lo construyó un compañía juguetera de aquí California - Reía de mi ocurrencia -Te mostraría como funciona, pero Doc tiene la única unidad de mandos de control remoto en la sala de los monitores de televisión - Aquí hizo una pausa y mientras le daba unas palmadas a la torreta de control de la pequeña unidad móvil -Permíteme que te enseñe alguno de nuestros fracasos.
Regresamos al laboratorio principal y nos dirigimos a unos congeladores enclavados en la pared, Kingsly abrió varios antes no encontró aquello que buscaba.
-Estos son los ratones y el conejo usados en nuestros primeros experimentos con el desintegrador.
-Podemos disponerlos para podérmelos llevar, en la Universidad les practicaré la autopsia,- Me ofrecí -Allí dispongo de los útiles necesarios para tal efecto, analizaré sus vísceras a través del microscopio electrónico y tomaré fotografías de todos los detalles que puedan parecer significativos.
De un anaquel sacó una maleta de aluminio, en ella colocó los animales, del interior del frigorífico sacó unas bolsas de plástico cuyo contenido era agua en estado de congelación, las dispuso en el interior de la maleta.
-Ahora me gustaría darle un vistazo al gato que vimos transmigrar a través del desintegrador de materia.- Aun no había terminado la frase, cuando fui interrumpido.
-¡Dr. Kingsly! - Gritó un de los ayudantes del centro con evidentes muestras de nerviosismo -¡Dr. Kingsly! ¡El Dr. Moritz le reclama con urgencia! ¡Venga rápido a ver lo que a aparecido en pantalla!
En un momento nos personamos a la habitación contigua, la pantalla mostraba unas paredes de piedra negra reluciente, pero aparte de eso, yo no vi nada más.
-¿Qué sucede Doc? Preguntó Kingsly que estaba a mi lado, el Dr. Moritz no levanto la vista de la pantalla, con las manos dispuestas en las pequeñas palancas que movían los servos de control remoto, recorriendo el objetivo de la cámara las paredes de la caverna, como en búsqueda de algo huidizo.
-¡En este momento está fuera del campo de visión!- Respondió Moritz -He dirigido la cámara hacia un lugar inexplorado en la zona oscura, me he adentrado en este lugar, es una gran cámara, aunque no podría decir cuan grande es, no estoy seguro, ¡PERO TENGO LA IMPRESIÓN DE QUE SE HA MOVIDO ALGO!
-¿MOVIDO?- Gritó Kingsly -¡Dios mío! ¡Si se produce
cualquier desprendimiento de piedras se interrumpirá la comunicación a través del láser y perderemos el contacto con la cámara de control remoto!
-¡No me a parecido que sea un movimiento telúrico, sino algo que se movía dentro de la cueva! ¡Esperad, a ver si puedo acercarme con el vehículo de control remoto!
El tanque se internaba en el pasadizo, las paredes de la cueva se fugaban hacia el espectador, era sorprendente lo bien que iluminaban los reflectores aquellas paredes, de repente la oscuridad más absoluta hizo su aparición, indudablemente entro en una caverna mayor, los focos del robot motorizado no consiguieron horadar aquella densa oscuridad, el objetivo óptico descendió su ángulo de visión, ¡NADA! ¡NEGRO TOTAL!
¡Para! ¡Está al borde de una sima!- Gritó incontenible Kingsly.
A ambos lados de la imagen se veían unas tenues líneas, resultado de la luz esparcida que salía del foco, enfrente nada, el vacío.
-¡Un pie más y se desplomará en caída libre sin llegar a saber cuan profunda es!- Añadió - ¡Prueba a derecha o izquierda!
El Dr. Moritz giró el foco hacia los laterales, justo donde se acababa el túnel y empezaba aquella amplísima caverna, claramente allí no había otro camino que al frente o el retroceso, entonces cambió el foco de amplio barrido, por otro de luz más direccional.
-¡Estamos atrancados!- Gruño malhumorado Moritz.
Podía ver con claridad como aquel nuevo haz de luz de estrecho barrido penetraba aquellas tinieblas, dirigiéndolo primero en barrido horizontal, desvelando tenuemente su estructura.
-Aquéllas sombras que se ven enfrente son la pared opuesta, no puedo calcular la distancia, pero podría estar a trescientos pies de distancia, fijaros que está agujereada por un gran numero de cuevas que se adentran más allá - Siguió Moritz.
Lentamente el científico hizo descender el ángulo de visión, ahora si alcanzábamos a vislumbrar tímidamente el suelo de la sima, parecía tener unos 30 pies de profundidad,
¡Pero en aquel momento nos quedamos petrificados de asombro ante la pantalla! ¡Había varios bultos oscuros en la profundidad de la cueva que proyectaban sombras!
Mi criterio era que se trataba de rocas redondeadas procedentes de las convulsiones volcánicas que habían quedado esparcidas en la cámara subterránea, pero el haz de luz enfocó una de las supuestas rocas directamente.
¡Algo se movió con gran rapidez! ¡Una sombra furtiva, aparente-mente agazapada, se levantó y desapareció por uno de aquellos ne-gros túneles!
Emití un sonido que ni yo mismo hubiera podido reconocer como mío.
El foco intento internarse en las tinieblas del túnel por el que había desaparecido aquel "objeto" pero hasta cierto punto era innecesario, todos nosotros coincidimos claramente de que la naturaleza increíble de "aquello"... ¡ERA HUMANA!
continuará...
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