EL CASO DEL PELÍCANO TARTAMUDO.>


La Asociación Amigos
del Tebeo de la Región de Murcia (A.A.T.R.M.) editó una serie de monográficos que consistían en reunir historietas de un solo autor. Tras los monográficos dedicados a Ión Negativo (una joya), Juan Álvarez y Pedro Vera me tocó el turno a mí.

El monográfico se tituló LLAMANDO AL ENGAÑO, y estaba dividido en dos partes bien diferenciadas. Por un lado una historieta larga de ÓSCAR BORNE titulada TOMACAHUATL (7 pág+entradilla), con guión de VÍCTOR EME. Por otro lado, una serie de obras cortas y autoconclusivas, algunas ya editadas en un boletín de la Asociación llamado EL SACO DEL TÍO SAÍN.

EL CASO DEL PELÍCANO TARTAMUDO es la historieta más larga de esa segunda parte. La dibujé ex profeso para el monográfico, y suponía la primera entrega de una serie protagonizada por MARIJÓ Y TORRÓN. La idea era sencilla: ella una niña repelente con pinta de empollona, él un brutote y obseso sexual. Ella detective privado, llamada a resolver asesinatos, enigmas y misterios. Él su ayudante. La gracia residía en que al final siempre era ÉL el que resolvía los casos.

Si la idea de la serie era cándida, la de la primera entrega lo era aún más. En realidad se trata de un gag humorístico bastante tonto (todo hay que decirlo) estirado hasta cubrir 4 páginas. Tal vez esto mismo, la no necesidad de narrar un guión denso, hizo que me divirtiera mucho dibujándola, pudiendo recrearme en otros gags secundarios más o menos evidentes.

Como la mayoría de los tebeos de esa época, está entintada con plumilla y pincel en papel de tinta, directamente sobre el lápiz; y como la mayoría de los tebeos de esa época, la reutilicé para presentarla a un Murcia Joven (98?), y la seleccionaron.

Algún chascarrillo más con respecto a esta historieta: bueno, pues recuerdo que la casa de la colina que aparece en las tres primeras viñetas la fusilé de un tebeo de terror, no recuerdo de cual. La cuarta viñeta es una especie de "homenaje" a un tema que desde pequeño me ha resultado impactante: San Cristobal y el Niño Jesús. En una iglesia a la que me llevaban mis padres había un enorme cuadro, bastante tenebroso, que representaba esta estampa y que me atraía poderosamente. Y por último, yo no tenía un Cluedo, así que tuve que pedir uno prestado para hacer la última viñeta de la tercera página.

Por supuesto, la serie nunca tuvo una segunda entrega, aunque había un guión para ello.

Javim.

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