
CAP. XIII - LA REVELACIÓN DE LADY MARGARET
Lady Margaret conducía los señores Armitage, Curwen y Alhazred por un largo y oscuro pasillo al cual tan solo alumbraba unas esporádicas bombillas de 25 watts. Mientras abría la marcha, les iba narrando esta historia:-En el año 1978 fue admitida en el seno de nuestra Hermandad una tal Nélia Garbarini. Esta joven argentina de 26 años tuvo que huir de su país a causa de las persecuciones por parte la junta militar que había tomado el poder un año antes. En repetidas ocasiones había manifestado contra el ilegítimo gobierno y un día se enteró que los servicios policiales la tenían ya catalogada. Cuando varios de sus compañeros de facultad empezaron a ser arrestados (de más está decir que jamás volvió a oírse hablar de ellos) comprendió que su vida estaba en peligro y sin perder más tiempo huyó a Inglaterra. Se ve que aparte –y a pesar- de su formación científica poseía conocimientos increíbles en materias “esotéricas”, las cuales le valieron ser admitida entre los nuestros. La verdad que simpatizamos enseguida y pronto nos volvimos excelentes amigas.
Desgraciadamente, su estadía entre nosotros fue corta. Menos de un año después fue herida de muerte en un callejuela vacía, una noche que regresaba a su casa. Sin duda alguna fue asesinada por agentes de su gobierno en le margen del Plan Cóndor [1]. Nélia falleció en el hospital varias horas después. Yo fui la última persona que la vio en vida. Antes de morir, me confió un secreto …-Margaret, te he hablado ya de mi familia ¿verdad?- me dijo en cuanto la morfina logró calmar momentáneamente su dolor.
-Por supuesto. Si mal no recuerdo tu madre se llama Leticia Ocampo. En cuanto a tu padre, se llamaba Juan Bautista Garbarini.
-Tienes buena memoria… Si, Juan Bautista Garbarini … así se llamaba oficialmente pero… en realidad… su verdadero nombre era Johannes Kaspar Wieland y fue oficial del III Reich. Condecorado con la Cruz de Hierro por su heroísmo en el frente oriental, fue transferido luego a un puesto más conforme a sus diplomas y su saber… En 1945 huye de su país y se refugia en Argentina donde había transferido ya buena parte de sus fondos a penas comenzada la guerra, bajo la falsa identidad que ya conoces… al año conoció a mi madre y poco después se casaron…
-Nélia, estás muy débil, mejor que no hables y que te reposes- traté de razonarla pero no quiso saber nada.
-Maggie, por favor, vos sabés muy bien que ya estoy sonada y que de esta noche no paso… antes de irme, te tengo que confiar mi secreto, el secreto de mi padre y del documento… mi padre fue transferido luego a un proyecto especial patrocinado por el propio Hittler quien confió a el y a su equipo un extraño “documento”. Lo que el Führer les exigía era que descifrasen el documento y que revelen el insondable secreto que parecía guardar celosamente… cuando mi padre vio al documento, su extraña configuración, el extraño material que lo constituía y los aberrantes signos y fórmulas que parecían constituir el alfabeto en el cual habría sido escrito, supo que no venía de este mundo y que estaba en malas manos. En abril del 45, aprovechando la confusión provocada por la llegada de los soviéticos a Berlín huye a la Argentina llevando consigo el documento, sustrayéndolo así de mano de los nazis y evitando que caiga en manos de los soviéticos o de cualquier otra potencia humana…
Margaret, el documento realmente existe y, actualmente, está en mi posesión. Por el amor de Dios, escúchame bien, es imperativo que hagas exactamente lo que te diga… el documento está escondido en mi departamento… ve y recupéralo antes que los agentes de mi gobierno (son ellos quienes me hicieron esto, estoy convencida) revisen mi apartamento y lo hallen por casualidad… apresúrate a recuperarlo y luego… ve y confíalo a la Logia… en mejor sitio no podrá estar…Muy a pesar mío abandoné el hospital, tal vez segundos antes que dé su último suspiro y, acompañada de tres robustos amigos míos que hice venir especialmente para ello, me fui al departamento de Mss Garbarini. Al llegar allí constatamos que la cerradura había sido ya forzada. El desorden más absoluto reinaba al interior. Sus asesinos ya habían pasado por allí y revisado todo llevando todos sus papeles personales. Pienso que podrán imaginar mi alivio cuando hallé en el escondite que ella me había indicado cierto cofre, y que estaba intacto. Tomé la llave que me confió y abrí el candado… allí me topé entonces con la cosa más extraña que jamás he visto… pero no les diré nada más por ahora. Prefiero que lo vean con sus propios ojos.
Apenas hubo terminado su relato llegaron al final del túnel y, tras subir unas escalinatas, se hallaron cara a cara con una pesada puerta de hierro forjado. Caballeros –dijo Margaret- he aquí la Sala de Reliquias de la Hermandad de Deirdre y de Brenna.
Abrió entonces la pesada puerta y penetraron en lo que parecía ser una biblioteca relativamente amplia con estanterías cargadas de libros, cuadernos de contabilidad, cuadernos de notas y documentos varios. A un lado de la puerta había un gran escritorio con un PC y una vitrina cerrada con llave detrás del mismo. Tronaba en medio de la gran sala una inmensa mesa y, esparcidos en los rincones libres, había pequeños escritorios con ordenadores.-Instalaos en la mesa del medio y esperadme- les ordenó.
Luego desapareció por el oscuro e interminable pasaje que se abría en medio de dos altas estanterías.
Oyeron el ruido de llaves, una puerta de hierro que se abrió y que se volvió a cerrar. Nuevamente el ruido de llaves, pasos que se alejaban y luego, silencio.
Al cabo de unos minutos, volvieron a oír pasos que se acercaban de detrás de la puerta, acompañados esta vez con un ruido como de ruedillas. Nuevamente ruido de llaves, puerta de hierro que se abre y se vuelve a cerrar, de nuevo ruido de llaves y por fin, vieron emerger de nuevo a Lady Margaret que empujaba esta vez una mesita con ruedas cargada con una voluminosa caja de madera.Los tres amigos quisieron ayudarla a subir la caja sobre la mesa pero ella no les dejó.
-No os fiéis a las apariencias. Es un objeto ligero, a pesar de su volumen.
Una tenue luminiscencia verdosa y amarillenta a la vez filtró por fuera de la caja cuando Lady Margaret quitó la cubierta superior. Abrió luego la caja por uno de sus costados y empujó fuera de esta un extraño cubo rectangular que parecía estar hecho con una materia resinosa, flexible, maleable, pero resistente, al mismo tiempo. Los tres caballeros quedaron atónitos ante tal objeto de apariencia a la vez tan banal y tan inusitada, hasta que el profesor Armitage se aventuró a tocarlo con un dedo, cosa que Joseph y Abdul no tardaron en imitar.
Luego y con la autorización de Lady Margaret, empezaron a palparlo, a girarlo sobre si mismo, a darlo vuelta, a ver si tenía algo inscrito o si se abría por algún lado, sin éxito alguno.
Lady Margaret los observaba con una sonrisa divertida que duró poco para dar lugar nuevamente a la expresión austera que había adoptado desde el comienzo de la entrevista.Por fin, Curwen estalló impaciente
-Bueno pero ¿Es que va a decirnos de una buena vez que es y para que sirve?
Abdul le siguió inmediatamente: -¿Tanto jaleo para un simple cubo que no pinta valer gran cosa? De acuerdo, es raro, pero de ahí a que algunos hayan hecho de el un secreto de estado…
-Calma, caballeros- intervino Henry- quiero creer que Lady Margaret no nos condujo durante casi dos horas con los ojos vendados para mostrarnos un objeto que ni siquiera ella sabe como funciona ¿Verdad, señora?--Por supuesto que no- dijo indignada.
Acercó entonces sus palmas extendidas y su rostro a la superficie superior del cubo y luego, con la boca cerrada, hizo una serie de ruidos semejantes a golpeteos de lengua. En ese momento os puedo asegurar que, ante los incrédulos ojos del profesor Henry, de Joseph Curwen y de Abdul Alhazred comenzaron a desdibujarse las nítidas líneas de divisiones y de planos de clivaje por toda la superficie del cubo.
Durante más de una hora entonces, Lady Margaret se entregó a una serie de demostraciones sobre las impensables particularidades del extraño objeto.
Primero y ante todo, Henry, Joseph y Abdul comprendieron que se trataba del misterioso documento cuya historia les había narrado Lady Margaret. Luego pudieron constatar que el bloque estaba a su vez dividido en varias partes, cada una de los cuales constituía al mismo tiempo una especie de cartilla compuesta de miles de hojas extremadamente delgadas y cubiertas de signos y esquemas de más en más indescriptibles. Notaron no obstante que el documento no parecía haber sido escrito por una única mano -o seudópodo o tentáculo, solo Dios sabe que- y que las últimas páginas de casi todas las subdivisiones estaban en blanco.Los tres amigos apenas pudieron retener luego sus gritos de asombro cuando, mediante distintos chasquidos de dedos, silbidos y palmadas, Lady Margaret hizo que las diferentes subpartes se deslicen una con respecto a las otras y sin que nada ni nadie las tocase, combinándose en una serie de distintas figuras geométricas cuan un demencial y blasfemo origami (al menos, esta es la única comparación posible que se le ocurrió a Abdul). Henry y sus amigos concluyeron pues que las distintas partes del cubo más la multitud de folias que las constituían debían de mantenerse unidas entre si mediante influjos magnéticos
Tras dejarles estudiar y manipular el documento a gusto, Lady Margaret volvió a guardarlo al lugar de donde lo había traído.
Cuando regresó a la mesa en donde la esperaban sus huéspedes, estos la atosigaron de preguntas.
-¿De donde viene eso? ¿Qué es exactamente? ¿Qué es lo que se ha descifrado ya? ¿Quién lo fabricó?...
Tras apaciguar con un gesto de la mano la cacofonía de preguntas que había estallado, Lady Margaret habló.-Tienen una idea de lo que es la Simiente del Innombrable ¿Verdad?
-¡Claro que si! ¡Y como!- Respondieron al unísono.
-Bueno pues se dice que mucho tiempo después de la gran catástrofe, los últimos miembros sanos y puros de la Simiente del Innombrable se precipitaron a consignar por escrito lo poco que habían logrado preservar de su saber ancestral en un documento único al cual sus descendientes –ya no puros- habrían ido añadiendo anotaciones. Pues bien, lo que habéis visto vosotros es, ni más ni menos, aquel documento único. El fragmentario saber sublime de la antigua raza. Los legendarios arcanos de Hali, y el objeto que Hee Hoo trató de robarnos aquella vez que entró por infracción.
-¿Es que logró descifrar algo ese Wieland?-preguntó Abdul Alhazred.
-Si me fío a las notas que dejó, habría logrado descifrar de manera parcial algunos pasajes sueltos. Sus notas no se limitan solamente al contenido de lo que logró descifrar, pues también va dando sus impresiones personales a medida que avanza en su labor. Precisamente, hay cierta nota personal de Wieland que me dejó particularmente impresionada; según parece ser, antes de la gran catástrofe que acabó con su apogeo, la estirpe del innombrable habría realizado cierto descubrimiento que les habría provocado pánico. Que les habría inspirado un terror de tipo…cósmico…¿Podéis imaginaros eso? ¡Que sientan terror cósmico cuando ellos mismos son el producto de una abominación cósmica!...
Otro detalle que es indispensable que sepáis, es que si Wieland logró descifrar algo del documento, fue gracias a cierta experiencia iniciática que había vivido anteriormente. En 1941, para mayor precisión, durante la invasión de Creta. Wieland estaba entonces al mando de un escuadrón de paracaidistas que debía aterrizar en un punto preciso de la isla para tomar en un movimiento de tenazas a un batallón aliado que se había atrincherado en un aeródromo.
Wieland y sus hombres jamás lograron alcanzar su objetivo ya que a penas habían puesto pie en tierra un grupo de isleños armados salió a su encuentro oponiéndoles feroz resistencia y obligándolos a huir hacia las montañas. Wieland logró escapar con vida junto a dos de sus subordinados solamente, pero en la huida se habían internado sin querer en una región salvaje y despoblada donde terminaron perdiéndose. Pronto dieron allí con una extraña comunidad de ermitas que vivían aislados en un viejo monasterio, en la sima de un inexpugnable peñón rocoso y quienes hicieron prisionero a Wieland y a sus hombres. Wieland estuvo durante meses cautivo de aquellos ermitas, separado de sus hombres a quienes jamás volvió a ver. Aquella comunidad parecía estar dirigida por cierto anciano cuyos rasgos recordaban ciertas estatuas antiguas de Zeus, según comenta el propio Wieland en sus notas, y que parece que con el tiempo, empezó a tomarle cierta afección a Wieland quien de su lado … ¿Qué sucede caballeros? ¿Por qué esas maliciosas sonrisas en sus rostros? … ¡Ah no, por favor! ¡Gente cultivada como ustedes deberían saber perfectamente que esa clase de tópicos no tienen fundamento alguno! ¡Nada de divagaciones fuera de lugar! ¡Y que sea la última vez que se me interrumpe con semejantes sandeces!
Como les iba diciendo, parece que Wieland le cayó bien al viejo ese, quien decidió iniciarlo a los secretos arcanos que resguardaba celosamente aquella comunidad de ermitas. Las revelaciones que le fueron hechas a Wieland durante su cautiverio le proporcionaron pues los conocimientos que le permitieron descifrar una parte del documento.
Wieland no da precisiones sobre el fin de su cautiverio (es decir ¿Lo liberaron? ¿Logró escaparse?). Solo se contenta con decir que luego de eso lo transfirieron al frente oriental.
Cuando el equilibrio ecológico del planeta se hubo restablecido mucho después de la gran catástrofe, la estirpe del innombrable, que durante todo ese tiempo habían habitado en refugios subterráneos e incluso en espacios interdimensionales, había sobrevivido en dos lugares solamente; en el oeste de las islas británicas y en cavidades subterráneas de Capadocia. Los primeros alternaron a partir de ese entonces periodos de vida subterránea y de vida al aire libre en función de los aumentos y descensos del nivel del mar y de otros cambios planetarios. Más recientemente, algunos de ellos fueron a instalarse en los bosques del norte de Europa tras el retroceso de las glaciaciones cuaternarias. Los segundos en cambio, conservaron definitivamente la vida bajo tierra. Solo algunos de ellos abandonaron sus guaridas subterráneas a raíz de las sacudidas sísmicas acaecidas en la región al cerrarse el océano Thetys (del cual el mar Mediterráneo es el único vestigio que queda). Según el folclore apócrifo, estos habrían huido en dos direcciones precisas; unos hacia la Fértil Media Luna hasta alcanzar Egipto y otros hacia Grecia, entrando luego en contacto con las civilizaciones que se habrían desarrollado en aquellos lugares. Sin duda alguna algunos hombres hicieron alianza con ellos en aquellas remotas épocas y, en mi opinión, los misteriosos ermitas mencionados por Wieland debían ser herederos de dichas alianzas.Durante un buen rato más el profesor Armitage, el señor Curwen y el señor Alhazred siguieron conversando sobre Wieland, el documento, Hee Hoo y todos temas relacionados con ello, hasta que por fin el profesor Henry se decidió a abordar una pregunta que le venía ardiendo en los labios desde el principio del encuentro:
-Lady Margaret, ahora que hemos dado la vuelta al asunto, yo creo que es hora de abordar lo que yo consideraría el motivo principal de este encuentro. Díganos francamente ¿Puede usted ayudarnos?
-Desafortunadamente, mi posición en tanto que presidente de esta hermandad secular no me permite intervenir directamente en el asunto ¡Pero! –Exclamó mientras interrumpía con un enérgico gesto de la mano a Henry y a sus amigos que ya habían abierto la boca para protestar- Tampoco tengo intenciones de abandonaros a vuestra suerte. Pronto, muy pronto, os enviaré una persona que, si bien no forma realmente parte de mi hermandad, es alguien en quien he puesto toda mi confianza.Los tres amigos quisieron saber más sobre esa persona de confianza pero Lady Margaret Trevor tan solo les dijo que sabrían lo que tenían que saber en su debido momento. Acto seguido los llevó al hall de entrada en donde había comenzado la “visita”. Los colaboradores de Lady Margaret se acercaban ya para volver a cubrir los ojos de Henry y sus compañeros, cuado el móvil de Margaret comenzó a sonar.
-Hable...¿Hola? ¡Se cortó! ¡Ya es como la quinta vez que sucede!
-¿Qué sucede que?- preguntó Henry con cierto aire preocupado.
-Pues que me llaman –con el número oculto encima- y que a cada vez que respondo o bien no contesta nadie, o bien se oye un murmuro lejano ¡Ah! ¡Vuelve a sonar! Esta vez le voy a decir lo que realmente pienso a ese chistoso! ¡Hola! ¿Puede decirme quien diablos es y que quiere? …¡Hable más fuerte que apenas le oigo!...
Mientras Lady Margaret trataba de establecer contacto con su misterioso interlocutor, Abdul y Curwen comenzaron a intercambiar sus opiniones sobre las particulares experiencias del día. Henry en cambio se quedó pensativo y con el seño fruncido, cuando de pronto, como animado por una súbita sospecha, exclamó:
-¡Por el amor de Dios Lady Margaret! ¡Cuelgue inmediatamente!
-¡Señor Armitage, un poco de educación por favor! ¿Acaso no ve que estoy hablando por teléfono?Sin advertencia ni nada, Henry se precipitó a arrancar el teléfono de la mano de Lady Margaret y puso fin a la comunicación.
-¿¡Con que derecho hizo usted eso!? ¿¡Pero que se ha creído!?- Exclamó Lady Margaret enfurecida.
-Créame Lady Margaret-respondió seriamente Henry- esas llamadas anónimas no me dicen nada bueno.
[1] - 30 000 personas desaparecieron en Argentina durante la dictadura militar de 1976 a 1983. Con el fin de erradicar todo movimiento subversivo los dictadores que se sucedieron durante esos años procedieron a una serie de arrestos arbitrarios contra toda persona sospechosa la mayoría de las veces de noche y en sus propias casas. Jamás volvió verse a la casi totalidad de las personas arrestadas ¡Y de más está decir que la mayoría de ellos nada tenían que ver con los movimientos subversivos! Muchos argentinos y chilenos se exiliaron al extranjero. Los gobiernos argentinos y chilenos pusieron no obstante en marcha una serie de operaciones con el fin de ir a “cazar” a ciertos exiliados en el extranjero. A eso se llamó El Plan Cóndor.
© 2006