Tyndalos

 

Es terrible tener que soñar

Una vez es conocido de antemano el viaje por las sombras, la muda soledad, la compañía de diablos [...]

El alma del animal prehumano conquistó nuevos planos de existencia y laberintos de atrocidad para sí misma. A partir de este injerto, de posible origen extraterrestre, creció una progenie horrenda que de manera gradual arrojaba al olvido su eón de maldades, su orgía de sangre y perversión.

Primer relato publicado en la Nueva Logia del Tentáculo, acompañado por ilustraciones originales del propio autor.


Es terrible tener que soñar

Variación de la imagen anterior.

Es horrible soñar, y peor aún comprender. Debiera el hombre permanecer por siempre en el vacío de conciencia, ignorado e ignorante. Debiera el género humano olvidarse de sí y de todos sus orgullosos prejuicios. No es un rey el hombre. No es el centro de la creación. Es un error, un injerto, un aborto.

 

Relatos lovecraftianos con ambientación sobrenatural en la Asturias más profunda y quizás más insólita.

La Puerta Abierta

Cuanto más abajo se descendía, menos "humanidad" se respiraba en aquellos senos ocultos de la Madre Tierra [...]

Los colosos de piedra parecían ser ancestros de las deidades que, de forma tan escasa como poco expresiva, dieron testimonio los celtas y demás pueblos indogermánicos. Allí parecía haber un arquetipo del temible Cernunnos, un ser cornudo y sólo levemente antropomorfo, cuyo culto pervivió en todo Occidente hasta bien entrado el siglo XVIII pese a las feroces persecuciones eclesiales, que hicieron por identificarlo con el demonio. .


La Cizaña

Tenebredo era un delicioso rincón de Asturias, poblada por gente muy sana y honrada a carta cabal. La abundancia de leche vacuna y los ricos pastos eran las claves de una vida digna, aunque sin lujos. Los bosques conservaban toda su pureza, y todos, animales, vegetales y hombres vivíamos en una santa amistad, complementándonos a diario, haciendo del mundo un verdadero sacramento. Pero salí del paraíso, y en cierta universidad una horrible serpiente, un maestro del ocultismo amparado tras sus oropeles académicos, me mordió en mi ingenuo cuello. Y el mal que me transmitiera, el conocimiento de las verdaderas artes ocultas, fui transmitiéndolo a todos los míos.

Sepulcro cósmico de horror

 


Güestia

Musas Negras

Dedicado a los Neologios, a Algernon Blackwood, y a todos cuantos cuantos creen en la "Güestia"

El viento de almas
extiende su lienzo de mortandad.
Sususarrante Compaña,
legión de espíritus condenados
y carne de todos maldecida.
El viento de almas
arrasa mi rostro,
absorbe mi ser,
me llama, me llama.

Galerías Híbridas

 


Güestia

Laberinto

Abdul Al-Hazred

Casi desnudo, con el bolsillo trasero del pantalón desgajado, helado de frío, sin documentación, desorientado... Me piden una y otra vez que explique donde estuve la noche de autos y pienso que aún no he salido del laberinto.

Henry Armitage

Palpo en un juego de luces ciegas el techo que casi toca mi cabeza. Palpo el suelo que enfría las plantas de mis pies desnudos. Palpo las paredes que me flanquean por un pasillo largo e insustancial.

Harley Warren

Los gritos fueron consumidos por la noche; la ofrenda satisfizo la sed del bosque y sus oscuros dioses de caoba y ébano.



QUIJOTE

Quijote

Ahora el mundo queda así reducido a un solo libro: El Libro... que da tamaño a mi existencia, la que quiero empezar a proclamar a los cuatro vientos. (Henry Armitage)

La mancha burbujeante en medio del vacío supura sus tentáculos ocupando parte del cosmos invisible y blasfemo, un cosmos pequeño como la misma mancha; idiota y primigenio. (Harley Warren)


Demonios

El demonio comenzó a rodearme con sus extremidades, tentáculos articulados y leprosos; acariciándome como lo haría un amante, pero su tacto era doloroso y pude percibir con horror como me cambiaba como si mi carne fuera maleable cual arcilla. Quería desmayarme, pero el ser continuaba hundiéndose en mi ser, alterando mi fisonomía horriblemente. Afuera el horizonte curioso comenzó a acercarse a una velocidad incoherente, trayendo consigo hordas de demonios y todos ellos confluían en mí, hundiendo carne y sombras en mi cerebro despedazado; lepra, sífilis, viruela, fiebre hemorrágica y peste negra, todas las plagas conocidas por el hombre no dejarían una huella como aquella salida de la profundidad de la monstruosa vacuidad de aquel paraje maldito. (Harley Warren)

 

Galerías Neologias

Página Principal

© 2005