DIARIO DE UN PATO DE RUNEQUEST


      Este es el diario de un personaje de Runequest, un pobre pato aprendiz de ladrón seguidor de los dioses Orlanth y Eurmal. Es un breve diario de seis sesiones de juego, con sólo tres personajes en las cuatro primeras, cuatro en la quinta y dos en la última. Aquí hay que decir que aunque en el diario no parezca gran cosa, fueron aventuras muy emocionantes y relativamente (por no decir muy) peligrosas. Y muy divertidas también. Simplemente hay que verlas desde el punto de vista de alguien que mide poco más o menos un metro de estatura.

      Este diario es freeware. Puede ser distribuido gratuitamente a terceros sin limitación siempre que se mantenga sin modificaciones y no se cobre nada por él. Se admiten comentarios y preguntas sobre la aventura, y también puedo mandar las plantillas de los PJs u otra información si alguien la desea. También me gustaría saber hasta dónde ha llegado de lejos esta historia, por lo que agradecería enormemente e-mails al respecto. Para cualquier comentario mandadme un e-mail a mi dirección de e-mail: dungeonero < at > gmail com


      Yo, Turman Teak, un pato de la ciudad de Duckpoint en Maniria, fiel seguidor de Orlanth el Aventurero y Eurmal el Embaucador (sean sus nombre bendecidos) escribo estas líneas por dos motivos. El primero y más importante es para dejar un recuerdo perdurable de mis aventuras para las siguientes generaciones para que así puedan evitar los problemas en que me he visto envuelto. El otro es para ejercitarme en la escritura del theyalano, que hoy por hoy no es algo que domine.

      Me decidí a escribir este diario tras haber corrido varias aventuras, y sobre todo influido por el deseo de dejar un recuerdo de mis andanzas tras ver de cerca a la muerte en dos ocasiones.

      Abandoné muy joven Duckpoint y me vine a vivir a Esrolia en busca de climas más favorables. La región no está mal del todo aunque es demasiado seca para mi gusto, pero está llena de humanos (ug). Conseguí quedarme como 'consejero' o más bien 'bufón' en un poblado de cuyo nombre no consigo acordarme, en la casa del jefe (aunque lo cierto es que este tipo manda menos que yo).

      Mi primera aventura empezó cuando dos pueblerinos llegaron a ver a la mujer del jefe (que es quien manda realmente aquí) para contarle un rollo. Era sobre el hijo del molinero que se había perdido en el bosque y al que habían ido a buscar. Según ellos, había sido atacado por un monstruo con una extraña marca como de ganado contra el que lucharon y al que consiguieron abatir. Aunque lamentablemente mató a un joven muy gordo fiel de Humakt que les acompañaba (los seguidores de Humakt son muy aburridos; he visto cadáveres más animados que ellos). Mientras contaban el rollo hice un par de buenas bromas con ellos y con el marido de la jefa, ¡por San Cachondeo!.

      La jefa decidió que la acompañaran al concilio general de la zona para contar su historia e informarse sobre la marca. Y me sugirió amablemente que fuera con ellos a ayudarles (creo que las bromas sobre su marido no le gustaron mucho). El molinero les convenció para ir a echar un vistazo al bosque otra vez y no tuve más remedio que acompañarles, aunque fui cómodamente en la mula de los suministros.

      Como yo pensaba, ni rastro del monstruo (yo creo que era una vaca fea) aunque vimos huellas de un pájaro muy grande. Y es más, vimos al pájaro volando a gran altura (por el trueno de Orlanth, era enorme).

      Seguimos deambulando por el bosque y fuimos emboscados por unos lagartos que resultaron ser dragonuts. Hubo un terrible combate en el que el molinero resultó ser el mejor guerrero del grupo. Mi primer impulso era huir montado como estaba sobre la mula, pero estábamos rodeados y no tengo ni idea de montar. Me hirieron y casi me muero, pero gracias a Eurmal el molinero pudo curarme con magia antes de morir desangrado. Cada vez que me acuerdo siento una punzada en el pecho, donde el asqueroso lagarto me atravesó de parte a parte.

      Luego me contaron que cuando íbamos ganando los dragonuts se cortaron el cuello (!), y que volvió volando el pájaro enorme que vimos llevando como jinete un dragonut MUCHO MAS GRANDE que nos examinó desde el cielo para marcharse luego al pico más alto de las montañas. Curamos a los heridos (menos a mi) y volvimos al pueblo. Los muy idiotas se llevaron de recuerdo la cabeza de uno de ellos para buscar información sobre los dragonuts, y se dejaron sus armas que podían haber valido mucho dinero.

      Tras recuperarnos nos fuimos de viaje con la jefa a la 'capital'. Thyrian (uno de los dos tipos que empezaron la historia; un leñador muy jovencito y tan incompetente como todos, aunque no manejaba mal del todo el hacha de combate) me llevó en su caballo. Paramos en una posada a pasar la noche y Torgan (el otro tipo, un ladronzuelo que no sabe cuando dejar de robar) se metió en unas apuestas de bar para ver quien era más fuerte haciendo pulsos. Mira que el muchacho (cielos, si es 6 años mayor que yo) está lleno de músculos, pero no ganó ni una vez y perdí todo mi dinero apostando por él. Eso le enfadó mucho. Siempre cree que el destino juega en su contra. Lo único que recuperé de dinero fue gracias a la 'generosidad' de un cliente que amablemente me dejó su dinero para apostar en contra de Thyrian ante el mismo bravucón del bar. Ahí si gané, y le devolví el dinero para no llamar la atención. Devolverle el dinero fue una aventura por si misma. Como casi me pillan colándome en su cuarto y me cerraron la puerta con llave tuve que trepar por fuera y luego descolgarme con mi cuerda con garfio por un árbol. No me cuesta nada trepar, por la risa de Eurmal. Creo que estuve como unos 5 minutos intentando bajar del árbol, y así fue como vi por una ventana cambiándose de ropa a la hija del posadero. No estaba mal para ser humana, pero en fin, estoy inmunizado.

      Llegamos a la ciudad, y es increíble. No había visto nunca una ciudad tan grande. Nos hospedamos en el castillo del jefe y conocimos al 'sobrino' de un embajador Lunar (cielos, así que nos han conquistado y no nos habíamos enterado). Parecía muy simpático pero de estos caóticos no me fío (bueno, no me fío de nadie de todas maneras). Dan bien de comer y de beber aquí (y es gratis). El embajador trajo a la cena un espectáculo que era común en el Imperio. Las bailarinas no estaban mal, pero son humanas. Luego un combate entre un humano muy fuerte de color negro (parece que entre los humanos también hay colores de piel diversos como entre nosotros en el plumaje) y un hombre toro MUY GRANDE. El combate acabó en una carnicería dejando al humano reducido a pulpa (qué susto).

      Fuimos con ayuda de un sirviente del castillo al templo de Llankor Mhy para buscar información sobre los dragonuts y nos abrió una acólita (que usa una barba gris postiza, qué risa). Allí me encontré con un contacto (que no voy a revelar quién es) que parecía interesado en nuestras aventuras y que me dio información para averiguar más sobre una expedición que se hizo al picacho ese hace unos 70 años (más o menos) a través de un viejecito muy tacaño que fue testigo presencial. El contacto cree por revelación divina que hay algo peligroso que se está formando allí, y si es así, que conmigo no cuenten para confirmarlo (en fin, aunque Orlanth y Eurmal bajaron al mismo infierno, ellos eran dioses y yo no llego ni a héroe).

      El viejecito es un tipo asqueroso, de muy mal carácter y muy tacaño. No quiere soltar prenda a no ser que le traigamos una tablilla que hay en una cueva en una falla llamada la Grieta, protegida saben los dioses por quién. Es tan asqueroso el tipo este que estoy por usar los poderes que Eurmal me ha concedido para que nos dé la información gratis (primero debo encontrar un altar de Eurmal...).

      ¡Increíble! Nuestro (mi) contacto dejó en mi cuarto un cofrecillo con más dinero del que había visto en mi vida. Peniques, ruedas de oro, etc, sumando unos 2000 peniques para gastos en nuestra investigación. Mi primer impulso fue gastármelo en una juerga, pero menuda juerga hubiera sido. Claro, me convenía más si iba a dedicarme a la aventura que mis dos compañeros y yo estuviésemos mejor armados y principalmente mejor protegidos, así que compramos armaduras apropiadas y un par de escudos. Todo hay que decir que la mía es la mejor pues como soy pequeñito (mido poco más de dos brazos) es la más barata y pude comprarme una cota de anillos.

      Tardaron una semana en tenernos las armaduras y decidí acercarme en ese tiempo al templo de Uleria pues nos habían hablado muy bien de él. Fui más que nada a ver al personal para ver si cumplía algún voto sagrado de Eurmal, pero son todas humanas (sick). Son muy amables y cariñosas, pero aunque se disfracen con plumas como dijo la sacerdotisa no me dan el pego. Luego me acordé, pobre blasfemo de mí, que la sin par Uleria es la madre de Eurmal. ¡Cielos, hubiera sido como un incesto! Tengo que encontrar un altar de Eurmal como sea para aclarar mis dudas y orientarme en lo que hubiera hecho el Embaucador.

      Tras la semana partimos hacia la grieta y buscamos un sitio por donde bajar. Son unos 180 brazos de altura, y la cuerda más larga que teníamos era de 25. Thyrian bajó primero, pero el pobre perdió pie y cayó hasta el fondo mientras invocaba a Orlanth en su ayuda. Debió tener éxito, pues al llegar al fondo su cuerpo desapareció. Yo me quedé bastante acongojado y con un miedo muy saludable a las alturas. Torgan estaba decidido a bajar y enfrentarse a lo que hubiera en la cueva sin saber siquiera lo que podría haber allí contando sólo conmigo, y le dije que ni loco. Me insultó diciendo que era un cobarde (un cobarde, pero un cobarde vivo) pero me importa poco su opinión. Al final volvimos y nos enteramos de que Thyrian había aparecido en el templo de Orlanth muerto (Orlanth le escuchó, pero lo llevó a su seno). Tristemente rezamos por él y mandamos su cuerpo y sus pocas pertenencias a sus padres. Valiente grupo de aventureros estamos hechos. Yo soy un ladronzuelo que carece de experiencia pues soy muy joven, Thyrian era aún más joven que yo y lo suyo era talar árboles y tallar madera, y Torgan es el mayor de los tres, y aunque tiene experiencia está convencido de ser gafe, tiene muchas ganas de entrar en combate (peligroso fanático) y no demuestra ser demasiado maduro. Antes de aventurarnos fuera de la ciudad otra vez necesitamos un compañero más por lo menos.

      Tengo que ir al templo de Orlanth a cumplir con mis obligaciones y a escuchar las hazañas de Orlanth como aventurero, a ver si me inspiran. Además tengo que encontrar un altar de Eurmal para resolver mis dudas espirituales. Creo que tengo que donar parte del dinero que he ganado, aunque quizás nos sirva para acabar con esta parte de la aventura. En cuanto a la cueva, maldita sea, sin una cuerda de 180 brazos de largo yo no bajo, y tampoco sin que nos acompañe un guerrero algo competente (espero que si hay enemigos no sepan (mucha) magia). Si encuentro el altar de Eurmal, yo le meto una trola al vejete ese a ver qué pasa.

      Un objetivo que me he propuesto a medio o largo plazo es ligarme a una Vingan como en las leyendas de Eurmal, a ver si son tan interesantes como dicen las mismas (humanas abstenerse). A largo plazo me he propuesto acceder al plano heróico a realizar una búsqueda heróica y encontrarme con mi deidad Eurmal (aunque es fácil convencerme para no hacerlo).

      ...

      ¡Por fin de nuevo en acción! Ya empezaba a aburrirme con tanta inactividad. Al final Torgan se hartó de esperar a encontrar a un guerrero competente y nuestros caminos se separaron. Quizás sea mejor así. No sé. El caso es que la amenaza del picacho aquel sigue presente...

      Tras un tiempo en esta ciudad, abandoné la comarca en busca de aventuras y de aumentar mis poderes como iniciado de Eurmal. Ya había ganado unos cuantos conjuros espirituales cuando estuve trabajando en el templo de Orlanth, aunque al final se hartaron de que desapareciera el dinero del cepillo y me echaron. Así que llegué a Nochet, una gran ciudad portuaria en Esrolia, y decidí quedarme allí por un tiempo. ¡Cielos, que ciudad más enorme! ¡Hay como unos 100.000 habitantes!

      Conocí a tres tipos interesantes. Ristarnaker, un humakti no muy sanguinario con un dominio asombroso de la ballesta pesada. A Guzmán Traveler, un comerciante de Issaries con una enorme cicatriz en su cabeza (y cara). Y a Bethania, una Gran Sanadora de Chalana Arroy. Nos hicimos amigos y nos corrimos unas pocas juergas juntos. Bueno, todos menos la sanadora (je je).

      Tras un tiempo ocioso, me vi envuelto en una nueva aventura. El líder del templo de Humakt y el de una escuela de esgrima muy repipi (La Scola di esgrima) hicieron una apuesta para ver cual de las dos escuelas de esgrima era la mejor. Se formaron dos equipos de 6 miembros cada uno, y me vi incluido en uno de ellos sin comerlo ni beberlo (creo que no fue una buena idea incluirme). El concurso consistía en capturar antes que el otro equipo a una banda de ladrones bastante famosa: la banda de Vinem. Una banda multiracial: humanos, enanos, trolls, incluso centauros.

      Investigamos el lugar de su último robo, un almacén en la ciudad. Ristarnaker fue a interrogar a un miembro de la banda que había sido capturado tiempo atrás. Lo malo es que tuvo que sobornar a la alcaidesa para poder hacerlo. Lo peor fue el soborno que tuvo que hacer... Ag.

      Había sido ya torturado (aunque poco) y no hubo forma de que dijera nada. Empecé a pensar en que habrían usado magia para cerrarle la boca...

      Sabíamos que había (o había habido) miembros de la banda en la ciudad, más o menos inadvertidos. Interrogué a un pato mendigo en una taberna que se suponía que visitaban los bandidos de vez en cuando. Creo que me sacó más peniques en cerveza que lo que saqué yo en información.

      De nuestro grupo, mandamos a otros dos humaktis 'poco brillantes' a investigar los progresos de la 'Scola di esgrima', lo cual fue un buen movimiento.

      En los días siguientes, averiguamos algunas cosas. Conseguimos una lista de 5 trolls de la banda que acudían al templo de Kiger Lytor (al que por cierto, yo no me acerqué). Encontramos uno de los objetos robados en una tienda de la ciudad y averiguamos que lo había vendido un miembro de la banda (un enano) que actuaba de comerciante. Al final Guzmán decidió interrogar de nuevo al prisionero (de nuevo hubo que sobornar a la insaciable alcaidesa), aunque esta vez, como buen comerciante que es, trató bien al prisionero y le prometió sacarle de allí. Sorprendentemente esto funcionó. Aunque no nos dio mucha más información de la que ya sabíamos. Lo malo es que la Scola di esgrima se nos había adelantado... según nos dijeron los guardias.

      Los muy chulos se estaban preparando para partir. ¿Hacia el supuesto escondite de la banda en el norte? A mí me parecía poco probable. El caso es que nos preparamos nosotros también y les seguimos. Durante dos días.

      Al final llegaron a un claro, tomaron todo su equipo de combate y cargaron a lo bárbaro contra las ruinas que servían de refugio a los bandidos. Nosotros no sabíamos lo que pasaba, sólo sabíamos que ellos iban armados hacia alguna parte. Así que para cuando llegamos allí ya habían capturado o matado a todos los miembros de la banda. A casi todos, porque uno estaba en otra de las casas semi-derruidas y huyó justo en el momento en que Ristarnaker llegaba al claro. De un prodigioso disparo de ballesta lo detuvo...

      El bandido, con la pierna muy malherida del disparo de Ristarnaker, suplicó por su vida. Ristarnaker le interrogó y descubrió que Vinem había huído... Iba a rematarlo (¿como buen Humakti que es?), pero hizo el movimiento más extraño que he visto hacer con un mandoble y se cortó a sí mismo el brazo izquierdo...

      Mientras corríamos a ayudar a Ristarnaker, el bandido se alejó hacia el bosque dando gracias a los dioses... Bethania curó al humakti, aunque tardará bastante en regenerar el brazo.

      Al poco rato los miembros de la Scola di esgrima salieron del otro edificio con sus prisioneros y los tesoros que habían recogido de los bandidos. Se quedaron muy sorprendidos cuando nos vieron allí.

      Empecé a pensar en la posibilidad de arrebatarles tesoros y prisioneros para defender el honor de la escuela de Humakt (y para ganar la recompensa, claro), pero me pareció excesivo incluso para mí. ¡Por Orlanth! Excesivo porque no habría honor en mantener el honor haciendo trampas. Y excesivo porque a la larga se iban a dar cuenta del engaño y se iba a armar la gorda...

      Así que decidí deprisa, y cuando habían atado a los prisioneros y se disponían a partir me acerqué hasta ellos y les dije:

      "Vaya, nos habéis ganado por la mano. Aunque sois tontos. Esos tesoros no valen nada. Es más, están malditos. En menos de dos horas se desharán en polvo y su contacto provocará la lepra..."

      Creo que como broma debió agradar al mismísimo Eurmal (sonrisa). Me encanta este conjuro...

      A esto siguió un desesperado y frenético arrojar de tesoros a diestro y siniestro.

      Al final el equipo de la Scola de esgrima se fue con sus prisioneros, y a mí me costó un montón convencer a mis compañeros de que era una broma que les había gastado, y que los muy lelos se lo habían creído. Bueno, unas dos horas más tarde se lo creyeron y nos repartimos el enorme tesoro.

      ¿Qué queréis? Yo no puedo considerar el ganar 10.000 peniques, varias armas enjoyadas de gran valor (estimé unos 3.000 peniques de valor, vendiéndolos deprisa), 7 matrices de poder místico y 5 libros de hechicería muy valiosos como una derrota. Bueno, podíamos haber ganado además los 10.000 peniques de la recompensa.

      El jefe del templo de Humakt no estaba muy contento pero no pasó la cosa de ahí.

      Mientras Ristarnaker curaba su brazo perdido, nos dedicamos a descansar y a entrenar un poco. Compré un encantamiento de fortalecimiento que me hace sentir el doble de resistente... aunque aún me duele al recordar las plumas que me tuvo que arrancar el sacerdote para el tatuaje.

      Y así, poco después de pasar esas seis semanas, ocurrió algo grave. Uno de los miembros del equipo de la Scola di esgrima apareció degollado y clavado en la puerta de la Scola. Me pareció preocupante porque pensé que podrían echarnos las culpas. Al día siguiente apareció flotando en el muelle el cadáver de otro de ellos. Guzmán, Bethania y yo fuimos a la Scola a hablar con el jefe del equipo, un tal Ronaldo. A nosotros nos trató mal (dice que somos unos bárbaros), aunque respetó a la sanadora. Al final la sanadora le hizo la autopsia al cadáver y descubrió que había sido asfixiado. ¿Magia?

      Empezamos a sospechar de Vinem. Interrogamos a los bandidos prisioneros (iban a ser ajusticiados en breve), y aquellos nos dieron una descripción de su ex-jefe. Un viejo con túnica y capucha, acompañado por un pequeño animal peludo; un monito. ¿Será el tal Vinem un mago?

      Me decidí trasladarme al pequeño hospital que sirve de templo a Chalana Arroy. Realmente no me interesaba que el mago se decidiera a buscarnos uno a uno. Me dejaron quedarme a costa de barrer y limpiar la cocina... aunque lo mejor es dar sustos a las acólitas (je je). La comida es buena, aunque la sopa del templo de Teelo-Norri es buena también (y no me van a convencer de hacerme caótico estos cretinos lunares).

      Ese día me decidí a vigilar al último miembro del equipo de la Scola que vivía solo. Toda la mañana y media tarde para nada... y cuando iba a pegar la cabeza a su puerta para escuchar si aún estaba vivo, hice demasiado ruido y casi me pilla... uf. Y digo media tarde porque fui a los bajos fondos a buscar información sobre el tal Vinem, y encontré a uno de los mejores informadores de la ciudad. También es el más caro... Así averigué de quién eran originalmente los libros de hechicería (robados por supuesto). También descubrí que el mago era capaz de cambiar su aspecto (quizás de disfrazarse... lo cual era grave).

      Esa noche ardió la casa del miembro del equipo al que había estado vigilando, quedando bastante quemado y bastante muerto. Bethania se empeñó en devolver la vida a ese rescoldo, aunque tardará un tiempo en estar de nuevo como antes. Eso sí, más feo.

      Al día siguiente la bella sanadora (no está mal del todo para ser humana) habló con él, y lo que le contó fue preocupante. Se había quedado como paralizado, y entonces entró por una ventana un monito con un pequeño odre de aceite que empezó a esparcir por la casa... con predecibles resultados posteriores.

      Los otros tres miembros con vida se retiraron a casa de Ronaldo y se hicieron fuertes allí. Mis compañeros querían poner un cebo al mago, usando los libros de conjuros que habíamos conseguido y aún no habíamos vendido. Pero primero los vendieron (por si acaso)...

      Al día siguiente algo terrible y siniestro sucedió. Una cucaracha gigante se introdujo en la casa-refugio de Ronaldo, aunque consiguió ser abatida por Ronaldo y otro miembro del equipo... para transformarse tras su muerte en el tercer miembro de su equipo...

      Aunque buscamos por la ciudad al mago Vinem, no hallamos rastro alguno. Al día siguiente era la ejecución de la banda de Vinem, acto al cual sólo acudió Ristarnaker (para eso adora a Humakt). Y, vigilando, ¡descubrió a Vinem entre la multitud! Se acercó hasta él cuanto pudo con sigilo (el monito no dejaba de vigilar), no sabiendo si el mago le iba a reconocer o no. Armado sólo con una daga, pues la ley impide llevar armas mayores sin licencia, se vio obligado a lanzar un conjuro de cuchilla ígnea. Y, a unos 20 metros de él, sus miradas se cruzaron. Ristarnaker tuvo que ponerse a gritar (para disimular) "¡Vinem! ¡Al ladrón! ¡Al ladrón!", a lo que el mago reaccionó lanzándole un conjuro que debía tener en reserva... flexible y poderosa cosa es la hechicería... Afortunadamente Ristarnaker pudo resistir el conjuro, gracias sean dadas a Orlanth, pero eso no influyó mucho porque el mago empezó a volar alejándose de allí. Ristarnaker le lanzó la daga, aunque fue un pésimo lanzamiento que no acertó ni siquiera a acercarse al mago. Aunque había guardia allí, al estar sorprendidos no pudieron prender a Vinem.

      Mientras tanto yo había ido a casa de Ronaldo a compartir con ellos mi información (y a tratar de que uniéramos fuerzas contra el mago), aunque no conseguí nada más que un poco de agradecimiento.

      A la mañana siguiente alguien había dejado una nota a la puerta de la casa de Ristarnaker, instándonos a devolverle su tesoro y demás objetos de valor en un árbol hueco determinado fuera de la ciudad a las 12 de esa noche... El rumor que habíamos extendido había funcionado. Urdimos un plan (no pudimos contar con Ronaldo porque el muy cobarde había abandonado la ciudad). Compramos cepos loberos y veneno para ponerle una trampa al mago. Al final llegamos allí a las once, pusimos dos cofres con piedras a los pies del árbol y los cepos envenenados camuflados justo delante, y nos ocultamos. Guzmán, Bethania y yo a unos 90 metros del lugar (Guzmán tiene un conjuro que le permitía sentir la aproximación de alguien por el sendero), y Ristarnaker a unos 50 metros (a tiro de ballesta) al otro lado del árbol. Hay que decir que el único que se escondió bien fui yo, gracias a mi capa sombría.

      Lo malo fue que los mensajeros del mago (¡6 jinetes de los colmillos!) llegaron por la dirección donde estaba Ristarnaker, aunque afortunadamente éste los descubrió antes de ser visto. Sendos conjuros de proyectil múltiple en dos ballestas produjeron un grave daño en el jefe de los jinetes... tuvimos que abandonar nuestro escondite para ayudar a Ristarnaker (o abandonarlo a su suerte en caso contrario). Una andanada de conjuros por nuestra parte los puso en fuga sin matar a ninguno de ellos... ni recibir herida alguna nosotros tampoco.

      Ahora estamos preocupados, porque no hemos hecho caso al mago ni hemos liquidado a sus 'hombres'. Estaremos prevenidos para que no nos pille con la guardia baja. Si podemos, urdiremos una nueva treta para acabar con él. Antes de que él lo haga con nosotros...

      ...

      Bueno, esperamos un poco de tiempo en Nochet a que se calmaran las cosas y unas semanas más tarde dimos por sentado que el tal Vinem había abandonado la región en busca de climas más favorables...

      Seguí en el templo de Chalana Arroy. Por barrer y limpiar un poco me dejaban quedarme allí con cama y comida gratis. Así fui conociendo un poco mejor a Bethania, la gran sanadora. Mientras tanto Ristarnarker y Guzmán partieron en un viaje comercial...

      Algún tiempo más tarde, encontré un extraño tipo inconsciente en el hospital del templo donde me 'hospedaba'. Me sonaba mucho su cara, pero no llegué a identificarle. Por lo visto le habían dado una paliza y estaba herido e inconsciente.

      Cuando se recuperó ofreció sus servicios al templo para pagar por los cuidados que le dispensaron. Lo pusieron a barrer y a fregar también (si me descuido me van a echar del templo). Habló conmigo porque decía que le recordaba a alguien. Aún así yo no conseguía identificarle.

      Una noche, un estrépito en el templo me despertó. El tipo ese había roto algo en el sótano del templo mientras barría, y me llamaba para que le ayudara (¿cómo se atreve a llamarme pato?). Me pareció un poco sospechoso, así que llvé mi daga escondida en mi camisón de dormir (aún no se han dado cuenta de lo extraño que es un pato durmiendo con camisón, pero es muy útil para guardar cosas así).

      El tipo este había roto unos cántaros y tenía miedo de que le echaran de allí, así que me dijo que le ayudara a recoger los pedazos mientras él subía por una escoba. Empecé a recoger los pedazos mientras él subí, y entonces me di cuenta de que en vez de salir cerró la puerta del sótano y dio media vuelta... en ese momento se abalanzó sobre mí, pero no me pilló con la guardia baja, porque interpuse un cántaro en su trayectoria, cántaro que rompió con su cara...

      Aunque le dejé la cara como un mapa, eso no le detuvo. Luchamos un poco (si bien yo no soy un contrincante muy peligroso, no debió subestimarme). Mientras luchábamos yo graznaba a pleno pulmón pidiendo auxilio... pero nadie me oyó. Luchamos un poco daga contra daga (el también tenía una), y en un mal golpe por mi parte que sólo rasgó su camisa descubrí la marca de la secta de Eurmal el asesino... y aunque le dije que se detuviese que yo también era un seguidor de Eurmal no me hizo caso (su contestación fue 'por eso'). Al final lo herí con un conjuro de disrupción en la pierna... aunque él me hirió en el brazo y tuve que aceptar su oferta de perdonarme la vida si me rendía y no armaba más escándalo. Arrojé mi daga al suelo dejándola clavada en el suelo de madera, y acto seguido el 'asesino' me ató de pies a cabeza (pico incluido) y me dejó allí encerrado.

      El muy idiota no se dio cuenta de que con la daga así clavada podía cortar las cuerdas con relativa facilidad. De algo sirve adorar a Eurmal el ladrón... cuando conseguí desatarme invoqué un conjuro de protección e intenté salir del sótano, pero había atrancado la puerta con una silla. Me costó un poco salir de allí, y cuando lo hice oí gritar a la gran sanadora... por lo visto el asesino quería abusar de ella, aunque ésta sabía defenderse. Subí corriendo hasta allí para salvarla gritando a pleno pulmón para despertar a las acólitas, pero para cuando llegué la gran sanadora lo había dormido con un conjuro...

      Lo atamos y se avisó a la guardia. Mientras tanto yo lo vigilaba armado con mi hacha de combate. Incluso consiguió desatarse, pero la sanadora lo volvió a dormir antes de que recibir un hachazo por mi parte (por cierto, la sanadora no quería que le atacase, ni siquiera en este caso en que la había amenazado de muerte y casi había abusado de ella... en fin, ya se sabe como son las seguidoras de Chalana Arroy). Al final se lo llevó la guardia y pudimos descansar tranquilos.

      Y, ¿qué saqué yo de todo esto? Lo único bueno fue ver a la gran sanadora en un camisón muy sugerente (para ser humana no está mal del todo)...


      Jorge Arredondo dungeonero < at > gmail com (c) Diciembre 1997

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