La Contribución Egipcia a la Literatura Fantástica *

© Dr. Edmund S. Meltzer **

Foto © Archivo I.G.D.A.

La ficción fantástica y de horror de todo tipo ha estado disfrutando de un inmenso resurgimiento de popularidad en años recientes: la ciencia -ficción, con sus maravillas tecnológicas, futuristas y cósmicas; la ficción sobrenatural, con sus más tradicionales y menos racionales terrores; la fantasía heroica - o "Espadas y Hechicería" -, con sus aventuras de capa y espada en extraños y opulentos mundos; y la novela gótica, con sus ingeniosos argumentos y su atmósfera melancólica. Hemos sido testigos, sumado a la profusión de nuevas obras, el renacimiento de muchas obras maestras del terror, algunas de las cuales han sido rescatadas de la oscuridad o de los estrechos círculos de admiradores.

Este renacimiento en crecimiento ha estado marcado por un gran interés en la historia de la ficción fantástica. Lin Carter proveyó una genial aunque algo desigual historia del género, Imaginary Worlds (Ballantine, 1973), y el magistral y bellamente escrito estudio crítico de H.P. Lovecraft, Supernatural Horror in Literature ha sido reimpreso (Dover, 1973).

Lovecraft afirma el origen primordial del miedo espectral en la psicología humana:

"... el cuento de horror es tan viejo como el lenguaje y el pensamiento humanos mismos. El terror cósmico aparece como un ingrediente de las más tempranas tradiciones folclóricas de todas las razas, y se cristaliza en las más arcaicas baladas, crónicas y escritos sagrados".(1)

Una idea similar, pero mucho más amplia, está expresada por Tolkien en su ensayo On Fairy Stories:

"Preguntar cuál es el origen de los cuentos (como sea que se los califique) es preguntar cuál es el origen del lenguaje y de la mente". (2)

Carter, de igual modo, dedicó mucha de su atención a las raíces antiguas, dándole un lugar prominente a la épica y discutiendo la literatura del antiguo Cercano Oriente. (3) Sin embargo, ni su libro ni el de Lovecraft reconocen el rico legado de cuentos fantásticos y mágicos que constituyeron una de las principales distracciones de la literatura del antiguo Egipto - en el caso de Carter, esta omisión es particularmente enigmática, ya que había hecho la antología de una porción del Primer Cuento de Jamuas en Golden Cities, Far, Ballantine, 1970 -. Y esta omisión ha persistido en los más recientes escritos sobre el tema.

 

Foto © Misterios de la Arqueología

Lo que consideramos "sobrenatural" o "fantástico", era parte del universo conceptual de los antiguos egipcios - junto con otros pueblos de la Antigüedad, ¡para no mencionar a una buena parte de la población contemporánea! La aceptación de los egipcios de influencias "sobrenaturales" sobre la vida terrenal está convenido gráficamente por la tradicional práctica de escribirle cartas a los muertos para pedir su apoyo en enmendar entuertos y ese tipo de cosas - superadas en una época posterior por ruegos y pedidos dirigidos a los dioses.

 

La actitud hacia lo sobrenatural, en el Egipto antiguo, era más natural que hoy en día

Esta actitud es citada por el Prof. Edward Wente para apoyar la falta de temor en un cuento sobre una aparición espiritual del Reino Nuevo:

"Este cuento de fantasmas egipcio... carece de la calidad terrorífica que los modernos asocian con este género de literatura... Los fantasmas egipcios no eran tanto seres temibles sino más bien personalidades ante quienes los vivos reaccionaban pragmáticamente". (4)

En forma similar, Lovecraft observa, en relación con literatura mucho más moderna:

"... los creyentes de lo Oculto son probablemente menos efectivos que los materialistas para delinear lo espectral y lo fantástico, ya que como para ellos el mundo de los fantasmas es tan común como la realidad, tienden a referirse a él con menos temor, lejanía e impresión que aquellos que ven en él una absoluta y estupenda violación del orden natural". (5)

Sin embargo, como Lovecraft mismo está agudamente consciente, tal aceptación de hecho de las fuerzas inhumanas y sobrenaturales puede minar el "horror cósmico" pintando los horrores del exterior como nuestro saber con la certeza y realidad de un conocimiento verdadero, y aquellos que aceptan lo sobrenatural como real manifestarán más que nadie el más sincero temor por sus aspectos negativos.

No intentamos aquí discutir la fértil visión y vívida imaginería de los textos funerarios que tratan del Otro Mundo; ni tampoco incluiremos la abundancia de puros mitos, aunque algunos de nuestros cuentos tienen un contenido o una inspiración mitológica, y algunos pertenecen a la esfera del folclore. Los trabajos con los cuales ilustraremos el legado de Egipto a la literatura de lo extraño se extiende en el tiempo desde circa 2000 a.C. hasta el segundo siglo de nuestra era, y son igualmente diversos en tipo, yendo desde cuentos populares en lenguaje coloquial hasta propaganda sacerdotal, formal y pseudo-histórica.

El estilo de prosa egipcio ha sido hábilmente caracterizado por Miriam Lichtheim como sencillo, directo y rápido; adelanta la acción con pasos decididos, los que, sin embargo, son vívidos por su económica expresión. (6) En tanto los antiguos relatores y escribas no eran pródigos en descripciones intrincadas, su mundo era, como enfatiza John Foster, uno natural, lleno de impresiones sensoriales, y su lenguaje es, en sus palabras, "hermosamente rico en atractivo sensorial". (7)

Adentrémonos en este reino con los relatos que tratan con aventuras fantásticas en tierras lejanas y extrañas, un tema que deleitó a los egipcios a pesar de su fuerte arraigo a la seguridad de su tierra nativa.

El Cuento del Náufrago, nuestro ejemplo más antiguo, pertenece al Reino Medio, la era clásica de la literatura egipcia. Aunque escrito en el idioma clásico del Reino Medio, en compañía de otras obras de esta época, su estilo traiciona un origen en la tradición oral. (8) A pesar de que el lenguaje es simple y mayormente desafectado, se eleva con fuerza y sentimiento, como cuando el narrador relata su naufragio y recuerda: "Pasé tres días solo, con mi corazón como mi compañero".(9)

En forma, la obra es un cuento dentro de un cuento dentro de otro relato; como empieza muy abruptamente, algunos estudiosos creen que nuestro manuscrito está incompleto. (10) El "marco" de la historia concierne a un noble que está preocupado de dar al rey un informe de su expedición, que ha fracasado. El marino trata de alegrarle relatando su propia experiencia, en la cual su barco fue hundido en una tormenta y él fue arrojado sobre las costas de una isla paradisíaca gobernada por una enorme serpiente que escupe fuego.

Foto © G. Dagli Orti / I.G.D.A.

Las serpientes son seres habituales en los cuentos fantásticos egipcios

La serpiente, a su vez, le cuenta su propia historia - cómo hacía años atrás vivía felizmente con su raza, y cómo todos excepto ella fueron aniquilados por una estrella caída del cielo. Definitivamente, hay un cierto encanto en las reacciones humanas de esta extraña y sensible criatura, cuando expresa su pena: "Entonces, morí por ellos cuando les encontré como una pila de cadáveres". (11) Al final, el egipcio es rescatado y regresa a casa con un rico cargamento, y la isla se hunde bajo las olas. Este cuento deja al noble tan pesimista como antes y termina citando un proverbio cínico: "¿Quién dará agua al ave en vísperas de su sacrificio?". (12)

Muchos comentaristas han notado la similitud del relato con uno de los viajes de Simbad en Las Mil y Una Noches, mientras que otros la han comparado con episodios de La Odisea de Homero; el arqueólogo griego, Marinatos, incluso ha sugerido que es un prototipo del cuento de la Atlántida. (13)

En contraste, el Relato del Príncipe Predestinado es un producto del Reino Nuevo, la era cosmopolita del Imperio egipcio; nuestro manuscrito data del siglo XIII a.C. Como es regla general en los cuentos egipcios tardíos, aunque plagado de repeticiones y monotonía en las expresiones, tiene una arista de vigor y pertenencia terrenal.

Elementos familiares de bien conocidos cuentos de hadas y relatos folclóricos, abundan en este cuento acerca de un príncipe durante cuyo nacimiento las Siete Hathores (los Destinos egipcios) profetizan que morirá a causa de una serpiente, un cocodrilo o un perro. (14)

Foto © P. Jacod / I.G.D.A.

Los cocodrilos son otras criaturas recurrentes en los relatos fantásticos del antiguo Egipto

El aventurero príncipe, viajando de incógnito, gana la mano de una princesa en la lejana Naharina, trepando hasta la ventana de la torre en la que su padre la ha confinado. Aunque escapa al destino de la serpiente, su fiel mascota, el perro, comienza a perseguirlo; entonces, el cocodrilo acuerda perdonarle si se somete a un poderoso espíritu acuático. En este tenso punto del clímax nuestra copia está rota.

Ciertos pasajes en el cronógrafo Manetón (que escribió en griego en el siglo II a.C.) y el historiador Diodoro, han sugerido al Prof. Posener que el Príncipe Predestinado está basado en una leyenda de Menes, el primer monarca del Egipto unificado, en el alba de la historia escrita.(15)

Probablemente, el relato egipcio más familiar es el Cuento de los Dos Hermanos, también del Reino Nuevo (nuestro manuscrito es décadas posterior al del Príncipe Predestinado). Posee una fuerte inspiración mitológica - los protagonistas, Anubis y Bata, son dioses, y un mito paralelo se encuentra en texto religioso tardío, el Papiro Jumilhac. (16) Al mismo tiempo, un cierto número de sus temas están ampliamente representados en cuentos folclóricos a lo largo de Europa y Asia, y en el Norte de África. (17) El largo y azaroso relato comienza en un tranquilo y bucólico asentamiento agrícola, en Egipto, y de allí se mueve por una serie de fantásticos episodios hasta el Valle del Cedro y de allí de vuelta a la Corte egipcia.

Foto © G. Dagli Orti / I.G.D.A.

El dios Anubis, el embalsamador divino, es uno de los personajes de Los Dos Hermanos.

Bata, un viril y bello joven, vive con su hermano mayor, Anubis, y la esposa de éste. Cuando Bata rechaza el acoso de su cuñada, ella le dice a su esposo que él la atacó, y en un arranque de ira Anubis parte para matar a su hermano menor. Advertido por las vacas, Bata huye y reza al dios solar, Ra-Horajty, quien crea un río entre los hermanos. El joven le cuenta la verdad a su perseguidor y su intención de marcharse y vivir en el Valle del Cedro. Colocará su corazón sobre el árbol; si el árbol es derribado, morirá, pero Anubis lo sabrá cuando su vaso de cerveza se agrie, y deberá buscar hasta encontrar su corazón, que deberá poner en agua fresca para revivirle. Así, Bata se marcha, y Anubis mata a su esposa y la arroja a los perros.

Bata construye un castillo y habita solo hasta que un día los dioses crean una mujer para él, una suerte de belleza sobrenatural. El Cedro captura una trenza de sus cabellos, que el Mar lleva a Egipto. Infatuado por su divino perfume, el faraón envía mensajeros para atraparla, pero Bata mata a todos los que llegan al Valle. El rey la atrae a Egipto por medio de baratijas y lisonjas, y la convierte en su favorita en jefe.

Ella le pide al rey que derribe el cedro y Bata muere. Anubis busca por años hasta que finalmente encuentra el corazón y revive a su hermano, quien toma la forma de un gran toro sagrado. Cuando el toro anuncia su identidad a su esposa, ella hace que el rey lo sacrifique. Dos grandes árboles surgen de su sangre, y ella los hace derribar. Pero se traga una astilla y concibe, y su hijo es Bata mismo, que sucede al rey en el trono, cuenta su historia en la Corte y la condena a muerte. Así, la profecía de las Hathores se cumple: que ella moriría por el cuchillo.

El motivo "esposa de Putifar" en este cuento ha sido notado con frecuencia, (18) y la creación de la problemática beldad por los dioses se ha relacionado con el mito griego de Pandora. (19) Entre los motivos folclóricos más difundidos, podemos mencionar a la cerveza o el vino que se agrian como un aviso, las sucesivas muerte y transformaciones del héroe, y la custodia del corazón, o de algún repositorio de esencia vital, en un sitio separado. Este último ha sido discutido por el Prof. Tolkien, que incluye los Dos Hermanos entre sus ejemplos, (20) y es usado por Fritz Leiber en Adept's Gambit (en Sword in the Mist; tercer libro de la serie Fafhrd and Gray Mouser). A. Merrit retoma la creación de una esposa para Bata, salpimentándola en el proceso, en Burn Witch Burn.

Estas tres aventuras fantásticas, con su panorama de maravillas coloridas inocentemente tejidas por los egipcios tejedores de relatos, pueden considerarse "cuentos de hadas"; definitivamente, pertenecen al reino de las hadas, tal como Tolkien lo definió tan bellamente:

"El mundo del cuento de hadas es amplio y profundo, y alto, y lleno de muchas cosas; toda clase de bestias y pájaros se encuentran allí; mares sin costas y estrellas sin fin; bellezas que son un encanto, y un siempre latente peligro; alegría y pena, afiladas como espadas". (21)

Antes de abandonar estos climas exóticos aún para los propios egipcios, sería una vergüenza obviar una fantasía moderna que usa como inspiración un documento del antiguo Egipto. Es la novela The Minikins of Yam de Thomas Burnett Swann, una aventura libre que está basada muy libremente en una carta que el rey-niño Pepi II, de la Sexta Dinastía (circa 2300 a.C.), quien vivió para ser octogenario, envió al gran cortesano Horjuf [Harkhuf], expresándole su ansiedad por ver a un pigmeo danzante que el oficial traía de la Tierra de Yam, al sur de Egipto. Horjuf orgullosamente hizo copiar la carta de su soberano, en jeroglíficos, sobre la pared de su tumba, como parte de una inscripción autobiográfica que enumera los logros de su distinguida carrera, que incluye un número de expediciones a territorios sudaneses. El mundo de Swann, como es usual, está poblado con seres míticos e imaginarios. En el presente libro, su inclusión de elementos extremadamente dispares conduce a una falla para sustentar un sabor auténticamente egipcio antiguo.

Aventurémonos ahora en un área que puede tocar una cuerda más de acuerdo a los modernos devotos del cuento de horror y fantasmal: las narraciones que tratan con visitas de espíritus. Estos cuentos ejemplifican la actitud "pragmática" de la que hablaba el Prof. Wente.

La Historia del Fantasma, nuevamente en egipcio tardío, se conserva en un número de ostraca (trozos de cacharros o piedra caliza, comunes como material de escritura barato), desafortunadamente en forma fragmentada. El comienzo está perdido; cuando el texto se hace coherente, el Sumo Sacerdote de Amón, Jonsuemheb, invoca a los dioses y conjura al espíritu de Nebusemej, un noble muerto hacía tiempo cuya tumba se había arruinado. El espíritu se queja del hambre y abandono, y pide que su tumba y su equipamiento sea restaurado, reclamando que cuatro promesas previas no habían sido cumplidas. Hacia el final del relato, que de nuevo está perdido, el proyecto parece estar encaminado.

El cuento de posesión es más sustancial y de mayor interés. A diferencia de los otros textos en discusión, que están escritos en hierático y demótico, sobre papiro y ostraca (con la excepción de la carta de Pepi II a Horjuf, que se conserva en una copia en jeroglíficos sobre piedra de un original en hierático sobre papiro), el relato de La Princesa Posesa está registrado en jeroglíficos sobre una estela [n. del t.: lápida pétrea usada para conmemorar diversos eventos, no siempre relativos al mundo funerario]. A pesar de que pretende ser un registro histórico de eventos que ocurrieron bajo el gran Ramsés II de la Decimonona Dinastía (siglo XIII a.C.), en realidad es un fraude piadoso elaborado por el sacerdocio del dios Jonsu en tiempos ptolemaicos, circa 200 a.C. (22) Su trasfondo histórico es el matrimonio diplomático entre Ramsés II y una princesa hitita, una movida destinada a reforzar el tratado de paz entre egipcio-hitita. (23)

El relato comienza con el casamiento de Ramsés y la hija mayor de su vasallo, el Príncipe de Bajtan. Luego, un mensajero llega de parte del príncipe, con la novedad de que su hija menor, Bentresh, está enferma. Ramsés y sus asesores envían al más experto médico que pueden encontrar, el Escriba Real, Dyehutiemheb. Examinando a la niña, el doctor descubre que está posesa por un maligno demonio de la enfermedad, demasiado poderoso para sus habilidades, y el ansioso padre de Bentresh le pide al faraón que envíe a un dios para exorcisar al espíritu.

Ramsés endosa el problema a la imagen del dios Jonsu-Neferhotep, quien acuerda transferir su esencia mágica a Jonsu, El Salvador, que expulsa demonios; y la doblemente cargada imagen es enviada a Bajtan. Cuando el dios hace su magia sobre Bentresh, el espíritu es exorcisado y recupera la salud. La entidad malvada da la bienvenida al dios y promete retornar al lugar del que vino, si acepta participar en una gran fiesta con el Príncipe. El festival es celebrado con gran regocijo y el demonio se marcha.

Foto © G. Dagli Orti / I.G.D.A.

La repulsa y expulsión de los demonios y de las acechanzas de la Naturaleza, eran tarea del mago egipcio

El resto del relato trata sobre los esfuerzos del Príncipe de Bajtan por conservar la eficaz imagen en su país: finalmente, la manda de regreso cuando tiene un sueño en el que el dios, bajo el aspecto de un halcón dorado, abandona su capilla, levanta vuelo y enfila hacia Egipto.

Este texto, de fecha ptolemaica, es contemporáneo con las historias de magos en demótica, que veremos inmediatamente, y conduce placenteramente a la categoría de las proezas de los grandes magos.

Varias de estas pueden encontrarse en el Papiro Westcar, una popular compilación perteneciente al período Hicsos (siglo XVII a.C.), pero ambientadas en la corte del rey Jufu (Quéope o Keops) de la Cuarta Dinastía, quien construyó la Gran Pirámide unos mil años antes. Posener subrayó su forma al estilo de Las Mil y Una Noches y la ingeniosa relación establecida entre los cuentos: (24) un episodio del "marco" del cuento sigue la serie de relatos y luego el "marco" narrativo se expande en una línea argumental con ambientación diferente. El lenguaje del papiro es egipcio medio, pero más coloquial que algo más temprano Cuento del Náufrago.

Foto © Misterios de la Arqueología

"El Encantador de Serpientes", Gentz K. Wilheim, 1872

El cuento de Quéope y los magos abunda en hechos prodigiosos, al estilo de Las Mil y Una Noches

Los hijos de Jufu intentan distraer su estado depresivo relatándole las proezas de grandes magos durante los reinados de sus ancestros. Tal como nuestra copia se inicia, un cuento de una maravilla acaecida en el reinado de Dyoser de la Tercera Dinastía concluye. En el siguiente, el príncipe Jafre (Quéfren o Kefrén [luego rey]) habla de un hecho prodigioso realizado en tiempos del rey Nebka, en el que el mago Ubaner confeccionó un pequeño cocodrilo de cera, lo encantó apropiadamente y lo arrojó al agua, deviniendo un enorme reptil vivo que mata al amante de su esposa. Una vez levantada, la bestia retornó a su condición de imagen de cera. Para no ser superado, el príncipe Baufre cuenta sobre el milagro ocurrido en tiempos del predecesor y padre de Jufu, Snofru, relatando que el mago Dyadyaemânj dobló las aguas del lago de placeres del rey, a fin de que la belleza del harén que remaba en la barca regia pudiera recobrar su apreciado brazalete perdido. Los comentaristas no han obviado la semejanza de estos dos hechizos con milagros del Éxodo bíblico. (25)

El príncipe Hodyedef logra superarlos a todos. Presenta a un sabio de ciento diez años, llamado Dyedi, quien repone las cabezas cortadas de dos gansos y un buey, induce a un león a seguirle mansamente, y - la pièce de résistance - profetiza el advenimiento de una nueva dinastía (la Quinta), cuyos primeros tres reyes serán trillizos concebidos por la esposa de un sacerdote de Ra y el dios solar mismo. Jufu pone la cara larga, pero Dyedi le asegura que su hijo y su nieto le sucederán, antes de que la nueva dinastía se haga cargo del poder. En este punto, el escenario cambia al del nacimiento de los trillizos reales, que son asistidos por un grupo de deidades disfrazadas como músicos itinerantes.

Lamentablemente, otra vez el final de esta composición no se conserva - se pierde después de una intriga en la que una sirvienta amenaza con informar del nacimiento de los niños a Jufu, pero es atrapada por un cocodrilo.

En los cuentos de proezas mágicas en demótico, estamos probablemente más cerca de la idea moderna de terror: el "terror cósmico" que no teñía antes los relatos egipcios más tempranos, puede ahora ser sentido definitivamente. Me recuerda forzosamente al moderno sub-género de la "fantasía heroica" o "Espadas y Hechicería", tal como lo desarrollaron Robert E. Howard y otros en muchos cuentos. Posener reconoce esta tendencia: "Los prodigios de los magos ilustrados en el Papiro Westcar conservaron popularidad. En la literatura demótica toman un extraño, macabro y grandioso giro, un tinte chauvinista". (26)

El héroe de un ciclo de relatos mágicos en demótico, Setne (o, en el segundo cuento, Setme) Jamuas, fue un personaje histórico: Jaemuas, Sumo Sacerdote de Menfis e hijo de Ramsés II, quien era famoso por su sabiduría y eventualmente alcanzó la fama de gran mago por excelencia - un nombre para conjurar. (27)

La primera historia, (justificadamente) la más famosa de las dos, es una obra maestra que data de tiempos de los Ptolomeos; la fertilidad y el poder de su narrativa, las emociones de los protagonistas, y la vivacidad del estilo la hacen una experiencia memorable, en tanto su riqueza de detalles le da un intenso realismo a pesar de su patente fantasía. Como escribe Posener, "uno no está acostumbrado, en la literatura demótica, a cuentos de esta calidad". (28) Lin Carter la ha alabado y hecho la antología de un extracto - penosamente de modo tal que no permite a uno ver la riqueza de la composición en su totalidad.

Leemos ahora que Setne entra a la tumba del Príncipe Neneferkaptah, confronta a las kas [comúnmente entendido "doble etéreo" o "energía vital"] del príncipe, su esposa Ahueret, y su hijo Merib, y solicita el Libro de Thot, la llave de todos los encantamientos, que está puesto y brillando entre ellos. Ahueret le implora no tomarlo, ya que solamente ha traído tragedias a su familia y dieron su vida por él.

Dibujo © A. Bahamonde / Revista Más Allá, 1999

El asiduo tópico del "libro maldito" ya aparece en los cuentos egipcios del Ciclo de Jaemuas, en demótico

Se embarca en su historia, explicando cómo su marido, usando poderosos hechizos, recuperó el Libro del fondo del Nilo, donde estaba oculto en una serie de cajas, guardado por criaturas ponzoñosas y una serpiente inmortal, y cómo compartió sus demenciales revelaciones con ella. Mientras los tres navegaban rumbo a Menfis, Merib cayó por la borda y se ahogó. Con un potente encantamiento, Neneferkaptah recuperó el cadáver de su hijo, y aunque no pudo hacerlo revivir, supo por su ka que los dioses estaban tomando venganza por el robo del Libro. Más tarde, Ahueret cayó y se ahogó en el mismo sitio, y fue enterrada con Merib en Coptos. Finalmente, atormentado por la pena, Neneferkaptah viajó al lugar maldito, se ató el Libro y se ahogó a sí mismo. Fue enterrado en Menfis y el Libro puesto en su tumba. Aunque su esposa e hijo estaban enterrados en otra parte, sus kas le hacían compañía.

Todavía deseando el Libro, Setne acepta jugar con Neneferkaptah por él. Pero el juego se transforma en un duelo entre hechiceros. Setne pierde tres juegos al hilo; cada vez, su oponente le golpea con el tablero y lo hace caer al suelo. Setne llama a su medio-hermano, Inaros, quien rompe el encantamiento poniendo el gran amuleto de Ptah sobre la cabeza del hechizado. Saltando en pie de un brinco, Setne toma el Libro y huye de la tumba; los que viven en ella profetizan que volverá suplicando y trayendo de nuevo el Libro.

Intoxicado con sus nuevas revelaciones, Setne se niega a seguir el consejo de su padre y devolver el Libro. Luego, sigue otro argumento, y uno muy grotesco.

Foto © Editorial Folio

Una mujer por quien entregar hasta la vida: el tema de la femme fatale y los crímenes de la magia pasional están igualmente presentes en los relatos del Ciclo de Jaemuas.

Sentado a la sombra del recinto del Templo de Ptah, Setne espía a una adorable joven, que luego se entera es Tatbubuy, hija del Sumo Sacerdote de la diosa gata Bastet, y es consumido por la necesidad de poseerla. Ella responde a sus galanteos invitándole a su suntuoso palacio, pero luego le rechaza a menos que le transfiera todas sus propiedades, se divorcio de su esposa y mate a sus hijos. Infatuado por el deseo, él hace lo que le pide, pero cuando abraza a Tabubuy, ésta grita y él se despierta, desnudo y entumecido, a la vera de un camino, pensando que sus niños están muertos.

Una procesión pasa, al estilo de un desfile regio, y la figura similar al Faraón le asegura a Setne que sus hijos viven junto al rey. Setne retorna a Menfis y entra a la tumba de Neneferkaptah, como un suplicante, portando el Libro. Pero el asunto no ha terminado aún. El príncipe-mago difunto le endosa que halle la tumba de Ahueret y Merit en Coptos y que traiga sus cuerpos para reposar con él. En Coptos, un muy anciano hombre conduce a Setne al sitio de la tumba, sobre la cual, en el entre tiempo, se había erigido una casa. Con gran pompa, las momias son llevadas a Menfis, donde el Faraón mismo conduce el cortejo fúnebre, y Ahueret y Merib se unen, finalmente, con su esposo y padre, respectivamente.

Foto © Misterios de la Arqueología

"La procesión del Toro Sagrado Apis", Frederick A. Bridgman, 1879

Los entierros encabezados por el Faraón eran considerados un honor extraordinario y excepcional.

Estoy seguro que estarán de acuerdo conmigo que este maravilloso cuento merece ser apreciado por una audiencia más amplia. Su atractivo y sus posibilidades, sin embargo, han pasado inadvertidas. El moderno novelista histórico, Mika Waltari, adaptó el tema de Tabubuy como el episodio de la cortesana Nefer-Nefer-Nefer, en su panorámica novela The Egyptian [Sinuhe, el egipcio]. Es más, John Dickson Carr, en su relato de misterio de Henri Bencolin, The Lost Gallows, hace un pastiche con extractos de un antiguo papiro egipcio acerca de "Nezam Kha-em-uast", sobrino (no hijo) de Ramsés II, y, como en su modelo, "un escriba letrado en todas las escrituras antiguas". Otro personaje es llamado "Uba-Aner", y el colofón de Los Dos Hermanos es puesto por las dudas. El argumento del algo ingenioso y pequeño pastiche de Carr se refiere al misterio, y en partes acompaña a los modelos antiguos.

El Segundo Cuento del Ciclo de Jaemuas, que se conservar en una algo tardía copia del siglo II a.C., no alcanza las cimas del Primero, en estilo, contenido o fuerza emotiva. Sin embargo, también es un deleitable relato de maravillas necrománticas, y su estructura recuerda al más temprano ciclo en el Papiro Westcar - en cierto punto, un cuento de magia centenario es introducido, y la antigua hechicería es continuada y consumada en el presente -. En esta composición, el chauvinismo mencionado por Posener se vuelve agudamente notable.

Jaemuas II trata principalmente de las proezas, no de Setne mismo sino de su precoz hijo menor, Si-Osiri. En el primer episodio, hijo y padre están viendo dos funerales: la lujosa procesión de un rico, y las magras exequias de un pobre. Si-Osiri lleva a Setne al Inframundo, donde pueden contemplar la temible sala del juicio de Osiris y las regiones de los muertos. Un hombre ricamente vestido está siendo colmado de honores ante Osiris - es el hombre pobre, que vivió una vida justa. Y toda su riqueza no puede salvarle al rico de su justo destino, mientras grita en agonía tirado en el suelo, su ojo sirviendo de pivote de una puerta. En la opinión de Posener, este episodio "podría casi ser el prototipo de las parábolas de Dives y Lázaro". (29) Además de este cuento, el Prof. Williams discute también paralelos griegos y rabínicos, uno de los cuales, entre los últimos, según dice, "aceleró el uso del viejo cuento folclórico de Jesús". (30)

Una aventura empaquetada con más acción sigue cuando un poderoso mago cushita [i.e., que procede del país de Cush o Cash (kAS), la Baja Nubia antigua, actual región norte del Sudán] aparece en la corte egipcia, retando a los sabios egipcios a leer el contenido de una carta sellada. Setne no puede hacerlo, y él y su real progenitor están desesperados, pero el joven Si-Osiri lee la misiva ante la junta. La misma cuenta el enfrentamiento entre un mago cushita y uno egipcio, que tuvo lugar siglos antes. En un esfuerzo por humillar a Egipto, el mago nubio confeccionó una litera mágica y sus portadores, y consiguió llevar al Faraón a Nubia, cada noche, para que fuera azotado en la plaza pública. Por supuesto, el Sumo Sacerdote egipcio sabía cómo neutralizar el encantamiento y ser recíproco. En medio de la debacle que sigue, el nubio jura no retornar a Egipto por mil quinientos años. Tal es el contenido de la misiva oculta.

Si-Osiri continúa a esta proeza con el anuncio a la Corte de que el visitante cushita es el mismísimo mago, que ha vuelto a tomar venganza de Egipto por sí mismo, luego de mil quinientos años. También proclama que él es el Sumo Sacerdote egipcio, quien ha retornado del Inframundo por medio de un nacimiento milagroso, para salvar a Egipto de la humillación a manos de este antiguo enemigo. Los dos luchan fuertemente en la sala del trono; Si-Osiri no tiene problema en neutralizar a la enorme serpiente y a la oscuridad ultraterrena invocadas por su oponente, y cuando el cushita conjura una pared de fuego, el niño la vuelve en su propia contra reduciéndole a cenizas. Cumplida su misión, Si-Osiri desaparece y no se le vuelve a ver de nuevo.

Las Historias de Jaemuas no son las únicas representativas de este género en escritura demótica. Media página sobrevive de un relato acerca de un mago llamado Neneferkaseker, ambientada en Babilonia - una Babilonia que el relator parece haber moldeado largamente de acuerdo al Imperio Persa. (31) Y un cierto número de previamente desconocidos o inéditos textos literarios en demótico, incluyendo historias de magia, están ahora llamando la atención de los expertos. Algunos han sido hallados durante las excavaciones británicas de la Necrópolis de los Animales Sagrados, en Saqqara Norte, desde 1966,(32) y otros están en una variedad de colecciones de museos.(33)

Los egiptólogos están ávidos por ver su publicación, que será una importante contribución a la historia de la literatura mundial.