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Diseño de Cartel: |
Las Jornadas
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TODO VIAJE COMIENZA POR UN PRIMER PASO: Avilés 1996 Echar la vista atrás hacía la primera edición de las Jornadas es siempre un momento agradable y es que, si bien cada etapa de un viaje tiene sus pros y sus contras, no hay duda de que en los primeros pasos de cada andadura hay una ilusión especial, quizás propiciada por el inicio de una aventura desconocida, de la que el final es aun una incógnita. Se suele decir, además, que los festivales que verdaderamente funcionan lo hacen por que tienen un espíritu propio, una personalidad diferente en la que sus responsables creen, y un motivo de existencia casi siempre motivado por algo que, en este caso, era el demostrar que en Asturias también podía hacerse un certamen de cómic sin olvidarse del aficionado que, a fin de cuentas, es para quien se hacen las Jornadas. Con esta premisa Andrea Parissi, Angel de la Calle y un servidor: Jorge Iván Argiz, comenzamos (con un presupuesto cercano a los dos millones) a tejer lo que sería la primera de unas Jornadas en las que la convivencia entre aficionados, autores y organizadores (sin olvidarnos de la prensa especializada y generalista) fuese uno de los pilares sobre los que se sostendría el éxito de las mismas. El otro, evidentemente, fueron los autores invitados, para lo cual todos nos pusimos a movernos duramente tratando de asegurar la presencia de autores de primera fila. Como tanto de las actividades paralelas, como de las exposiciones y de los mismos autores existentes tenéis cumplida información, me centraré en comentar algunas de esas anécdotas que se han ido quedando en el tintero, así como alguno de los amigos que han influido de una forma importante en que esto exista y que, por diferentes motivos no han sido convenientemente reconocidos. Vamos allá…. · Sobra decir que, con la experiencia que da estar en este y en otros variados festivales, ahora me doy cuenta de que fue una suerte de principiantes el que ninguno de los invitados anunciados en el cartel se cayese a última hora, ya que siempre hay un 10% de error, y eso siendo positivo. Este fue un detalle que no se volvería a repetir hasta la sexta edición (aunque por lo general nuestro promedio ha sido francamente bueno). · Cualquiera que me conozca sabrá la particular devoción que siento hacía el trabajo de ese autor "tocado por la mano de Dios" que es George Pérez, y ahora muchos más saben -tras sus 2 asistencias a Avilés- la clase de persona y de invitado tan genial que es, pero en su momento estuve a punto de arrojar la toalla. Ya teníamos convencido a Larry Hama (que odiaba las convenciones) de que viniese a Avilés pero nunca había conseguido hablar con Pérez, así que el día que decidí hacer el último intento descolgó el teléfono (no quiero pensar que hubiese pasado de no haber sido así) y pronto se decidió a estar en nuestra puesta de largo. Pero el día que se le esperaba el motor de su avión estallo antes de despegar así que se quedó tirado en el aeropuerto hablando conmigo (causándome algo similar a un infarto) de madrugada hora española, hasta aceptar quedarse a dormir en un hotel cercano para coger el vuelo del día siguiente y estar entre nosotros. Esto, sumado a que se pagaba buena parte de su billete (la diferencia con primera clase que necesitaba por su tamaño y que nosotros, con nuestro presupuesto, no podríamos cubrir) y a que era un autor que daba un salto de calidad a la lista de presentes propiciando que muchos aficionados vinieran desde diversos puntos del país sólo para verle, es algo que aun a día de hoy no hemos sabido agradecerle de mejor forma que con nuestro sincero aplauso en su presencia en estas verdes tierras asturianas y que, por largo que resultó, sigue y seguirá siempre antojándoseme corto. · Imposible olvidarse del francés Max Cabanes que, dándolo por perdido apareció un día después tras haber pasado la noche en vela en el aeropuerto de Barajas, apareció en el hotel Luzana con una enorme sonrisa y muchas ganas de pasárselo bien. Otro se hubiese dado la vuelta sin pensarlo dos veces. · También me acuerdo de Bobbie Chase que nos ayudó a contactar con Gary Frank, y a darle buenas referencias de unos chicos a los que, en realidad apenas conocía, propiciando así su viaje a Avilés. Siendo este un detalle del que se ha hablado más bien poco. Y, claro, todos los apoyos encontrados el primer año son imprescindible y más necesarios que en ningún otro momento, y nosotros no nos podemos quejar de eso, realmente. · Los chicos de Dolmen, con Vicente García a la cabeza, siempre han apostado por el espíritu de festival que defendemos y han estado en cada edición con nosotros haciendo el importante eco que todo festival necesita. · Claro, ahora el cómic en Avilés se asocia con estas Jornadas, pero años antes a Juan Antonio de Blas ya se le había ocurrido hacer algo parecido con Alfonso Font y Alfonso Azpiri como invitados que, a buen seguro, aun campaba en nuestra cabeza recordándonos que en Avilés la cosa sería un éxito. Muchas cosas han cambiado desde entonces, actividades se han sumado, otras se han abandonado, el equipo organizativo no es el mismo, y la cantidad de asistentes no impide que podamos ir todos al mismo restaurante, pero si estar en la misma mesa; pero creo que nos hemos ido adaptando muy bien y parece, por lo que me comentáis, que seguís viendo a Avilés como el lugar donde se celebran las Jornadas a las que merece la pena viajar por que SI que vas a estar con los autores. Entonces yo hecho la vista atrás, como ahora, miro a las Jornadas de 1996 y sonrió. Y seguro, pero completamente seguro, que cada vez que escribiera un texto como este, me acordaría de anécdotas diferentes, pero siempre con una enorme sonrisa en la cara y la seguridad de que tantos factores se pusieron de nuestra parte, tantas casualidades nos resultaron favorables, que el destino quería que esta cita de cómic existiese. Jorge Iván Argiz
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