ABDUL ALHAZRED, AUTOR PROHIBIDO


© Dih Ehm Deih Fuzz [*]

 

Que no está muerto lo que yace eternamente,
Y tras extraños eones, hasta la muerte puede morir.

(Al Azif o Necronomicón)

Si se interesan por saber lo primero que tienen que saber es que por todo hay que pagar y el dinero es el reemplazo de muchas cosas incluso intangibles como el alma.

kenesas enefiris tijsono amenofis iv., intemauta oscuro.

Sé que a lo primero que debo enfrentarme en esta modesta biografía es al ridículo y el descrédito de los fans de Lovecraft. Hoy día, les basta ir a cualquier prólogo de algún libro del autor de Providence o a cualquier página web para constatar que la frase "Abdul Alhazred y el Necronomicón son creaciones de Howard Phillips Lovecraf es dada por indiscutible. No trataré de convencerles. Sí les recomendada cierta prudencia y atención a ciertos hechos, de los que algunos salen por primera vez a la luz, y la arrojan sobre este caso, en nuestros días, y lo hacen en extrañas circunstancias como el robo de documentos en la Biblioteca de Bagdad, tan fieramente defendida del expolio por las Fuerzas de la Civilización y la Libertad: Estos desgraciados sucesos han propiciado la aparición de curiosos manuscritos largo tiempo encerrados en una hermética oscuridad: y en las pujas de las principales subastas clandestinas, las Bibliotecas occidentales de fondos bien saneados aprovechan para comprar material que llevan décadas, a veces siglos, intentando conseguir. Quizás estemos asistiendo a la aparición de saberes que hubiera sido mejor que permanecieran olvidados y ocultos.

¿Existió, pues, Abdul Alhazred? Complicada pregunta. Son muchas las personas que opinan que sí, basándose en curiosas teorías. Por ejemplo, que la mujer de Lovecraft, Sonia Green, era judía - lo que resulta chocante, pues Lovecraft era un notorio antisemita. Su matrimonio duró poco, pero siguieron siendo amigos mucho tiempo. "¿Amigos? ¿Qué tipo de antisemitismo es ése?": En efecto, ciertos investigadores postulan que Howard Phillips Lovecraft fue en realidad pro-semita o semita. Y esta es la base de la que estos estudiosos parten hoy para indicar que era "lógico que intentara hacer creer que todo aquello, todo aquel saber árabe, lo había, por supuesto, inventado él". Parece una pobre excusa basada en cierto racismo, y que además olvida que la obra de Alhazred no tiene religión alguna y es tan herética en los países árabes como en Israel, pero lo que es cierto es que hay base para la duda: como nos han enseñado antropólogos, etnólogos y ocultistas, "casi cualquier cultura o grupo iniciado que posee un secreto, y que se sienta Elegida en virtud a ese secreto, lo guarda celosamente, incluso negará tenerlo, pues en la base de su secreto está su propia identidad cultural". Así, un iniciado en las posibles sabidurías de un loco escritor árabe del S. VII no dejará que otros, especialmente los no iniciados, sepan que estas sabidurías existen. Una conspiración de "illuminati" podría, fácilmente y distorsionando sólo ligeramente la realidad, convencer al mundo entero de que aquello de lo que hablan es tan solo una inocua ficción, una patraña.

Hay, claro, otra explicación más fácil - y más esgrimida por los teóricos, con Drieu La Rochelle a la cabeza - para el olvido del poeta: su condición de hereje en todas las religiones monoteístas conocidas, la radical y absoluta prohibición y persecución de su obra. ¿Qué hizo el Hazred para granjearse la enemistad de todo científico, todo líder religioso y todo hombre de bien per secula seculorum?

Por último, hay quien recuerda la célebre advertencia: "el mayor logro del Demonio fue convencer al hombre de que no existía". Pero estarán ustedes confundidos. No es mi intención afirmar que el loco árabe Abdul Alhazred (nacido en torno al 666 d.C. en San'a al Yemen muerto en el año 738 en Damasco) existiera en verdad. Si preguntan a a este escriba por su verdadera opinión, les responderé de este modo: muchos están convencidos de la existencia de Nostradamus, o de San Cucufato. O de Jesucristo. Incluso hay quien cree en la existencia de la bondad humana, de modo que uno elige en quién y en qué creer. Aquí pretendernos únicamente poner sobre la mesa los datos que se han encontrado sobre la y corta vida, y especialmente la obra, de Abdul al Hazred. Y posteriormente, las descabelladas teorías que en torno a su figura han surgido.

Vida de Abdul Alhazred

EL VIAJE

La historia conocida de la vida de Alhazred (grafismo corrupto del plausible Abd el Azred o al-Hazred) tiene similitudes con las vidas de varios místicos de épocas pretéritas, y guarda un especial invertido paralelismo con la del universalmente conocido corno Buda (Siddhártha Gautama, el Buddah Shákyamuni, 560-480 a.C.): Un joven destinado a tomar las riendas de su clan abandona su tribu, su familia y su tierra natal para vagar por el mundo dedicado a meditación. El Príncipe Buda lo hizo en torno a los 20 años, y el mundo le recuerda como a un Iluminado. El Príncipe Alhazred lo hace a una edad indefinida (si aceptamos la improbable pero a sugerente fecha de nacimiento del 666 d.C., a los 34 años), casi 1300 años después del Buda, y el mundo le recuerda corno a un loco, peor aún: corno a un loco inexistente. Pero, como creo que dijo algún maestro japonés en un relato, "¿Y eso será una desgracia, o
bendición?".

Tampoco la vida de Al Hazred resultó ser la de un místico, y lejos de "Nobles Verdades", si hemos de creer que los textos a él imputados son suyos realmente, lo que el árabe proclamó puede más bien titularse como "Innobles Secretos": hereje de toda religión, prohibido por toda Autoridad, eterno exiliado y voz clamando en el Desierto (literal más que metafóricamente). Por textos administrativos-jurídicos árabes hallados en algunas bibliotecas islámicas (Bagdad, Damasco y Medina principalmente), sabemos que el joven heredero, perteneciente a la aristocracia de su ciudad (la capital del actual Yemen), era tomado por escritor, aunque se constataba que nadie había tenido acceso a sus escritos. Su padre murió siendo él muy joven, y a su cargo quedó el cuidado y la administración de su tribu. Poco después, Alhazred desapareció. Su obra conocida es la posterior a su marcha de la ciudad, de su literatura de juventud no quedó nada. Todo lo que conocemos es lo escrito durante o tras su vagar por todo el medio oriente (desde Egipto hasta el Punhap) ... Si es que "su obra" es realmente suya, pues la mayoría de estos impíos escritos le fueron acreditados por su biógrafo Ibn-Kallikham cuatro siglos después de muerto, y con anterioridad tenían la condición de "Anónimos": algunos bien pudieran estar mal atribuidos al árabe. Y entre ellos, evidentemente, el Necronomicón.

Abd el Hazred se exilia pues en torno al 700 d.C. Viaja en primer lugar (el orden no es seguro y nos guiamos por la lógica que aporta plausible itinerario propuesto por Ibn Kallikhan), al Desierto de Rub' al Khali, en el sur de Arabia Saudí. Este extenso desierto - 1.3000.000 km2 - ocupa gran parte del sur de la península arábiga y se comunica con los más pequeños del Norte. El poeta debió pasar allí un buen número de años, entre dunas móviles, ciudades perdidas y arañas - o lo que sea que haya en un desierto del tamaño aproximado de 2 veces la Península Ibérica. Según las enciclopedias, Rub'al Khali tiene una densidad de población inferior a 0,1 habitantes por cada kilómetro cuadrado (y se especifica que ese 0,1 sólo está de paso, pues son beduinos nómadas que lo atraviesan sin detenerse y desde luego sin plantar allí la tienda). Además, es una zona extremadamente árida en la que pueden pasar 3 ó 4 años sin que se produzca una sola precipitación lluviosa. Por otra parte, según las supersticiones que perduraron hasta bien mediado este siglo pasado tan poco romántico, en dichas arenas inhóspitas había cosas que desafiaban a toda lógica. Lo más probable es que estas timoratas habladurías surgieran tras la desaparición de una escuadra al completo del ejército griego a finales del S. IV a. C., en época de Alejandro - quien conquistó Damasco en el 332 y siguió avanzando hada el Este y el Sur, llegando a la dudad de Babilonia en el 323 y enviando sus escuadras hacia el Sur por la península arábiga en los años posteriores. Este ejército, según nos cuenta Plutarco, simplemente "se evaporó entre las dunas". Bien pudiera ser real esta descripción en un lugar que alcanza temperaturas medias diurnas de entre 45 y 60 grados. En todo caso, el lugar tenía fama de maldito desde tiempos inmemoriales, y recibía el curioso sobrenombre de "Espacio Vital". ¿Y qué pudo hacer allí Abdul durante años? Nada bueno, dirán ustedes. ¿Meditar? ¿Escribir? ¿Convertir a las arañas a una religión?

Tras este viaje, Abdul pasa otra temporada algo más al norte, en el Dahna, o "Desierto Escarlata", del que se cuentan casas aún peores: espíritus malignos, monstruos ignotos, culturas desconocidas... Lo que hay de seguro en él es que es zona de alargados ergs (arena y dunas móviles) y que no hay muchos humanas que se adentren en él. No sabemos cuánto tiempo pasa en total en ambos desiertos, pues las únicas fechas aceptadas coma exactas en su vida son las siguientes: en torno al 700 abandona su ciudad, en el 738 desaparece en Damasco. Entre ambas, prácticamente solo existen conjeturas y vagos datos proporcionados cuatro siglos después de su vida lo que nos comenta su biógrafo Ibn Khallikhan es que Abdul afirmaba haber pasado 10 años en la soledad del gran desierto, y pretendía haber encontrado el mítico emplazamiento de las leyendas babilónicas: Irem, la hermosa Ciudad de los Pilares. Asimismo, y según uno de los volúmenes atribuidos a Hazred por Khallikhan, cuyo título latino es "Qui sumus, ex ubi ubique emus", el poeta encontró las ruinas de una inencontrable ciudad, vestigios de una civilización o raza mucho más antigua que la humanidad". Estos, para su propio biógrafo, son incontrovertibles signos que prueban la locura de Alhazred más allá de toda duda razonable. Y si bien se ve con claridad que la locura de Abdul está fuera de discusión - también habría que ver qué entenderíamos nosotros por locura tras 10 años en el desierto -, no es menos cierto que la obra que se le atribuye no parece en absoluto incoherente o fruto de una mente desquiciada. Y el hecho de que esta obra haya pervivido, contra toda lógica, contra toda prohibición, contra las Iglesias de toda fe y religión y contra toda probabilidad histórica, debe hacemos reflexionar sobre su verdadero valor literario. Quizás sea hora de evaluar seria y rigurosamente - más allá de este modesto escrito - si las obras atribuidas a Aabdul son realmente suyas, y situarlas en su contexto histórico para descubrir sus muchas ramificaciones y su influencia en el tiempo y en literaturas a priori inconexas entre sí.

Después del desierto, tras 10 años entre piedras y arena, hubiera o no ciudades secretas (afirman algunos que Abdul simplemente aprovechó la leyenda para crear sus inmorales e inmortales fábulas, y bien pudiera ser así), Alhazred sigue hacia el Este, atravesando Irak, Iran, Pakistán, y llegando hasta el Purjab, en la zonaoccidental de la India. Esto es lo que afirma Khallikhan. No obstante, Olaus Wormius, primer traductor del Al-Azif al latín en 1228 (no confundir con el estudioso danés del S. XVII), afirma en su prefacio a la obra que "por su conocimiento de las Ciencias más ocultas y antiguas de la humanidad, por su Saber en materias que se pierden en los orígenes de la Civilización Humana e incluso más allá del nacimiento de nuestra Raza" Al Hazred debía haber viajado por todo el mundo conocido, lo que incluiría también el resto del Indostán y China, al Este; y a su vuelta, hacia el Oeste de Damasco - donde se establece, al regreso de sus viajes, hasta su muerte - debió visitar Menfis y Heliópols, y probablemente cruzó el Mare Nostrum para viajar hasta Grecia, Italia. y la península Ibérica, o en palabras de Wormius, "hasta el mismísimo Finis Térrae" (curiosa es, por cierto, que en uno de los fragmentos del Al-Azif un conjuro se dedique a las "Meigae")

En Damasco, Alhazred escribe - supuestamente - uno de los libros más famosos de todos los tiempos: el Al-Azif, universalmemte conocido como el Necronomicón. Poco después, muere ... o desaparece. Según Ibn Khallikhan, cuya biografia sobre Alhazred lleva el título árabe "El Profeta del Desierto" (y aunque ya he encontrado en los catálogos online de varias bibliotecas del medio oriente, no he visto edición alguna en ninguna lengua cristiana, y por supuesto no figura en el catalogo de ninguna Universidad española. No sin cierta lógica, se afirma que un códice manuscrito ha aparecido entre las subastas de obras robadas por "civiles" norteamericanos en Bagdad), la muerte de Alhazred está rodeada de extraños y contradictorios rumores. Algunos afirman que fue devorado a la luz del día por alguna criatura extraña "no visible por ojos humanos", así en plena calle, y rodeado de aterrorizados curiososo. Quizás resulte difícil de creer. Pero cuando hablemos del Al Azif ya explicaremos algo de todo esto.

Hasta aquí, con salvedades, la Historia. O la parte de la leyenda que se asienta en datos más o menos históricos y fácilmente comprobables en varias fuentes si ustedes deciden creer y buscar (lógicamente, no es esto lo que encontrarán simplemente tecleando Alhazred en Google) Busquen los estudios de Ezequiel Martínez Estrada o del citado Drieu La Rochelle, o el "Of Strange Men" de John Dee (primer traductor del Al-Azif al inglés), entre otras obras relevantes.

A partir de ahora, entramos en el terreno de la imaginación desatada de algunos autores. Lo que leerán ustedes de aquí en adelante tiene pocos visos de ser ciertos, pero son todas teorías - algunas más descabelladas que otras, todas valientemente absurdas - plasmadas por diversos estudiosos de lengua e historia árabes. Dado que la mayoría apoyan en aspectos de la obra del autor, iremos desgranando vida (leyenda) y obra (realidad, apócrifa o no) conjuntamente. Recuerden, no obstarte, que a menudo la realidad supera cualquier intento de ficción. Veamos cuáles son las características de la obra del "maledicus arabicus", así como las interpretaciones más famosas, tanto eruditas como excéntricas.

Y diseminaré
Mi simiente Sobre la Tierra
Y fecundaré
El Odio y la Maldad Humanas
No fallaré, pues está
Por todas partes.
Y mi semilla
engendrará criaturas
belicosas y odiadas.

(Fragmento del Neti Neti)

La mayor parte la obra de Alhazred presenta dos coincidencias esenciales, que son fundamentalmente - junto a lógicas similitudes de estilo - las características en base a las que Khallikhan afirma que nos hallamos ante obras del mismo autor. La primera, es que su obra siempre nombra o gira en torno a Dioses extraños desconocidos por el hombre, creando cosmogonía personal en la que, para colmo, el propio Alhazred creía. Estos Dioses son conocidos como Primordiales, Ocultos o Primigenios, entre otros muchos nombres y posibles traductores del árabe. La segunda característica unificadora es que casi toda su producción - Necronomicón aparte - entra dentro de la más sangrante y malintencionada parodia. Sus "excrementi poeticae", como él mismo los llamaba, son abiertas odas a la locura, la muerte y la burla de todo lo Sagrado. No pocos eruditos le han comparado en esto a los Maestros Zen más reputados. Sus obras épicas también en verso en su mayoría, son en su mayor parte sátiras de obras de la Antigüedad clásica griega o árabe. Su "Librum Dei" le valió, dice Khallikhan, la Excomunión y aún la pena de muerte en varios países cristianos y árabes (la obra, que desafortunadamente no ha sobrevivido hasta nuestros días, mezclaba versos del Corán y de la Biblia en un orden aleatorio dando corno resultado, según Olaus Wromius, "una curiosa yuxtaposición de sentidos idénticos reducidos al absurdo"). Curiosamente, el propio poeta lo presentó en varias ciudades como "la obra Verdadera que me fue transmitida por Los Dioses Que Esperan". Y su Necronomicón es, en palabras atribuidas al propio poeta, "La Obra que acabará con toda la Literatura"... "Y con la humanidad", en la célebre apostilla del Patriarca Miguel de Constantinopla. Su obra tiene además cierto carácter profético y ha sido comparada con la de Nostradamus - e igual de malinterpretada -, al respecto de la cual es aceptada como cierta la atinada frase de Colin Low: "Como Nostradamus usó la magia ritual para adivinar el futuro, Alhazred utilizó técnicas similares - y un incienso compuesto de olibano, storax, dictamonio, opio y hachís - para clarificar el pasado, y es esto; combinado con una cierta falta de referencias, lo que hizo que el Necronomicón fuera desestimado por muchos historiadores".

OBRA DE ABDUL ALHAZRED

En suma, y para no complicar este escrito, las obras atribuidas a Alhazred por Ibn-Khallikhan son:

Khallikhan también sugiere, y Olaus Wormius lo corrobora entusiasta, que muchos de los cuentos de Las Mil y Una Noches - que circulaban por el mundo islámico en forma oral desde los siglos VIII y IX - son también invención de Alhazred. Si bien lo apoyan en plausibles argumentos, sería la única obra en que el autor no introduce a los Dioses Primigenios (aunque Wormius ve en el Rey, que asesina a todas las doncellas que pasan por su habitación antes de Sherezade, una clara humanización de Azathoth, si bien "intelectualmente más activo").

Hagamos, les ruego, un breve examen de éstas obras y de lo que nos revelan de la vida del supremo hereje. Tengan cuidado con lo que leen y no presten atención a lo que creen entender.

Muchos y multiformes son los oscuros horrores que infestan la Tierra desde sus orígenes. Duermen bajo la roca inamovible; crecen con el árbol desde sus raíces, se agitan bajo la mar y en las regiones subterráneas; habitan los reductos más sagrados. Cuando les llega su hora, brotan del sepulcro de orgulloso bronce o de la humilde fosa de tierra. Algunos hay de antiguo conocidos por el
hombre; otros permanecen ignorados hasta el día terrible de su revelación. Tal vez los más espantosos y atroces no se han manifestado aún. Pero entre aquellos que surgieron hace tiempo, entre los que han evidenciado su insoslayable presencia, hay uno que por su suprema inmundicia no puede nombrarse, la descendencia que los moradores secretos de las criptas han engendrado en la humanidad

(Necronomicón)

 

Neti Neti [No así, no así]

Cuando el poeta abandona su ciudad total, lo hace hastiado del estilo de vida, 'vida vacía y necia, girando sobre si misma en medio de la Nada, infinita y estúpidamente, creyéndose el centro del Universo", de sus congéneres. Las ciudades de Arabia se basaban en el comercio de metales y piedras preciosas, sedas, aceites, perfumes y especias. Idealista, antihedonista, profundamente influenciado por el pitagorismo y el estoicismo, por Platón y Diógenes, así como por las Vedas y especialmente las Upanishads hindúes, entre otras muchas tradiciones, el joven autor de estos poemas desprecia igualmente la vida materia y la adoración religiosa, y se consume en el ennui o hastío que le llevan finalmente a huir de su hogar. Es comúnmente aceptada la legendaria vastedad cultural del árabe loco, y se cuenta que gracias a los comerciantes que venían de todas las partes del mundo hacia Damasco y la Medina, pasando habitualmente por San'a, hogar de su familia, el padre de Alhazred consiguió reunir la biblioteca más célebre de todo el sur de la península arábiga. Cree el poeta que los Dioses Primigenios son la única respuesta - pues todos los demás han sido creados por el Hombre y en base a profetas humanos - y que tampoco merece la pena rezarles, pues son igual de mezquinos, parciales, injustos y desequilibrados que un humano o que un Dios del Olimpo. Sobre la vida en pos de la obtención de riqueza y bienes materiales, Alhazred amenaza en uno de estos versos:

Seréis condenados a vivir siempre buscando la riqueza.
A tener el destino de vuestro mundo en manos de los Banqueros.
A guiaros por las decisiones del Tesorero
lejos, lejos de vuestros deseos.
Locos, puercos, mercaderes. hijos de los más ricos mendigos.
¡¡Yuk-Shukten-Prektas!! Yo Os maldigo.

Toda la obra de Alhazred, pese a la abundancia de títulos latinos o en sánscrito, está escrita en árabe: "Neti Neti", literalmente "no así, no así" en las Upanishads hindúes, quiere indicar el canino profunda y radicalmente errado del Mundo. Una inversión de todos los valores" es lo que ocurre en el Mundo, como posteriormente dirá Nietzsche (cuya ficción filosófica, "Así habló Zarathustra" se apoya por igual en el pensador iraní y en datos biográficos y hasta frases completas de la obra del árabe), y una nueva inversión de esos valores es necesaria para la salvación humana. Este poemario oral es compuesto en su juventud, en terceto encadenado (adelantándose en siglos a Dante Alighieri), y no redactado por el mismo Alhazred sino recogido por su seguidor o discípulo Ali Thot-Thep (probablemente un pseudónimo); quien lo copia en torno al 715 ó 720, - probablemente, como el título sugiere, en la época en que llegó hasta el Punjab, a donde se dirigió tras los años de Dahna Rub' al Khali, previo paso por Irán y Pakistán. donde también conoce la doctrina del mencionado Zoroastro. Pese a versos de gran fuera y lucidez, y a su prometedor título, el conjunto resulta algo deslavazado e incoherente, alternando cantos a la huida del Yo y de los deseos terrenales con loas a Dioses Arcanos, a veces en lenguas inventadas (el también famoso apetito lingüístico de Alhazred le llevó a dominar un buen número de idiomas y a crear sus propios e incomprensibles dialectos), como en el caso del ramoso "Iä! Iä! (algo como "ven, ven", apunta Wormius ), o del muy logrado "Baja volando tu odio hasta el fondo de este hediondo Pozo", una invocación al Holocausto de la mano de Yog-Sothoth, una petición de que el mundo sea arrasado y la Raza Humana extinguida. No obstante, sentencia Wormius, "hay un indudable poso de optimismo" subyacente a todo el poemario.


El Librum Dei

Ya hemos hablado de esta herética yuxtaposición de Biblia y Corán con elementos propios a modo de sentencias que acentúan el absurdo. Dado que no se ha conservado, conocemos apenas un par de versos citados por lbn Khallikhan. No obstante, conviene señalar que Mahoma ha muerto hace menos de una generación, y que la doctrina islámica, con el Corán como Palabra de Dios, está extendiéndose como fiebre ente los habitantes de todo el Oriente, y muy especialmente de la Arabia por la que vagabundea Alhazred, siendo los focos de esta revolución religiosa primero Medina y después La Meca y Damasco. La herejía en que incurre Alhazred con este libro hace que se le dicte una Fatwa que está a punto de costarle la vida cuando, tras huir al extremo oriente, deje por atrás los años nómadas y se instale en la sede del Califato. Hay quien opina incluso que aquella extraña muerte no será más que la ejecución de esta Fatwa dictada 15 años antes.
Aunque nada de esto es comparable a la repercusión que tendrá el Necronomicón.

La Nastika y el Ignoramus

Entramos en una fase de cierta madurez o asentamiento en la locura del árabe. Todas las obras
que nos restan por comentar fueron compuestas ente el 728 y el 735, y en su mayoría fueron encontradas como manuscritos anónimos en algún palacio de Damasco, no siendo atribuidas a Alhazred hasta 4 siglos después. Si hacemos caso a estas teorías, por tanto, estas obras fueron escritas en la capital del Califato (los Omeyas la hacen su sede en el 635 y permanece como centro político del Islam hasta la llegada de los Abasidas en el 750). Nastika es también una palabra del sánscrito que significa "No positivo". Es una especie de utopía futurista contada al estilo épico del Gilgamesh, en la que dos razas enfrentadas, Astika y Nashka, contienden eternamente por el dominio de la Tierra Conocida. Dentro de estas razas el poeta presta especial atención a sus dirigentes o líderes, quienes inventan todo tipo de amenazas y llegan a cometer asesinatos contra sus gentes para mantenerlas
unidas y luchando contra el enemigo,

sin plantearse nada
sobre por qué se lucha
esa cuestión ya está olvidada
perdida en la Noche de los Tiempos
en el negro Corazón
de Shub-Niggurath.

Estos líderes, uno supuestamente fanático y otro supuestamente tolerante y justo, se revelan al final, en el canto titulado "De las causas de la Guerra", como las Dos Caras de un Mismo Ser, el Ser que mantiene oprimidos a ambos pueblos; y se insinúa que la lucha seguirá eternamente y sin remedio por la necedad del hombre, al que llama "Ario-Semita-Mongoloide". Las interpretaciones de esta obra han sido tan innumerables como poco imaginativas comparadas con la propia Nastika, de modo que sería tedioso repetirlas aquí.

El Ignoramus es una especie de memoria sobre la etapa pasada en el desierto. Su título hace referencia a lo que acecha en lugares desconocidos para el hombre. Se propone contar "todo lo que me ocurrió en aquellos años" y la obra consta de menos de 100 versos, de los que 60 están dedicados a la Cultura que la Raza Prehumana ha dejado ente las runas de otras célebres ciudades perdidas. Khallikhan deduce que "aquellos debieron ser años de meditación y pocas diversiones". Actualmente no se conoce ninguna copia conocida (hay que recordar el carácter oral de todo el poemario de Alhazred).


Deus Debilium [El "Dios de los Débiles]

Es una obra escrita en un arrebato de plena lucidez, si tal contradicción es posible. En esta tragicomedia. Alhazred toma el papel de Judas para deciderle a Jesucristo, en medio de la Ultima Cena - de la que se detallan unos platos nada frugales y se hace especial hincapié en el postre "exuberante de azúcar y miel" que toman Pedro y Pablo lo que pasará con su Doctrina. Judas le dice al Señor que Su Reino solo
servirá para que los débiles se dejen explotar y oprimir. Y, en un tono de trance, acaba soltando una retahíla de ejemplos en los que Su Nombre será usado en vano, en versos que por supuesto han sido objeto de innumerables interpretaciones a cual más inverosímil.

Habrá ruegos a Dios por medio de las amas.
Habrá Cruces elevadas en tu nombre sobre la sangre de los muertos,
Habrá una maquina de condenar a la muerte eterna y una máquina de hacer dinero y llevará tu nombre

son algunos de los más interpretados por estudiosos a lo largo de siglos. Según Khallikhan - aunque hay que dejar claro que Ibn fue un devoto chiíta - esta última estrofa se refería a la iglesia de Roma.

Flavus Rex

Es una obra perdida. Según Khallikhan, una de las
cimas de la producción de Alhazred. "El Rey Amarillo" ha dado pie a muchas interpretaciones que lo sitúan como antecesor o esbozo del Necronomicón.

Apofis

El Tratado sobre la Democracia. "Apofis" es en egipcio, la Serpiente enemiga del Sol (Ra). En esta obra, Alhazred imagina un mundo de locura y horror sin freno: Existe un continente, Carcosa (otra de las muchas palabras que luego utilizará el circulo
Lovecraftiano), donde los habitantes son llamados Ciudadanos; el sistema se llama Democracia (no con poca ironía coge Alhazred el término griego) y se les enseña a nacer que tienen autoridad y poder sobre todo lo concerniente a su vida, así como voto en comunidad. A estos ciudadanos, que se consideran intelectuales, ideólogos, aristas o genios, les sirve una casta de Inferiores, venidos de países meridionales u orientales. Pero los Ciudadanos gustan de censar que todos son iguales y que nada, salvo la Aptitud Personal (Ahmbithia) o mérito de cada cual les impide ejercer igualdad. Es decir, dice socarrón el poeta en boca de un Carcosano, "unos Somos mas iguales que Otros, por supuesto, a la Igualdad ideal". Alhazred, según el muy poco prooccidental Khallikhan, critica de manera brutal y despiadada la supuesta superioridad de las sociedades grecorromanas, que en palabras del biógrafo "se creían y creen democráticas, y siempre han tenido esclavos". Por descontado, existe una plaga de ocultistas y cibemautas que ven en esta Carcosa la sociedad contemporánea, lo que personalmente me parece ridículo y estúpido.

Rlyehhada /Nyarlathotepia

Desde el "Canta, Azathoth, la cólera de Cthulhu" inicial a los 11.111 111 versos de la Rylehada y los 9.999 de la Nyarlathotepia (cifras en absoluto casuales desde su concepción, apuntó el neopitagórico La Rochelle... desgraciadamente, a nuestros días han llegado menos de 100 versos en total) parodian la obra homérica concibiendo a sus héroes como una mezcla entre los modernos Ferdinand Bardamu y General Sintacha: sanguinarios, caprichosos, y muy poco heroicos, Chtulhu (Aquiles) y Nyarlathotep (Ulises) son presentados como energúmenos violadores de toda virgen de R'yleh, mientras Hastur (Héctor) es un timorato que no sabe defender a la ciudad de sus propios males. Posteriormente, Nyartathotep viaja de vuelta a su casa para encontrar que nadie le reconoce, pues la ambición y la codicia han deformado su cara hasta dejar en ella un vacío insondable y horrendo. "Como la mirada /a la pupila de una cabra", según uno de los pocos y bellísimas hexámetros conservados.

Alf Laila wa-Laila [Las Mil y Una Noches]

y otros escritos de autoría no probada: no es probable que se establezca jamás, más allá de toda duda, la autoría de los cuentos orales agrupados como Las Mil y Una Noches, autoría que cabe suponer que fuera compartida y espaciada en el tiempo. Si es plausible suponer que Alhazred fuera responsable de alguna de las historias, dicen ciertos filólogos, y según Olaus Wormius su mano está detrás de la Historia que unifica al resto: la del Príncipe y Sherezade (Shub-Nigguraz de en las versiones primitivas, según el autor alemán).

Existen otros tantos escritos anónimos, conservados o no, sobre los que diversos estudiosos de la figura de Alhazred (principalmente Dee, Wormius, R.R. Pickman y Néstor Ibarra) han proyectado la figura autorial del loco árabe. Así, una obra tomada Babilonia (Confucio), que según la Encyclopaedia Britannica es una "obra teatral anónima del Siglo VIII, escrita en árabe", y que trata sobre Babel, la Cólera de un Dios sobre la Humanidad, y la rebelión de Briareo. Me parece ciertamente posible que la herética mano de Alhazred esté detrás de este escrito (a veces se ha podido encontrar en www.apocrypha.net/anonymous/middleages/babylon.html)

 

Al-Azif o Necronomicón

"[...], EL NECROMICON, NO SON LIBROS QUE CUALQUIERA DE USTEDES PUEDAN LEER NO SABEN EN LO QUE SE METEN, EL NECROMICON LO MARCA CLARAMENTE EN UNA DE SUS PÁGINAS, EL LIBRO ES ALGO SAGRADO PARA NOSOTROS, NO PARA USTEDES, REACCIONEN QUE AZATHOT OS LLEVE Y QUE SUS ALMAS NO REGRESEN..."

(Namru-Aradia, Iniciado, completamente sic.)

Cuando sólo se conoce la Obra más famosa de la Historia de la Literatura Ocultista, es fácil pensar que la existencia de Alhazred es un mito, y todos los cuentos sobre el libro una verdadera patraña. Es más, no tienen más que conocer ustedes a adolescentes u ocultistas (lo mismo da) obsesionados con la obra de Lovecraft para pensar que todo lo que escribió el de Providente era sólo una horrenda fantasía. Pero vayan más allá de los apocrifísimos volúmenes en piel de terciopelo negro que se encuentran en los Colmados Santeros, e investiguen en las Bibliotecas. Les voy a contar cómo conocí yo este libro y cómo empecé a creer en la existencia del Heresiarca Supremo, del Árabe Loco - y por qué pienso que ha de tenerse cuidado al hablar de este Grimorio, tan citado como poco y mal leído.

"SIEMPRE HABRÁ FANÁTICOS QUE SIGAN BUSCANDO EL "NECRONOMICRON" POR TODAS LAS LIBRERIAS.."

(Alex Van Helsing, intemauta)

La Biblioteca del antiguo Monasterio Dominico de Talavera de la Reina es un centro de culturas arcanas pero tolerantes, un elitista mercado (ciertos volúmenes pueden comprarse, aunque pocas personas podrían pagarlos) en el que confluyen Libros, Santos e Iconos de múltiples Saberes Ocultos que en sus expositores guardan bizarra armonía. El servicio que esta Biblioteca presta a estudiosos, investigadores, maestros, pandits y Bodhisattvas del mundo entero, que encuentran ignotos volúmenes en estas dependencias, compensa el alto desembolso monetario que efectúa por alquilar un libro - durante una quincena - todo aquél que ansia Saber.

Reconozco hoy que algo me guiaba y bullía en mi interior, alguna intuición premonitoria me llevó hasta el expositor en el que se ofreció a mi vista un ejemplar pasmoso, auténtico desafío a la lógica y los sentidos. El Libro de los Nombres de los Muertos y de la Muerte. El único y original "Necronomicón". En verdad era una fortuna encontrarlo de manera tan casual.

Lo pedí en préstamo con la temblorosa voz que a uno le sale cuando va uno a pagar por un disco 10 veces menos de lo que cree que vale, esa duda en la garganta que traiciona el pensamiento de "este precio debe de estar mal puesto". Conseguí salir de allí con el desdichado volumen bajo el brazo, y tambaleándome, me dirigí a un lugar seguro.

Al llegar a casa, cerré puertas y ventanas. Deseé tener persianas para poder bajarlas. Mis manos habían empezado a temblar. Comprendí la situación que se me abría... Y dudé de mi valentía. No teniendo un Virgilio a quien pedir una palabra de ánimo (por haber mandado a mi mujer al cine), mis fuerzas flaquearon y tuve que sentarme a reflexionar. Ya no se trataba de un juego. Los Saberes de la Humanidad me serían abiertos. Satanás mismo no podría detenerme, teniendo yo de mi parte a Hastur (no lea usted
esto ni aquí ni cuando lo nombré antes, pues este dios es El Innombrable). Dios nada podr... Pero quizás me dejaba llevar por el mismo fanatismo ególatra, ciego y necio que, derviche en el Centro mismo del Universo como Azathoth, me hacía estúpidamente confiado de mí mismo y me decía que Yo podría dominar criaturas que No Obedecen a Nadie.

Me doy cuenta de que aún no les he explicado bien en qué consiste el Al-Azif, en la idea quizás errónea de que Ustedes ya conocen su leyenda. Al-Azif es la obra de venganza de un Hombre contra la Humanidad. Un Grimorio que recopila todos los conjuros, invocaciones y llamadas que pueden traer a los Primigenios sobre la Tierra. Autores que no creen en estos dioses como tales nos indican que lo que se invocan son los verdaderos Males. San Agustín lo llamó "La Llave de las Puertas del Infierno". Santo Tomás, "La Liberación de Satanás". Sus 780 legendarias páginas contienen todo lo necesario para destruir el mundo y aniquilar la raza humana (un poco como el Pentágono). Afortunadamente -según muchos estudiosos- NADIE, jamás, a lo largo de toda la Historia, ha conseguido leerlo sin perder la cordura. Así reza la negra leyenda.

Pensé, de todas formas, que merecía la pena probarlo. Recordé la invocación del viejo "Der Unssprachen Cult', que, si bien dice "abandona toda esperanza, patético excremento de Dios", también indica, con palabras cercanas a las de Virgilio en la Divina, "abandona todo miedo, cobarde". Y, me concedí, dos años sin televisión habían hecho mi vida parca en emociones. Me dirigí al libro con dignidad. Lo cogí. Palpé la firme cubierta de piel de chivo negro. Y empecé a leer en voz alta.

"¡Impuri, Ignorati, Inutterabile, Irredenti, Inefabili Dei! ¡Ego tibi invoco! ¡EgoTibi Invoco! Ego Tibi Invoco, Y@g-S@th@th! ¡Ego Invoco, Shubb-Niggurath!"

Había caído dormido y esto es lo último que al levantar recordaba haber leído. Me levanté inquieto, con la confusa memoria de un pavor tan intenso que mis nervios o mi cerebro se habían -piadosamente - colapsado. Volví a mirar las impías palabras: Me sorprendieron los extraños signos del nombre de Yog-Sothoth en un párrafo perteneciente a un manuscrito del Siglo VIII de la Era Cristiana. Pero concluí que entonces tampoco se sabría si el viejo Yog era Dice o Diosa (nadie ha conseguido mirar más allá de los globos iridiscentes sin perder la cordura). Cierto es que Aleister Crowley, indica la leyenda, trató de contactar con él precisamente para ofrecerle un efebo virgen ("tiene que sentirse muy solo", llegó a decir el inglés), pero no hay evidencia sostenible que indique que la improbable cópula llegara a consumarse. El manuscrito latino había sido titulado, a posteriori, por un poeta decadente árabe del Siglo XI, en un claro desafío al Cristianismo. El titulo del párrafo era: "En el Día del Juicio, / ¿Ofenderás a Cristo, o a Sothot?" (Característica rima árabe asonante).

Me senté y pensé en lo que acababa de hacer y en si tendría alguna consecuencia. Confieso que siempre he sido terriblemente descreído, y que aún hoy no entiendo, salvo en la evidencia de que Alguien guiaba mis pasos, por qué cogí el Libro Maldito aquella tarde. De modo que, al pasar unas pocas horas sin que nada ocurriera, había olvidado el asunto casi por completo. "Bah, esto es una puta mierda", fueron mis inconscientes, casi decepcionadas palabras. Me dispuse a acostarme repasando de nuevo las fechas clave en la vida de este Libro Maldito y de su autor.

Como ustedes sin duda sabrán, Alhazred escribe el Al-Azif en Damasco en torno al año 730 de la era cristiana (el título original es el término utilizado en la antigüedad por los árabes para designar el ruido nocturno producido por los insectos que, supuestamente, era el murmullo de los demonios al caminar libres sobre la Tierra). Es una obra a la que ha dedicado 5 años de redacción - y media vida de estudio. Pocos años después, en el 738, Alhazred muere o desaparece. La última noticia que se ha conservado sobre su vida - y probablemente sea sólo una fábula - es un juicio por Herejía al que le convoca el mismísimo Gran Visir de Yazid II (Califa del reino sirio). Alhazred declara "no creer en Alá y no creer en Jesucristo", según nos cuenta Ibn Khallikhan. Declara creer en unos Dioses "anteriores y posteriores a las creaciones humanas, No Humanos y No Sometidos al Devenir, Eternos como la Misma Muerte". Esperando sentencia, y siempre según Khallikhan, Alhazred es puesto en libertad provisional. Es en esos días cuando muere o desaparece. Y aquí comienzan las teorías más descabelladas de toda esta antinatural vida. El biógrafo del poeta nos dice que "muere en plena calle, a plena luz, devorado de piel a huesos por alguna criatura invisible, ante una multitud de aterrorizados testigos". Khallikhan, moralista, pretende aleccionar sobre las consecuencias de escribir "un canto a la Muerte, una Negación de la Vida, un Portal o llave a los Horrores más inefables del Universo". Sentencia que "Quien comete crímenes cuya posibilidad jamás hubiera debido concebir la humanidad merece una muerte igualmente inconcebible". Pero el discípulo mencionado antes, Alí, declara en d Juicio - que el atónito e indignado Gran Visir trató de continuar, a pesar de la falta del acusado - que Alhazred le ha expresado su íntimo deseo de partir hacia el Circulo Polar Ártico, no solo por cambiar de clima sino fundamentalmente para "tratar de liberar al Wendigo de su cárcel terrenal", lo que según el propio Alí significaría acelerar la Vuelta de los Primigenios. Ya en un capítulo del propio Al-Azif, "Cuando Por Fin Regresen", señalaba el desaparecido autor lo que ocurriría en el Mundo: "No será un estallido de Muerte. Será un inimaginable, grotesco e insoportable rugido de Agonía. Los Profundos se harán Humanos y los Humanos se harán Primigenios. Los Humanos babearán conectados a Redes Universales de Máquinas Artificiales, Redes tejidas por los Yuggoth y los Silh, y de esta Red no podrán Despegarse. En ella creerán hallar la Libertad, en ella la solución a los muchos males que su estupidez ha creado. Los Primordiales llevarán, en este plano de realidad, Máscaras Humanas, y alcanzarán todos los puestos de poder. Sus Gobernantes, sus Jueces, sus Legisladores, sus Ejércitos, sus Leyes, TODO llevará el Negro Sello de Azathoth marcado a fuego en su pie "En el Siglo XIX, Nietzsche afirma en "La Gaya Ciencia": "A la vista del mundo, parece que el loco árabe consiguió, finalmente, abrir la nueva Caja de Pandora", lo que Martínez Estrada interpreta camo indudable referencia a la historia narrada por Alí.

En todo caso, Alhazred desaparece del mundo conocido para siempre Olaus Womius y Khallikhan coinciden en señalar que el poeta creía en la metempsicosis y en la rueda de la reencarnación, pero que no quería en absoluto alcanzar la extinción del Nirvana. En épocas más modernas, esto ha servido a no pocos místicos para afirmar con rotundidad las más improbables conjeturas, como que Alhazred hubiera sido en realidad el Judío Errante (el mismo Asuharus que negó auxilio a Cristo en la Pasión), que fuera un avatar de Shiva descendido a la Tierra para sembrar la destrucción, o que posteriormente se haya reencarnado en diversos políticos y autores, entre los que algunos nombran a Laurence Steme, Sir Francis Drake, Edgar Allan Poe (!), y cómo no, el mismo H. P. Lovecraft. Puestos a imaginar, me sorprende que ningún internauta se haya fijado aún en Osama Bin Laden.
Sobre otro tipo de reencamación, la descendencia, hay también teorías contrapuestas. Una dice que Alhazred fue célibe durante toda su vida y afirma que murió virgen. Otra, que tuvo 40 hijos de los que nacieron 40 tribus. Son dos interpretaciones divergentes del poema antes apuntado:

"Y diseminaré
Mi simiente Sobre la Tierra
Y fecundaré
El Odio y la Maldad Humanas
No puedo fallar, pues está
Por todas partes.
Y mi semilla
engendrará criaturas
belicosas y odiadas."

Algunos opinan que diseminar simiente sobre la tierra es exactamente el acto de Onán para no fecundar. Entre los que hablan de 40 hijos, es destacable que entre la descendencia de las tribus nacidas de Alhazred se incluya a Avicena y a Saladino.
La vida del inmortal Al-Azif es más oscura pero al menos contiene algún dato con visos de parecer real: en el 950, el bizantino Theodorus Philetas (monje digno de estudio) traduce el libro por vez primera: lo escribe en griego y lo titula Necronomicón.

En el 1050, el Patriarca Miguel de Constantinopla prohíbe la publicación y tenencia del libro griego conocido como Necronomicón. Ya en esta época se pierde la pista del original árabe (del que apenas unos 10 filósofos del siglo X habrían encargado una copia). En el Edicto de Prohibición del libro y su catalogación como Anatema, el Patriarca habla de los "horribles hechos ocurridos durante el pasado Siglo y desde la Aparición de ese infame, mil veces maldito libro". No se sabe bien a qué hechos se refiere el patriarca, si bien algunos ven una referencia probable a la Peste que asoló a Constantinopla (y varias otras provincias bizantinas) entre el 1001 y el 1010, y que aniquiló a un tercio de la población de la capital del Imperio. Según otros testimonios de la época, la profusión de cadáveres purulentos amontonados y pudriéndose en las calles, junto a la fecha en que esta tragedia tenía lugar, provocó innumerables suicidios entre quienes creían que había llegado el fin del mundo.

En 1228, Olaus Wormius traduce el Necronomicón al latín (por vez primera) en Alemania. Se rompe así el cerco a la obra, que verdaderamente estuvo muy cerca de desaparecer por completo de la Tierra. A partir de ahora, la doble moral católica hará que, mientras el libro es declarado, primero, herético y prohibido (por el Papa Gregorio IX en 1232), y después directamente inexistente; en cada Monasterio, Obispado o Congregación de cierta importancia exista algún ejemplar bajo llave. Con la llegada del protestantismo y el calvinismo, en Suiza y Alemania primero, en Inglaterra y Nueva Inglaterra después, se multiplican las ediciones: Una de los más legendarios reclamos del Al-Azif es la teoría de que entre sus páginas se puede encontrar el secreto de la Creación del Oro a partir de cualquier elemento (Lo que según Pio XII lo hace especialmente apetecible al carácter protestante).

No obstante, y paradójicamente por causa de la aparición de la imprenta, es cierto que hoy en día es prácticamente imposible
encontrar una copia. Tras un indeterminado número de impresiones, como una historia entre los impresores de toda Europa que decía que existía un Libro Maldito que estropeaba las costosísimas máquinas. Es cierto que, en las primeras imprentas que editaron el Necronomicón, se registraron extrañas e inexplicables desgracias. Pronto, nadie quiso aceptar el encargo de imprimir el Necronomicón. Y las únicas copias que hoy día tal vez se conserven se guardan bajo llaves y silencios inquebrantables.

No obstante, yo encontré mi copa. Y aún no les he contado lo que ha ocurrido. Cuando terminé de leer - y transcribir - esta información encontrada en el prefacio a mi edición, me dormí. Esta mañana me he despertado con la sensación, tenue pero absolutamente innegable, de no haber estado dentro de mi Cuerpo esta noche. Ahora sé que, tras años y años de preparar una mezcla tan alteradora de la conciencia como la que recomendaba el Árabe (con unos gramos más de psilocibes, por el sabor), y gracias a la lectura del Libro, he accedido a una Dimensión en la que antes no había estado. Aún no consigo recordar lo que he visto esta noche. Pero estoy preparando de nuevo la mezcla (hoy sin setas, porque al día siguiente se crea tolerancia y uno es inmune, me veo obligado a transmitir la información, porque la información es poder y usted lo vale). Hoy tengo abierto el Al-Azif por la página 751. Me dispongo a leer. Después, trataré de escribir mis impresiones.

"¡Iä! ¡Iä!¡Yog-Sothoth! ¡Iä! ¡Iä! ¡Yog-Sothoth!
¡Iä! ¡Iä! ¡Yog-Sothoth! ¡Iä! ¡Shut-Niggurath!
¡Iä! ¡Iä! ¡Iä! ¡Iä!
¡Iä! ¡Iä! ¡Iä! ¡Iä! ...
¡Iä! ... ¡Iä! ... ¡Iä! ... ¡Iä! ...¡Iä! ...¡Iä!... ¡Iä! ...¡Iä!...¡Iä!...
¡Iä! ... ¡Iä!... ¡Iä!... ¡Iä!... ¡Iä!..."


 


[*] Es el supuesto autor de este artículo-ficción literaria, que apareció en la Revista Mundo Brutto, world in-famous, Actualidad bizarra para brutos mecánicos. Número 34 - Septiembre, 2005. Henry Armitage ha escaneado textos e imágenes para su análisis y estudio en la Nueva Logia del Tentáculo.

 

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