Si el propio Óscar tuviese que dar respuesta a esta pregunta, seguro
que se definiría a sí mismo como un coleccionista de arte. Y estaría
en lo cierto, porque sin lugar a dudas la colección privada del señor
Borne es una de las más envidiables de Europa.
Pero dicho esto, debemos puntualizar que Óscar Borne no da el perfil
del coleccionista al uso. No es un magnate acomodado, ni el principal
accionista de un canal de televisión. Su estricto código ético no
le permitiría vivir entre las heces de la sociedad que, como todos
saben, son precisamente quienes la dirigen.
Óscar Borne vive de un negocio mucho más honrado: el crimen. Y si
no pueden creerlo, echen un vistazo a la sección de anuncios por palabras
de cualquier diario nacional: en estas páginas se ofrecen los servicios
de alguien que realiza toda clase de actos ilegales por un precio
(robo, extorsión, secuestro, asesinato…). Ése es Óscar Borne. Al fin
y al cabo, y como él mismo dijo una vez, "un crimen perfecto es también
un tributo al arte".
La serie Óscar Borne fue la primera colaboración estable
del tándem Víctor Eme+Javim. La historieta que comenzó
la saga apareció en el nº6 de la revista-fanzine El Tío
Saín (AATRM, mayo 1998). En dicha revista fueron apareciendo
las sucesivas entregas, hasta un total de 7, más una historieta
extra que se publicó en el monográfico "Llamando
al engaño" (AATRM, diciembre 1998).
Con Óscar Borne, aparte de divertirse como locos, los autores pretendieron
desarrollar un personaje abierto, con toques surrealistas, que les
permitiera tocar todo tipo de temas manteniendo la máxima coherencia
interna. Una historieta de serie negra, sí, utilizando las estructuras
narrativas propias del género, pero donde todo fuera posible. En su
corta existencia Óscar secuestró a Batman, asesinó
a un Ángel de la Guarda, viajó a Sudamérica y a Japón
en busca de piezas para su colección, contactó con extraterrestres...
Y todo esto sólo era el comienzo...
La serie se interrumpió con la desaparición de El Tío
Saín, justo en el momento en que se avecinaba un giro importante
en los guiones, con la aparición de una oscura subtrama que
potenciaba la continuidad de las entregas. También estaba planificado
un guión para una historia larga, con el pensamiento de editarla
en un one-shot en formato comic-book.
Pero no pudo ser.
Tal vez Óscar Borne asome los cuernos de nuevo algún
día.
¿Tal vez en formato de cómic online?
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