¡Manos arriba!Los músicos suecos de The Flower Kings ofrecen un concierto muy progresivoCarlos A. MartínezThe Flower Kings asaltó con lo más selecto de su ejemplar rock progresivo a centenar y medio de seguidores regios de este género en su concierto, la noche del jueves en el Escena.
En apoyo a su reciente disco, Space Revolver, esta banda sueca -exponente principalísima del género progresivo en el mundo- tuvo a Monterrey como punto final de una gira que pisó ciudades europeas y de Latinoamérica.
Liderados por Roine Stolt en la guitarra, voz y la mayoría de las composiciones, y con cuatro excepcionales músicos que forman la banda (segunda guitarra, bajo, teclados y batería), The Flower Kings sorprendió a los desprevenidos y complació a los conocedores en poco más de dos horas de concierto que, víctima de un bárbaro retraso, acabó después de las 1:00 horas de ayer.
¿Qué se escuchó en el Escena? Un rock progresivo que combina rasgos de las más diversas fuentes musicales (una pieza puede contener pasajes calmos de música clásica o del más duro rock); partiendo de esto, la música de los suecos tiene numerosas puertas de entrada para múltiples gustos.
Si la banda suena en sus discos como un apretado e íntimo combinado de talentos musicales, en la tarima fue más que un conjunto de músicos con oficio.
Salvo Stolt, quien siempre se mantuvo "en su onda", detrás de sus lentes oscuros y su estampa psicodélica (el "flower power" en todo su esplendor), dedicado con su guitarra a producir la médula del sonido Flower Kings, los demás músicos se conectaron con su público de maneras particulares.Tomas Bodin, el extrovertido tecladista, rompió el elástico y anduvo descalzo por el entarimado, hizo un par de comentarios divertidos y deslumbró con sus digitaciones.Jonas Reingold se echó al público a la bolsa no sólo por sus peculiares y simpáticas evoluciones tras del bajo, sino por su asombrosa capacidad de sacar fuego y hacer casi "cantar" a un instrumento de soporte como es el bajo.En la guitarra rítmica y de apoyo lució Hans Froberg, pero las palmas se las llevó él mismo con su alta y robusta voz; en los tambores, el chileno Jaime Salazar mantuvo las cosas siempre ocupadas, y la limpia conducción rítmica en vías complejas.
Los escuchas más "clavados" se complacieron con la impactante suite "Garden of Dreams", que se llevó medio concierto (roza la hora de duración), y que es un bufet de melodías en el que no se notó costura alguna entre ellas.
Para los metálicos también hubo su ración, y para los que gustan de una suave y accesible melodía por encima de todo, Stolt y compañía los complacieron.
Uno de los puntos más altos de la velada fue la versión que The Flower Kings hizo de "Soon", la balada clásica de Yes, que resultó emotiva y fascinante en la voz de Froberg; y la inclusión de los versos finales de "Hey Jude", de Los Beatles.
Los abridores regios de Hydra tuvieron media hora de participación; su combinación de progresivo, dark, sinfónico y gótico fue bien recibida por los presentes, que perdonaron las casi dos horas de retraso. La vocalista, con violín en mano, fácilmente guió con su estupenda voz los temas del grupo por sendas dramáticas, graves y retumbantes. Este grupo muestra muy aceptable compenetración con el género de rock oscuro. Haría falta, sin embargo, cocinar mejor algunos temas, que se escuchan algo fracturados en la búsqueda (siempre bienvenida) de fusiones.
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