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Título: POLICÍA TELEGRÁFICA (POLICÍA TELEGRÁFICA; 1922) Autor: CORONEL IGNOTUS Colección: BIBLIOTECA NOVELESCO-CIENTÍFICA Nº VIII Editorial: RIVADENEYRA Portada: MAX RAMOS Ilustrador: MAX RAMOS Páginas: 119 Formato: 260x180 mm, rústica Edición: 1922 |
En complejas narraciones, donde numerosos personajes
intervienen en múltiples acontecimientos, no es posible lograr
el simultáneo avance de los relatos de éstos, ni sujetar a
estricto orden cronológico la sucesión de sus desenvolvimientos
y peripecias. Así al final del primer episodio de esta historia
las impaciencias de Emma y Pepe por casarse contagiaron a
Ignotus, que por llegar pronto a la boda todo lo atropelló,
dejando a un lado hechos y olvidando personajes, que, aunque
importantes, no lo eran tanto entonces como aquélla y los
novios. Ya satisfecho aquel afán, hora es de referir lo que
atrás nos dejamos.
Al llegar Abd-e1-Gahel y Tinkert a Abadarjen no siguieron a Tinte
Poust, sino que, una vez hecho el cambio de meharls y de trajes,
se dirigieron al inmeatato poblado de Tourayet -a 35 kilómetros,
un un paseo en las enormes extensiones saháricas- y en él a
casa de un pudiente tuareg, donde estaba instalada una de las
estaciones radiotelegráflcas para descubrir las cualess había
Pepe Lobera montado el radiogonómetro automóvil ya descripto;
pues efectivamente, según Bertier sospechaba, los vengadores tenían
varias en el desierto, servidas por argelinos y marroquíes años
antes enviados por Gahel a Australia y a América, donde se
hicieron radiotelegrafistas; con lo que, a su regreso pudieron
ser dedicados a desempeñar a escondidas servicio de tales,
ocupando ostensiblemente plazas de mayordomos, capataces o
sirvientes de los santones o caides, en cuyas viviendas estaban
ocultas las estaciones.