Los Garou suelen resumir la interminable extensión de la
Letanía en estas 13 cortas sentencias, que son transmitidas de generación
en generación principalmente por tradición oral, conservando cada
una de las palabras como de hecho son, Sagradas, otorgadas por Gaia. Los Garou
desarrollaron su Letanía como resultado de la necesidad de unas normas
de convivencia cuando los grupos sociales se ampliaron desde la manada - que
aún continúa siendo el núcleo principal de la Nación
Garou - hasta las tribus y los túmulos. La Letanía como ente se
ha desarrollado y ampliado, interpretado de mil formas diferentes a lo largo
del tiempo. Recitarla entera sería una tarea agotadora, pero se requiere
que los Ancianos la conozcan de memoria e instruyan a los Cachorros en la esencia
de ella. Se cuenta que los Maestros Aulladores de los Fianna celebran un Gran
Consejo cada cuatro años donde la cantan en su integridad.
Debido a que se trata de una tradición oral, a pesar de que nunca ha
sufrido modificaciones, los Garou de otros tiempos tomaron sus palabras en sentidos
muy distintos. A pesar de que los Ancianos conocen el verdadero fin de cada
versículo, y las historias y enseñanzas que se esconden tras ellos,
son pocos ya los que se dedican a estudiarla con tanta intensidad como para
interpretarla a la manera correcta. Los jóvenes Garou de los Últimos
Días buscan la acción y la premura antes que el estudio, y no
se les puede culpar, pero como consecuencia desconocen la esencia de la Ley,
y se limitan a adecuarla a sus cometidos, abriendo la brecha que separa la Teoría
de la Letanía de la Realidad de los Hechos, retorciendo alguna de las
13 sentencias más que otras.
Aún con todo eso, ningún Garou de Gaia en su sano juicio osaría
pronunciarla en vano, y los castigos por incumplirla suelen ser los más
severos de todos.

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