

CAP.VIII- LA SORPRESA DE CURWEN
El día siguiente a la entrevista con el barón Dogon Joseph Curwen se había rendido a la sede de la Logia de Kryshul D'Naihotep con el fin de interrogarle, pero desgraciadamente en ese momento se hallaba ausente. Aún así, logró obtener cantidad de información útil de Claire, la joven recepcionista. La jovenzuela conocía a Curwen por su reputación y declaró ser una de sus más fervientes admiradoras. Nuestro héroe aprovechó pues de esta ventaja y utilizó hábilmente su encanto para sacarle lo máximo que pudo. Por lo que pudo enterarse, La Logia del Solsticio de la Nueva Era parecía una asociación cultual libre más que una logia hermética o una secta. Entre otras cosas Claire le comunicó la lista de los desplazamientos que su jefe realizaría en los próximos días. Entre ellos, notó que Mr. D'Naihotep asistiría a una noche de gala a la cual el propio Curwen asistiría por invitación de su cliente. Nos veremos allí, señor D'Naihotep- se dijo.
*****
La Jet Set había adoptado por así decirlo a Kryshul a quien consideraban un original simpático y divertido pero, aunque Kryshul D'Naihotep parecía seguirles la corriente y jugar el juego, en el fondo los despreciaba a todos.
-Pronto, muy pronto llegará mi hora de gloria- pensaba aquella noche Kryshul D'Naihotep mientras saludaba y sonreía hipócritamente a las celebridades que, de su lado, le manifestaban sus más sobradas muestras de falsa amistad.
Lo había visto en la televisión, lo había oído en la radio y lo había leído en la prensa. Estaban soplando vientos nuevos, vientos de cambio y Kryshul D'Naihotep estaba dispuesto a desempeñar un papel preponderante en la nueva era que, según él, se avecinaba.La tarde del día anterior, al regresar a la sede de la Logia tras una serie de citas exteriores, preguntó a Claire, la joven recepcionista, si había habido llamadas para el.
-Llamadas no, pero si varias visitas. Primero una pareja de jóvenes que para su casamiento, desearían que usted les celebre un ritual druídico en Stonehenge. Me tomé la libertad de comunicarles el precio y aceptaron. Aquí esta el pedido ya firmado por ellos y todo. Verifiqué su agenda y me cercioré que usted esté libre para el día y la fecha que deseaban.
-Ha hecho usted muy bien, felicitaciones ¿Y las otras visitas?
-Pasó también un inspector de policía que no dejó dicho que quería, tan solo que deseaba hablar con usted- Kryshul frunció el seño ya que se había enterado de los asesinatos de Wandsworth y temía que lo sospechen.
-Luego vino un hombre que no recuerdo cual era su nombre, tenía acento alemán y no se es raro, no recuerdo que es lo que me dijo, tengo la impresión que me causaba una extraña confusión y esa extraña vibración que parecía emitir su voz por momentos ¡Ah! Y para terminar, adivine quien pasó a verlo nada menos que el célebre Joseph Curwen. Sabe quien es ¿verdad?.
-Si, si, el crítico de arte que a veces aparece en la tele ¿Pero que quería, adherirse?
-No me da la impresión que se trate de ello. Quería hablarle de Mister Hoover ¿Recuerda? Ese profesor recalcitrante
-Si, lo recuerdo perfectamente respondió Kryshul pensativo.
Herman Hoover, alias Hee Hoo, aquel profesor de la Miskatonic que apareció de un día al otro como salido de la nada haciendo toda clase de preguntas y tratando de sacarle información que, o bien no poseía o bien no deseaba divulgar. La verdad que, desde el primer día, a Kryshul le impresionó las cosas que sabía Hee Hoo, incluso secretos de la Logia que perecía sospechar. Kryshul D'Naihtep comprendió entonces que Hee Hoo debía de tener acceso a fuentes de información fabulosas. A partir de aquel día, cada entrevista se volvió una verdadera pulseada mental, una verdadera partida de ajedrez en donde ambos hombres trataban de sacarse mutuamente información de manera indirecta. Juegos de palabras, preguntas capciosas y otras artimañas verbales que apuntaban a inducir a su interlocutor a hablar más de lo debido. Hee Hoo trataba pues de obtener de Kryshul informaciones secretas sobre su logia, mientras que Kryshul de su lado trataba de obtener de Hee Hoo al menos alguna de sus fuentes de información. Pero ninguno de los dos dio el brazo a torcer y, aunque ambos obtuvieron información del otro, ninguno obtuvo lo que realmente deseaba.
Y ahora ese Curwen, un perfecto desconocido, quería hablarle de Hee Hoo...Acaso, lo que estaba sucediendo en estos momentos ¿estaría talvez relacionado con los asuntos de Hee Hoo?...finalmente se acordó del policía; aquel que había cometido los crímenes en Wandsworth se había tomado el trabajo de colocar los cuerpos de manera tal que reproducía uno de los símbolos del cual, solo la Logia (al menos es lo que creía hasta ese día) conocía el secreto*****
Curwen estaba en animada conversación con un productor de cine, cuando vio pasar a Kryshul D'Naihotep en compañía de varias féminas.
-¿Me permite usted que le deje unos minutos? Debo intercambiar unas palabras con cierto individuo que acabo de ver pasar.
-Por supuesto señor Curwen, no tenga inquietud. ¿Nos vemos en un cuarto de hora en el buffet?
-Perfecto, hasta luego.
Joseph había reconocido a D'Naihotep gracias al retrato que había visto en la recepción de la sede de su Logia. Ahora lo seguía de cerca y trataba de elaborar una estrategia para poder acercársele en medio del gentío que lo rodeaba y llamarlo discretamente a parte.
-¡Un momento!- se dijo- ¿No es esa Danii Minogue, entre las féminas que lo acompañan? ¡Si! Con más razón va a ser difícil hablarle a parte- entonces se le ocurrió una idea. Tomó su móvil y marcó el número de la recepción del sitio en donde se estaba desarrollando la noche de gala.
-Buenas noches, desearía hablar con el Sr. D'Naihotep. Un asunto personal. Es muy urgente. Luego se alejó a un rincón de la sala y observó. Pocos instantes después vio uno de los recepcionistas acercarse al grupo donde estaba D'Naihotep. Inmediatamente después vio que D'Naihotep lo seguía a la recepción.
-¡Funcionó!- se dijo Curwen y se fue discretamente por otro camino a la recepción. Cuando estaba por llegar se detuvo espontáneamente. Al pasar junto a un grupo de personas oyó una voz familiar que decía:
-"Sin duda alguna todos reímos a carcajadas cuando, en el film Mister Bean, el personal académico de la Tate Gallery nombra a este aturdido personaje como delegado experto para que la represente en los EE. UU. Y sin embargo, esta película no parece estar muy lejos de la realidad, puesto que la Tate Gallery ha aceptado exponer las últimas obras de Lady Margaret Trevor". Créanlo o no, estos son los términos con los cuales ese Joseph Curwen se refirió a mi última exposición de obras, intitulada Sueño de una Noche de Verano.
¡Lady Margaret también estaba en la fiesta! ¡Y encima de todo miraba hacia la misma dirección por donde debía pasar Joseph Curwen! Joseph agachó entonces la cabeza y pasó rápidamente al lado del círculo de personas. Al echar un rápido vistazo de costado le dio la impresión que Lady Margaret lo había mirado y se preguntó si lo habría visto.
-¿Hola? ¡Hola!... diablos, se cortó- Kryshul volvía para la fiesta cuando Joseph Curwen se le acercó por un costado.
-Señor D'Naihotep ¿verdad? soy Joseph Curwen ¿Podría usted concederme unos minutos? He de hablar con usted, es un asunto importante.Curwen lo llevó a parte en una mesa libre.
-Buenas noches, soy un amigo de Herman Hoover, Hee Hoo ¿lo conoce usted?
Kryshul dudó varios instantes antes de decidirse y responder.
-Si. Se presentó hace unos meses a la sede de mi organización y nos vimos varias veces seguidas después.
-¿A cuanto remonta la última vez que lo vio?
-Hará más de dos meses pero ¿Por qué semejante pregunta?
-Figúrese usted que ha desaparecido por completo de la circulación ¿Puede usted hablarme de las repetidas visitas de Hee Hoo?
-Hee Hoo andaba investigando sobre antiguas ordenes druídicas extintas pero que, según él, subsistirían aun hoy en día bajo otras formas. El caso es que, no se como, se le puso en la cabeza la idea que mi orden tenia algo que ver con ellas y, cada vez que venía de visita, se empeñaba en querer hacerme confesar algo que no es cierto. Por supuesto, estoy al tanto de ciertas leyendas acerca de dichas órdenes y es todo lo que le pude proporcionar como información en sus reiteradas visitas. Pero nada que ver con lo que el esperaba que le confiese. Todas aquellas leyendas son mitos extravagantes, sin relación alguna con mi asociación. Mi orden es, como debe usted saberlo ya, de índole neo druídica y nada que ver con esos cuentos absurdos.
-Lo sabía. No obstante, su nombre, D'Naihotep, me suena más egipcio que celta.
-Cierto. Aunque nuestra asociación se inspira fundamentalmente en la vieja religión Celta e incluso megalítica, nuestro Corpus Dogmático incorpora además elementos de la tradición hermética de otras civilizaciones. La del Antiguo Egipto entre ellas.
Nuestro propósito no es proclamar nuestra pertenencia a tal o tal religión o corriente. Nuestro objetivo es enseñar La Verdad.
-¿Y que es lo que usted define como La Verdad?
Con cierta exasperación, Kryshul respondió- La verdadera Fe, como dirían algunos, la verdad sobre el mundo y el universo. La Verdad es la verdad, lo que es verdadero, lo que no es falso.
Poco satisfecho con la respuesta de Kryshul, Curwen decidió volver al tema principal de conversación.
-Según cierta fuente, Hee Hoo parecía creer que usted tenía en su posesión cierto objeto extremadamente raro.
-La verdad que no veo a que se refiere usted. Poseo es verdad ciertos objetos que muchos ven como reliquias de la antigua mitología céltica, pero como siempre le digo a mis fieles, no son más que réplicas.
Curwen sabía que si Kryshul poseía un objeto raro en secreto, no le diría nada y en realidad, le había hecho esta pregunta para ver su reacción. Desgraciadamente el rostro de Kryshul no había traicionado emoción alguna por lo que Joseph decidió abandonar el tema e interrogarlo sobre otros contactos posibles de Hee Hoo, hipotéticas fuentes de información, otros sitios que Hee Hoo hubiera visitado etc. La entrevista terminó allí sin que Curwen obtenga ningún resultado satisfactorio.-Disculpadme por la demora- Dijo Kryshul D'Naihotep una vez que hubo regresado junto a sus compañeras- Una llamada importante que no podía por desgracia dejar de atender. A penas tuvo el tiempo de volver a entrar en el ambiente que su móvil que siempre llevaba encendido en caso de emergencia se puso a vibrar.
-¿Qué?- dijo secamente Kryshul -¿Cómo? ¿Estás de guasa? ¿¡Qué El Metal de Hali ha sido robado!?...*****
-¡Ah! ¡Por fin de vuelta señor Curwen! ¿Qué le parece si continuamos nuestra apasionante conversación afuera?
-Me parece excelente, es una hermosa noche de primavera.
-En ese caso, vaya instalándose en una de las mesas del jardín que voy a buscar algo de comer y de beber ¿desea consumir algo?
-Se me apetecería un poco de sushi con una copa de vino blanco.
-Ningún problema, deje que yo se lo traiga. Usted vaya instalándose.
Curwen salió al vasto jardín y se instaló en una pequeña mesa redonda al lado de un muro de ligustrina y un poco alejada de las otras, donde había parejas y pequeños grupos de gente instalados.
Oyó entonces una voz conocida que lo llamaba del otro lado de la ligustrina, en donde había más mesas.
-Señor Curwen, no se de vuelta por favor, haga como si nada.
-¿Quién es usted? ¡Ah si, ahora la reconozco! ¡Escúcheme Lady Margaret, si es por lo de mi crítica, que le guste o no escribí lo que realmente pienso!
-No, no, no. No quiero hablarle de eso. He venido a hablarle sobre Hee Hoo. Yo se que usted está indagando sobre su desaparición y que ha hablado ya con varios contactos del señor Hoover que están mojados en el asunto. Supongo que va a interrogar a más gente todavía. Lo único que le pido, es que por nada del mundo hable de mí a quien quiera que sea. No quiero que ni me mencione. A parte de usted, el profesor Armitage y el detective ese que contrataron, nadie más debe saber ni que existo porque de lo contrario, mi vida estaría en peligro. Como lo está tal vez la suya en este momento.
-¿¡Con que amenazas, Lady Margaret Trevor!?
-¡Shhhhh! ¡Sea más discreto por favor! ¡No le estoy amenazando le estoy advirtiendo! Solo le pido que tenga cuidado. Es verdad que lo estimo menos que a un montículo de estiércol pero tampoco le deseo un mal permanente. Como se que es inútil que trate de disuadirlo a que siga interviniendo en este asunto, le ruego que por lo menos no me meta a mí más de lo que estoy. O que al menos tenga la amabilidad de evitar que se sepa que yo también estoy mojada en el.
-De acuerdo, le prometo tomar en consideración su demanda pero a una condición. Que responda a un par de preguntas ¿Sabe usted donde está Hee Hoo? Usted dice estar metida en el asunto ¿De que manera? ¿Y quien me dice que usted no es responsable de su desaparición?
¿Qué es la Hermandad de Deirdre y de Brenna?
-No tengo la menor idea de donde puede estar en este momento. Usted sabe sin duda algo de las últimas investigaciones que Hee Hoo estaba llevando a cabo. Nadie, ni siquiera los servicios de información nacionales, saben que mi asociación existe. Todos conocen nuestro grupo humanitario que nos sirve de cobertura, pero nadie sabe nada sobre nuestra hermandad. No se como hizo, no se quien le pasó el dato, pero Hee Hoo terminó enterándose que la secular Hermandad existe todavía y que yo soy su presidente.
-Y entonces ¡Zas! Lo eliminó para evitar que revelase al mundo la existencia de su pseudo secta de pacotilla.
-¡No me interrumpa si quiere que lo ayude! Hee Hoo vino a verme y a rogarme que le deje consultar ciertos documentos y archivos. La mayoría de ellos son confidenciales así que le dejé consultar un número reducido de documentos. Me interrogó también sobre la plataforma de nuestra ideología, el fondo mitológico como decía el de nuestra hermandad y sobre las fuentes de ciertas leyendas que se asocian en cuanto a su origen. Al cabo de cierto tiempo accedí a ciertas demandas suyas, cuando comprendí que sería discreto y que podíamos confiar en el. Que jamás revelaría nuestra existencia. Por supuesto que jamás le autoricé a acceder a ciertos fondos demasiado confidenciales por ser la base y el fundamento de nuestra logia, pero aún así habíamos establecido una relación de confianza. Confianza que desgraciadamente Hee Hoo traicionó. En efecto, una noche se introdujo por infracción en nuestra cede para tratar de robarnos un documento precioso que guardamos celosamente. Afortunadamente para nosotros lo pillamos a tiempo y me vi obligada de hacerlo sacar por la fuerza. Nunca más lo volví a ver desde ese entonces, pero tiempo después me llamó por teléfono anunciándome un hallazgo fabuloso que acababa de efectuar. Había descubierto ciertas fórmulas herméticas que le permitirían entrar en contacto con mundos desaparecidos y con esferas paralelas a nuestra realidad.
-Confieso que no la sigo muy bien ¿Puede usted aclararme un poco este asunto de esferas paralelas?
-Ahora no tengo tiempo. Yo traté de disuadirlo y de prevenirle sobre el peligro al cual se exponía, y nos exponía a todos pero no quiso escucharme. Le mandé e-mails, le dejé mensajes en su respondedor hartas veces pero nunca me respondió. Por fin un día me contactó diciendo que se aprestaba a viajar a Irlanda para cumplir con dicho rito. Cuando sin querer me dio a entender que tendría que esperar varias horas en Dublín antes de transbordar a su destino final, me precipité a convenir una cita con él en dicha ciudad. Era mi última tentativa para disuadirlo y acudí sin falta a la cita pero he aquí que cuando llegué al lugar convenido, alguien se me había adelantado ya. Hee Hoo se había marchado con otra persona.
-¿sabe usted quien es esa persona?
-No hay tiempo que perder, ahí viene su amigo de vuelta. Páseme discretamente su número de móvil a través de la ligustrina, que yo le doy mi tarjeta de visita. Le contactaré pronto.
Ambos intercambiaron sus tarjetas y en ese momento Curwen vio a su amigo productor que venía con una bandeja cargada de platos y dos copas.
-Discúlpeme por la demora ¡Es que había un gentío!
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