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Bosquejo
vestigios de guerra | bosquejo | vade retro | lluvia de rosas negras

Otras
alphard | camino al olvido | exilio | el mar de la discordia | ...de los libros del tiempo



vestigios de guerra
Convertir el dolor en tonos que pueda escuchar
antes de mirar atrás
y contemplar la victoria
sin opacar el frío en sus labios.

Un motivo nunca fue más fiel
a la fe y a mis memorias,
mil torrentes sobre mí
no cesarán mi vuelo.

En ojos del enemigo
ha vuelto a florecer mi miedo
¿serán tan reales mis dudas
de haber pisado en falso sus dominios?

Siempre entre sueños será
donde se esclarezcan los sentidos,
el camino frente a mí
sólo conocerá mis pasos.

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bosquejo
Entre valles de eterno ideal
he concebido mi larga jornada;
no mostrarán los rostros su semblante real
pero su erróneo reflejo sobre mí.

Nunca ha sido la Razón
quien me arrastre a volver a huir.

Y como pueden sus relatos llevarme
a silenciosos campos que me han hecho inventar
siglos y siglos de falso poder,
podré entrar a infinitos abismos
que no dejan de gritar mis fallas.

No escuches el mal que el infortunio trajo de mí...

Al girar en torno a la verdad
la luz desarmará mi voz,
y los pasos que, temerosamente, di
me traerán aquí otra vez.

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vade retro
(Ha venido a mí con oportunas garras)

- Esperé por tanto tiempo para presenciar tu caída
  El umbral, que solía estar lleno de fe,
  crucé sin pena hasta llegar a tu presencia.

  Escucha mis razones,
  que no te he mentido una sola vez
  y mi Reino no se encuentra vacío.

  De sus manos caen mis ángeles.

- Triste es el fin de quien así lo merece.

- Yo invoqué a aquellos que han de seguirme,
  y en el fondo todos han vuelto hacia mí.

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lluvia de rosas negras
Los ojos que ayer se mostraran tan vivos
inocentes callarán mañana;
por momentos dejo de escuchar sus voces,
que solían menguar mi caída.

Cuando encuentre mi faz ante sus semejantes ojos
nublará mi ser el deseo de no cargar con dicha historia.

Agitarse al compás de notas bendecidas
por promesas tan poco certeras,
torpemente encajo sus inconexas razones
y, sin embargo, no revelan más.

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alphard
He visto su aislado hogar
donde, en delirante búsqueda,
reclama el universo entero.
Nadie puede escuchar
su orgulloso canto;
nadie estrechará jamás
la virtud de su gracia.

"En mi esencia recaen los dones
de la eternidad..."

¿Son tan grandes sus misterios
que te han llevado tan lejos de mí?

Su voz no ha de ocultar
el dolor que carga en sus adentros:

"Duelo fuera de la merced del Tiempo,
jamás conseguirás doblar mi fe".

En mi búsqueda por recobrar el aliento
sus palabras me han
regresado a sus manos.

"Pudiera ser la soledad
la fuerza que me ancla al suelo...
Mas déjame
rendirme al sueño
que me ha forzado a mentir".

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camino al olvido
Mi camino al olvido
guarda el miedo que nunca encontré;
respira el dolor a mi paso,
no habrá luz después de mí.

Esperaré
hasta que mi voz
sucumba al poder de otras alas.

Contradecir mi supuesta verdad
sin escuchar nuestra antigua razón;
todas sus leyes han sido rotas
en el obrar de mis manos.

En cada huella se va
cerrando la herida;
la voluntad resuena
y la niebla se apaga.

Pocas palabras quedarán
de quien maldijo mi suerte;
mi anhelo solo desea escapar
volar más allá de todo.

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exilio
Años que hablan de mí
en encendida voz;
el alma exhala, en profundo sueño,
suspiros que anhelan por un poco de paz...
cuestionando mis medios.

"Soy la brisa que te desarma
y marca tus pasos con incansable compás;
fuera de mí, en exilio eterno,
duela el deseo que nunca habrás de olvidar".

Sacia el olvido
sus garras con mi razón;
entono, en lágrimas, himnos nuevos
que alertan, altivos, el despertar
de la era que tanto he temido.

Siente la brisa que nos desarma
y marca nuestros pasos con incansable compás;
ruega mi voz por el exilio eterno,
ruega por el deseo que nunca podré olvidar.

Te mueve en formas que no creíste
llevar dentro de tu ser.
Al final, nadie es reflejo de lo sencillo.
Una vez mas, el miedo a perder
nos obstruye la vista.

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el mar de la discordia
I
Tantas miradas
caerán al impaciente mar
entre olas de pérdida.
Mil espinas destrozarán
mundos enteros.

Frío escudo de orgullo y silencio,
la promesa más amarga
jamás tomada en vida.

II
No permita el destino que
crucen tu frente y su espada.

Palabras que pesan como nunca otra verdad,
van rompiendo lazos entre anhelo y voluntad.
Hoy serán la sublime voz de la victoria;
mañana, al desvanecerse el rencor,
¿qué quedará de ti?

Sueños que suspirarán su encanto sobre ti,
melodías que vas dejando atrás.

A través de mil Cruzadas solitarias
llevará consigo la promesa más amarga
jamás tomada en vida.

III
El fin es un misterio
nadie alcanza a ver
la luz en sí.
Teje entre sus palabras
armas de fino ardor
que intentan reabrir nuestras heridas.

Sólo pido el sitio
en que mis anhelos
brillen por la promesa viva de aquella voz...

Ahora que pude escuchar su paz infinita
no irán mis oídos buscando más allá.

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...de los libros del tiempo
Pálidas gotas que descifran
cómodas vías entre las ruinas del ayer;
traen frente a mí su aroma.

Llévame, contagia mis sentidos
del distinto color de la memoria.
Cada instante queda escrito.

La brisa que nace de mis brazos
mueve e inquieta el cielo a mi alrededor,
cielo que extraña su letargo.

La luz no volverá
a iluminar las letras
del libro aquel...
En cada despertar
vas sellando las salidas.

Rendimos a sus pies
fieles modelos de sus actos.
Decido y escribo;
una historia indeleble e infinita.

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© Marcela Bovio, 2001. Todos los derechos reservados.