CAP.X- EL DOCUMENTO SS WIELAND

-¡Vaya, vaya! ¡Con que Curwen también aquí!- se dijo Kryshul cuando vio a Joseph tocar el timbre de la casa de Dogon. Desde su escondite en un rincón discreto de la calle espiaba los movimientos de la residencia Ogdonson, esperando el momento que juzgaría oportuno para actuar. Luego de un largo rato vio salir de vuelta a Curwen -Debería tenerlo al ojo a este también- pensó.

Esperó varias horas más aún, el sol se acostó, la noche cayó, los faroles se alumbraron y por fin, vio salir de la casa a una mujer y a un hombre que montaron en un coche y se marcharon. Varios minutos más tarde, al ver que todo estaba oscuro y silencioso en el interior, consideró que era hora de pasar a la acción. La puerta principal era maciza y elegante, precedida por una escalinata y encuadrada por dos pequeñas columnas. Imposible de forzarla sin llamar la atención.
A un lado de la fachada notó una pequeña escalerita que daba al sótano. Bajó y constató que la puerta del mismo estaba cerrada con tan solo un candado. Sacó del bolso que traía consigo un punzón y una masa y con un gesto rápido y seco lo hizo saltar. La puerta que comunicaba al sótano con el interior de la casa estaba con llave pero poco le costó abrirla con una ganzúa. Acordóse entonces de la silueta cuadrúpeda que Bennet creía haber percibido y, temiendo la presencia de perros de guardia cogió su pistola con silenciador.
Cuando llegó al primer piso oyó la respiración de un durmiente en una habitación a su derecha. La puerta estaba semiabierta y se deslizó suavemente al interior. Sin duda alguna Dogon debía dormir de un sueño ligero ya que enseguida despertó.

-¡Que sorpresa! ¿Señor D'Naihotep? Es usted increíble ¿Pero como hizo para dar conmigo?

-Tengo mis fuentes, señor…¿Ogdonson supongo?

-El mismo y en persona. Usted ha cometido un grave error al venir aquí pero no se preocupe. Antes de eliminarlo, prefiero proponerle (ya que está aquí) una asociación. Pero antes, tenga la amabilidad de apoyar su arma en el suelo y empujarla lejos de usted con su pie. En este preciso instante le estoy apuntando al corazón con un revolver deringer-

La luz de los faroles de la calle filtraba a través de la ventana del pasillo por lo cual Kryshul podía ver que la silueta de Dogon, sentado en la cama, le apuntaba con algo. Ahora ¿Es que lo que Dogon tenía en la mano, era realmente un arma? Imposible saberlo. De todas formas Dogon estaba en posición ventajosa por lo que a Krushul no le quedaba más opción que obedecer.

-Perfecto- siguió Dogon- ahora podremos hablar de negocios. Yo se que, a pesar de su ingeniosa cobertura, usted y yo buscamos lo mismo. Nuestras corrientes se han opuesto durante milenios (como ocurre entre católicos, protestantes y ortodoxos) pero ambos queremos lo mismo. Viendo y considerando los intereses que hay en juego al día de hoy ¿Por qué no nos asociamos?

-¿Y si me niego a cooperar?- dijo Kryshul mientras hacía deslizar discretamente del interior de su manga un puñal de lanzamiento. Sin duda alguna debía de estar muy concentrado en lo que se proponía a hacer ya que no oyó a Ludwig y a Lavinia que regresaban de improvisto. Tan solo oyó el "Clik" del Browning automático de Prymm detrás de la nuca y luego vio a Lavinia prender la luz.

-Veo que llegamos a tiempo- dijo Lavinia - Y tu Ludwig que te quejabas cuando dije que había olvidado mi billetera. ¡Ah las mujeres! ¡Siempre tan despistadas! Decías tú. Dogon ¿Por qué no nos presentas a tu nuevo amigo?-

-Es el Señor D'Naihotep, ni más ni menos.

-Viene en balde, tal vez podría ayudarnos- dijo Ludwig.

-Es lo que estaba pensando- dijo Dogon -Lo que esperamos de usted Mr. D'Naihotep es que nos ayude a recuperar cierto objeto que me pertenece. Un objeto fundamental sin el cual no podremos llevar a cabo nuestro propósito.

-La verdad que no se a que se refiere señor Dogon. Yo no tengo nada que sea suyo.

-Jamás pretendí eso. Lo que quiero decir es que no me cabe la menor duda que Hee Hoo sabía donde está ese objeto y que se lo debe haber dicho a usted.

-Hee Hoo jamás me reveló nada de eso y no veo de que objeto se puede tratar.
Luego continuó Lavinia - Señor D'Naihotep seguramente habrá comprendido que la estirpe del Innombrable ha sido accidentalmente liberada, sin duda por ese profesor Hoover, y que se prepara para volver y reclamar lo que les pertenece por derecho de mayorazgo, por así decirlo. Tanto a usted como a nosotros nos incumbe abrirles la última puerta que los separa de nuestro mundo. Ello exige un complejo ritual que ha de celebrarse allí donde Hee Hoo logró traerlos del destierro. Dicho ritual requiere ciertos elementos. Entre ellos, el metal de Hali, ahora en nuestro poder. Ya hemos reunido casi todo el material necesario pero nos falta aún un objeto indispensable sin el cual, la reliquia que le hemos sustraído no nos es de ninguna utilidad

-Entiendo perfectamente lo que está sucediendo, pero lo que sigo sin entender, es a que objeto se refieren- dijo Kryshul calmamente mientras trataba de elaborar un plan. Era imposible actuar por el momento. Ludwig le apuntaba en la nuca, mientras Lavinia lo amenazaba con su propia arma, que había recogido del suelo.

- Los Arcanos de Hali. Un documento inestimable que instruye, entre otras cosas, sobre como ha de utilizarse el Metal de Hali. Nadie sabe muy bien de donde viene; hay quienes afirman que lo trajeron los Hongos de Yuggoth desde una lejana galaxia; otros dicen que su autor no es otra más que la propia Eva ,quien consignó por escrito todo lo que le fue revelado cuando comió el fruto del árbol de la ciencia, en el jardín de Edén. Cualquiera que sea su origen, lo cierto es que este documento perteneció a nuestra familia hasta que nos fue robado, y aquí cedo la palabra a nuestro ilustre Ludwig Prymm que conoce esa historia mejor que Lavy y yo.

-Como afirmó Herr Dogon, su familia tuvo en su posesión durante siglos un documento de extrema rareza que suponía contener fabulosos secretos tecnológicos y esotéricos de valor inapreciable. Usted sabrá sin duda que Adolf Hittler tenía una verdadera pasión por las ciencias ocultas por lo que, cuando llegó a sus oídos la existencia de Los Arcanos de Hali se puso en mente apoderarse de ese documento a todo coste. Hasta que un buen día, los servicios de inteligencia logran dar por fin con su paradero y envía un comando de SS de elite a que se apoderen del preciado manuscrito. Una noche de 1944 un avión larga pues quince paracaidistas a escasos kilómetros de la desembocadura del Tyne, no lejos de donde se encontraba la propiedad de los Ogdonson. Tras ocultar tres botes neumáticos en un sitio estratégico de la playa, se encaminan cautelosamente a su objetivo a través de campos y páramos. Es inútil que me demore en los detalles de la operación. Tan solo le diré que solo dos comandos salieron con vida de allí. Uno fue capturado por los ingleses en un estado de demencia total. Otro, aunque había también perdido la razón, logró igualmente ganar la costa con el objeto por el cual habían venido. Tras inflar precipitadamente uno de los botes neumáticos se hizo a la mar, donde le esperaba el U-boot que debía traerlo de vuelta.
Nadie supo jamás lo que sucedió allí. Pero algunos afirman que cuando la Wermacht oyó lo que el sobreviviente había visto en los sótanos de la propiedad de los Ogdonson, Hittler dio la orden de bombardearla inmediatamente.

-Y así lo hizo- afirmó Dogon- Un Heinkel 111 lanzó dos bombas volantes V-1 pero afortunadamente, cayeron 200 metros más lejos ¡Imagínese las cosas que debemos de conservar allí como para haber horrorizado al propio Hitler!

Ludwig continuó su relato -El documento fue confiado al instituto Ahnenerbe und Welteislehre (Legado Ancestral y Cosmogonía Glacial) fundado por el ministro de la propaganda Henrich Himmler, con el fin de probar que la "raza aria" era de origen divino. Incluso, organizó en 1940 una expedición al Tibet para probar que el mítico Yeti o Abominable Hombre de las Nieves era en realidad un "proto-ario" adaptado a la vida en las alturas [1]. Pero en fin, me salgo del tema. Allí se constituyó una comisión de expertos compuesta por Ermendorf, Wieland, Kraus y Guenzschel que tenía por misión estudiar el documento. Pues el Alto Mando estaba convencido que el manuscrito contenía secretos que le ayudarían a ganar la guerra. Los Arcanos de Hali están escritos en una lengua que no pertenece a este mundo por lo que, cuando la guerra terminó, la comisión del Programa Der Orchideengarten (El Jardín de Orquídeas, ese era su nombre en clave) a penas había logrado descifrar el texto. El 16 de Abril 1945, cuando se enteran que el Ejercito Rojo estaba ya casi a las puertas de Berlín comprendieron que, una vez terminada la guerra, la ciudad quedaría bajo la tutela Soviética. Ermendorf, que era el director del programa, reúne a sus colaboradores con suma urgencia y se vota unánimemente que aquella noche abandonarían todos Berlín y llevarían al documento a un lugar seguro con el fin que no caiga en manos de los soviéticos ni ningún otro aliado. A penas terminada la reunión, los obuses de la artillería soviética comenzaron a alcanzar el centro de Berlín por lo que el Instituto ya no era más un lugar seguro para el documento. Ermendorf se lo confía pues a Wieland (quien era el Especialista por excelencia) y se dieron los cuatro cita para aquella noche en un lugar de Berlín, donde un "pasador" les ayudaría a atravesar las líneas aliadas y llevarlos a Hamburgo.
Durante largo tiempo esperaron Ermendorf, Kraus y Guenzschel a Wieland aquella noche, pero Wieland jamás se presentó con el documento. Cuando comprendieron por fin que Wieland había fugado con Los Arcanos de Hali, se fueron resignados a Hamburgo donde, apenas terminada la guerra fundaron un orden esotérico que guardó el nombre de Ahnenerbe pero cuyas doctrinas ya nada tenían que ver con las sandeces de Hittler y Himmler. Durante más de cuarenta años los miembros de Ahnenerbe rastrearon a Wieland, Johannes Kaspar Wieland y al texto de Hali sin éxito. Llegamos incluso a infiltrar agentes en los servicios secretos israelíes pero tampoco dio nada ya que, al no haber sido clasificado como criminal de guerra, no lo tenían catalogado. Nuestra cofradía ha buscado el misterioso texto durante casi sesenta años y hoy por fin, vamos a poder localizarlo gracias a usted, señor D'Naihotep-

-Muy bonito su cuento, pero no tengo ni la menor idea de donde se encuentra el manuscrito. Ustedes deben conocer a Hee Hoo mejor que yo. Deberían saber que no largaba ni palo.

-Tengo tendencia a creerle Mr. D'Naihotep ¿y ustedes? ¿Lavinia? ¿Ludwig?

-Yo también, pero aún así, no estaría de más proceder a un par de Tests para cerciorarse que nos diga la verdad ¿Qué piensa Ud. Ludwig?-

-Totalmente de acuerdo con ustedes. Nada vale una buena sesión de tortura para estar seguros que Herr Kryshul D'Naihotep nos ha dicho todo lo que sabe. Justamente, había previsto ya ese tipo de escenario. Conozco un bar turco no lejos de Elephant Castle. Los dueños son amigos míos y disponen de un amplio sótano donde tenemos el material que nos hace falta. Kryshul, tenga la amabilidad de venir con nosotros, su compañía nos será de lo más grata. ¿Sabe usted lo que es una Tournante à la Turque? ¡Ja ja ja ja jaaaa!.

Dogon se había vestido en un santiamén mientras Lavinia y Ludwig le ordenaban con un gesto de sus armas a ponerse en marcha. Ya estaban por hacerlo salir de la pieza cuando repentinamente, todo quedó a oscuras. Sin perder más tiempo Kryshul retuvo la respiración y se precipitó a tirar una bomba de gas paralizante que había disimulado en una de sus mangas. Recién entonces sacó rápidamente de su bolso una máscara de oxígeno y una vez que se la hubo colocado, volvió a respirar. Alumbró su linterna y recuperó su arma. Lavinia y Dogon yacían inconscientes. Al pasar al lado de Ludwig, aprovechó para confiscarle su pistola automática y vio que yacía con los ojos abiertos, pero conciente aún. La expresión de ira que leyó en sus ojos le hizo sonreír.

-¿Acaso me habéis tomado por un aficionado de poca monta o que? - dijo y bajó al salón.
Allí le esperaban sus hombres, quienes habían cortado la corriente.

-Buen trabajo -les dijo- con esto habéis redimido vuestros errores-

Sacó entonces del bolso un extraño artefacto que el propio Kryshul había concebido hace tiempo y que se suponía poder localizar el Metal de Hali en un radio de 150 metros, en caso de robo o de pérdida. El aparato les condujo inmediatamente al despacho del barón Dogon. El mineral se hallaba en una caja metálica disimulada debajo de su escritorio en madera de roble. Tras romper el candado con un golpe de maza, verificó rápidamente el contenido de la caja y al ver que se trataba efectivamente de su bien, salieron de allí y se marcharon en su camioneta.
Una vez en la sede de su logia, satisfecho de la operación comando que habían realizado, volvió a abrir la caja para admirar su preciosa reliquia pero se percató con furia que no estaba completa: le faltaban tres cristales.
Dogon había tomado sus precauciones y separado una buena muestra.

 

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