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CAP. I – CASO N° 744/EL MISTERIO HE HOO

 

.1 l día llegaba a su fin y los últimos rayos del sol poniente iluminaban el despacho del Profesor Armitage, doctor en Lenguas Semíticas y decano de la ya bicentenaria Universidad Miskatonic.

Mientras corregía las copias del último examen de Babilónico clásico, levantaba la vista y miraba por el ventanal de su despacho, que daba al inmenso parque de la universidad. Vio en ese momento emerger de un sendero que salía de una agradable alameda a un hombre que tenía un no se qué de profesional y Armitage supo que se trataba de la persona que estaba esperando.

 

- Entre por favor, señor Iranon - dijo unos instantes más tarde, al oír que tocaban a su puerta.

- ¿Cómo supo que era yo? - preguntó Iranon una vez que ambos hombres se hubieron presentado.

- Pura intuición – respondió - aunque, a decir verdad ya lo conocía más o menos. Leí con mucha atención los artículos periodísticos que usted publicó en la prensa hace uno o dos años, sobre el asesinato de John Lennon. Sus hipótesis sobre las motivaciones posibles del asesino y las pistas que usted desarrolló me parecieron más que interesantes. De hecho le confieso que no es puro azar si lo escogí a usted para la misión que deseo confiarle, si usted la acepta, claro está. Pero antes ¿desea tomar algo, té, café, jugo de fruta?… ¿Whisky?... Lo siento, eso sí que no tengo, no en este despacho, en todo caso. Usted comprenderá que prefiero no almacenar ni consumir bebidas alcohólicas en el recinto de la universidad.

- ¿Y si me habla un poco del trabajito que usted desea confiarme? – preguntó Iranon mientras cogía el vaso de jugo de naranja que el profesor Armitage le tendía.

- Pues bien, un amigo y colega mío, el profesor Herman Hoover (a quien todos llamamos He Hoo porque así suele firmar) ha desaparecido sin dejar rastro. No obstante, por la manera en que dejó ordenada su casa y su "box", todo parecía indicar que tenía intenciones de ausentarse un tiempo, una o dos semanas tal vez.

- ¡Ah! – exclamó Iranon - ¡asunto clásico de desaparición! Eso siempre sucede. Hay mucha gente que de un día para el otro le agarra la loca – tal vez harto del trabajo, del estrés, por que no soporta su familia - y se marchan sin más y sin dejar señas, con el simple propósito de desaparecer.

- Sí, no hemos de descartar esa pista pero… me temo que las cosas no sean tan simples como lo pintan. A decir verdad a He Hoo le gustaba su trabajo y últimamente estaba muy a fondo con sus investigaciones. Investigaciones sobre las cuales guardaba el más absoluto secreto. Es más, diría que le repugnaba revelar lo que quiera que sea en que andaba metido.

- ¿Qué se haya marchado sin más por que estaba harto de su familia? Esta explicación tampoco me satisface. He Hoo no estaba casado y vivía solo. Su familia se limita a su madre y a sus hermanas con quien tiene excelentes relaciones.

-¿Y avisaron la policía? - preguntó Iranon.

- Pienso que usted debe saber mejor que yo cómo funcionan los órganos de justicia en esta Santa Ciudad de Brattleboro … hasta que no hay cadáver, la policía no mueve sus posaderas. Su familia advirtió en efecto a la policía pocos días después de su desaparición, pero dijeron que como es mayor de edad, bien podría haber decidido ausentarse unos días y mismo algunas semanas sin necesidad de avisar a nadie. Así que no consideró el caso como una verdadera desaparición y no iniciaron indagación alguna. Tuvimos que insistir durante dos largas semanas para que finalmente decidiesen hacer algo y enviaran al inspector Connard, que se contentó con hacer un par de preguntas a su familia, a sus amigos y a alguno que otro de sus colegas más dos o tres alumnos. Aunque oficialmente la investigación sigue su curso, hace ya un buen tiempo que no se le ve el pelo a ese Connard. ¡Ni siquiera se le ocurrió inspeccionar su despacho, su casa o controlar sus últimas llamadas telefónicas!

- ¡Que cansillo ese tío!

- Absolutamente de acuerdo con usted, señor Iranon. Creo que su apellido proviene de una palabra francesa y si mal no recuerdo lo que significa, el nombre que lleva ese inspector le va muy bien [1].

Durante la media hora siguiente Iranon interrogó al profesor Armitage sobre detalles banales como el aspecto físico y carácter de He Hoo, cuando fue visto por última vez y en que circunstancias, cuando se dieron cuenta de su desaparición, que desplazamientos habría efectuado el último día que se lo vio, si se había notado en el algún comportamiento inhabitual y si había sido visto con personas desconocidas etc.

 

- Bueno - añadió Iranon mientras se levantaba del sofá - empezaré por algunos chequeos de rutina. Comenzaré por interrogar a su entorno personal y profesional, echaré un vistazo a todos las llamadas que realizó o recibió últimamente, controlaré los movimientos de sus cuentas de banco, si es posible, e inspeccionaré su despacho y su residencia.

- Supuse que empezaría por ahí y tomé ciertas disposiciones para facilitarle su tarea. Su señora madre tiene firma sobre todas sus cuentas bancarias y ha firmado una autorización en favor suyo para que pueda indagar sobre las mismas.

- Excelente iniciativa - dijo mientras tomaba la hoja que el profesor le tendía.

- En cuanto a sus honorarios - prosiguió Armitage - todo está arreglado. Disponemos de una reserva de "emergencia" que el Sr. He había puesto a disposición de su familia en caso de que algún día surgiese un imprevisto. Hay dinero de sobra allí. Su familia y yo hemos además aportado algo de nuestro bolsillo.

- OK. Mañana mismo empezaré mis indagaciones. Tengo su número de móvil, le tendré al tanto

Tras estas palabras ambos hombres se despidieron.

 

- Con que investigaciones secretas, ¿eh? - recapitulaba Iranon una vez en su coche – Vamos a ver hombre ¿Por qué tanto misterio? ¿Temías que otros colegas te roben tus resultados? ¿O acaso estabas investigando sobre alguien en particular para luego chantajearlo? - Iranon sentía que el caso iba a ser más interesante de lo que había pensado en un principio.

Cuando llegó a su despacho, tomó entonces una grabadora de bolsillo y empezó a grabar:

 

- Caso número 744 … … …

** **

Cuando uno se encuentra frente a un caso de desaparición y que no dispone aún de datos suficientes, debe considerar tres posibilidades: A. Se marchó, B. Lo "marcharon" o C. Tuvo un accidente mortal en algún sitio aislado. Por ejemplo un accidente en auto, bici o lo que sea en un camino de montaña, al borde de un río/lago/mar, pierde el control de su vehículo y cae en un abismo o al fondo del agua y de ahí hasta que hallen el cuerpo…

Incluyamos también dentro de C la posibilidad que lo hayan matado en un sitio solitario, para robarle u otra razón y que se hayan deshecho del cadáver. Aunque esto entraría tal vez dentro de B, es decir, "lo marcharon".

Eso mismo pensaba Iranon aquella mañana y deseaba establecer cuanto antes cuál de las tres opciones era la correcta. Es por eso que comenzó por indagar las cuentas bancarias y las líneas telefónicas de He, cuando otros tal vez hubieran comenzado por interrogar su entorno.

¿Qué es lo que esperaba encontrar en sus cuentas? Si He se había ido por cuenta propia de Brattleboro, debería seguir gastando en donde quiera que esté. En ese caso, sería suficiente con fijarse en que lugar fueron efectuados los últimos pagos con tarjeta de crédito o las últimas retiradas de dinero. También averiguaría si poseía alguna cuenta traveller check.

A primera vista, los movimientos de su cuenta corriente no proporcionaban ningún dato significativo. Los últimos gastos databan de 48 horas antes de su desaparición y eran gastos corrientes como alimentación, entrada al cine, tintorería y cosas así. No obstante, notó que, cuatro días antes de desaparecer, había retirado una suma importante de dinero en efectivo de la misma cuenta y eso le gustó ya que en cierta forma lo conducía a una solución al enigma de tipo "A". Indagó luego en sus cuentas de ahorro y ¡bingo! El mismo día había retirado de su cuenta de ahorros principal una suma de dinero mucho mayor aún. A mi me parece que este tío se está pasando unas vacaciones fenomenales en Papeetee – se dijo Iranon en voz alta.

Iranon comenzaba a sospechar que He Hoo realmente se había marchado por su cuenta y que su desaparición estaba relacionada con sus misteriosas «investigaciones», tal como lo pensaba el Profesor Henry Armitage. Pero por el momento no eran más que simples suposiciones y hasta prueba de lo contrario no debía descartarse ninguna otra posibilidad.

Si las pesquisas de Iranon probaban luego que He Hoo se había ido de viaje, quedaría por averiguar si su ausencia prolongada era voluntaria o no.

 

- ¡No te precipites tanto! - se dijo - ¡Por ahora no es más que una simple suposición! Primero investiga y luego verás.

** **

 

- Para la próxima sesión repasen sus apuntes sobre los rollos del Mar Muerto, es posible que les haga una pequeña prueba - con estas palabras el Profesor Armitage dió por terminada la sesión de trabajos prácticos de Arameo clásico y los estudiantes comenzaron a guardar sus útiles. El profesor ponía en orden sus cosas y el material de la sala, mientras los estudiantes cerraban carpetas y cuadernos, metían biromes y lápices en sus cartucheras o enrollaban sendas réplicas exactas de los rollos del Mar Muerto de la marca Ogdonson & Trade.

Apenas hubo terminado, su teléfono móvil comenzó a vibrar.

 

- Profesor Armitage, le escucho-

- Buenos días doctor, es Mr Iranon de Aira.

-¡Ah, buenos dias! ¿Que tal va su investigación?

- Aunque no hay nada seguro por el momento, empiezan a insinuarse pistas interesantes...

He controlado sus cuentas de banco y los últimos gastos los hizo 48 hs antes de su presunta desaparición. Pero descubrí que poco antes había retirado importantes sumas de dinero, lo cual podría (bien digo: podría) indicar que tenía planeado viajar. Logré obtener también la lista de todas las llamadas que recibió y que efectuó desde su móvil y su línea particular. Lo que me gustaría saber es si posee una línea telefónica en su despacho de la universidad.

- No exactamente, posee un teléfono en su despacho o « box » como solía llamarlo él, pero para toda llamada externa debe pasar por el conducto normal. Lo mismo cuando recibe llamadas del exterior. Si usted desea, puedo procurarle la lista de todas las llamadas que hubo en esta línea.

- Le estaría muy agradecido. Las llamadas de los últimos dos o tres meses por lo menos. Pude también entrevistarme con su madre y sus hermanas, quienes me proporcionaron algunos datos de cierto interés. Su madre me llevó además a inspeccionar la casa de He y me confió una copia del manojo de llaves. Tiene usted razón, pareciera que tenía intenciones de ausentarse un tiempo, pero creo que lo mejor sería que nos veamos personalmente para que le comente lo que han dado hasta ahora mis pesquisas.

- Me parece que es mejor, en efecto. ¿Qué le parece mañana al medio día? Le invito a almorzar en el restaurante universitario.

- Perfecto, hasta mañana entonces.

** **

Luego de una jornada agotadora, el hombre subió a su terraza para disfrutar de la agradable noche de fin de verano. Mientras bebía un Martini y saboreaba unas aceitunas, tomó el último número de La Cábala, revista de misterios que sale al final de cada mes, y se puso a ojearla.

Luego de haberla mirado rápidamente, juzgó que los artículos del mes carecían de interés y se aprestaba ya a tirar el fascículo a la basura. Su opinión cambió no obstante al leer los títulos de la sección Último momento en las páginas finales:

 

Extraña concentración de chotacabras en los Apalaches. El fenómeno fue constatado por por dos geólogos que trabajaban en una zona poco frecuentada de Virginia…

Los Habitantes de Uçisar, Ürgüp y Göreme (Turquía) denuncian inexplicables ruidos subterráneos durante la noche…

La sección contenía toda una serie de breves que describían fenómenos similares acontecidos en varias partes del mundo durante la última semana. Sin saber por qué, el hombre presentía que todos estos fenómenos estaban relacionados entre sí y los días siguientes los dedicó a buscar más datos sobre el asunto.

Cuatro días mas tarde, cuando consideró haber recogido suficiente material, guardó varias mudas de ropa más otros efectos personales en un bolso y, tras pasar unas cuantas llamadas telefónicas, tomó su coche y se dirigió al puerto.

Una vez allí se dirigió al muelle en donde se encontraba su barca a vela particular y, tras largar las amarras, dirigió su embarcación rumbo al lugar que, según el, era la sede de los extraños fenómenos.


[1] Connard: Palabra francesa cuyo equivalente en España desconozco, pero que en Argentina equivale a boludo, pelotudo. Se aplica a una persona extremadamente estúpida.

 

 

 

 

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