CAP.XIV - MEMORIAS DE LAVINIA


-¡Oh!¡No! ¿Será posible?-exclamó Lavinia- Un tío salido de no se donde le quitó el móvil y cortó la comunicación.

-No importa-dijo Ludwig detrás de un complejo aparato-He logrado localizar el lugar donde se encuentra. Lo único que me queda por hacer es ir a verificar en un mapa a que sitio corresponde- y con las coordenadas en mano, salió de la pieza.

-No estaba sola esta vez-continuó Lavinia- oí la voz de Curwen y de alguien más.

*****

La noche siguiente a la visita de Curwen y a la incursión de D’Naihotep, Lavinia y Lugwig habían decidido regresar al hotel de Curwen, como se habían propuesto la noche anterior. Sirviéndose de sus fabulosas habilidades (la misma que había utilizado en la Logia de Kryshul) Ludwig interrogó a los empleados de la recepción quienes le informaron que Curwen estaría también fuera aquella noche y no opusieron resistencia alguna cuando les ordenó que les dieran la llave de la habitación de Curwen.
Una vez allí, registraron todo minuciosamente esmerándose en no dejar rastro alguno de su visita.
Cierta tarjeta de visita, en la mesa de luz, no tardó en llamar la atención de Lavinia


-Ludwig, deberíamos tomar nota de este nombre y de estos números de teléfono.

-Lady Margaret Trevor, pintora y escultora. Curwen es crítico de arte. Se trata sin duda de un contacto profesional, nada que pueda interesarnos.

-Te equivocas Ludwig. Alguien con semejante nombre no puede dejar de interesarnos.

*****

 

-Dogon-Dijo Lavinia mientras Ludwig salía del salón- debes creerme; contrariamente a lo que Ludwig y tú pensáis, la hermandad de Deirdre y de Brenna existe aún, y esa Lady Margaret ocupa un alto puesto en la misma.

-Pero Lavy, cariño ¿Cómo puedes estar segura? Consta que la hermandad se disolvió tras la ejecución de Brenna, y la inquisición le dió el golpe final en el transcurso del siglo XIV ¿Qué es lo que te hace pensar que esta Lady Margaret pertenece a ese movimiento?

-Corazón, esta mujer no ha sido lo suficientemente original para escoger su nombre artístico; todo lo que ha hecho es componerse un pseudónimo con el nombre y apellido de las dos principales discípulas de Brenna, poniéndose el nombre de una, (Mairéad, Margaret en gaélico) y el apellido de otra (Eimhear Trevor, anglo-normanda del lado paterno).

-Tu razonamiento es interesante pero aún así, me suena algo tirado de los cabellos ¿No?

-Te aseguro que no, estoy en lo cierto. La coincidencia me parece demasiado evidente … sobre todo que yo misma me ocupé de orquestar la ejecución de Brenna y de sus dos discípulas.
Luego de nuestra boda, Earl Richard Ogdonson, tu ancestro y mi difunto primer marido (que en paz fhtagn [1]) se instaló en los feudos que heredé de mi padre poco después, cuando este falleció. Desde ese momento nos entregamos plenamente a nuestra pasión común; la apócrifa ciencia de los primordiales y sus engendros. Lo nuestro fue un amor a primera vista y, desde el primer día en que nos vimos, comprendimos que los dos compartíamos un secreto común –el de nuestra alianza con Ellos- y que estábamos hechos el uno para el otro. Así, durante los apacibles años que sucedieron a nuestro casamiento nos dedicamos a rescatar el sublime saber de la raza antigua –si, la de Los Hijos del Innombrable- que sobrevivía de manera fragmentaria a través de leyendas extravagantes narrada aún por ermitas dementes, o a través de veladas alusiones en libros proscritos por la Iglesia. Nuestros esfuerzos abnegados y constantes fueron recompensados y, al cabo de unos años, cuando hicimos la síntesis de todo lo que habíamos aprendido hasta entonces, descubrimos que al fin teníamos en mano la llave que nos permitiría abrirles nuevamente la puerta de nuestro mundo, quebrando así la condena que Deirdre a la roja cabellera había pronunciado contra ellos seis siglos antes. Como debes saber, tras la gran catástrofe la raza antigua entró en un declive permanente pero lograron sobrevivir hasta la llegada de los primeros hombres a quienes propusieron alianza, que solo algunos aceptaron. Pero un día llegaron las gentes que elevaron los grandes monolitos y construyeron las grandes alineaciones y círculos de piedra y quienes, mediante terribles fórmulas cuyo críptico secreto disimulan aún hoy sus monumentos, los expulsaron paulatinamente de estas tierras hasta los confines del mundo, obligándolos a exiliarse y a llevar una existencia maldita entre nuestro mundo y un mundo paralelo al nuestro. Y luego vino Deirdre, quien los expulsó definitivamente de nuestra realidad cerrándoles definitivamente toda posibilidad de retorno … Al menos, es lo que creíamos hasta entonces: Deirdre estaba convencida que tan solo existía una puerta por la cual la raza antigua podría regresar (la misma por la cual los había expulsado) y que, al haber condenado dicha puerta, les había también cerrado su única vía de retorno.

Pero, justamente, Richard y yo habíamos identificado otras dos puertas ignoradas hasta ese entonces y estábamos decididos a servirnos de una de ellas para celebrar el ritual que por fin los traería de vuelta a nuestro mundo y que, después de todo, era también su mundo natal. Aunque la puerta más cercana se hallaba a varios kilómetros fuera de nuestros dominios y en pleno territorio gaélico, el riesgo era mínimo ya que se trataba de una zona despoblada. Así que sin perder más tiempo nos pusimos manos a la obra y antes que pudiésemos darnos cuenta, todo estaba listo ya para celebrar el Gran Ritual que liberaría a la Simiente Del Innombrable.
Pero fue entonces cuando surgió Ella. Una joven que todos llamaban Brenna por causa de sus cabellos color del cuervo, quien apareció en las campiñas dentro y fuera de nuestras tierras pregonando el peligro que acechaba y lo que Richard, yo y los nuestros nos proponíamos a realizar. No le dimos importancia al principio y decidimos celebrar el rito a pesar de la propaganda que se nos había hecho. Pero recién allí nos dimos cuenta de la amplitud real de la acción de Brenna ya que no solo había dado –ella también- con las otras dos puertas si no que además, se nos había adelantado lanzando sendos conjuros sobre las mismas con el fin que nadie pudiera volver a servirse de ellas para liberar a la simiente del Innombrable.
Todo parecía perdido y creíamos no tener más razones de vivir, cuando tu ancestro recordó cierta historia que nos devolvió la esperanza. Hacía un par de siglos en su país, un puñado de campesinos habían penetrado en un antiguo túmulo creyendo que encontrarían allí algún tesoro. En vez de ello, hallaron en una de las cámaras funerarias un extraño objeto que tras mucho analizarlo, los eruditos de la época se dieron cuenta que no era otra cosa más que un documento escrito en una lengua absolutamente desconocida e indescifrable. Richard comprendió entonces que no eran otra cosa más que los míticos Arcanos de Hali y que en ellos encontraríamos, sin duda, algo que pudiera ayudarnos a contrarrestar los poderosos sortilegios de Brenna. El problema era que su hallazgo había suscitado tanta polémica entre los hombres de Iglesia como entre los profanos, que se decidió sacarlo de la circulación y hacerlo desaparecer. Tu ancestro envió entonces agentes e informadores por toda la isla de Gran Bretaña e incluso a Francia, les Estados de la Iglesia y hasta Bizancio con la misión de rastrear y hallar el documento. Durante largo tiempo esperamos con impaciencia el regreso de alguno de nuestros agentes cuando por fin un día, llegó a nuestro castillo un informador anunciándonos que el documento se hallaba archivado en los subsuelos del castillo de Glennlivet, en pleno territorio escocés ¿Cómo había llegado hasta allí? No era nuestra preocupación principal. Nuestro problema principal ahora era como recuperarlo, cosa que resultaba imposible sin emplear la fuerza. Richard y yo sabíamos que la situación en Escocia era de lo más inestable y que en cualquier momento estallaría la guerra. Así que decidimos esperar pacientemente que ello suceda y, mientras tanto, Richard pasó un pedido a cierto ingeniero de Constantinopla para que le fabricase una terrible arma de asedio que, otrora, utilizaban los antiguos romanos y cuyo secreto solo aquel ingeniero conservaba aún. Era un arma terrible que superaba en potencia y alcance a todas las armas de aquel entonces, incluso a las mejores máquinas de guerra sarracenas.

Los escoceses terminaron atacando el norte de Inglaterra desatando así la guerra que tanto esperábamos. Richard y sus hijos organizaron levas en sus tierras tal cual les incumbía y luego, gracias a hábiles maniobras políticas, convenció a su rey a que le asignase a la custodia y consolidación de las zonas fronterizas, con el fin de poder llevar a bien el plan que había elaborado para poder atacar Glennlivet sin mayor estorbo.

Tu ancestro tenía planeado, en primer lugar, localizar los focos potenciales de rebelión entre las poblaciones escocesas próximas de la frontera, para luego pasar a la acción y sofocarlas antes que pudiesen organizarse.
Para ello iría desplegando, a medida que avanzasen, sus tropas en el terreno de manera tal que a los rebeldes no les quedase más que una vía de escape posible: Glennlivet.
Tan minucioso fue su plan, tanto en su elaboración como en su ejecución que en menos tiempo de lo previsto se encontraban ya a las puertas de Glennlivet, donde se habían refugiado los escasos “rebeldes” que habían logrado escapar a su pasión destructora.
Durante días y noches bombardeó entonces a Glennlivet con su Palintonón que acababa de recibir de Bizancio, hasta acabar con la moral y las fuerzas de los sitiados. Entonces pudo por fin lanzar su asalto final pero he aquí que, cuando las puertas y muros de Glennlivet estaban a punto de ceder, vieron aparecer en el horizonte innumerables huestes que avanzaban en su dirección. Pues los asediados de Glennlivet habían logrado enviar un mensaje pidiendo auxilio a William Wallace que marchaba entonces a librar batalla en Falkirk, y quien les mandó su vanguardia para que les prestase ayuda.
Imposible terminar el sitio ahora que tenían al enemigo delante y detrás de ellos. Además la vanguardia de Wallace avanzaba a marcha forzada y tampoco le darían tiempo a que desmonte su palintonón, por lo que Richard se vio forzado de huir quemando detrás suyo la preciosa máquina de guerra para que no caiga en manos adversas.

Ahora, tú te preguntarás sin duda que hacía yo durante todo este tiempo. Pues bien, figúrate que entre tanto los rumores que Brenna había hecho correr habían terminado por llegar a los oídos de la Iglesia, quien se apresuró a enviarme un inquisidor a que indague sobre la veracidad de los rumores. Varias veces mandé a que aprehendan a Brenna, pero siempre se las ingeniaba para salir de nuestro territorio antes que la hallasen, escapando y burlando constantemente a mis redadas.

Cuando vi a aquel hombre tan embebido de su propia persona que era el inquisidor, supe que nada me sería tan fácil como manipularlo y que me bastaría con tan solo darle un poco de su propia medicina ¿Así que la Iglesia venía a acusarme? Pues sus propios argumentos me librarían de toda inculpación ¡Ay de la pobre e ingenua Brenna! ¡El arma que había tratado de utilizar para eliminarme se volvería contra ella!
-¡Monseñor!-le dije al inquisidor fingiendo la decepción más extrema-¡Usted viene a acusarme de brujería sin antes cerciorarse de la fiabilidad de sus fuentes! Porque, si usted está aquí hoy, es porque en el fondo da crédito a lo que esa Brenna y los suyos andan diciendo sobre mí y sobre muy noble y honorable marido ¿¡O me equivoco!? Pero dígame ¿Se ha preguntado usted en algún instante quien es esa Brenna? ¿¿¿Acaso no sabe usted que, cuando no anda calumniando a los cuatro vientos, esa Brenna se pasa el tiempo recolectando hierbas y preparando pociones que luego administra a las mujeres en parto para calmar sus dolores??? ¡Ajá! ¡Pero veo que he tocado un punto sensible! ¿Verdad? ¡Y tiene razón, excelencia! ¡¡¡Atreverse a atenuar el justo castigo al cual Dios nos condenó a nosotras las mujeres, malditas y pérfidas criaturas, por haber traído el pecado en el mundo!!! ¡¡¡Eso no se hace!!! ¡¡¡Alguien capaz de hacer eso merece la muerte!!!
Mi amado Dogon, puedo asegurarte que ese pequeño ejercicio de elocuencia bastó para borrar de un plumazo todas las acusaciones que se habían portado sobre tu ancestro y yo.
Poco tiempo después, el inquisidor había recogido suficientes testimonios de los ignorantes y asustados paisanos confirmando la veracidad de lo que había dicho, y envió una orden de arresto contra Brenna y sus discípulos en todas las parroquias, tanto dentro como fuera de nuestros dominios.

Brenna fue aprehendida poco tiempo después por mi propia guardia bien lejos de mis tierras (pues un salvo conducto de la inquisición les permitía circular libremente fuera de nuestros feudos mientras estén a la caza de Brenna). Estos la trajeron ante mi presencia y yo, la libré a mis hombres a que la torturasen y a que se sirvieran de ella como se les plazca antes de ejecutarla en la hoguera, y así lo hicieron. Es más … hasta el inquisidor en persona sacó buen provecho de ella ¡¡¡Ja ja ja ja jaaaa!!!.
Mientras tanto, tu ancestro Richard se había unido al poderoso ejercitó real de Edward I que iba al encuentro de Wallace en Falkirk, batalla en la cual Richard pereció.
Glennlivet cayó poco después de la derrota de Wallace en Falkirk y los hijos de Richard –tus ancestros también, de más está decirlo- lograron recuperar in extremis el documento de entre las ruinas humeantes del castillo y me lo trajeron inmediatamente.

Me vi pues forzada a abandonar mi duelo para terminar lo que había comenzado con Richard durante nuestros felices años pasados, pero el hecho de cumplir su voluntad post mortem supo aportarme consuelo. Sirviéndome del preciado documento, completé los contra conjuros y otras fórmulas necesarias al rito. Pero cuando celebré el Gran Ritual y pronuncié las palabras adecuadas durante el mismo, no sucedió nada. Nihil Est. Mis letanías quedaron sin efecto alguno. Traté varias veces más, intenté todas las variantes y versiones posibles pero en vano. Cuando finalmente me di por vencida, me di cuenta que Brenna no se había contentado con solo cerrar las tres puertas. Había hecho algo más. Brenna había talvez sido ingenua en lo que se refería a los vicios, a los usos y costumbres del siglo presente, pero no en lo que se refería a lo que en esa época llamaba yo el saber arcano. Movida por una sorda y contenida cólera mandé a registrar a fondo todas las campiñas dentro y fuera de mis tierras (valiéndome siempre del salvo conducto eclesiástico) en busca de posibles seguidores y simpatizantes de la cofradía de Brenna hasta que supe la verdad por boca de una pareja de ancianos que en varias ocasiones habían ofrecido refugio a Brenna y los suyos.
Brenna sabía perfectamente que era imposible elaborar un conjuro definitivo para erradicar a la simiente del Innombrable. De la misma manera, sabía que jamás ningún conjuro podría bloquear simultáneamente y de manera irreversible las tres puertas. Es por ello que tuvo que contentarse con inutilizar definitivamente solo dos de las tres puertas y cerrar la tercera pero de manera provisoria. Es decir que, el día en que alguien abriese esa tercera puerta la simiente del Innombrable sería inevitablemente liberada. Nadie supo decirme cual de las tres puertas había bloqueado de manera provisoria. O bien Brenna no lo había dejado indicado, o bien lo habría indicado de manera vaga y ya nadie recordaba a cual de las tres se refería ¡Ah! ¡Pero no vayas a creer que se detuvo allí, no! ¡He de reconocer que al fin de cuentas la habíamos subestimado! Porque si no pudo cerrar esa tercera puerta de manera definitiva, se aseguró –mediante fórmulas de su propia autoría- que no pudiese abrirla aquel que buscase a abrirla intencionalmente y con el propósito de liberarlos a Ellos. Ante la imposibilidad de garantizar que nadie pudiese abrirla, hizo que al menos solo pudiese abrirla la mano inocente, aquella que desease abrirla más por curiosidad o por ignorancia.

-Y esa mano inocente terminó siendo Hee Hoo-declaró Dogon

-Exacto. Eso es al menos lo que entendí de aquel poema en prosa que murmuraron los dos viejos antes de expirar:

Treoróidh trí gheata go dtí an áit chónaithe is déanaí don Olcas Ársa sin.
Ach aire dhuit, tusa atá ró-fhiosrach, mar tá geata i measc na trí cinn seo
nach rachaidh tú isteach tríd choíche. Mar is é seo an geata trína
scaoilfear an tOlcas Ársa saor agus tabharfar ar ais é isteach sa chiorcal
seo den tsaol, chomh luath agus a sháraítear é.


Uaigh an Asarlaí, an Daingean, agus Geata na Gréine. Sin iad na haimneacha
atá ar na trí gheata, ach bí cúramach! Mar ní cuimhin le héinne cé acu
ceann is éigean gan é a oscailt choíche!
Mar sin, má tá fonn ort dáiríre ceann de na doirse a oscailt, bí ro-
chúramach agus tusa ag roghnú agus bíodh a fhios agat, agus tusa tar éis
dul thar tairseach, beidh sé ar do phriacal agus ar phriacal ár gcine go
léir.

Tres puertas te conducirán a la última morada de aquel Mal Antiguo.
Pero ten cuidado ¡oh! Tú que eres curioso en demasía. Pues entre estas tres puertas, hay una por la cual jamás has de entrar. Porque aquella es la puerta por la cual el Mal Antiguo será liberado y traído de vuelta en este círculo del mundo tan pronto como se la traspase.

La Tumba del Brujo, la Ciudadela y la Puerta del Sol. Aquellos son los nombres que las tres puertas llevan pero se prudente, hijo ¡Pues nadie recuerda cual de ellas es la puerta que jamás ha de abrirse!
Así que, si tanto deseas tú abrir una de ellas ten sumo cuidado en cuanto a tu elección y ten sabido que, apenas atravieses el umbral, será a tu propio riesgo y talvez…al de todo nuestro género.

Las cosas no tardaron en degenerar poco tiempo después de este rotundo fracaso. Los señores gaélicos que gobernaban las tierras lindantes con las nuestras comenzaron a ver con malos ojos lo que se había vuelto tras nuestro casamiento un enclave anglo-normando en plena Irlanda libre y enviaron un ataque masivo del cual los hijos de Richard lograron evacuarme justo a tiempo. Me instalé pues en Northumbria donde atesoré preciosamente el documento de Hali y luego, tomé la decisión que ya conoces. Asistido por un compañero de armas de Richard iniciado al saber arcano que todos llamábamos el Templario y que Richard había liberado en Tierra Santa luego de veinte años de cautiverio en manos de una tribu de nómadas no musulmanes, decidí entrar pues en aquel letargo como de muerte en el cual entró el Genitor tras la gran catástrofe (solo que para despertarlo a él, se necesita una fórmula especial ya olvidada, diferente de la que me trajo a mi de vuelta y que es mucho más simple). Así es que tras depositarme viva en un féretro en el mausoleo ancestral de los Ogdonson, el Templario pronunció las herméticas fórmulas arcanas y así entré en el sueño como de muerte esperando el día en que el inocente como decía Brenna abra por inadvertencia la Puerta Prohibida. Traté durante varias generaciones de establecer contacto onírico con los descendientes de Richard pero solo tú fuiste suficientemente sensible como para reparar a mi llamada. Cuando por fin me diste a entender que lo que tenía que suceder había sucedido, sentí a Richard hablarme en mi corazón y supe entonces que su voluntad era que volviese yo al mundo de los vivos y que reconstituya contigo el matrimonio que había hecho con él, con el fin que termine en unión perfecta contigo lo que había comenzado con el-

Así terminó Lavinia el relato de su vida pasada y luego, quedó mirando un punto fijo con cierta expresión de nostalgia en su rostro.

-Lavi-le habló entonces Dogon- Debo decirte algo que tal vez te devolverá tu graciosa sonrisa. Y es que pronto podrás volver a ver, aunque sea una última vez, a Earl Richard Ogdonson.

-¿¡Que!?- exclamó Lavinia asombrada-¿Cómo es posible? ¿A que te refieres?

-Las cosas han avanzado mucho, mi adorada, estos últimos siete siglos. No solo las ciencias y el saber del resto de los hombres, sino también los conocimientos sobre el tema que nos concierne. Desde entonces, se han vuelto a hallar los trabajos de Xenocles de Lerna (¿Sabes? El griego del busto ese que tenemos en el salón), Mi bisabuelo que era egiptólogo, ha descubierto los papiros de la dinastía maldita de los D’Naihotp y, aunque no poseo la totalidad de todos los tomos que acabo de citarte, tengo talvez lo esencial. Gracias a la síntesis que hemos hecho de todo lo que aprendimos en los últimos siglos (ayudados también por los progresos de la ciencia) hemos podido concebir un plan mucho más ambicioso aún. Hemos llegado a la conclusión que esta vez, no solo tenemos el poder de liberar a la simiente del Innombrable sino que además estamos seguros de haber hallado la forma de liberar, y de manera definitiva, al propio Innombrable de su prisión de la oscura Hali ¡Y sostente bien por que seguro que vas a desfallecer cuando oigas esto! Una vez liberado el Innombrable podremos reconciliarlos gracias a nuestra mediación con Yogg-Sothoth y con Cthulhu, que hace eones ya que los tres ni se dirigen la palabra.

-¿¡Hablas enserio!? Preguntó Lavinia sorprendida. Dogon se lo confirmó e instantes después cuando el primer efecto de su sorpresa se atenuó volvió a preguntar:

-Aún sigo sin entender eso de que pronto podré volver a ver a Richard.

-Lavinia, el ritual que Ludwig, yo y nuestros antecesores hemos elaborado necesitaría lo que en nuestra jerga hemos denominado un Testigo del pasado. Es decir la presencia física de un predecesor que haya intentado lo mismo que nosotros. Podríamos decir que te tenemos a ti pero el problema es que este predecesor debe imperativamente estar muerto. Por eso, el día en que celebremos el gran evento, tendremos que proceder a la reanimación del cuerpo de Earl Richard Ogdonson mediante secretos nigrománticos que nuestra familia posee desde mucho antes de nuestra alianza en el bosque Hercínico.

-Entiendo. Pero que yo sepa, una reanimación nigromántica necesita que el cuerpo se halle en un estado de conservación más o menos pasable…

-Cariño ¿No recuerdas acaso las instrucciones que Earl Richard dejó antes de partir a Escocia, en caso que cayese en la dicha campaña?

-Si. Ordenó que en ese caso se hiciera todo lo posible por recuperar su cuerpo y enterrarlo luego en un barril repleto de vinagre o de sal…

-¡Y es lo que se hizo! ¿Has olvidado ya? Tras la batalla de Falkirk, sus hijos registraron a fondo el campo de batalla asistidos por el Templario y, una vez que hallaron su cuerpo, lo colocaron en un barril de sal que fue luego conservado en los sótanos de la propiedad Ogdonson en el norte. Allí aguarda aún para ser reanimado cuando sea necesario.

-¡Si seré olvidadiza! ¡Claro que si! ¡Ahora recuerdo!

-Claro que ¡Ojo!-aclaró Dogon- Por más bonito que esto pinte, la cosa esta lejos de ser completa. Nos quedan todavía cantidad de detalles oscuros a arreglar y yo creo que, a la larga, vamos a necesitar la ayuda de ese cabezón de Kryshul.

Pero Lavina no escuchaba ya puesto que se había vuelto a ensimismar en sus pensamientos los cuales, le trajeron en mientes la conversación entre Curwen y su interlocutor desconocido, que había oído cuando había llamado a Lady Margaret. Su atención se fijó de pronto en una frase que había pronunciado la voz del interlocutor misterioso. Esa cosa no viene de este mundo.

 

-¡Richard! (¡Perdón, quiero decir Dogon!) ¡Ludwig!- Exclamó- No solo Lady Margaret dirige la Hermandad de Deirdre y de Brenna! ¡Si no que además tiene en su poder Los Arcanos de Hali!-


[1] - Se podría interpretar como Que en paz espere soñando… Para mejor comprensión sírvase referirse a la célebre frase de HPL Phnglui mglwnafh Cthulhu R’lyeh waghnagl phtagn…

 

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